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(publicado el 21 de octubre de 2008)

 

La NBA tiene razones que mi razón no entiende. La NBA se ha traído de paseo por Europa a uno de sus mejores equipos, llamado New Orleans Hornets, y a uno de… no, no me atreveré a decir de los peores, pero sí a uno que está, digamos, de la mitad para abajo de la competición, llamado Washington Wizards. Y los ha puesto a jugar el uno contra el otro, con el resultado que cabía esperar: en Berlín llegaron a estar 59-18 poco antes del descanso, en Barcelona ya se cortaron más: que una cosa es disfrutar de Chris Paul y otra es que no haya nada más de qué disfrutar; que una cosa es que no haya competitividad y otra es que ni siquiera lo parezca. En Barcelona la superioridad de los Hornets fue absoluta, pero al menos no fue aplastante. Algo es algo.

¿Por qué? ¿Por qué la NBA nos trae a Hornets y Wizards (éstos sin Arenas, además, lo que reduce considerablemente su atractivo y les hace parecer todavía peor equipo… si bien los términos Arenas equipono suelen ir precisamente de la mano), y días antes a Heat y Nets, a hacer el paripé por Europa, y mientras se lleva a Lietuvos, CSKA ó Barça a hacer bolos allá en USA? ¿Y por qué allí los mezcla y aquí no, por qué los de allí siguen viniendo aquí pero ya no juegan aquí contra los de aquí? (no sé si me he explicado…)

Sostiene el gran Trecet en su blog (por ahí abajo tenéis el enlace) que es por una cuestión de aprendizaje: traen a unos pocos equipos a marear la perdiz por el viejo continente y a cambio se llevan para allá durante unos días a algunos de los mejores equipos europeos, para estudiar detenidamente sus virtudes, comparar el juego de acá con el de allá, ver en qué están fallando para que los equipos europeos se les suban últimamente a las barbas con tanta asiduidad… y seguidamente elaborar sesudos informes, los cuales serán remitidos de inmediato a las oficinas de las treinta franquicias de la Liga. Eso piensa Trecet y a mí me gustaría estar de acuerdo con él, pero no estoy seguro; yo más bien hablaría de otras dos posibles razones, de otra índole:

1) Aún se sienten el ombligo del mundo (y puede que aún lo sean), aún tienen en su mente la imagen deimperio versus colonias: somos la NBA y lo que la gente desea, en cualquier lugar del globo, es ver jugar a nuestros equipos, es disfrutar de nuestros ídolos planetarios. ¿contra los suyos? Para qué, si a los suyos están hartos de verlos…

y 2) Están hartos de perder: Sixers en Barcelona, Grizzlies en Málaga, Raptors en Madrid, por poner sólo tres ejemplos cercanos. Un equipo NBA, enfrentándose en pretemporada a cualquier equipo europeo, tiene mucho que perder y muy poco que ganar: si ganan nadie le da la menor importancia, sería poco menos que su obligación; si pierden se hace un mundo, la egregia NBA de nuevo derrotada, etc, etc. Así que si hay que jugar contra los europeos que sea al menos en nuestra casa, con el viento a favor; aquí no nos van a ganar, y si da la casualidad de que nos ganan la repercusión al otro lado del Atlántico será siempre mucho menor, aún podrá permanecer intacto nuestro prestigio…

Sea por lo que fuere, quizá deberían empezar a revisar el modelo. Allá por los ochenta y primeros noventa llegaba un equipo NBA a la ciudad (a cualquier ciudad europea) y la vida se paralizaba, el mundo se detenía. Pero hoy, hacia el final de la primera década del tercer milenio, como que la cosa ya no es igual: hoy llegan, sacan a las estrellas diez minutos, a veces ni cinco, el resto del tiempo lo utilizan para probar meritorios cuyo destino será en el mejor de los casos jugar minutos de la basura y en el peor ser cortados… y luego se extrañan si no caemos desparramados a su paso, si ya no nos derretimos a sus pies, si ya no abarrotamos los pabellones aún a pesar del famoseo de gorra que invade sus despobladas gradas…

O tal vez esta fórmula pueda aún funcionar en grandes capitales con escasa tradición baloncestera, pongamos Berlín, no digamos ya Londres. Pero en Barcelona ya no cuela, me temo. En Barcelona habrían preferido cienmil veces ver ese Barça-Lakers en el Sant Jordi y que Hornets y Wizards se hubieran quedado tan ricamente en su casa. O bien, si los Lakers no podían venir, ver un no menos espectacular Barça-Hornets y que los Wizards se hubieran ido al Staples a hacer de sparrings para Kobe, Pau & Company…

No pudo ser, pero estaremos de acuerdo en que la gira californiana blaugrana habrá servido al menos para dos cosas: para que Joan Laporta repita una y otra vez, a diestro y siniestro, a todo aquel incauto americano (de USA) que quiera escucharle, aquello de que el Barça es more than just a club; y para que JuanquiNavarro pegue un puñetazo encima de la mesa y diga aquí estoy yo, 34 puntos, 7 triples, 7 asistencias, y que sepan ustedes que si no sigo aquí no es porque no pueda sino porque no quiero. Porque no me da la gana, sencillamente. Ustedes se lo pierden.

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Publicado octubre 22, 2012 por zaid en NBA, preHistoria

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