LLULL   Leave a comment

(publicado el 29 de enero de 2009)

 

Cuando todo marcha mal, cuando tu rival es manifiestamente superior, cuando te ves superado en todos los órdenes, por arriba y por abajo, por delante y por detrás, cuando el juego ya no te aporta soluciones, cuando ya no sabes que hacer, cuando todo esto sucede entonces ya sólo te queda una opción, ya sólo puedes agarrarte a un clavo ardiendo, ya sólo te queda recurrir a la épica. Bueno, a la épica… y a Sergio Llull, que de alguna manera viene a ser lo mismo.

Sergio Llull, en apenas dos años, ha pasado por todas las fases posibles de una carrera profesional, todas esas fases que algunos tardan media vida en recorrer, todas esas por las que otros muchos no pasarán jamás. Llegó de tercer base en pleno proceso de aprendizaje, no tardó en convertirse en uno más de la plantilla, más tarde alcanzó el estatus de pieza imprescindible en dicha plantilla y hoy, casi sin habernos dado cuenta, se ha convertido en su referente, en el verdadero líder espiritual de su equipo. Sergio Llull es lo mejor que le ha pasado al Real Madrid (sección baloncesto) en este último año y medio.

Y mira que aún le quedará por aprender (como a todo dios, por otra parte). Mira que aún tiene carencias en el pase o la lectura del juego, mira que aún está lejos de ser el típico base director, de ser algo parecido a un Corbalán o a un Pepe Sánchez (sin ir más lejos)… Da igual: más allá de sus inmensas cualidades físicas o técnicas Llull tiene algo especial, algo que no se aprende, que se tiene o no se tiene, algo que le hará ser (aún más) grande en este juego: un tremendo carácter, una imponente presencia en cancha, una arrolladora personalidad. La suficiente como para, siendo con diferencia el más joven, el menos experimentado de toda esa plantilla, ser el único capaz de echarse el equipo y el partido sobre sus espaldas cuando nadie más lo quiere, cuando ninguno de sus brillantes compañeros parece dispuesto a asumir semejante carga. Él sí, y tanto da que se trate de un partido corriente de ACB contra el Bruesa o de un choque decisivo de Euroliga contra el Barça, precisamente el Barça. ¿Tanto da? No, en realidad no: a mayor acción mayor reacción, cuanto mayor sea el reto más grande será su respuesta.

¿Le vieron ayer? Allá en el banquillo Raül López con sus achaques, al otro lado Pepe Sánchez con los suyos (o quizá no, quizá simplemente haya caído en desgracia para Joan Plaza, como si el ya no ser lo que fue le descartara, como si aún no se le pudiera sacar mucho partido); y mientras Llull en pleno arrebato, arengando a las masas, levantándolas literalmente de sus asientos, y ahora una penetración suicida, ahora este mate, ahora este otro, ahora este triple que aún no es lo mío pero aún así los meto, ahora otro gran pase, ahora otro robo crucial, ahora otro triple pero éste ya en el momento más decisivo posible… Y ese Madrid que se adelanta tras 39 minutos por detrás, y esas masas enloquecidas coreando su nombre, LLULL, LLULL, LLULL(sin saber pronunciarlo, que aquí en Madrid nos cuesta la elle y nos sale Yul, como si corearan a aquel actor de apellido Brinner), y ese Barça tan inmensamente superior aún preguntándose qué hemos hecho para merecer esto, en qué hemos fallado, cómo hemos podido llegar a esta situación…

Siro López, crepuscular y apocalíptico narrador telematritense, haría bien en dejar de preocuparse por suFelipe (“¡¡Madre mía, pero qué bueno es, qué bueno es Felipe Reyes!! ¡¡¡Por favor, que no se entere la NBA!!! ¡¡Que no se entere, que siga así, que nos lo deje aquí mucho tiempo…!!”), entre otras cosas porque a estas alturas parece ya evidente que Felipe nunca irá a la NBA (ni falta que le hace, cabría añadir); pero si lo que quiere es preocuparse (o hacer como que se preocupa), quizá debería empezar a hacerlo por Sergio Llull: nació en 1987 luego le correspondería por edad el draft de 2009, es decir, el que tendrá lugar dentro de cinco meses. Bien es verdad que, consultadas las principales listas pre-draft, su nombre aún no aparece por ningún lado, ni en el puesto 60 tan siquiera, pero eso a estas alturas no quiere decir nada… ni tampoco querría decir nada que no fuera escogido en dicho draft (Calderón no fue escogido, y ahí le tienen). Y el perfil de Llull es de esos que gustan sobremanera al otro lado del charco: muy físico, muy buenas piernas, intenso a más no poder, feroz penetrador, aceptable (aunque mejorable) tirador, magnífico defensor, presumiblejugón más orientado a la anotación que a la dirección… No, de momento no teman, aún no parecen haberse dado cuenta; pero tampoco se me confíen: si Llull sigue así, no les quepa la menor duda de que no tardarán en enterarse.

NOTA AL MARGEN: me había prometido no hacer más sangre con los comentaristas de Telemadrid, que ya bastante hice el año pasado. Me había prometido no insistir más en su supino desconocimiento, en su amarillismo, en sus absurdas y artificiosas obsesiones arbitrales… Pero el amigo Chechu Biriukov me pone muy difícil cumplir mi promesa. Un tipo que tras pitar el árbitro dobles por acompañamiento (o por manejo, o por llámelo usted como quiera) exclama a voz en grito “¡¡¡¿PERO QUÉ CHORRADA ES ÉSTA?!!!” como si jamás hubiera tenido ni la menor noticia sobre la existencia de dicha norma; un tipo que en un momento dado te suelta sin ningún rubor que “es el primer partido de esta segunda fase de la Champions League, y por eso es muy importante ganarlo…”, un tipo así te obliga a preguntarte dónde demonios habrá estado metido Chechu Biriukov durante todos estos años. Viendo baloncesto no, desde luego.

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Publicado octubre 22, 2012 por zaid en Euroliga, preHistoria

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