crónicas del Ente   Leave a comment

(publicado el 11 de octubre de 2006)

 

Desapariciones inesperadas, apariciones milagrosas, sucesos paranormales, enigmas extraordinarios, miles de preguntas sin respuesta… Una vez más, nuestro temido Ente (público) se convierte en inagotable fuente de insondables misterios…

 

Quién sabe dónde

Desde el sábado 23 de septiembre se encuentra en paradero desconocido un hombre de mediana edad, estatura en torno a los dos metros, complexión atlética, cabello oscuro, entradas muy ligeramente prominentes y gesto risueño y bondadoso, que responde al nombre de Juan Antonio San Epifanio (aunque en sus círculos es más conocido simplemente como “Epi”). En el momento de su desaparición vestía traje gris, camisa clara, portaba en su mano derecha un micrófono azul. Al parecer fue visto el pasado domingo 8 de octubre en su antiguo local de trabajo barcelonés, en el marco del homenaje que se tributaba a un antiguo compañero suyo, si bien este extremo no ha podido ser confirmado en su totalidad…

Testimonio 1: “Epi… Epi, ¿dónde estás? ¿Es que ya no te acuerdas de los buenos tiempos que pasamos juntos en Can Barça? ¿Dónde te has ido, ahora que íbamos a ser tan felices, todo el año comentando partidos, yo diciendo las jugadas y las cosas técnicas, tú comentando las estadísticas? Si al menos me hubieras dejado solo… pero es que en tu lugar me han puesto al Fernando, el grandote ése que no hace más que meterse conmigo, que no me deja tranquilo ni un momento, es insoportable, de verdad… Epi, te echo de menos, vuelve, por favor, te lo suplico…”

Testimonio 2: “Epi, tío, cómo me has hecho esto, macho, si sabes que yo de esto nunca he tenido ni idea, que yo jugaba sólo porque era grande y tal, y ahora vas, desapareces y me dejas aquí con todo el marrón, y encima al lado del Chichi éste que va de listillo, que cada vez que digo algo me corrige sólo para dejarme en evidencia… lo que pasa es que me hace de menos porque yo era pívot, eso es lo que pasa, como si los grandes no pudiéramos entender de esto (otra cosa ya es que entendamos…). Pero si yo en el fondo de lo único que sé es de baile, y no mucho… Epi, macho, vente p’acá, si lo tuyo es esto, si yo ya no estoy para estas historias, yo estoy para mis programitas, mis chorradillas, ya sabes, tío…”

Se ruega a quien tenga noticias acerca de su paradero que se ponga inmediatamente en contacto con el Departamento de Deportes de Televisión Española (Edificio TorreEspaña, calle O’Donnell, Madrid, a la atención del Señor De la Casa). Se agradecerá (y se valorará convenientemente) cualquier información que se reciba…

 

Quién sabe cómo

Si la Basketpedya (web recientemente descubierta y sumamente útil, por cierto) no miente, Fernando Romay se retiró en 1995. Ya por aquel entonces gozaba de merecida fama como tipo bonachón, jocoso y dicharachero, cualidades todas ellas que acrecentaban su no menos bien ganada fama como pívot rocoso, nunca grácil ni sobrado de talento pero siempre sobrado de tamaño, aspecto fundamental en aquellos tiempos de estaturas cortas y físicos mayormente esmirriados.

Más de uno pensamos entonces que aquella simpatía, aquella bonhomía suya, podría ser aprovechada por algún canal de entre los que en aquel tiempo ofrecían baloncesto (o sea, TVE y las escasas cadenas autonómicas existentes en aquella época). Pero se ve que su potencial mediático resultó ser muy superior a su potencial baloncestístico porque a partir de entonces, sí, empezó a aparecer una y mil veces en todos los canales habidos y por haber, pero… nunca jamás en nada relacionado con este noble deporte que había practicado tantos años. Y sin embargo se sucedían sus presencias en programas de variedades, en concursillos de tres al cuarto, en espacios absolutamente inclasificables…

Y siguiendo todo este recorrido, un día no muy lejano fichó por TVE. Fue concursante del Mira quién baila y, una vez eliminado, seguramente alguien del ente decidió que su simpatía ante las cámaras no podía desaprovecharse, por lo que, rizando el rizo una vez más, en el espacio de breves semanas pasó de concursante a miembro del jurado (“si aquí lo que cuenta es caer en gracia, si el que sepas o no de baile es lo de menos…”, supongo que le dirían). Allí sigue cada lunes (creo). Y, ya plenamente integrado en la plantilla del Ente, también parece que ha conquistado su pequeño gran papel de cada martes, en otro concurso (o algo así) al parecer denominado El Primero de la Clase.

