pongamos que hablo del Madrid   Leave a comment

(publicado el 13 de enero de 2006)

Hay que decir la verdad porque es única y absoluta. En este curso, desde el principio, nos vienen faltando tres jugadores importantes que estarían entre nuestros cinco mejores. No ha jugado Rakocevic. No ha jugado un pívot o un base norteamericano. Estaban en nuestro plan. Nos faltan piezas. Desde la pretemporada, el equipo está incompleto.

El Madrid es mucho Madrid. Está en una posición alta. Y en las montañas altas hay mucho viento.

Quería hacer algo diferente, algo atípico, con jóvenes. (…) ¿Por qué cada semana viene tanta gente de la NBA a vernos entrenarnos? ¿Por qué nos apoya tanta gente en Vistalegre? Porque ven que hay algo atípico, una flor que crece cada día.

Muchos colegas me dicen: “Lo tuyo tiene narices. Dependes de un chico de 20 años. ¿Cómo va a jugar y ganar partidos?”. Pero siempre hago un trabajo paralelo, formando jóvenes como jugadores y hombres. En todos los sitios he sacado jóvenes. Sufro por eso, perdiendo partidos. Con jugadores expertos habríamos ganado tres más. Y yo estaría más tranquilo. Pero soy un poco masoquista.

Pensamos en seguir con el Hamilton pequeño [Justin], pero, por circunstancias, no le fichamos. También queríamos un hombre experto dentro, un norteamericano o un Radja. Ése era el plan. Hacerlo hoy, aunque tengas dinero, es difícil porque todo el mundo busca. Quiero que la gente vea que acertamos, que no nos equivocamos como ha sido costumbre en este club durante muchos años. Mire cuántos jugadores han ido fichando y saliendo, fichando y saliendo… Puedo decir, prepotente, que le he ahorrado mucho dinero y, además, jugando tres finales y ganando una Liga.

En Chicago Bulls, con seis anillos, ¿quién era el base? Coges el balón, pasas el medio campo, das el primer pase y señalas la jugada… Sí, para que el equipo fuese más completo necesitaríamos un base. Por eso teníamos a Hamilton.

Algunos, antes de escribir un artículo, se toman un vaso de vinagre. Son como ratones que salen de lo oscuro cuando pierde el Madrid.

(Extracto de la entrevista a Maljkovic publicada en El País el pasado domingo 8 de enero. Evidentemente se trata de frases sacadas de contexto pero no creo que ello sea muy grave, porque todo el contexto venía a decir lo mismo)

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Me temo que hoy no he tomado mi habitual dosis de vinagre. Y es una pena, porque es un producto que me gusta bastante. En las ensaladas es fundamental (y eso que yo no soy mucho de ensaladas). Y no digamos ya en el gazpacho (que en los veranos lo hago a menudo y que me sale riquísimo, por cierto). Incluso los huevos fritos salen ganando si se les riega con un chorrito (pequeño) de vinagre. Eso sí, lo que ya no he hecho nunca es echárselo a las lentejas (como preconiza Andrés Montes cada vez que le toca hacer un partido de los Nuggets). Y desde luego lo que no se me ha ocurrido ni se me ocurrirá jamás es beberme un vaso entero, así, a palo seco. Sí, tal vez habrá alguien que lo haga, y que incluso diga que está bueno, como en el chiste aquel del examen de química y el amoniaco. Yo no. A mí el vinagre me gusta, pero en pequeñas dosis.

Pero puedo asegurar que hoy no he tomado, y sin embargo aquí estoy, dispuesto a escribir acerca de la crisis del Real Madrid. ¡Ay, no, perdón! ¿He dicho crisis? ¿En qué estaría yo pensando? Por supuesto que no, no hay ninguna crisis, faltaría más, y menos ahora que el equipo acaba de ganar brillantemente al Breogán (a pesar de la feroz resistencia que opuso el equipo gallego) y al Partizán (tras un extraordinario último cuarto que quedará para los anales de la historia; la lástima fueron los tres cuartos anteriores…). Breogán, Partizán… quizá la clave sea jugar sólo contra equipos terminados en “an”: Armani Jeans Milán, Unics Kazán, la selección de Afganistán… Tal vez entonces la imbatibilidad quedaría garantizada.

Así pues, que quede claro: no hay crisis. El Real Madrid sigue una senda plagada de gloriosas victorias y sólo interrumpida de vez en cuando por pequeñas derrotas, que al fin y al cabo no son más que meras excepciones que no hacen sino confirmar la regla (y cuantas más excepciones hay, mejor, más se confirma la regla todavía). Pero una vez dado esto por sentado, ustedes me permitirán que, en el colmo del atrevimiento, intente aventurarme a encontrar la respuesta a alguna de esas preguntas que el señor Maljkovic deja en el aire en su ya legendaria entrevista.

Por ejemplo: ¿Por qué les apoya tanta gente en Vistalegre? Hombre, es difícil saberlo, pero… a ver si va a ser porque son ustedes el Real Madrid. ¡El Real Madrid! El club más grande del deporte mundial, la institución deportiva más seguida y más laureada del Planeta Tierra. Y que además ahora ha instalado sus reales baloncestísticos en una plaza de toros del barrio de Carabanchel, del profundo sur de Madrid, de ese mismo sur plagado de aficionados madridistas que antes ni se planteaban acudir al baloncesto porque ello les suponía tener que atravesar la ciudad de punta a punta, y que sin embargo ahora resulta que de repente se lo encuentran a la puerta de casa…

Más preguntas: ¿Por qué va tanta gente de la NBA a verles entrenar? Pues está clarísimo: ¡para ver a Sinanovic! Porque cualquier tío de más de 2,20 y en edad de ser drafteado se convierte automáticamente en objeto de deseo para todos los equipos de aquella Liga, y porque los progresos de Gelabale, Hervelle o Tomas se pueden medir en los partidos, pero para apreciar la evolución de Sinanovic no hay más remedio que acudir a los entrenamientos. O a los minutos de la basura, pero claro, esos son pocos y tampoco se pueden predecir.

