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(publicado el 28 de enero de 2009)

Esto del All Star de la NBA (de los pasos previos al All Star, quiero decir) a veces me parece un auténtico cachondeo. Y no, no me refiero ya a las masivas votaciones para escoger a los quintetos titulares, que sí, todo muy democrático y muy tal, pero a poco que te descuides casi te cuelan al chino Yi JianLian (y raro es que no hayan votado también masivamente a Sun Yue, el de los Lakers, que no habrá jugado ni diez minutos en toda la temporada); o te colocan a Bruce Bowen como tercer o cuarto clasificado para el puesto de alero en el Oeste, que digo yo que esto habrá sido alguna broma pesada, acaso propagada por alguna web (vamos, como aquella vez aquí, en cierto foro de cuyo nombre no quiero acordarme, cuando alguien tuvo la ocurrencia de que todo dios votara a Luke Recker como MVP); o te encuentras cómo también reciben infinidad de votos Luke Ridnour o Kyle Korver, presuntos guaperas oficiales de la Liga que tendrán hasta sus clubes de fans organizados a tal efecto… Pero no, no me refiero a nada de esto, que al fin y al cabo forma parte del juego (llamémoslo así); no me refiero a la elección de los titulares sino a la elección del resto, de los siete suplentes de cada equipo, que como es bien sabido (¿?) suelen ser escogidos por todos los entrenadores de una y otra Conferencia.

Y es que esto viene a colación (palabra que suena como a chocolate en polvo para diluir en la leche) de una información facilitada durante las pasadas noches de domingo y lunes por el brillante a la par que irónico narrador plusero Guillermo Giménez, y que provocó la absoluta estupefacción de sus compañeros de cartel, Juan Antonio Orenga y Nikola Loncar respectivamente (nótese que cito cuidadosamente la fuente, en principio absolutamente fiable, ya que no tengo forma humana de comprobar su veracidad). Según esta información, los Minnesota Timberwolves habrían regalado un GPS a cada uno de los catorce restantes entrenadores del Oeste, para de esta manera convencerles de que voten a Al Jefferson para el partido de las estrellas. Nada nuevo por otra parte ya que al parecer Brandon Roy ya hizo lo propio el año pasado, regalando catorce iPod a tal efecto (claro está, se supone que la coartada sería que dichos aparatejos incluyen un vídeo en el que se recogen las más brillantes acciones del susodicho jugador). A Roy le salió bien y muy probablemente a Jefferson también le saldrá bien este año, pero no seré yo quien diga que su selección pueda deberse a tan generosas dádivas: ambos son suficientemente buenos como para merecer ser all stars sin necesidad de recurrir a esta clase de cosas.

Y llegados a este punto, yo, ustedes me perdonarán, no puedo dejar de pensar en los nuestros. Pau Gasol será proclamado mañana all star, seguro: porque está haciendo una grandísima temporada, y porque es mucho más fácil jugar el partido de las estrellas siendo el segundo mejor de los Lakers que siendo el mejor de los Grizzlies. Vale, pero… ¿y Calderón? Mucho me temo que Calde no va a ser all star, y no porque (a mis parciales ojos) no lo merezca, acaso por otros efectos colaterales: bien las lesiones que en varias ocasiones han interrumpido su gran temporada, o bien la pésima marcha de su equipo. O mucho me equivoco, o Jameer Nelson y/o Devin Harris ocuparán su puesto de base suplente del Este. Y será entonces cuando yo me pregunte: ¿acaso, siguiendo el sabio ejemplo de sus colegas, no podría haberse hecho algo para remediar esta situación?

No, no se trataría de regalar gepeeses ni áipodes ni demás paratos de esos que pueden comprarse en cualquier establecimiento del ramo, y que además, con la nómina que se gastan estos tíos, digo yo que regalarle un chisme de éstos a Phil Jackson o a George Karl debe de ser como si a mí me regalan un boli Bic de punta fina, pongamos por caso; se trataría más bien de apelar a los orígenes de José Manuel Calderón, natural de Villanueva de la Serena e Imagen de Extremadura en muy recientes campañas publicitarias. ¿Y qué mejor promoción de los Alimentos de Extremadura que regalar catorce jamones ibéricos, catorce (14), uno para cada entrenador del Este? (bueno, y otro más, el decimoquinto, para el suyo, Jay Triano, que aunque ese voto ya esté garantizado de serie tampoco sería cuestión de dejar al pobre hombre a dos velas). Y ante eso ¿quién podría resistirse? (yo no, desde luego, y menos a estas horas que aún estoy sin comer). Calderón sería all star no ya este año o el que viene, sería proclamado all star vitalicio, a perpetuidad, para siempre jamás con todos los pronunciamientos favorables, así juegue de cine como ahora, así ya no esté en la Liga incluso…

Así que ahí les dejo la idea para lo que fuera menester, y gratis total por supuesto, faltaría más (aunque ya puestos, si les sobrara un decimosexto jamón y decidieran remitírmelo en justa correspondencia, no duden que yo les quedaría eternamente agradecido…)

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Publicado octubre 22, 2012 por zaid en NBA, preHistoria

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