Murphy   Leave a comment

(publicado el 25 de noviembre de 2007)

No, no me piense en Troy Murphy, ni aún menos en el histórico (e histérico) Calvin Murphy. Piense simplemente en Murphy, en el único e irrepetible, en el presunto y apócrifo autor de las nada presuntas Leyes de Murphy.

No es la más famosa de sus leyes pero sí es mi preferida, por la sencilla razón de que es rigurosamente cierta (en realidad todas lo son, pero ésta más que ninguna otra): si en un mes hay sólo dos acontecimientos que merezcan la pena, ambos sucederán inevitablemente en la misma noche.

No soy de Murcia, ni siquiera conozco Murcia, jamás he estado en dicha ciudad, a lo más que habré llegado es a pasar junto a ella por la autopista. Pero desde aquí, desde la distancia, aquellos de ustedes que sean murcianos (en el supuesto de que hubiera alguno leyendo esto, que ya es suponer), que sean además aficionados al deporte, me permitirán que les exprese mi más profunda solidaridad. Y si ustedes, además de murcianos y seguramente murcianistas, fuesen también simpatizantes madridistas, en ese caso entiendan duplicada dicha solidaridad.

La vida está llena de casualidades: ya es casualidad que los equipos murcianos de baloncesto y fútbol coincidan esta temporada en la máxima categoría de sus respectivos deportes, en la que tampoco es que se hayan prodigado en exceso a lo largo de su historia. Ya es casualidad que ambos calendarios establezcan la visita del Madrid exactamente el mismo fin de semana. Ya es casualidad que las dos televisiones que poseen los derechos en abierto de ambos deportes elijan precisamente estos dos partidos para su retransmisión. Ya es casualidad que sea precisamente éste el año en que ambos partidos comparten espacio contiguo en la tarde/noche de cada sábado, empezando el uno justo cuando acaba el otro. Ya es casualidad…

Insisto: no conozco Murcia. Sé que no es (pongamos) Madrid, pero que tampoco es (digamos) Teruel. Una ciudad de tamaño medio, quizás medio alto. Una ciudad en la que el campo de fútbol y la cancha de baloncesto no estarán muy cerca cuando el presidente blanco se marcha del basket en el descanso para llegar a tiempo al fútbol, alegando “problemas de tráfico”. Vamos, que andando parece que no se puede ir, que estos no son el Palau y el Camp Nou, que aquí hay que desplazarse.

Conclusión: cualquier posibilidad de asistir íntegramente a ambos eventos queda descartada (y aún más si tenemos en cuenta que el final del baloncesto se retrasó, que ya eran casi las diez de la noche cuando sonó la bocina).O te vas del baloncesto en el descanso para llegar a tiempo al fútbol (al más puro estilo calderoniano), o te ves el baloncesto hasta el final y llegas al fútbol en el descanso. O te decantas simplemente por uno de los dos, a costa de descartar por completo el otro.

Sí, para usted y para mí, baloncesteros confesos, sería muy fácil, nos vemos el basket y al fútbol ya llegaremos cuando lleguemos si es que llegamos. Pero ahora póngaseme en la piel de ese murciano, aficionado no tanto al baloncesto como al deporte y que siente tanto sus colores propios como los ajenos. Con la de semanas que tiene el año, con la de días que tiene la semana y la de horas que tiene el día, a mí particularmente me resulta terrible que tengan que darse situaciones como ésta, que todo este tinglado no pueda arreglarse de ninguna otra manera.

Así que, si usted vive en Murcia y se sintió de alguna manera afectado por esta situación, una vez más le reitero mi humilde solidaridad. Y si tuvo que escoger y eligió el baloncesto, permítame además que le felicite por su buen gusto: no vi el fútbol, no sé cómo fue, pero sí vi el basket y sé que fue un grandísimo espectáculo, un partidazo vibrante hasta el final (y especialmente al final). Aunque echara usted de menos lo que se perdió, seguro que no por ello se arrepintió de su decisión.

Así que gracias por quedarse con nosotros… y más suerte para la próxima vez, que todo esto no le vuelva a pasar, que no se le repita esta tesitura, que Murphy no vuelva a hacer de las suyas, que el año que viene no se vea usted otra vez en semejante trance. Que no le roben la mitad de su fiesta, que se la dejen disfrutar toda entera, a ser posible…

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Publicado octubre 19, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

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