¿Que quién era el base de los Bulls de los seis anillos? (Buena pregunta, viniendo de alguien que siempre ha manifestado su total y absoluto desinterés por aquella Liga). Pues depende. Bases teóricos hubo varios, pero en la práctica el que casi siempre ejercía de base era Scottie Pippen. Y claro, ya se sabe que cualquier comparación es odiosa…

Pero hablemos de bases. Resulta que Justin Hamilton no se quedó “por circunstancias”. No sé, será que el Madrid no es un equipo apetecible para nadie. Será que el proyecto no le resultaba atractivo, quién va a querer quedarse en una entidad tan modesta como el Madrid. Seguro que ustedes echaron el resto, seguro que le ofrecieron el oro y el moro para que se quedara, seguro que hicieron lo posible y lo imposible, pero ni por esas. Será que el chico estaría a disgusto, que estaría deseando marcharse, es lo que tiene ganar títulos (e incluso dar la asistencia para la canasta definitiva), ya se sabe que eso crea mal ambiente… Hay que ver, qué rara es la gente.

Y claro, ya sabemos todos que este verano el mercado de bases estaba imposible. No había manera de encontrar un base de primer nivel. Claro, por eso no lo consiguieron ni el Pamesa, ni el Barça (por partida doble), ni el Tau, ni… Qué injusta es la vida. Si ustedes al menos hubieran tenido la oportunidad de recuperar a algún base con dos años de experiencia NBA del que conservaran sus derechos para Europa, un chico que hubiera decidido volver a la ACB y que además resultara ser natural de Vic, provincia de Barcelona, lo que le otorgaría plaza de seleccionable y le convertiría de inmediato en referencia nacional del equipo y en ídolo de la grada… Pero claro, ustedes no tenían esa oportunidad, qué más hubieran querido. Qué mala suerte.

Pero nunca es tarde si la dicha es buena, así que si de verdad siguen queriendo un base me van a permitir que yo, desde este humilde lugar, les proponga uno muy bueno: dominicano, ex de la Universidad de Manhattan, gran tirador, buen director de juego, por ahora no ha conseguido asentarse en la NBA pero sería un fichaje extraordinario para cualquier equipo ACB, no digamos ya para ustedes… ¿su nombre? ¡Esa es precisamente su mejor cualidad!: Luis Flores. ¿Acaso puede haber fichaje mejor para esa flor que florece cada día en los floridos prados de Florentino (y Floro)?

¿Cómo? ¿Que al final me ha quedado todo como un poco avinagrado? Pues de verdad que no era mi intención… O tal vez sí. Tal vez esté influenciado por un proverbio serbio que escuché una vez a un entrenador de dicha nacionalidad que estuvo hace pocos años en el Unicaja (no sé si les suena) cuando le preguntaron por lo bien que había jugado aquel día un determinado jugador suyo: “si quieres dar mimos a un niño, dáselos cuando duerme”. Pues eso, que yo sé perfectamente las infinitas cualidades que adornan al actual entrenador del Real Madrid de baloncesto, alguien que ha sido capaz de ganar títulos con Jugoplástika, Limoges, Panathinaikos, Unicaja, Madrid, alguien que nos ha dejado enseñanzas fundamentales como aquella de que para curar el dolor de huevos (es decir, el dolor propiciado por un golpe en semejante parte) hay que tumbar a la víctima en el suelo y propinarle sucesivas patadas en las plantas de ambos pies… Yo conozco todas esas cualidades, pero de acuerdo con dicho proverbio no insistiré en ellas, porque eso sería malcriarle. Bueno, y también por otra razón: porque para hablar bien de Maljkovic, para ponerle por las nubes, para engordar aún más su ego, para todo eso ya se basta él solo.

Y si aún así el vinagre sigue pareciendo excesivo, pues entonces ya poco más puedo hacer. Bueno, sí, tal vez decirlo con música…

Allá donde gobierna Florentino

Donde el Mal se apellida Jkovic

Donde regresa siempre el desatino

Pongamos que hablo del Madrid

 

Tantos recuerdos nublan la mirada

Corbalán, Itu, Brabender o Luyk,

Martín, Herreros, Petrovic y Sabas,

Pongamos que hablo del Madrid

 

El sol es una entrada de Sweet Bullock

La vida un sueño de Antonio Martín

Las buenas gentes ya están hasta el culo

Pongamos que hablo del Madrid

 

Hervelle se tira triples desde casa

Sinanovic no ve qué pinta aquí

Nadie sabe realmente lo que pasa

Pongamos que hablo del Madrid

 

Un pívot es un lujo innecesario

Los bases son una especie a extinguir

Felipe rebotea en solitario

Pongamos que hablo del Madrid

 

Toda una vida fichando a Jiménez

Los refuerzos están sin decidir

Siempre hay una lesión de Rakocevic

Pongamos que hablo del Madrid

 

Algunos beben vasos de vinagre

Y luego ya les da por escribir

Pero mi flor cada día es más grande

Pongamos que hablo del Madrid

 

Si la derrota viene a visitarme

El muerto a otros les tendrá que ir

Aquí no quedan culpas para nadie

Pongamos que hablo del Madrid

Publicado octubre 15, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

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