¿cuatroymedio?   Leave a comment

(publicado el 17 de junio de 2008)

 

Cuando Pau Gasol entró en nuestras vidas, allá por el verano de 1999, era un muchacho (si me lo permiten) casi escuálido, tan desmesuradamente delgado como desmesuradamente alto (en sus 2,07 de entonces), transmitiendo tal sensación de fragilidad que hasta parecía que en cualquier momento se nos podría partir por la mitad. Entonces ni siquiera pensábamos en él como cuatro, aún menos como cinco: le veíamos más, por constitución física y por estilo de juego, como un futuro tres, el típico alero muy alto y con muy buena mano, el típico prospecto NBA, el típico modelo de jugador que aquella Liga buscaba casi exclusivamente en Europa por aquel entonces.

Apenas un par de años más tarde, Pau Gasol había crecido: físicamente (siete centímetros) y sobre todo técnicamente, revelándosenos de repente como el jugador total: el que ganó Copa y Liga para el Barça haciendo literalmente de todo, jugando dentro y fuera, imparable en los triples, infalible en los tiros libres, inverosímil en aquellas penetraciones aparentemente incompatibles con su estructura ósea, como dándonos la sensación de que se nos iba a descuajaringar a cada instante…

Pero el jugador total llegó a la NBA y en Memphis contra todo pronóstico dijeron que no, mire usted, esto del típico jugador europeo largo cual día sin pan y que tira de fuera estará muy bien para otros, pero nosotros los Grizzlies lo que necesitamos es un cénter, un cinco puro y duro así que ale, a la sala de pesas y a fajarse con los tochos rivales ahí en el centro de la zona noche tras noche… Y así con el paso de los años Gasol se nos fue convirtiendo en un cinco, un cinco tan sobrado de centímetros y sobradísimo de movimientos técnicos como escaso de masa muscular para aguantar tamañas embestidas ahí debajo, pero un cinco en cualquier caso, un cinco al fin y al cabo, un gran cinco además…

Lo que sería maravilloso si no fuese porque aquel cuatro que un día fue se nos perdió por el camino. Aún no en sus primeros años en Memphis: entonces su juego en el centro de la zona no restaba sino que sumaba, era el complemento perfecto al juego con el que llegó, resultando así un tipo que te podía matar de espaldas y de frente, desde distancias cortas o medianamente largas; de tres ya apenas tiraba (casi nunca le dejaron hacerlo), pero desde cuatro o cinco metros su muñeca era aún mortal de necesidad. Era el cuatroymedioperfecto, un F/C de libro por más que dada su constitución física aún se nos hiciera extraño verle en semejante papel. Aún era así entonces. ¿Sigue siendo así a día de hoy?

Hace casi cinco meses llegó a Los Ángeles y allí desde el principio se nos vendió que jugaría de cuatro, si bien de momento se vería obligado a seguir haciéndolo de cinco debido a la lesión del emergente Andrew Bynum. Y esa provisionalidad ha durado hasta hoy, pero hoy se nos sigue repitiendo que la próxima temporada, ya para entonces recuperado (se supone) Bynum, Gasol caerá al puesto de cuatro y Odom al de tres. Eso allí, pero es que aquí (selección) estamos en las mismas: con la eterna incógnita de Garbajosa, cada vez se plantea más la posibilidad de ver a ambos gasoles juntos a la manera de torres gemelas en el quinteto titular, lo cual, siendo Marc un cinco de-los-de-toda-la-vida, llevaría a Pau al cuatro. Algo que Pau, en entrevista concedida a El País el pasado domingo, aún contempla con optimismo… relativo: “Es una posibilidad que me atrae bastante y que espero retomar porque yo siempre había jugado más fuera de la zona que dentro. Ya veremos. Es una transición que no es fácil“.

Porque la cuestión es: ¿estaremos aún a tiempo? Le veo jugar una y otra vez, y no dejo de pensar, viéndole jugársela tras recibir de espaldas pero raras veces tras recibir de frente, viéndole fallar o renunciar a tiros más o menos cómodos a cuatro o cinco metros del aro, que aquel cuatroymedio que un día fue cuatro e incluso tres se nos perdió por el camino, se nos fue escapando durante todos estos años, en lo que fue esa transición al puesto de pívot puro y duro (más puro que duro) que ocupa a día de hoy. Una transición que no sumó sino que restó, que no fue además de sino en vez de; mandamos un jugador a la NBA y ellos nos devolvieron otro, probablemente mejor, desde luego no peor, pero evidentemente distinto.

Y ahora, como no tenemos remedio, resulta que queremos, aquí y al parecer también allí, que ya no seaquien es sino quien fue. Y yo me pregunto si no será ya demasiado tarde.

Anuncios

Publicado octubre 21, 2012 por zaid en NBA, preHistoria

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: