pasión NCAA   Leave a comment

(publicado el 25 de marzo de 2008)

 

De vuelta al hogar, atasco felizmente superado, maletas deshechas… Tocaba quitarse el mono; y en marzo, en mi caso, no hay mayor mono que el de NCAA.

No parece que Digital + se vaya a enrollar como el pasado año, no parece que esta temporada vayan a darnos nada antes de la Final Four (y con que nos den al menos eso ya nos daremos con un canto en los dientes)… pero siempre nos quedará Internet. Y esta vez no se trata de internetes clandestinas de esas que te obligan a bajarte extraños programas en chino o en arameo para luego rebuscar en canales del Beluchistán o de la Polinesia ese partido deseado y casi nunca encontrado, no. Esta vez se trata de Internet legal, y for free (o sea, gratis) e incluso con inusitada calidad de imagen y sonido, muy superior a la que Internet nos acostumbra; todo ello gracias a una cosa llamada March Madness on Demand, nacida de la entrañable hermandad NCAA-CBS, que así son de majos las criaturillas…

Así que llegué tarde a la jornada del jueves, a la del viernes y a la del sábado (y por ahí se debieron quedar unos cuantos partidos, algunos con pinta de haber sido magníficos y que habrá que recuperar como sea), pero al menos llegué a tiempo a la del domingo. Por ejemplo a un impagable Tennessee-Butler para ver cómo Lofton, Chism y los tres Smith ganaban agónicamente, prórroga incluida, a la batería de tiradores butlerianos que ya nos fascinó el pasado año con su inagotable defensa y su incansable A.J. Graves al frente.

O por ejemplo al asombroso Georgetown-Davidson. Cuando lo dejé (para irme al Tennessee-Butler) los Hoyas parecían tenerlo todo bajo control. Cuando lo recuperé, ya en sus últimos instantes, todo se había vuelto del revés y los Hoyas miraban impotentes, falta va falta viene, cómo las huestes davidsonianas les pasaban por encima. Curioso equipo éste de Davidson, especialista en buenas temporadas desde su pequeña conferencia, especialista en dar guerra en el Torneo y con una estrella a quien recordarán perfectamente aquellos que lo siguieran el pasado año y/o aquellos que vieran la final del Mundial Sub19 de Novi Sad: un muchacho sobrado de clase y aún más de muñeca que responde al nombre de Stephen Curry y que es el vivo retrato de su padre, aquel Muñequita Linda Del Curry que nos maravilló en aquellos Charlotte Hornets de los noventa. Así a lo tonto Davidson, desde su número 10, ya se ha cargado a Gonzaga y Georgetown. Ahora Wisconsin intentará no ser la próxima víctima.

O al Memphis-Mississippi State. Los Tigers de Calipari se las prometían muy felices, sobrados como van por la vida con todo su despliegue físico-técnico y con toda la clase que rezuman tipos como Chris Douglas-Roberts o como el maravilloso freshman Derrick Rose. Pero lo pasaron muy mal, ante la zona que les montó Mississippi State y ante sus propios fantasmas. Porque sí, Memphis es un equipazo, sin ninguna duda, pero también tiene sus pequeños fantasmas, como su incierta competitividad por provenir de una conferencia entre débil y floja, o como (sobre todo) el hecho de ser el tercer peor equipo de toda la nación (es decir, de entre los más de trescientos que integran la primera división universitaria) en porcentaje de tiros libres. Habitualmente están por debajo del 60 por ciento, pero es que el domingo apenas si llegaron al cuarenta. Y con Michigan State como futuro inmediato y Texas o Stanford como futuro mediato, lo que ahora sólo es un problema puede acabar resultándoles una auténtica tragedia.

Y a dos palizas apenas entrevistas, por coincidir con el partido anterior. Una de ellas relativamente previsible (todo lo previsible que pueda resultar una victoria tan abrumadora ya a estas alturas de competición), que North Carolina está que lo rompe y los Razorbacks de Arkansas bastante hicieron con llegar hasta aquí. La otra, la de Louisville sobre Oklahoma, quizá no tanto. O tal vez sí, si nos atenemos al hecho de que los Cardinals, pedazo de plantilla y pedazo de entrenador (el eterno Pitino) por cierto, han hecho una temporada de altibajos, pero con casi todos sus bajos al principio y casi todos sus altos al final. Vamos, que ahora mismo están que se salen (o eso parece), y que para el jueves ya se anuncia (a las tantas de la madrugada, vaya por dios) un Tennessee-Louisville que promete ser sencillamente impresionante. Y con North Carolina (o Washington State) esperando al que gane… Vamos, que la fiesta no ha hecho sino comenzar.

Anuncios

Publicado octubre 21, 2012 por zaid en NCAA, preHistoria

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: