Cavstrotters-Raptnationals   Leave a comment

(publicado el 11 de diciembre de 2008)

 

Hace aproximadamente año y medio tuve el dudoso honor y el relativo placer de asistir in situ al espectáculo de los Harlem Globetrotters, aquí en el Telefónica Arena madrileño. Ya saben, qué les voy a contar, quien más quien menos lo habrá visto alguna vez: todo muy festivo, muy divertido, muy lúdico-recreativo, chanzas, parodias, arabescos por doquier. No es baloncesto, aunque lo parezca (aunque en realidad tampoco lo parece), sino puro entretenimiento. Pasas un buen rato… del que te habrás olvidado pocos minutos después.

Así fue: lo vi, lo disfruté, lo olvidé completamente y ya no volví a acordarme de ello hasta pasados 19 meses; es decir, exactamente hasta ayer, presenciando el presunto partido entre los Cavaliers de Cleveland y los Raptors de Toronto.

A ver cómo lo explicaría: antes de que se cumpliera no ya el primer minuto sino los primeros veinte segundos los Cavs ya ganaban 4-0, y ello sin haber disfrutado aún de una sola posesión (es decir, de lo que técnicamente entenderíamos por posesión): fruto de dos robos inmediatos del amigo James (o sea, LeBron), uno a Parker, el otro a Calde, ambos culminados con el consiguiente (y a cual más espectacular) mate. A consecuencia de lo cual hubo que parar el partido, tiempo muerto de oficio, porque resultó que el susodicho James acababa de batir el récord de robos de la historia de la franquicia, vaya por dios… Y sólo era el principio.

Así que festival de los Cavaliers, tremenda paliza, triple va, mate viene, ligeramente atenuado durante el segundo cuarto pero de nuevo intensificado poco antes del descanso, justo cuando hubo que parar otra vez el partido, nuevo tiempo muerto de oficio, porque resultó que Zydrunas Ilgauskas acababa de batir el récord de rebotes de la historia de la franquicia superando así al mítico Brad Daugherty, vaya por dios (y van dos). Al menos, el marcador parecía tender hacia la igualdad…

Pues no, porque lo peor estaba aún por llegar: lo más grave ni siquiera fue ese tremendo parcial, ese 19-2 de salida, no; más grave fue la sensación de humillación, la de esos Raptors mirando como los Cavs jugaban literalmente con ellos, pasándose a placer el balón delante de sus narices, crujiéndoles costillas y tobillos en cada penetración, machacándoles (literalmente) sin piedad: un mate tras otro, más mates que en cualquier concurso de mates, el CuLeBron dichoso dándose un festín como no se habrá pegado otro igual en su vida. Si lo malo no es perder sino la cara que se te queda, en este caso lo malo (para los Raptors) no fue la paliza sino la patética sensación que dejaron a su paso. No hubo minutos de la basura, hubo cuarto y mitad de la basura. No eran los Cavaliers contra los Raptors, eran los Cleveland Globetrotters arrasando a los TorontoNationals. Como es natural, como no podría ser de ninguna otra manera.

No, aquello no fue un partido pero ustedes me permitirán, pese a todo, alguna ligera conclusión baloncestística: 1) Los Raptors, y no los Lakers, son (en mi muy modesta opinión) el verdadero EQUIPO (con mayúsculas) de lo que llevamos de temporada: LeBron, sí, claro, por supuesto, pero esta vez con algo muy consistente a su alrededor: Mo Williams y Delonte West, magnífica pareja por fuera; Ilgauskas y Ben Wallace, perfectamente complementaria pareja por dentro; y por detrás, para cuando es menester, Gibson, Pavlovic, Wally o Varejao por ejemplo. Ojo que puede ser su año, ojo que en Los Ángeles y Boston tal vez deberían empezar a preocuparse. Y 2) Los Raptors están mal, pero no están tan mal. Un partido es sólo un partido, por muy terrible que éste resulte Y aún más en la NBA, que juegas cada lunes y cada martes, que a la noche siguiente (o sea, ésta pasada madrugada) los Raptors ya volvieron a ganar (a los Pacers, de nuevo Calde en todo su esplendor). Aún así, al amigo Triano le va a quedar mucha tarea por delante para desfacer los entuertos del amigo Mitchell. Para hacer que los Raptors vuelvan a parecer de nuevo un equipo en lugar de una banda, en lugar de esa panda de desarrapados Nationals que deambularon por Ohio el pasado martes por la noche.

Menos mal que luego, pocas horas más tarde, Aíto y Giannakis, Olympiacos y (sobre todo) Unicaja, me reconciliaron de nuevo con el baloncesto…

Anuncios

Publicado octubre 22, 2012 por zaid en NBA, preHistoria

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: