el Reflexivo   Leave a comment

(publicado el 13 de mayo de 2008)

 

¿Se acuerdan? Eran el Pulcro, el Aseado (Howard Eisley), el Obediente, el Aplicado (Eric Snow), el Reflexivo(Derek Fisher)… Eran los motes que Montes (Andrés) puso, allá por mediados/finales de los noventa, a un grupo de bases sobrios, sólidos, discretos (quizá demasiado), casi desapercibidos, que por aquel entonces emergían en aquella NBA.

Ha pasado el tiempo, me temo. Hoy Eisley ya no está, Snow como si no estuviera… pero Derek Fisher allí continúa, sigue reflexionando por esas canchas de dios. En sus comienzos le veíamos como un base que casi no parecía que lo fuera, un dos embutido en el cuerpo de un uno ancho y fuerte, un tipo que aportaba intendencia por doquier, que apenas creaba, que aún menos asistía pero que ofrecía a cambio un maravilloso tiro exterior. Hoy, tantos años después, aquellas virtudes allí siguen, corregidas y aumentadas. Hoy sigue pasando poco (aunque cuando lo hace deja huella: que se lo pregunten a Gasol), quizá sea incluso, desde su puesto de (presunto) base, el menos asistidor de todo el quinteto titular de los Lakers. Pero a cambio su muñeca sigue siendo (cada vez más) incomparable, su trabajo en ambos lados de la cancha sigue siendo imprescindible, su forma de ejercer de pegamento de su equipo sigue siendo impagable. Es el perfecto base de mentira que siempre caracterizó a los equipos de Phil Jackson, la encarnación perfecta (pero mejorada) de sí mismo en aquellos tres anillos de comienzos de siglo, la reencarnación perfecta de aquel inolvidable Ron Harper (…ya saben: fontanería, albañilería, electricidad… llame a Harper Asociados…).

Para la historia quedará aquella inverosímil canasta de las cuatro décimas para ganar un partido imposible en San Antonio, aquella bajada desde el cielo hasta Utah para clavar aquel triple postrero que derrotaría a sus ex Warriors del mismo modo que ahora, cerrando el círculo, trabaja para derrotar a sus ex Jazz desde sus (también ex) Lakers (debe ser su sino)… Haciendo siempre las cosas como es debido, como dios manda, robando el balón cuando es preciso, teniéndolo cuando está mandado, tirándoselo sólo cuando es necesario. Sin espectacularidad, pero con infinita solvencia.



Y sabiendo que se trata de ganar pero que ganar un partido no lo es todo en la vida, que por desgracia la vida te enseña que hay otros partidos, mucho más importantes, que se juegan al otro lado de las canchas: en quirófanos, en cuidados intensivos, en salas de (interminable) espera. Y que la vida da muchas vueltas, y que si este pasado verano volvió a Los Ángeles, a donde jamás imaginó que volvería, no lo hizo pensando en anillos ni en fiestas ni en glamour sino en estar lo más cerca posible de los mejores especialistas, los que le pudieran solucionar el tumor ocular de su hija Tatum. Esperemos que triunfe. No sería la victoria más importante de su carrera, sería la victoria más grande de su vida.

Derek Fisher: base de los Lakers, ex de los Jazz, ex de los Warriors, ex de esos mismos Lakers, ex de la Universidad de Arkansas Little Rock. Presidente de la Asociación de Jugadores de la NBA (la cual probablemente jamás estuvo en mejores manos). Tipo sensato, equilibrado, reflexivo. Nunca retirarán su camiseta, nunca formará parte de ningún Hall of Fame pero todo ello no tendrá jamás la menor importancia. Muchos aficionados le recordarán de por vida, unos cuantos le llevarán en sus corazones. Ése será su mejor homenaje.

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Publicado octubre 21, 2012 por zaid en NBA, preHistoria

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