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(publicado el 24 de septiembre de 2007)

 

Para entendernos: Lituania es al baloncesto lo que Uruguay al fútbol.

El insigne Jorge Valdano dijo una vez de Uruguay que en sus fronteras merecería tener porterías en vez de aduanas. Aludía así al hecho increíble de que un pequeño país de apenas tres millones de habitantes hubiera sido capaz de ganar dos Mundiales y un buen puñado de Copas de América, y de producir, antes, ahora y siempre, una ingente cantidad de futbolistas de primer nivel.

Pues bien, en los confines de Lituania tampoco debería haber puestos fronterizos, sino canastas. Puestos a comparar Lituania no será más grande que Uruguay ni tendrá más habitantes, lo que no impide que en su brevísima historia reciente (¿apenas quince años?) pueda ya presentar algún brillante campeonato europeo, varios podiums olímpicos, unas cuantas medallas de todos los colores posibles, incluso algún grandísimo título europeo de clubes obtenido por su más representativa institución.

¿Acaso les parece poco? Viajemos entonces un poco más atrás en el tiempo, vayamos a los ochenta, hacia aquella Unión Soviética que almacenaba coronas y medallas sin parar a partir del talento de unos tipos llamados Sarunas Marciulienis (en realidad nunca supimos muy bien cómo escribirlo), Sergei Iovaisha, Waldemaras Homicius, Rimas Kurtinaitis y… (sí, pongámonos de pie) el grandísimo (en todos los sentidos) Arvydas Sabonis. Se llamaban URSS, les llamábamos Rusia, vestían de rojo pero en el fondo sus tres cuartas partes eran verde Lituania en estado puro.

Ningún otro país en el mundo podrá jamás proclamar con igual certeza que el baloncesto es su único, su verdadero deporte nacional. Ninguna otra afición podrá enorgullecerse de sentir nuestro juego con la pasión y la intensidad con la que allí lo sienten. Ninguna otra selección podrá jamás afirmar con igual rotundidad el típico tópico de que tiene a todo un país detrás.

Hace unos días anduvieron por aquí, por nuestras calles y nuestras gradas. Vinieron a miles, nos envolvieron con sus banderas color semáforo y con ese aspecto afable del que podríamos denominar lituano-tipo: cabello rubio abundante, constitución fuerte, prominente barriguita cervecera pugnando por abrirse paso contra su típica camiseta verde y/o amarilla. Y sí, ya sé lo que usted estará pensando, también hay lituanas-tipo, jóvenes rubias de ojos claros cuya descripción no continuaré porque me cegaría la pasión, porque se me iría la olla y porque prefiero dejarla (a la descripción, me refiero) en manos de la fértil imaginación del sufrido lector (si lo hubiere).

Ellos y ellas vinieron en masa para ser la envidia de cualquier otro país participante (quizá con la excepción de sus vecinos letones, pero la prematura eliminación de éstos impidió cualquier comparación). Ellas y ellos fueron inmensamente fieles a su equipo pero buena parte de ellos también fueron fieles al resto de equipos, quizá para dejar claro una vez más que el baloncesto les pierde casi tanto como su propia selección.

No está ya lejos el día en el que no tendrán que desplazarse, no habrán de pasar muchos años (¿en 2011, quizás?) para que puedan disfrutar de un Eurobasket en su propia tierra. Tal vez entonces deberían hacer una canción como aquella que crearon los ingleses para su Eurocopa futbolística, algo cuyo estribillo dijera también aquello de Basketball is coming home. Porque nunca podrá ser más cierto, jamás el baloncesto podrá sentir en ningún otro lugar lo que disfrutará ese día en Kaunas, en Vilnius: la maravillosa sensación de haber vuelto por fin a su propia casa.

(Y sí, lo confieso, ya se habrán ustedes dado cuenta, no soy neutral, no puedo serlo. Lituania es, desde siempre, mi segunda opción en las competiciones europeas y mi tercera opción en las mundiales. Mi pódium ideal de un Mundial o unos Juegos sería siempre algo así como España-Argentina-Lituania. Mi pódium ideal de un Campeonato de Europa sería siempre algo así como España-Lituania-Rusia… es decir, precisamente los tres países que han subido al cajón en el reciente Eurobasket, mira tú qué bien. Lástima que no lo hicieran en el orden correcto…)

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Publicado octubre 19, 2012 por zaid en preHistoria, selecciones

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