el final del verano   Leave a comment

(publicado el 19 de septiembre de 2006)

 

El final del verano llegó, y si usted ha permanecido durante todo este período al cabo de la calle lo que viene a continuación probablemente le resultará superfluo (pero léalo de todos modos: un repaso nunca viene mal). Ahora bien, si usted ha pasado todo este verano de vacaciones en la Polinesia, o si fue repentinamente abducido por seres extraterrestres (que viene a ser lo mismo), entonces le será sumamente útil esta especie de crónica de todo lo que usted siempre quiso saber acerca del verano de 2006 (pero que nunca se hubiera atrevido a preguntar…)

Antes de nada, quédese usted con esta idea fundamental: el Madrid tiene un proyecto. (Sí, si acaso es usted madridista furibundo me dirá que siempre lo ha tenido, pero no me negará que a menudo ha puesto muchísimo empeño en disimularlo). Sí, de verdad que lo tiene, pero es que hay algo aún más asombroso: parece un buen proyecto. Interesante, al menos.

Veamos: tras años y años descabezado, esta temporada el Madrid por fin va a tener base. Y no uno, sino dos, lo que no deja de ser todo un lujo asiático para un equipo en el que se hizo santo y seña del lema “los bases son una especie a extinguir”. Pero a pesar de ese peligro de extinción el Madrid ha conseguido recuperar al hijo pródigo Raül López (tras sus agridulces experiencias en Salt Lake City y Girona), y ha fichado al turco Tunceri (que se perdió el Mundial por lesión, lo que llenó de felicidad y minutos a sus jóvenes compatriotas Arslan, Atsur o Demirel).

Añádase además a “La Araña” Charles Smith y a otro hijo pródigo, Alex “Puente Aéreo” Mumbrú, el hombre que en su día viajó de Badalona a Madrid, que un año después hizo el mismo viaje en sentido inverso, que ahora repite de nuevo el viaje inicial… Todo ello no sin que el Real Madrid haya conseguido indisponerse, una vez más, con una de sus dos “canteras” preferidas: este año hubo respiro para la azul, tocó de nuevo la verdinegra…

¿Y a los mandos de la nave? A comienzos de verano llegó a la presidencia Ramón Calderón, cuyo banderín de enganche electoral en materia baloncestística había sido Vlade Divac, nada menos. Y Divac llegó, se hizo una entrañable foto con dos señores que le llegaban por el ombligo y desapareció, que es que tengo que hacer unas cosillas por Los Ángeles, pero enseguida vuelvo… Hoy, dos meses y medio después, algunos dicen que ha vuelto, otros niegan haberlo visto, hay quien todavía sigue esperándole… Y sin embargo el único ex pívot balcánico que se deja caer por aquí es Zan Tabak, sin que nadie sepa muy bien por qué, ni qué pinta, ni cuál es su papel… (Por cierto, aquellos señores bajitos de aquella foto, uno de ellos dueño de un prestigioso restaurante madrileño, el otro un ex periodista experto en desvelar tramas conspirativas, son hoy los directivos responsables del baloncesto blanco. Y a su lado aún continúa Antonio Martín, de profesión superviviente…)

Así que pocos días después del advenimiento presidencial calderoniano Boza Maljkovic vio la puerta abierta y por ella salió, echando pestes por supuesto. Y comenzó la búsqueda del nuevo entrenador, que (requisito indispensable) debía ser nacional. Primer candidato: Aíto García Reneses, ya está, le ponemos un contrato con un montón de ceros y está hecho, quién va a resistirse al Madrid… Y sin embargo Aíto llegó, vio y se volvió por donde había venido: vio más claro su proyecto badalonés, aún sin Mumbrú, que su supuesto proyecto blanco por mucho Mumbrú que tuviera.

Y claro, fracasada la opción Aíto el siguiente en la lista era… … Vaya, si no tenemos a nadie más, así que vayamos por Europa, se lo ofrecemos a Repesa o a Mahmuti y cuando nos pregunten si no tenía que ser nacional ya veremos cómo salimos del paso, les diremos que vivimos en un mundo globalizado, en una Europa sin fronteras en la que la palabra nación debe ser entendida en un contexto mucho más amplio… Pero no hizo falta tanta explicación, en realidad no hubo forma de encontrar a nadie que tragara.

¿Y ahora qué? ¿Oye, y si se lo ofrecemos al chico éste que vino de segundo de Boza, que se le ve voluntarioso, que cae bien a los jugadores y que hasta parece que sabe de esto? (y que es nacional además, fíjate la de explicaciones que nos ahorramos). Y ya está, dicho y hecho, mando en plaza para Joan Plaza (valga la redundancia), un tipo curtido (como segundo entrenador) en mil batallas verdinegras y blancas, un tipo que llevaba años y años esperando encontrarse la oportunidad de demostrar lo que lleva dentro. Es lo que tienen los palos de ciego, que de tanto dar a un lado o a otro alguna vez sucede que acabas acertando, aunque sea por pura casualidad…

De su mano llega también, como segundo, Jenaro Díaz, a quien el reciente Mundial nos ha permitido conocer mucho mejor: sabemos que es asturiano, que es un crack de las nuevas tecnologías y que (según contó en Gigantes) no necesita dormir más de dos horas y media al día, tres a lo sumo (lo que -si no repercute en su salud- es una cualidad envidiable: a igualdad de edad habrá vivido como mínimo un 50 por ciento más que cualquiera de nosotros, humildes mortales que tras dormir seis o siete horas salimos cada mañana de casa con los ojos pegados…). Pero que además le gusta este juego con locura, que le cabe todo el baloncesto en la cabeza (y en el ordenador)… Así a lo tonto el Madrid ha formado el staff técnico más apasionante de los últimos tiempos: se merecen tener éxito; se merecen (sobre todo) que les dejen trabajar en paz.

Pero el proyecto blanco pinta peor en el juego interior, compuesto por exactamente los mismos jugadores que el pasado año. Aquella pancarta de hace meses en Vistalegre (“Menos Cassanos, más Kasunes”) quedó muy bien como la expresión de un deseo. Pero a día de hoy Cassano sigue en el Madrid de fútbol y el deseado Kasun, casi 220 centímetros tatuados de la cabeza a los pies, llegó desde Orlando para incorporarse al Barça de baloncesto.

Y no llegó solo: antes o después también llegaron Jaka Lakovic, Roko Leni Ukic, Fran Vázquez… Si lo sumamos a lo que ya había (Navarro, Basile, Marconato, Kakiouzis, De la Fuente) casi nos obliga a preguntarnos si estamos ante un club o ante una selección europea… Pero claro, ya se sabe, juntarlos a todos está muy bien pero formar un equipo ya es otra cosa. Dígaselo a Ivanovic, que anda el buen hombre estos días mesándose sus (escasos) cabellos, tras el enésimo petardazo en la Lliga Catalana.

Y aunque lo he mencionado muy de pasada, estoy seguro de que a usted el nombre de Fran Vázquez no le habrá pasado desapercibido. Entre otras cosas porque produce cierto vértigo la impresionante trayectoria de este chico que un día salió de Chantada camino del País Vasco, desde allí viajó a Málaga, luego bajó a Las Palmas para un año después volver a subir a Málaga, desde allí hacia Orlando con escala en New York (draft), para casi sin bajarse de la escalerilla volar de nuevo, esta vez hacia Girona, y de allí a Barcelona, y de allí a… No está mal para alguien que debe tener apenas 22 ó 23 años. Si ya en su día le escuchamos hablando gallego con acento andaluz (o andaluz con acento gallego, no sé), no quiero ni pensar lo que puede resultar ahora tras este periplo catalán (y no digamos ya si algún día se va finalmente a USA, si intenta abrir de nuevo esa puerta que él mismo se encargó de cerrar…), puede acabar saliendo cualquier cosa por su boca…

Pero usted, avezado lector que ha pasado el verano hibernando (por contradictorio que ello resulte) habrá echado de menos algún nombre blaugrana en la relación anterior: dónde está Fucka, dónde Bootsie Thornton, dónde Víctor Sada, dónde Marc Gasol, se preguntará usted con angustia y desesperación. Pues sepa, buen hombre, que todos ellos y alguno más viven ahora un poco más al norte, precisamente en Akasvayulandia, la ciudad antes llamada Girona.

Y es que a estas alturas usted ya habrá deducido que el Proyecto Akasvayu número 2 se va a parecer como un huevo a una castaña al Proyecto Akasvayu número 1: aquellos López, Vázquez, Kammerichs o (tal vez) Dueñas, anunciados a bombo y platillo en su día, vuelan ahora en pos de nuevos destinos, y en Girona no sólo no se rasgan las vestiduras sino que hasta dan palmas con las orejas tras haberse deshecho de sus enormes contratos. Así que ahora, una vez pagada (con creces) la novatada, las estrellas rimbombantes dejan paso a jornaleros de pro: menos ruido, quizá más nueces. Del ruido (sobre todo del que sintió constantemente por encima de su cabeza) se ocupó Edu Torres, ahora de las (presuntas) nueces se ocupará otro cuyo nombre le resultará muy familiar: Svetislav Pesic. Ardua tarea, ciertamente (pero por ahora parece que se le va dando mejor que a Ivanovic).

