tontería   Leave a comment

(publicado el 12 de junio de 2008)

 

Hay días (pocos) en los que a uno se le ocurren cosas medianamente inteligentes, y luego hay otros (la mayoría) en los que a uno sólo se le ocurren tonterías. Hoy es uno de estos últimos, me temo…

A ver: no entiendo, desde hace ya unos cuantos años, la extraña manera que tiene la NBA de organizar el calendario de su final, empezando un jueves (día 5) y continuando domingo-martes-jueves-domingo-martes-jueves. Es decir: dado que las semanas por ahora sólo tienen siete días, dado que se juegan tres partidos por semana y dado que el número siete aún no es divisible entre tres, se concluye que en la mayoría de los casos la distancia entre partido y partido será de 48 horas, si bien una vez por semana esa separación no será de 48 sino de 72 horas. Con lo cual, y teniendo en cuenta que el formato de la final es 2-3-2, parecería lógico aprovechar esos periodos de tres días para los desplazamientos de costa a costa, del Este al Oeste (o viceversa), dejando los periodos de dos días para los partidos consecutivos en una misma ciudad… (esto me está quedando un poco farragoso).

Pues no. Del primer partido (jueves) al segundo (domingo) pasan 72 horas, tres días completos en Boston que los jugadores pueden aprovechar para rascarse el ombligo en sus casas o en sus hoteles (según se trate del equipo local o el visitante), o para recorrer (un suponer) los verdes prados y agrestes costas de Nueva Inglaterra si ello les complace. Y sin embargo luego entre el segundo y tercer partido apenas hay 48 horas, durante las que se tienen que meter pa’l cuerpo un viajecito de más de 4.000 kilómetros y más de seis horas de vuelo (Carnicero dixit). Y hoy jueves, pues más de lo mismo, acabará el cuarto partido y hasta que llegue el quinto (el domingo) las criaturas podrán disponer de otras 72 horas para rascarse el ombligo (o cualquier otra parte de su proceloso cuerpo) en donde más les pete, o para visitar (otro suponer) las soleadas y paradisíacas playas del sur de California. Y entre el quinto (domingo) y el presunto sexto (martes) pues vuelta la burra al trigo, otra paliza de avión en sentido contrario, otra vez de cancha a cancha sin apenas tiempo para recuperarse siquiera…

Y digo yo: ¿no habría sido más lógico que la final, en vez de ser martes-jueves-domingo, fuese miércoles-viernes-domingo? Se habría jugado viernes-domingo en Boston y luego se habría aprovechado el periodo de tres días para viajar a Los Ángeles, donde los partidos serían miércoles-viernes-domingo, teniendo otra vez tres días para la vuelta a Boston a jugar en miércoles y viernes los (supuestos) partidos sexto y séptimo…

Ahora bien, es probable que alguien me dijera (si todo esto que digo acaso a alguien le importara) que la distribución martes-jueves-domingo no es casual, que no se puede modificar por estar basada en sesudos estudios de audiencias, que se juega esos días y no otros porque es cuando le conviene a la NBA, a la ABC, a la ESPN, a la TNT, a la SDQ (Sabe Dios Qué). Pues vale, pues entonces mantengamos la distribución martes-jueves-domingo… pero no empecemos el jueves 5 sino el martes 3 (que margen había de sobra, habiendo acabado las finales de conferencia el jueves y el viernes de la semana anterior), de tal manera que se habría jugado en Boston el martes y el jueves de la pasada semana, en Los Ángeles domingo, martes y hoy jueves, y para Boston (en su caso) quedarían los partidos de domingo y martes próximo, siempre aprovechando los periodos de tres días para esos macrodesplazamientos de una esquina a otra del país…

Claro, usted dirá que total qué importancia tiene, que qué más da todo esto… Pues importancia muy relativa, evidentemente: no influye (o no creo que influya) en el resultado ya que las circunstancias son las mismas para ambos equipos (siempre los de fuera llegarán al partido más cansados que los de casa, pero eso ocurre siempre independientemente de lo largo que sea el periodo de descanso); pero sí que influye en la calidad media del juego: así el primer partido salió muy bueno (llevaban seis o siete días sin jugar las criaturas), el segundo (tras tres días de margen) también estuvo realmente bien… En cambio en el tercero (dos días y enorme viaje de por medio) el bajón fue considerable: emoción, tensión, intensidad, dramatismo, tuvo todo lo que ustedes quieran excepto calidad baloncestística, muy escasita, la verdad…

Y llegados a este punto no resulta difícil pronosticar, no el ganador de los próximos partidos (que a tanto no llego) sino su calidad: así, me atrevería a apostar que el partido de esta noche será mejor que el tercero (al no haber tenido viaje) pero peor que el primero y segundo (al haber tenido menos descanso); que en cambio el del domingo, el quinto, será un verdadero partidazo (tras tres días de paz y sosiego); que si hay sexto (largo viaje, corto descanso) será tirando a malo, y que si hay séptimo será tirando a regular (pero ni cuenta nos daremos, dada la emoción del momento).

Pero si, a pesar de todo lo expuesto, a usted todo esto le sigue pareciendo (además de un rollo macabeo) una solemne tontería, no se me llame a engaño ahora; que conste que yo al principio ya se lo avisé…

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Publicado octubre 21, 2012 por zaid en NBA, preHistoria

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