Pero claro, ya se sabe que a veces (raras veces), incluso a los más altos ejecutivos de las más grandes organizaciones (privadas o incluso públicas) muy de vez en cuando les da por pensar. Imaginemos a ese alto cargo diciendo para sus adentros, y luego para sus afueras, “oye, digo yo que el tío éste tan grande y tan gracioso que hemos fichado, con ese tamaño habrá tenido que jugar al baloncesto…”, y el enterado (y un poquitín pelota) de turno, “sí señor, por supuesto señor, Romay fue una leyenda de este deporte, una gloria nacional que ganó incontables copas de Europa con su club, innumerables medallas con nuestra gloriosa selección nacional, señor…”. Y el alto cargo que continúa, “¡coño, y cómo es posible que no esté ya comentando los partidos, con todo lo que sabrá y con la gracia que tiene! ¿Qué coño estáis pensando de contratar a otro, cuando a éste le tenemos aquí? ¡¡¡Que venga De la Casa inmediatamente!!!”

Así que ahí tenemos a nuestro Fernando, rebosando por todos lados desde su taburete, dirigido por Barthe y sentado al lado de Creus. Alguien, a la manera de laSexta, debió pensar, “mira, son perfectos, el listo y el gracioso”. Tal vez, sobre todo si luego el gracioso resultara ser realmente gracioso (del listo, afortunadamente, no tenemos ninguna duda). Y si además alguien se tomara la molestia de explicar a cada uno cuál debe ser su papel: “mira Joan, tú, como eres el listo, pues vas a emitir conceptos más o menos profundos acerca del juego; y tú, Fernando, como eres el graciosillo, pues limítate a eso, a tus chascarrillos, a tus cositas…”. Pero claro, nadie les explica nada y luego pasa lo que pasa, que el listo se mantiene en su papel pero al (presuntamente) gracioso le da por invadir el terreno del otro…

Este San Emeterio jugó en el Siglo XXI…“. Sí, claro, jugó y juega: al fin y al cabo estamos en el 2006, así que prácticamente toda su carrera profesional se ha desarrollado en el… Ah, no, si se debe referir al Centro Siglo XXI, aquel del País Vasco… Pues mira, no. Pero claro, no le vas a dejar mal, así que Creus, con su infinita paciencia y su enorme bondad, acude al rescate: “no, lo que pasa es que ha sido internacional en casi todas las categorías inferiores, y por eso…” Claaaaro, sí, eso es, hay que ver, qué fallo más tonto… Pero inasequible al desaliento, ataca de nuevo; y esta vez, fracasada la cosa histórica, decide probar con la cosa táctica: “se han puesto en zona uno-dos-dos…” Pues tampoco. Y una vez más, la infinita bondad y enorme paciencia (o viceversa) de Creus sale a relucir: “no, lo que pasa es que están en unas posiciones muy abiertas, y por eso…

Y por eso lo mejor que puedes hacer es recular, volver a tu pertinaz discurso, hay que ver cómo sois los bajitos, siempre metiéndoos con los grandes, hay que ver cómos sois los bases, siempre metiéndoos con los pívots… Y ya está, déjate de florituras, si al fin y al cabo te van a pagar igual…

 

Quién sabe por qué

Y para qué vamos a pensar (con lo que cansa) qué podemos hacer con esto o con aquello, cuando podemos limitarnos simplemente a copiar lo que hacen otros, lo que a otros les funciona; ya lo dicen los japoneses, que inventen ellos (en realidad lo dijo Unamuno, que tal vez no fuera japonés pero podría haberlo sido perfectamente).

Así que chicos, ya sabéis: nada de inventar. Vosotros, a emular. A emular (bonito eufemismo) a LaSexta, concretamente: ¿Que laSexta tiene un narrador y dos comentaristas? Pues nosotros también. ¿Que uno de los comentaristas es serio y el otro gracioso? Pues los nuestros también. ¿Que ellos tienen a dos para hacer entrevistas, chica y chico? Pues nosotros también, y aún mejor, nosotros dos chicas (Virtudes y Fe, concretamente; aquellas estudiantes de periodismo que se llamen Esperanza o Caridad, por favor, vayan enviando el currículum), que nadie diga que en un organismo público como el nuestro no se tiende a la paridad. ¿Que ellos también tienen a un entrevistador travieso incordiando por los pasillos? Pues nosotros… de momento no, todavía no hemos encontrado a nuestro Güili, pero estamos en ello…

Claro, como teoría todo esto está muy bien, pero resulta que luego llega la práctica y te lo estropea todo: las entrevistadoras, por ejemplo; una de ellas es entusiasta, pizpireta, vivaracha, pero la otra… la otra es sosa y mustia como ella sola. ¿Y los comentaristas? Itu en laSexta te hacía reír, y entre chascarrillo y chascarrillo acababa aportando más sobre baloncesto que el presuntamente serio; sin embargo, Romay es… (para evitar reiteraciones innecesarias, véase el apartado anterior). Y entonces, si nada de lo que intentamos nos sale bien, ¿qué más podemos hacer?

Pues está clarísimo: seguir copiando; seguir emulando. (Nota del autor: lo que viene a continuación no está relacionado con nuestro deporte, pero en cualquier caso se recomienda su lectura para facilitar la comprensión global de todo este apartado):

Aquellos que el pasado sábado 7 de octubre, tras la ingesta del Akasvayu-Penya y de su postre (postpartido) correspondiente, sucumbieran a la tentación de cambiar a TVE1, probablemente se quedarían estupefactos muy pocos minutos más tarde. Pero no por el habitual despliegue de nuestra portentosa selección nacional futbolera, empeñada una vez más en generar un nuevo desastre con el que superar el desastre anterior, no; se quedarían estupefactos por el nada habitual despliegue montado a tal efecto por esta TVE de nuestros pecados.

Pues eso, que inventen ellos: ¿que laSexta ha parido el SportCenter? Pues nosotros no tenemos que parir nada porque para eso ya tenemos El Rondo (sí, vale, otro día y a otra hora, pero ya haremos un apaño). ¿Que laSexta te pone el SportCenter justo antes y después de los partidos? Pues nosotros lo pondremos… antes, después, en medio, donde podamos, donde nos dejen, donde nos quepa… ¿Que laSexta tiene a ese clon de Sobera con injertos de Arguiñano llamado Patxi Alonso? Pues nosotros tenemos a Quique Guasch, periodista de rancia estirpe, de tez bronceada y temperamento jocoso…

Así que allí tenemos al circunspecto De la Casa al frente de su puesto de comentarista, en Esto(es el)colmo, narrando el partido con su estilo alegre y chispeante de siempre, a su lado otro presunto comentarista aún más circunspecto (y aburrido, y abúlico, y…). Y todo transcurre con total normalidad hasta que de repente, supongo que obedeciendo órdenes (de sí mismo, que para eso es el Jefe), el Señor De la Casa interrumpe abruptamente su narración y, en pleno partido, en pleno juego, exclama “ahora vamos a irnos a nuestros estudios centrales, al programa El Rondo, a ver qué tienen que contarnos nuestros invitados… Fulanito, ¿cómo estás viendo el partido?”. Y de repente, en una esquina del televisor, se abre una ventana y aparece la cara del susodicho Fulanito (tal vez un ex-entrenador desempleado, tal vez un ex-futbolista desarraigado, tal vez un ex-nosequé desubicado…) que, probablemente pillado por sorpresa, balbucea una respuesta del tipo “sí, bueno, ¿no?, sí, la verdad es que está difícil, el gol nos ha caído como un jarro de agua fría y bueno, sí, ahora hemos tenido ocasiones pero el balón no quiso entrar, el fútbol es así, son cosas del fútbol, pero todavía puede pasar cualquier cosa, todavía no está dicha la última palabra…”. Y entonces, una vez finalizada la brillante disertación de Fulanito, la ventanita que desaparece y De la Casa que continúa su chispeante narración sin un solo comentario acerca de lo dicho, sin continuidad ninguna, sin conseguir que todo aquello no parezca más que un mero pegote inservible en medio de la nada…

Pues eso, que si LaSexta pone el SportCenter por delante y por detrás, pues nosotros en medio, en pleno partido, con dos… razones, porque nos da la gana y porque nos sale de las mismísimas razones… Pero claro, en medio, sí, y… ¿por delante y por detrás también? Pues depende: por delante tal vez, pero por detrás no, de momento: “recuerden que El Rondo volverá a estar con ustedes esta noche, pero que al acabar este partido podrán ver inmediatamente el estreno de la nueva serie de Televisión Española, La Dársena de Poniente, y entonces al acabar ésta será cuando comience nuevamente El Rondo…”; lo que casi podría traducirse como: “recuerden que al acabar este partido les ofreceremos nuestra nueva serie, La Dársena de Poniente, con la finalidad de que todos ustedes huyan despavoridos y cambien de canal, y que al acabar dicha serie, y aprovechando que para entonces ya todos ustedes se habrán olvidado de este penoso encuentro y estarán dedicándose a menesteres más placenteros, será cuando comience de nuevo El Rondo, para de esta manera conseguir que no lo vea ni dios…”

Y si laSexta tiene concurso pues nosotros también, faltaría más, ustedes nos mandan sus SMS y nosotros sorteamos 3.000 euros o lo que nos venga en gana… Pero, no contentos con eso, nosotros vamos a dar un paso más: si las televisiones privadas (esas que se supone que sólo piensan en ganar dinero) esperan a que acabe el partido para dar el nombre del ganador, pues nosotros no; nosotros, que somos televisión pública (es decir, de esas que se supone que priman el interés público por encima del beneficio económico) lo damos en el minuto 85 del encuentro, a cinco para el final, y desde la propia voz del propio De la Casa conectando con la presunta periodista que se encarga de comunicar el ganador y dar la enhorabuena a los premiados… O dicho de otro modo: ¿qué habría pasado si, en el último minuto del España-Argentina del pasado Mundial de Japón (lo elijo por haber sido el más emocionante de los allí disputados) a Andrés Montes le hubiese dado por conectar con sus estudios centrales, para que aquel muchacho rosado, rizoso y rubicundo nos recordara una vez más lo del concursito de marras? Pues que habríamos puesto el grito en el cielo, aunque luego, tal vez tras un instante de reflexión, quizás habríamos dicho aquello de “no, claro, si es normal, si al fin y al cabo son una televisión privada, tienen que ganar dinero…”. Va a ser que sí, es evidente que esto es lo que separa a las televisiones privadas de las públicas, si no hay más que verlo…

Y a mí, llegados a este punto, se me disparan los porqués: ¿Por qué aquello que fluye con normalidad en otras televisiones, en TVE parece siempre metido con calzador? ¿Por qué otros canales consiguen que todo lo que hacen parezca natural, y en cambio en TVE todo parece artificial, o (aún peor) artificioso? ¿Por qué TeleCinco nos puede vender en sus informativos la carrera de MiniKarts de Valderrábanos de la Polvorosa y consigue que lo consideremos un acontecimiento imprescindible, y en cambio las escasas veces que a TVE le da por hacer lo mismo sólo consigue que digamos ya están estos otra vez vendiendo la moto? ¿Por qué otros canales transmiten imaginación y frescura, mientras que TVE sólo transmite desánimo y apatía? ¿Por qué, incluso a igualdad de audiencias, la repercusión social de cualquier acontecimiento siempre es menor en TVE de la que sería en cualquier otro canal? ¿Por qué todo lo que tocan otros se convierte en oro, y en cambio todo lo que toca TVE se convierte en…? ¿Por qué un mismo espectáculo, un mismo deporte, parece fresco y nuevo si lo dan otros, y viejo, aburrido y obsoleto si lo da TVE? ¿Por qué, a día de hoy (y me temo que por bastante tiempo) el baloncesto ACB aún continúa en La2?

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Publicado octubre 16, 2012 por zaid en ACB, medios, preHistoria

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