Pero si hablamos de proyectos, en ningún lugar tiene esa palabra más sentido que en Valencia. Cada año un nuevo plan, 20 ó 30 nuevos jugadores, nuevas ideas, propuestas innovadoras, el mismo batacazo de siempre… Pero ojo, que este año presentan una novedad fundamental: ¡¡¡mantienen el mismo entrenador!!! Que sí, en serio, no me ponga esa cara, que de verdad que mantienen en el cargo a Ricard Casas, por una vez el señor Roig y sus amigos han decidido refrendar su confianza en un técnico…

Y eso debería tener premio, porque el proyecto (una vez más) pinta bien: se han quedado con casi todo lo bueno que tenían (otra novedad) y han añadido al ex manresano Albert Oliver (por el que se peleó media acebé, tras tal tira y afloja que pareció que lo acabarían rompiendo en pedazos), al potente serbio Milojevic, a Timinskas, a Chiacig (¿quizá ya demasiado de vuelta de todo?), al (presunto) panameño Rubén Douglas (mejor será que la condición de panameños se les olvide a él y a Garcés en cuanto salten a la Fonteta, no vaya a ser que vuelvan a las andadas del pasado Mundial)… Mimbres tienen de sobra, ya sólo queda ver si por fin son capaces de hacer un cesto.

Hablando de refrendar confianzas… El entrenador del Tau, a día de hoy, sigue siendo Perasovic. ¿Lo es porque le han refrendado la confianza? ¿Lo es porque no han encontrado a ningún otro, porque no han conseguido nada mejor? La respuesta queda a criterio de usted, amigo lector. Pero lo que sí está claro es que Querejeta necesita estar siempre a la altura de su personaje, para bien o para mal. Da igual que seas un histórico de aquella casa, da igual que hayas ganado la Copa, perdiste la final de la Liga por 3-0 y por mucho menos que eso torres mucho más altas han caído… La espada de Damocles parecería una birria al lado de la de Querejeta.

Pero el Presidente baskonista sí que te garantiza una cosa: pase lo que pase, ocurra lo que ocurra, se lleven a quien se lleven, cada año presentará una plantilla aún más competitiva que la del año anterior. ¿Se va Ukic? Pues nos traemos a Planinic, el de los Nets, nada menos (probablemente cansado ya de no alcanzar ni siquiera el status de primer suplente de Jason Kidd). ¿Se van Hansen y/o Jacobsen? Pues nos traemos a Fred House y, ya puestos, incluso a Rakocevic (arriesgada apuesta, ciertamente: lo definió perfectamente Iturriaga el otro día, “hay dos cosas de él que no me gustan, que juega para él solo y que lee el juego con… la nuca”, supongo que no le pareció adecuado decir “culo” en antena…). ¿Se va Kornel David? Pues nos traemos a Kaya Peker, la joya interior turca… O lo que es lo mismo: cuanto peor mejor, una vez más. O lo que es lo mismo: la querejetización al poder, una vez más…

Ahora bien, el mejor fichaje del Tau vuelve a ser el mismo de todos los años: Luis Scola, que lleva más o menos un lustro queriendo hacer las américas y tropezándose después con la cruda realidad, quedándose un verano tras otro compuesto y sin enebeá (son las peculiaridades del sistema americano: puedes tener calidad por arrobas, puede quererte media Liga pero mientras los Spurs sigan sin traspasar sus derechos y sigan pasando de ti, no tendrás nada que hacer). Scola sigue por aquí (y Splitter también, por cierto) y volverá a ser fundamental por más que ahora ande renqueante y achacoso (una vez más, la rapidez de reflejos baskonista queda puesta de manifiesto: Fajardo no es Scola, pero ocupa plaza de nacional y les podrá hacer un apaño).

¿Y el Unicaja? Su imponente título de Liga debería haber dado paso a un verano reconfortante y plácido, y sin embargo dio lugar a una extraña catarsis en la que de repente todos tenían algo que reprocharse: que si éste no me dejaba trabajar, que si aquí no me quieren, que si éste se inmiscuye en mi trabajo, que si esto no cambia me voy… Ya se sabe que la cuerda se rompe siempre por el lado más débil, pero la sorpresa fue descubrir que aquí la debilidad debía estar en todo lo alto, en esa cúpula directiva que saltó hecha trizas mientras que Scariolo superaba la presunta crisis más ancho que pancho, más feliz que un regaliz…

¿Todo arreglado, pues? Pues tal vez, pero lo difícil viene ahora: Garbadios cumplió lo previsto y se fue a Toronto, Herrmann cumplió su sueño y se fue a Charlotte, Santiago cumplió su amenaza (con dos meses de retraso) y se fue a sabe dios dónde (pero a la Enebeá, por supuesto, que eso él lo tiene clarísimo); es decir, columna vertebral rota por mucho que allí siga Pepe (a día de hoy uno de los mejores bases del planeta), por mucho que allí sigan Carlos y Berni (dos instituciones locales absolutamente impagables), por mucho que allí siga Marcus (tirándose lo suyo y a veces también lo de los demás)… Por irse se ha ido hasta Lázaro, cambiando su status malagueño (que más que de jugador ya era casi de entrenador ayudante) por una especie de tercera juventud en Manresa.

