obsesión   1 comment

(publicado el 17 de julio de 2008)

 

Ya que estamos en confianza (casi cabría decir en familia), me permitirán ustedes que les cuente una pequeña obsesión que tengo (las obsesiones grandes, casi mejor no contarlas): una pequeña obsesión de índole baloncestística, por supuesto.

Pues es que resulta que no comparto en absoluto la política de partidos amistosos, previos a los grandes compromisos de nuestra selección, que suele llevar a cabo nuestra admirada y nunca bien ponderada Federación Española de Baloncesto, FEB para los amigos. Es decir, no entiendo que la selección sólo juegue partidos en territorio nacional, en ambientes favorables y ante públicos entregados, cuando de lo que (supuestamente) se trata es de preparar competiciones que tendrán lugar tal vez allende los mares, a miles de kilómetros y a unos cuantos husos horarios de distancia, en ambientes generalmente neutros y ante públicos habitualmente neutrales, si acaso alguna vez incluso ligeramente hostiles.

No lo entiendo… o tal vez sí: evidentemente la Federación obtiene un grandísimo beneficio de estos partidos, tanto en lo que corresponde a promoción de nuestro deporte como en lo que se refiere a hacer caja con nuestro deporte; de hecho uno ya ni siquiera tiene la sensación de estar ante unos cuantos partidos preparatorios sino más bien ante una gran banda o grupo músico-vocal on tour, haciendo eso que llamangalas bolos por todo el territorio nacional; algo que ahora además denominamos pomposamente Gira Eñemanía’08, para que no quede ninguna duda.

Y está muy bien, qué duda cabe: la gente acude (yo mismo acudo), paga sus entradas, compra camisetas y demás merchandáisin, ve en carne mortal a sus ídolos, se identifica con ellos, disfruta en persona durante un buen rato de este deporte maravilloso… Todo perfecto si no fuera porque no sirve para lo que principalmente debería servir: no prepara a los jugadores para la situación que se van a encontrar pocos días o semanas después. O mejor dicho: sí les prepara en términos de conjunción, de conocerse (aún más) unos a otros, de ensayar jugadas, defensas, tácticas, estrategias, de ir haciéndose equipo poco a poco. Pero no les prepara en términos de adaptación al medio, no recrea las condiciones (horarias, ambientales, culturales, climatológicas incluso) que se encontrarán en esas canchas de Pekín.

Y así casi todos los años… pero no todos: en el verano de 2006, de camino a Japón, la selección jugó (y ganó) un torneo en Singapur. Y luego, ya ven ustedes qué casualidad, pocas semanas más tarde se ganó el Mundial… y no, no caeré en la tentación demagógica de establecer una relación causa-efecto entre lo uno y lo otro, faltaría más; pero todo ayuda, y probablemente aquel torneo de Singapur, tan extraño como nos pareció entonces, acabara resultando un elemento esencial dentro de todo aquel proceso de adaptación…

Y no, no me venga ahora a decir que en el verano de 2007 tampoco se jugaron amistosos lejos de casa, no me ponga el año pasado como ejemplo porque esa vez daba igual: el Eurobasket era aquí luego lo lógico era hacer la preparación aquí, el ambiente de la preparación sí era prácticamente igual al que luego se encontrarían en la competición. Adaptación perfecta, pues (que habría sido aún más perfecta sin tantas visitas a organismos oficiales, centrales lecheras, industrias cerveceras o patrocinadores varios; pero esa es otra historia, no desviemos el tema).

Una adaptación que será mucho más difícil este año: mientras otras selecciones jugarán en (por ejemplo) Macao, España lo hará en Cáceres, Badajoz, Madrid, Ourense, Zaragoza, Castellón. Y luego sí, llegará a Pekín con unos cuantos días de antelación (sólo faltaría) para adaptarse a la diferencia horaria, para adaptarse (supongo) al pabellón… y estará muy bien, pero no será lo mismo que hubiese sido de haber disputado, en aquellas lejanas tierras, un partido o torneo digamos “real”, con ambientes u horarios similares a los que necesariamente habrán de encontrarse pocos días más tarde. ¿Por qué nuestra selección femenina sí que puede jugar un cuadrangular en Moscú (que no es que esté muy cerca de Pekín, pero algo es algo), y en cambio la masculina apenas puede salir de casa? Respóndanse ustedes mismos…

Hasta aquí mi pequeña obsesión. Que probablemente les parecerá una tontería, yo bien lo sé, es lo que tienen las obsesiones. Por eso no les pido que la compartan ni que la entiendan siquiera, sólo faltaría. Sólo quería hacerles partícipes, que simplemente supieran lo que me ronda por la cabeza; más que nada por si luego, dentro de algunas semanas, nos tuviéramos que acordar…

Publicado octubre 21, 2012 por zaid en preHistoria, selecciones

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