Jennings (bis)   Leave a comment

(publicado el 18 de noviembre de 2008)

 

Hace cuatro meses, un tórrido (supongo) 14 de julio, tuve la ocurrencia de escribir acerca de Brandon Jennings, el chaval de 18 años recién salido del insti que rompió todos los esquemas (allí, e incluso aquí) al optar por la vía europea en lugar del tradicional one and done en NCAA. Entonces, sospecho que bajo los efectos del calor, me preguntaba yo ¿qué equipo europeo, y de qué nivel competitivo, osará poner su dirección en cancha en manos de un chaval como éste, tan (presuntamente) sobradísimo de talento como carente por completo de experiencia? ¿qué equipo europeo se atreverá a fichar a un jugador que, firme por los años que firme, es evidente que el verano próximo volverá perdiendo el culo a USA, a probar las mieles del draft y a comprometerse inmediatamente con el equipo que lo escoja? ¿qué equipo asumirá el riesgo de fichar un mero proyecto de jugador, por bueno que éste sea, en lugar de (como suele ser habitual) hacerse con los servicios de un jugador hecho y derecho, y curtido en mil batallas a ser posible?

Eso, entre otras cosas, escribí aquel 14 de julio, y hoy, 18 de noviembre, creo que ha llegado el momento de envainármela convenientemente. Como de costumbre perdí una magnífica oportunidad de permanecer callado.

¿Qué equipo europeo…? Pues qué les voy a contar ya a estas alturas, la Lottomatica, la mismísima Virtus romana, uno de los grandes de Europa, uno de los fijos desde tiempo inmemorial en la Euroliga. Nada más y nada menos. Luego siguiendo con mi ecuación, si fichaba por un grande no jugaría, si fichaba por un equipo de medio pelo tendría minutos, la conclusión inmediata sería que Jennings habría de estar pelándose el culo en el banquillo, un sábado/domingo sí, un miércoles/jueves también. Pues tampoco. Nada más lejos de la realidad, una vez más.

Jennings apenas baja de veinte minutos por partido, o al menos así ha sido en los dos que yo le he visto, contra la Penya en Roma y contra el Tau hace unos días en Vitoria, duelos euroligueros de máxima exigencia (y en ambos casos saldados con victoria, además). Jennings comparte la posición de base con Ibrahim Jaaber, tipo neoyorquino de perfil bajo y discreto currículum, si bien a la hora de la verdad quien allí suele tomar el mando es Sani Becirovic, clásico entre los clásicos que aún hoy, aún a pesar de lo que pudo haber sido y no fue, despide inmensa calidad por los cuatro costados. Pero a su lado Jennings no sólo no desentona sino más bien al contrario, entona, refresca, hace mejor a su equipo con su mera aparición.

Porque resulta que Jennings, aún a pesar de (o quizá gracias a) sus dieciocho primaveras, juega a esto que da gloria verle. Jennings es de esos jugadores que te entran por los ojos, que te encandilan con sólo verles un poco en acción. Base pequeño, rapidísimo, portentoso en penetraciones, tirador mejorable pero ya solvente… y sobre todo, que no es (o al menos, aquí no lo está siendo) el típico chupón. En absoluto. Maneja el pick & roll a las mil maravillas, asiste como los ángeles, encuentra ángulos de pase insospechados, es más jugador de equipo de lo que nunca habríamos podido imaginar.

Y tiene además esos maestros extraordinarios, perfectos para ir puliendo esos errores que aún pueda cometer (a su edad, sólo faltaría que no los cometiera) en puntuales tomas de decisiones. Tiene en cancha a veteranos como el susodicho Becirovic o como el mismísimo Rodrigo de la Fuente, y tiene en el banquillo a un crack, uno de los verdaderamente grandes de Europa; una inmensa fortuna, la de aprender a las órdenes de Jasmin Repesa, que le permitirá no echar en absoluto de menos lo que hubiera podido aprender a las órdenes de Lute Olson (lo cual finalmente tampoco habría sucedido, dada su reciente retirada).

En unos meses volverá a USA, allí le veremos en la ceremonia del draft (esto es lo único en lo que creo no haberme equivocado… aunque visto lo visto, tampoco apuesten por ello) y entonces será el momento de comparar, de descubrir (ellos, no nosotros) que su experiencia europea no tendrá nada que envidiar a la que hubiera podido vivir en la universidad, más bien al contrario. Que en Lega y Euroliga habrá tenido más intensidad y competitividad que la que hubiera podido encontrar en esos (venidos a menos) Wildcats de Arizona. Que desde aquí llegará mucho mejor preparado para el gran salto, y encima se habrá embolsado sus buenos euros en el empeño: mucho menos de lo que un día podrá ganar en NBA, pero infinitamente más de lo que hubiera ganado este año (cero absoluto) en NCAA.

Y así, lo que hace bien poco nos parecía una temeridad y una locura, a poco que se descuiden acabará creando escuela: en apenas unos meses (o quizás antes, que rumores ya hay circulando por ahí) hablaremos de sus imitadores, de aquellos que seguirán sus pasos, veremos con qué fortuna, en la temporada 2009/2010. Al tiempo.

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Publicado octubre 22, 2012 por zaid en Euroliga, preHistoria

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