¿Y qué hay de nuevo (viejo)? Pues llega el checo Jiri Welsch, a quien vimos (poco) pulular por diversas franquicias enebeá en estos pasados años. Llega Erazem Lorbek, eterna promesa eslovena siempre en proceso de maduración. Llega Iñaki de Miguel, ya más de vuelta que de ida. Llega… (prepárese, abra bien los ojos y la boca, ponga su mejor cara de asombro), llega a Málaga… (tachááán, tatacháááááán…) ¡¡¡Carlos Jiménez!!!

Sí, el mismo que viste y calza, el príncipe azul que un día quiso ser blanco y que ahora, para pasmo y/o regocijo de unos y otros, finalmente se ha convertido en verde (y además se nos ha hecho padre, y parece que ha superado las circunstancias familiares que le impedían abandonar la villa y corte, y por primera vez en mucho tiempo le ves y hasta te da la sensación de que es feliz; muy feliz, incluso). Será interesante ver cómo reciben ahora en Madrid al bueno de Carlos, si le aplauden y/o abuchean más o menos en el Arena, o en Vistalegre, o viceversa… Hay que ver, las vueltas que da la vida.

Pues eso, que en el Estu ya no está Jiménez, ni Sergio Rodríguez (camino de Oregon para empezar allí a realizar su sueño americano), ni Azofra, ni Miso, ni Bueno, ni… Pero no tema, porque seguro que saldrán adelante una vez más, gracias a su inagotable cantera, gracias al regreso a casa de Gonzalo Martínez después de tantos años, gracias a la llegada (por fin) del cedido Sergio Sánchez desde Fuenla (adonde llega Miso)…

La inagotable cantera salvará también a la Penya, la otra gran factoría nacional, que perdió (ya quedó dicho) a Mumbrú, que cambió cromos americanos, que rescató a la otra gran perla manresana (es decir, Ferrán Laviña)… ¿Cómo dice? ¿Que le parece muy poca cosa para afrontar de un tirón Acebé y Euroliga? No tema. La fábrica seguirá produciendo, y con Aíto al timón siempre quedará algún conejo por salir de la chistera.

¿Qué más? Borchardt sigue en Granada, Marlon Garnett vuelve a Estudiantes, Kornel David ahora está en Gran Canaria, Paraíso está en Fuenlabrada, Sonko en Alicante, Bueno y Femmerling en Sevilla, Risacher y Kevin Thompson en Murcia, Espil y Antelo en Bilbao, Kammerichs en San Sebastián… Y llegadas ilustres, como la de Farabello (Menorca), Vroman (Granca), Hollis Price (CSF) o las de los recién ascendidos, que se traen nada menos que a Michael Bradley (Bruesa) y Marcus Fizer (Murcia). Y muchas cosas más, pero es que no acabaría nunca, así que mire, casi mejor si echa una mirada a alguna de esas tablas de mercado que pululan por ahí…

Ah, se me olvidaba: el Estu ya no se llama Adecco, ahora se llama MMT (siglas que corresponden a la Mutua Madrileña del Taxi, aunque ellos procuran ocultarlo para así abrir mercados y no limitarse estrictamente a ese gremio). El Forum Valladolid ya no se llama Forum (a la fuerza ahorcan), tras largo periodo de desasosiegos finalmente encontraron quien les quisiera, y ahora son el Grupo Capitol Valladolid (esto nos va a costar, después de tantos años). Y el Menorca ya no es Llanera (ni solitaria ni de las otras), ahora se llama Vive Menorca (suena bien, dan ganas de salir corriendo para allá, a vivirla como su propio nombre indica).

Y ya está, creo que esto es no todo pero sí lo más importante que ocurrió este verano… Bueno, aparte de esa otra historia que seguro que ya le habrán contado, la de una panda de amigos (la mayoría de ellos ya nombrados en los párrafos precedentes) que se juntaron este verano para echar unos partiditos, y como les iba bien y se lo pasaban en grande decidieron irse juntos de viaje para seguir disfrutando, y jugando y ganando a estos y aquellos, y como no había forma de que perdieran allí siguieron, y como continuaron sin perder les llamaron campeones, y… Pero ésta en realidad ya es otra historia, y ya se la hemos contado en otra ocasión.

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Publicado octubre 16, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

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