Archivo para octubre 23, 2012

invisibilidad   Leave a comment

(publicado el 30 de mayo de 2009)

 

Cuando la ACB anunció, hará ya como un par de años, la modificación del sistema de playoffs, es decir, la reducción de cuartos semis que ahora ya no se jugarían al mejor de cinco sino al mejor de tres, algunos ingenuos (incluso aquellos ingenuos que no estábamos en absoluto de acuerdo con dicha medida) pensamos que al menos este nuevo sistema tendría la virtud de concentrar la atención del espectador, ya que al haber menos encuentros todo habría de suceder en un lapso de tiempo muchísimo más corto. Y sin embargo nos han bastado apenas dos temporadas (aún no completas) para entender que era justo al revés, que lo que se pretendía con dicha medida era exactamente todo lo contrario.

Echemos cuentas: antes, la secuencia de una eliminatoria al mejor de cinco podía ser viernes-domingo-viernes-domingo-martes; ahora, la secuencia de una eliminatoria al mejor de tres viene a ser domingo-martes-domingo (o bien sábado-lunes-sábado). Antes, una eliminatoria al mejor de cinco consumía dos fines de semana; ahora, una eliminatoria al mejor de tres consume exactamente lo mismo, dos fines de semana. Antes, un equipo que ganara su eliminatoria en tres partidos tenía que esperar siete días hasta el comienzo de la siguiente; ahora Barça y Baskonia, que resolvieron su eliminatoria en dos partidos, han tenido que esperar la friolera de doce días para encontrarse con su siguiente rival, ríase usted de aquellos Cavs de los 4-0. Antes se apretaba el calendario, se aprovechaban varios días, se concentraba la emoción; ahora todo es dispersión, dilación manifiesta, mucho cuidado no vayamos a interrumpir, hoy no que hay bonoloto, mañana tampoco que hay Champions, pasado menos que hay Primitiva, al otro ni pensarlo que aún andarán en éxtasis, el sábado tal vez… Antes los playoffs eran un continuo: el común de los mortales, le gustaran o no, sabía más o menos cómo iban; ahora ya no se acuerda ni dios.

Ya, pero… ¿qué se supone que pretende la ACB con todo esto? Pues es bien fácil, hombre de dios, no abrumar. Sí, claro, yo, tal vez usted (en el supuesto de que haya alguien al otro lado), aficionados de esto,cuasiadictos de esto, pues ya se sabe, somos insaciables, nos dan la mano y nos tomamos el codo, nunca tenemos bastante. Pero el consumidor deportivo de a pie, mayormente futbolístico, lo que quiere básicamente es que no vengan a interrumpirle con todas estas tonterías, aún menos en estas entrañables fechas de ascensos, descensos y angustias varias. Que ponga el Carrusel y pueda escuchar aquello de gol en La Condomina, penalty en Balaídos, que no se le meta por medio un descanso en Vistalegre o un final en el Palau. Ustedes, los del baloncesto, hagan lo que quieran, jueguen hasta hartarse si les place, por mí como si se la machacan; pero aquí no vengan a molestar, hagan el favor.

Y la ACB, qué duda cabe, ha entendido el mensaje. Hubo un tiempo en el que pensaron (pensamos) que el baloncesto debía hacerse notar, que debía incrementar su presencia en los medios. Craso error. Hoy ya saben que se trata de todo lo contrario: pasar desapercibidos, que apenas se acuerden de que existimos, tender incluso hacia la invisibilidad. No generaremos interés hacia nuestro deporte, pero al menos ya tampoco generaremos rechazo. No seremos vistos como algo positivo pero ahora ya tampoco nos mirarán como algo negativo, no seremos bien recibidos pero al menos ya no molestaremos, no llevaremos la felicidad pero ya tampoco provocaremos animadversión, nos convertiremos por fin en algo neutro, la situación ideal porque ya todos sabemos que en el término medio está la virtud. Será, qué duda cabe, el primer paso hacia la normalidad. Unos linces éstos de la ACB.

Publicado octubre 23, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

reivindicando a Van Gundy   Leave a comment

(publicado el 29 de mayo de 2009)

…o para ser más exactos, reivindicando a Stan Van Gundy. Que aún hoy, tantos años después, parece que dices Van Gundy a secas y de inmediato el que se te aparece es su hermano Jeff, su apariencia de poquita cosa, su sempiterno traje oscuro, su sobria corbata, su atildado aspecto de oficinista mediocre… Un día nos presentaron a alguien que se apellidaba como él, de nombre Stan y ubicado en el banquillo de los Heat, y nos dijeron que eran hermanos y nosotros fuimos y nos lo creímos más que nada porque no nos quedaba más remedio, porque tampoco era cuestión de dudar incluso de su madre. Pero a fe mía que jamás en toda mi vida conocí dos hermanos que fueran tan diferentes entre sí. Casi como De Vito y Schwartzenegger (¿cómo se escribirá?) en aquella terrible película…

Cabrían dos Jeff en cada Stan, poco más o menos. No, a este Stan jamás podríamos imaginárnoslo como tantas veces vimos a Jeff, dirigiendo a sus Knicks (o a sus Rockets) con su inseparable lata de coca-cola light. A este Stan jamás podríamos imaginárnoslo como aquella vez vimos a Jeff, amarrado a la pierna (y a su vez siendo arrastrado por ésta) de Mourning mientras intentaba evitar una de tantas peleas tumultuarias. A este Stan jamás le vimos ni le veremos (espero) con corbata, mientras que a Jeff jamás le vimos sin ella. Y si en Jeff tantas veces creímos ver un oficinista corriente, este Stan más bien nos parece haber llegado del otro lado del Río Grande, su imponente bigote pidiendo a gritos un sombrero, una guitarra, un mariachi, un micrófono por el que gritar que aaaayyy, Jalisco, no te rajes

Pero hete aquí que en algo sí venían a parecerse ambos Van Gundy, más allá de tener el mismo apellido y los mismos progenitores: ambos parecían tener la misma pasión por el baloncesto, una pasión que, siendo además profesión, casi podría llegar a convertirse en obsesión, como si ya no pudiera haber otra cosa en que pensar durante las veinticuatro horas del día (y porque no hay más). Aunque eso sí, acaso manifestada de diferente manera: con Jeff siempre sospechamos (y así nos lo corroboró algún jugador suyo, años más tarde) que su obsesión no iba más allá del apartado defensivo del juego, él buscaba la perfección absoluta en la parte de atrás, en la de delante ustedes mismos con sus propios mecanismos. En Stan, en cambio, no parece apreciarse esa diferenciación, basta ver a sus actuales Magic para comprobarlo: ver cómo aprietan en defensa pero también, y sobre todo, cómo en ataque la mueven más y mejor que cualquiera… aunque siempre haya excepciones, claro está: en el quinto de la serie la cagaron en ambos lados, sobre todo atráshaciéndole pasillo a LeBron. Va a ser que nadie es perfecto…

Nunca acabamos de entender aquel episodio de Miami (aunque quizá estos días estemos empezando a entenderlo), aquel capitán que se bajó de la nave porque creyó que se hundiría, aquel grumete que no sólo la reflotó sino que la puso viento en popa, a toda vela, aquel capitán que justo entonces volvió para colgarse la medalla al llegar a puerto, quítate tú pa ponerme yo que es que precisamente en este dedo me falta un anillo, vaya por dios. Y el amigo Stan que tragó sin decir oste ni moste (afortunadamente, porque si hubiera dicho semejantes palabras todo el mundo se habría preguntado qué le pasaba en la boca) y desapareció de nuestras vidas para reaparecer súbitamente hace apenas un par de años, sin salir del estado de Florida pero un poco más al norte, concretamente a la vera de Mickey Mouse.

Y hoy debería ser de los entrenadores más admirados y reconocidos del planeta NBA, pero ya se sabe que en aquella Liga (como en cualquier otro lugar) más vale caer en gracia que ser gracioso, y no me pregunte usted por qué pero parece que el amigo Stan Van Gundy pertenece a esa segunda categoría. Se ve que hay entrenadores completamente vacíos a los que todo el mundo respeta, y en cambio otros rebosantes de contenido a los que nadie parece tomar en serio. Y así bastó que se vieran 3-2 en contra ante los Celtics (remontada bostoniana incluida) para que ya de nada sirviera su extraordinaria temporada regular, su brillante forma de sobreponerse en primera ronda a los Sixers o el destrozo que durante esta misma semifinal estaban causando a estos mismos Celtics (y que éstos al final acabarían pagando). Nada servía ya, porque a su afamado jugador franquicia le faltó el tiempo para salir a la palestra y afirmar poco menos que su técnico en los minutos finales se aturulla, que les transmite su aturullamiento y demás zarandajas varias, ay que ver, con lo guapo que habría estado callado, precisamente alguien como él, tan supermán, tan bueno y temeroso de dios, bien que debería saberlo…

Que vale, que tal vez debió decirlo en la intimidad del vestuario pero se le escapó, y con tanta tensión es hasta entendible que ello sucediera. Lo que ya es menos entendible es que hasta Shaquille O’Neal acudiera presto a sumarse al coro sin que nadie le preguntara (o quizá sí le preguntaron, no sé), que allá en Miami ya nos pasaba, que en los Heat ya se ponía y nos ponía de los nervios, fíjese usted, y que tras él medio país se apuntara gustoso al linchamiento, que ahora que ya hemos pillado presa no la vamos a soltar, no vaya a ser que se nos escape. De repente resultó que los Magic no habían llegado hasta donde habían llegado gracias a (entre otros) él, sino a pesar de él.

Luego claro, resultó que esos mismos Magic, dirigidos por ese mismo Míster Pánico al parecer tan desquiciante, ganaron el sexto y hasta se permitieron reventar a los Celtics (y a los pronósticos, de paso) en el séptimo, allá en su mismísimo YoquéseGarden bostoniano. Y llegaron a Cleveland convertidos en carne de cañón pero aún así remontaron lo imposible para ganar el primero, remontaron lo imposible para casi ganar el segundo (y bien que lo habrían ganado si LeBron fuese un ser humano, o si Mickael Pietrus por una vez no se hubiese ido a por uvas en vez de irse a por brevas), y volvieron a Orlando y siguieron ganando (hasta finales igualados incluso, por imposible que ello pudiera parecer), un 3-1 que por un solo segundo no fue 4-0, qué había pasado, aquellos Cavs supuestamente invencibles, de repente ahora pendientes de un hilo… A algunos no les quedó más remedio que descender de su pedestal (o caerse del guindo, según) y acabar por reconocer el magnífico planteamiento de Van Gundy (incluso en todos esos instantes finales); otros en cambio prefirieron guardar silencio, a la espera de que los acontecimientos vengan a proporcionarles una nueva oportunidad: viendo el 3-2 andarán ya relamiéndose, pensando ya en cómo se van a poner si al finalpega la vuelta y gana Cleveland 4-3; no sé si habrá presa para todos.

Pero yo, que soy muy raro, prefiero pensar que algo habrá tenido que ver, que no todo lo malo habrá sido por su culpa, que no todo lo bueno habrá sido sólo culpa de sus jugadores. Que sí, que tiene una gran plantilla (mejor de lo que muchos pensaron cuando les dieron prematuramente por muertos) pero que también hay que saberla manejar, hay que conseguir que juegue como juega, con ese Turkoglu por fin convertido en amo y señor, con Howard allí en medio de faro, luz y guía, con los cuatro exteriores a su alrededor, con ese Rashard Lewis que ahora parece el secreto mejor guardado de estos Magic, ese cuatro de mentira que saca de su zona (y de sus casillas) a Varejao, que capaz es de descomponer cualquier defensa interior. Que algo habrá tenido que ver Van Gundy, incluso, en la conversión de un ex inadaptado social como fue Rafer Alston: en otros sitios (Houston sin ir más lejos, hasta hace muy pocos meses) ya demostró que servía para la NBA. En Orlando ha demostrado, además, que puede servir (unos días más que otros) para un equipo que aspire a ganar la NBA.

Así que aquí me tienen, reivindicando a Stan Van Gundy y haciéndolo además a contrapié, justo el día menos indicado, justo tras la dolorosa derrota del quinto. No sé, será que me genera complicidad. Que le veo ahí, con su barriguita cervecera (o cocacolera), con sus camisetas o sus polos bajo esas chaquetas que difícilmente le abarcan, con los papeles siempre saliéndosele por algún bolsillo, con esa afonía crónica tan común a tantos entrenadores (véase Guil, el del Fuenla, sin ir más lejos)… Me cae bien, no lo voy a negar; me encanta su sencillez, su actitud, su entusiasmo, hasta su cara de chiste; todo lo cual no habrá de significar que no sea cierto también todo aquello que dice Howard, que dice Shaq, que dicen tantos: al fin y al cabo siempre se dijo (y yo siempre pensé) que los equipos son un fiel reflejo de la personalidad de sus entrenadores: nadie es perfecto (ni LeBron siquiera) así que es posible que esas características supuestamente negativas de Van Gundy acaben transmitiéndose a sus jugadores. Tan probable como que también se les transmitan las positivas, como que éstas acaben pesando infinitamente más que las otras. A las pruebas me remito.

Publicado octubre 23, 2012 por zaid en NBA, preHistoria

HASTA SIEMPRE   Leave a comment

(publicado el 27 de mayo de 2009)

 

Hasta aquí hemos llegado. En apenas veinte días caerá el telón de esta Liga ACB 2008/2009; en apenas esos mismos días caerá también el telón de esta Plataforma. Lo primero no habrá de ser muy grave, de hecho antes de cinco meses ya tendremos en marcha la Liga ACB 2009/2010. Lo segundo no habrá de serlo tampoco: a estas alturas, la desaparición de otra web de baloncesto ya no importará a casi nadie… aunque a algunos aún nos siga poniendo un poco (o un mucho) tristes, qué le vamos a hacer.

Este es el final de un hermoso sueño, de una bella historia que comenzó allá por 2004 (tal vez antes incluso) cuando unos locos de esto, Paco Navarro y Salva Navarro, Unicajero y NBA+, malagueño y valenciano sin relación alguna de parentesco entre ambos, decidieron dar un paso adelante. Decidieron que algo había que hacer, que webs que hablaran de baloncesto había muchas pero webs que defendieran al baloncesto, que reivindicaran su presencia (en los medios, en la vida), realmente no había ninguna. Para llenar ese vació nació esta Plataforma SEDENA a la que luego tantos otros locos nos fuimos sumando, fuimos compartiendo este sueño, fuimos poco a poco logrando formar parte de él. Pero ya dijo Calderón (no el de los Raptors sino el De La Barca) que los sueños sueños son: en cuanto te descuidas te despiertas.

Este sueño me permitió conocer personalmente a dos grandes tipos a quienes de otra manera jamás habría conocido: Paulo y Paco, Cadoi y Unicajero. Con cada uno de ellos compartí sólo una tarde (de baloncesto en el primer caso, de cañas en el segundo), de cada uno de ellos me llevé la sensación de que podría compartir otros muchísimos ratos de conversación alrededor de este deporte, de esta web, de la vida.

Este sueño me permitió conocer virtualmente a un montón de buena gente, tantos baloncesteros con quienes compartí tantos buenos ratos de lecturas y escrituras acerca de este juego: NBA+, Iceland Ice, Fénix, Sarunas, El Buey Almizclero, El Jinete, Juanralvaro, Decopas, Davidzaz, Halohubama, Koudelin, Gomezbodego, Mirza Delibasic, Sibaris, Txapu, BaskonistaAtope, Ruymanfm, Kanon tfe, Salade, Rubicundo, Jacobinos, Ralm1977, Geboren, Yovaisha, R7k0/Rico, Tonikukoc, Pepelu, Dick Vitale, Lokrum, Marcus Stern, Skip to my Lou, Luisja, Laia, Tina, Carmen, Dani55555, Disi+, Main, Xurxogg, Trikitixa, Paqpaloukas, Sunnset, Tilin, Berdi, El Viajero, G1n0bili, Toine Walker, Corderista, Gardan… y tantos otros cuyo nick ya no recuerdo y que si aún pasan por aquí (cosa improbable) jamás me perdonarán no haberles incluido en esta lista, por lo que de antemano les pido disculpas.

Juntos creamos y mantuvimos este sueño, desde aquellos primeros tiempos, aquel foro que crecía día a día, aquellos artículos iniciales de El Viajero, Toine Walker o G1n0bili, las crónicas estadísticas de Gomezbodego, las impagables joyas que nos iba dejando El Jinete. Y un día de repente resultó que teníamos una web que daba gloria verla y un foro que era nuestro gran orgullo, que nada tenía que ver con otros foros al uso, que recogió debates acerca de nuestro deporte (y de otros temas también, a veces) con una profundidad, una riqueza y un respeto mutuo que habrían sido la envidia de cualquier otra página que se precie. Y montamos campañas, y hasta pusimos nerviosos a organismos, autoridades y televisiones varias, y hasta llegamos a creernos la utopía de que otro mundo (alrededor del baloncesto) era posible. Y quién sabe, tal vez incluso consiguiéramos algo, tal vez más de lo que hoy mismo imaginemos, más desde luego de lo que creímos en su día. Éramos felices, de alguna manera, aunque entonces no lo supiéramos.

Pero como cantaba aquella insigne a la par que recordada tonadillera,se nos rompió el amor de tanto usarlo. Fuimos creciendo, rebosamos el primer servidor, llegaron las primeras reformas, obras y más obras, diseños y más diseños que obligaban a nuevos foros en los que volver a empezar de cero, y el paso del tiempo que nos fue debilitando, y los de toda la vida que se fueron (nos fuimos) cansando, y los nuevos que apenas fueron llegando… Empezó la cuesta abajo y no nos dimos cuenta, o tal vez fue que no quisimos dárnosla. Un día ya fue demasiado tarde. Un día quisimos revivir sin comprender que quizá ya estábamos muertos. Esta web morirá oficialmente en unos pocos días, aunque tal vez murió ya, de algún modo, hace ya unos cuantos meses.

En unos días se acabará esta web y con ella morirá también este blog, esta misma bitácora que usted está leyendo ahora. Este blog nació, creció y se reprodujo en SEDENA, por lo que no tendría sentido que siguiera viviendo lejos de SEDENA. No lo destruiré porque no quiero hacerlo (y además, porque tampoco sabría cómo hacerlo), porque me apetece que siga aún en esa extraña cosa llamada ciberespacio, por si acaso diera la casualidad de que algún día algún incauto aterrizara aquí por puro azar y hasta le interesara lo que aquí hay escrito, por más que ello estuviera ya más obsoleto (desactualizado, dícese ahora) que el vestuario de mi difunta abuela. Así pues este blog aún seguirá vagando en el ciberespacio por los siglos de los siglos (amén)… pero no volverá a registrar ninguna entrada desde este mismo día de hoy.

Ahora bien, mucho me temo que los amables señores de Blogspot (sean éstos quienes sean) no estarán por la labor de mantener hasta la eternidad, ocupándoles espacio, un blog permanentemente inactivo (o tal vez sí, no sé). Así que yo, qué quieren que les diga, me he curado en salud. Todos estos escritos no son gran cosa, lo sé yo mejor que nadie, pero por extraño que resulte les he tomado cariño y no me apetece que se pierdan. Así que he hecho una de esas cosas que jamás pensé que haría: he recopilado buena parte de ellos en un (llamémoslo así) libro virtual, un tocho, juntado en word y pasado posteriormente a pedeefe, en el que se recogen casi todas las tonterías que tuve la ocurrencia de escribir durante estos cinco últimos años. Hace tiempo solía decirse que un ser humano, para sentirse plenamente realizado, tenía que haber tenido un hijo, haber plantado un árbol y haber escrito un libro; no es que esté yo muy de acuerdo con semejante chorrada, pero en fin: hijo tengo, alguna vez (aún sin querer) habré metido una semilla en un montón de tierra y en cuanto al libro, francamente no sé si esto puntuará como tal, pero ahí quedará para lo que sea menester.

En unos días, cuando consiga averiguar cómo se hace, intentaré colgarlo en una afamada web llamada Bubok, que tiene el maravilloso don de permitir a juntaletras amateurs publicar gratuitamente sus creaciones, pudiendo incluso ponerles precio y hasta obtener algún beneficio a cambio (siempre y cuando, claro está, logren vender algún ejemplar). Allí irá a parar (o eso intentaré, al menos) este ladrillo, al que he puesto el bello a la par que descriptivo título de Delirios Sedeneros, y en el que queda recogido buena parte de lo que un día escribí (unas cuantas cosas me las he cargado, por infumables): desde alguno de los posts que publiqué en aquel primer foro (y que he podido recuperar gracias a que antes los escribí en word, y a que asombrosamente aún estaban en el disco duro del ordenador de mi trabajo) hasta este último, este mismo que usted está leyendo ahora, éste que acaso sea el que más me habrá costado escribir de entre todos los aquí reunidos.

¿El precio? Pues después de pensármelo durante un par de segundos, he tomado la decisión de que éste sea exactamente 0 €, es decir, cero euros (siempre y cuando dicha web lo permita, por supuesto; y si no lo permitiera, pues sería en todo caso un precio absolutamente simbólico, el más bajo posible, qué sé yo, diez céntimos, algo así). ¿Por qué? Pues por dos razones fundamentales: primera, porque no me parece ético cobrar ahora por algo que llevo años publicando completamente gratis; y segunda, porque no creo que haya nadie en su sano juicio que esté dispuesto a pagar por las cosas que yo escribo. En realidad sólo pretendo que aquellos que así lo quieran puedan tener, no sólo en su memoria sino también en su ordenador, un pequeño recuerdo de lo que fue SEDENA. No de toda la web, lógicamente, qué más quisiera yo, pero sí al menos de la cuota de pantalla que a mí me corresponde, de esta pequeña parte de web de la que pude sentirme (más o menos) responsable.

De todos modos, y ya que estamos en confianza (y en familia, me temo), aquellos interesados (si alguno hubiere) ni siquiera necesitarán esperar al Bubok para luego perderse en sus procelosas aguas: desde ya mismo me lo pueden pedir, si así lo prefieren, a zhahihd@yahoo.es, y estaré encantado de remitírselo a vuelta de correo (lógicamente, por el mismo precio; o por el mismo no-precio, para ser más exactos).

Así pues, hasta aquí SEDENA, hasta aquí Zaid en SEDENA… pero no teman (o no se alegren, según) porque aún seguiré incordiando, aún me quedará otro lugar donde escribir: antes dije que este blog nació, creció y se reprodujo… y de dicha reproducción nació ese otro blog al que puse el absurdo nombre de CORRECALLES, y que muy pronto cumplirá ya sus dos primeros años de edad, hay que ver, cómo pasa el tiempo. Fue a nacer en los días previos al Eurobasket de 2007, un periodo en el que preveía tener muchas cosas que contar y en el que temía no poder contarlas aquí, por encontrarse esta web (una vez más) en obras. Durante todo este tiempo convivieron ambos blogs (y hasta compartieron contenidos, en una primera etapa); a partir de ahora el hijo habrá ya de apañárselas solo (en realidad lleva apañándose solo desde hace unos cuantos meses).

Tampoco sé cuánto durará, cuánto aguantaré. Me encamino peligrosamente hacia el medio siglo, una edad que quieras o no te obliga a replantearte muchas cosas: por ejemplo, qué demonios pinto yo aquí escribiendo para presuntos lectores a quienes a menudo doblo (y a veces casi triplico) la edad, gentes a quienes Martín, Petrovic, Sabonis, Magic o Bird les suenan a fantasmas, a quienes cualquier cosa que no esté absolutamente pegada a la actualidad les hará exclamar que ya está aquí otra vez el Abuelo Cebolleta con sus batallitas. Y qué demonios pinto yo aún en un medio como éste del blog que parece estar quedándose obsoleto (perdón, desactualizado) por momentos, arrasado por los tuíter, los féisbuc y demás universos paralelos que aún me siento incapaz de controlar (cualquiera de estos días tendré que pedirle a mi hijo, aún en la pre-preadolescencia, que me dé unas cuantas clases).

Y hasta habré de asumir además que mi número de lectores, ya de por sí escaso, ahora disminuirá aún más con la desaparición de esta web, ya que (según me chiva puntualmente aquella aplicación) la mayoría de la gente que enlaza al CORRECALLES desde otras páginas lo hace precisamente desde esta web de SEDENA, con lo cual ahora perderán esa rutina cotidiana de pinchar allí, desde aquí, para ver qué nueva tontería he escrito. Pero en fin, como no tengo remedio (y como esto de juntar letras me gusta, a qué negarlo) supongo que allí seguiré dando la brasa mientras las ganas y las fuerzas me aguanten, aunque apenas me quede tiempo, aunque me lean cuatro gatos, aunque casi no me lea ni yo mismo.

Así que esta historia mía aún continuará de algún modo lejos de SEDENA, pero ése ya no será el caso de otras historias: ya nunca volveremos a rellenar nuestra Quiniela Sedenera, maravilloso invento de esta web, que nos tuvo entretenidos semana a semana durante estos últimos años y que cualquier día alguien nos copiará en cualquier otra web, sin que (me temo) ninguno de nosotros podamos hacer ya nada por evitarlo. Ya no volveremos a acudir a nuestra Guía Sedenera, hoy de Juanralvaro y que antes fue de NBA+, quizá el lugar más demandado y valorado de la página, quizá el único lugar en el que un aficionado al baloncesto podía encontrar allí reunidas todas las retransmisiones de su deporte, sin tener que ir (como habremos de volver a hacer a partir de ahora) de romería por otras webs, que si la de la ACB o la de la Euroliga, que si la de TVE, la de Teledeporte, la del Plus o las de todas las Autonómicas habidas y por haber. Ya no volveremos a encontrar el Audímetro, esos estudios de audiencia que durante tantas semanas nos dejó Sarunas y que tanto nos ayudaron a saber quiénes éramos, dónde estábamos exactamente (dónde estaba nuestro deporte, para ser más exactos). No sé si aún tendremos el Blog de Ice, ni sé si aún podremos encontrar en algún lugar al Sedenator, las más/menos y demás innovadoras estadísticas que un día creara Unicajero. Ya no tendremos ese foro (nuestro foro) donde desahogarnos cuando fuera menester (de hecho ya era como si no lo tuviéramos), ya no jugaremos al Trivial ni abriremos el clásico post veraniego de fichajes y rumores para la temporada 2009/2010. Ya nunca podremos recrearnos con aquel imprescindible artículo fundacional de Gonzalo Vázquez, ni sabremos ya dónde encontrar todas aquellas maravillas que un día dejó aquí El Jinete. Ya nada será igual.

Todo tiene un principio y un final. Y aunque hoy nos pueda parecer que quizás este final nos llegó demasiado pronto, tal vez sea mejor así. Como ya alguien dijo por aquí hace algunos meses, mejor morir así, de eutanasia, en lugar de seguir muriendo poco a poco, indefinidamente, en lenta y dolorosa agonía. Dentro de unos días Plataforma SEDENA será ya tan sólo un recuerdo: procuremos al menos que sea un recuerdo grato, quedémonos preferiblemente con todos aquellos buenos ratos, con tantos segundos o minutos diarios (y hasta horas, a veces) como pasamos aquí, leyéndonos unos a otros, soltando nuestras parrafadas, montando campañas, festejando victorias o consolándonos tras las derrotas, sufriendo con las audiencias, imaginando como nuestro deporte (más bien, la atención que recibe nuestro deporte) podría ser, tendría que ser de otra manera. De algún modo, fuimos felices. O como suele decirse en estos casos, fue muy bello mientras duró.

También suele decirse aquello de que esto no es un adiós, es un…Francamente, no sé lo que es. Sé que a algunos aún me los encontraré en ese mi otro blog (y allí tendrán siempre su casa), o en esa LigaYajúque aún intentaremos conservar (y puede que hasta lo consigamos) en la que ya habrá de ser su sexta edición (insisto, hay que ver, como pasa el tiempo). Otros tal vez nos volvamos a encontrar en cualquier otra web, en cualquier otro momento, en cualquier otro lugar, quién sabe. Otros ya sólo pertenecerán a nuestra memoria, a ese rincón de los buenos recuerdos al que me referí antes… Sea como fuere, fue, en todos los casos, un verdadero placer. Hasta siempre, amigos.

Publicado octubre 23, 2012 por zaid en preHistoria, varios

verano sabático   Leave a comment

(publicado el 26 de mayo de 2009)

 

Aún no habían empezado los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y yo para entonces ya tenía meridianamente claro que Pau Gasol no jugaría el Eurobasket de Belgrado 2005. Llevaba ya unos años en la NBA, en todo ese tiempo aún no había faltado jamás a su cita con la selección, estaba ya firmando o en trance de firmar su gran megacontrato… Algún verano tendría que descansar, era evidente, y para saber cuál bastaba con mirar el ciclo que se avecinaba: Tokio 2006, Madrid 2007 y Pekín 2008 parecían citas imprescindibles, luego blanco y en botella, leche: Gasol no iría a Belgrado (o iría de comentarista, en todo caso), Gasol descansaría en 2005.

De la misma manera, no me voy a colgar ahora medallas que no me corresponden (entre otras cosas porque tampoco podría demostrarlo), pero créanme que ya antes de Pekín 2008 (e incluso antes de Madrid 2007) ya dije a todo aquel que me quiso escuchar que ni Pau ni Calderón disputarían el Eurobasket de Polonia 2009. ¿Por qué? Pues por la misma razón, evidentemente: en los más prestigiosos deportes olímpicos individuales (atletismo, natación, gimnasia) el tiempo tiende a medirse en ciclos de cuatro años, olimpiadas como si dijéramos: si en un momento dado un deportista de élite decide tomarse un año sabático, o al menos rebajar su ritmo de entrenamientos y competición, tengan por seguro que lo hará en un ejercicio post-olímpico. En los deportes de equipo esto no suele ser tan drástico, pero tampoco resulta tan descabellado buscar un punto de contacto: a aquel ciclo Belgrado-Tokio-Madrid-Pekín, del que hablábamos antes, le sucede ahora este otro, Polonia-Turquía-Lituania-Londres: el año que viene, Mundial; al siguiente, Europeo clasificatorio para los Juegos y finalmente, en 2012, esos mismos Juegos. Un ciclo que en nada se diferencia del anterior ni se diferenciará del siguiente (excepto, quizá, en el hecho de no ser esta vez anfitriones de ninguna cita): si un deportista profesional comprometido con su selección se viera en la necesidad de tomarse por una vez unverano sabático, evidentemente escogería hacerlo en 2009.

Al fin y al cabo las circunstancias de Calde no son tan diferentes a aquellas de Pau: ya ha firmado su gran contrato, anda sumamente lastrado por lesiones varias, en Toronto le piden casi a gritos que al menos esta vez “no se sacrifique por el Rey Juan Carlos” (¿qué pensarán ellos que es esto?); allí de vez en cuando aún se acuerdan de lo de Garbajosa, así que no digamos ya si ahora se trata de un titular indiscutible, de uno de los mejores bases de aquella Liga… Y con todo y con eso, creo que Calde fue absolutamente sincero (y que habría dejado mal mis predicciones) cuando afirmó hace pocas semanas que jugaría el Eurobasket si estaba bien. Pero Calde no está bien, lo sabemos todos, lo sabe él mejor que nadie: la convalecencia del dedo le durará aún dos meses, arrastra achaques en los abductores, en los tobillos… Su cuerpo le pide descanso, un verano tras otro: y dadas las circunstancias deportivas y sus circunstancias físicas, ninguno habrá mejor que éste.

Así pues ya es oficial, Calde no estará en el Eurobasket ni Pau tampoco, que él aún no lo ha dicho (aunque sí lo ha insinuado) pero ya se lo digo yo: no estará en 2009 como tampoco estuvo en 2005, por aquellas mismas razones pero ahora además corregidas y aumentadas, que entonces jugaba hasta finales de abril pero ahora ya suele hacerlo hasta mediados de junio, y con ese destrozo que te dejan los playoffs NBA que es como si jugaras tres temporadas regulares seguidas. Faltarán ambos, pero no teman: aún vendrán Rudy, Marc y (si le llaman) Sergio, cuyas circunstancias (por ahora) son completamente distintas. Añadan a los de aquí e incluso al de Rusia, y descubrirán que aún tendremos equipo para dar y tomar.

Pero como me temo que ahora aparecerán los salvapatrias de costumbre a hablar de ultraje, de ataque a las instituciones, de afrenta a la bandera, de atentado a los más sacrosantos principios de nuestra nación y demás babosadas varias, permítanme que antes les aclare un par de cosas:

1) esto no es un sacerdocio, no es el ejército (afortunadamente), es simplemente la selección española de baloncesto, nada más (y nada menos) que eso: en el deporte superprofesionalizado de hoy en día, pagándose lo que se paga (y soportándose además las legítimas presiones de quien lo paga), esto de la selección no deja de ser una pequeña y maravillosa atalaya de romanticismo: tú quieres estar con tu selección, arriesgas contratos por estar con tu selección, sacrificas veranos enteros por estar con tu selección… pero hay momentos en la vida en los que ya no puedes hacer lo que quieres hacer sino lo quetienes que hacer; como éste, por ejemplo.

Y 2) A veces en la vida hay que dar un paso atrás para dar dos adelante: tal vez el primer paso para ganar el Campeonato del Mundo en Tokio 2006 fuera precisamente aquel descanso de (quien luego sería su MVP) Pau Gasol en Belgrado 2005. Del mismo modo, piénsese si este descanso de Calde y Pau en 2009 no será ya el primer paso en la preparación de nuestra selección de cara a Turquía 2010…

Y finalmente me curo en salud, para que luego no me digan que no lo he dicho: permítanme anunciarles ya que, si todo va como parece, Rudy Fernández, Marc Gasol y probablemente Ricky Rubio causarán baja en el Eurobasket de 2013, es decir, el que estará entre los Juegos de Londres 2012 y el Mundial de España 2014. Y Pau y Calde también, claro, siempre y cuando aún aguanten, siempre y cuando no hubieran aprovechado ya los anteriores Juegos para anunciar su retirada definitiva de la Selección. Ahí lo dejo, más que nada para que vayan haciéndose a la idea.

Publicado octubre 23, 2012 por zaid en preHistoria, selecciones

2014   Leave a comment

(publicado el 25 de mayo de 2009)

 

En el verano de 2014 tal vez seremos todos cinco años más viejos (menuda obviedad para empezar); usted, yo, pero también Pau, Calde, Rudy, Ricky. En 2014 nuestra Generación de Oro estará ya en trance de cumplir los 34, 33 en algún caso. Algunos ya habrán aprovechado los Juegos de Londres, celebrados dos años antes, para anunciar su retirada definitiva de la Selección, mientras que otros aún habrán apurado hasta esta fecha en la medida en que sus cuerpos se lo permitan. Pero en 2014 Rudy, Marc, incluso Sergio, probablemente se reconocerán en plenitud, aún se sentirán en la mejor edad posible para jugar a esto. Y en el verano de 2014 Ricky, por increíble que parezca, aún andará en los 23, aún le quedarán un par de meses para cumplir los 24… En 2014 tendremos otra selección, difícilmente mejor pero no necesariamente peor. Simplemente distinta.

En 2014 seremos cinco años más viejos, pero no por ello menos ingenuos. Algunos, los que somos pardillos por naturaleza, los que jamás escarmentamos, nos abalanzaremos de nuevo, como siete años antes, a intentar pillar cacho del mísero puñadito de entradas que la Organización del certamen pondrá a la venta una vez descontadas las destinadas a otros compromisos: autoridades, medios de comunicación, federaciones participantes, asociaciones, colegios u organismos varios, patrocinadores, proveedores de los patrocinadores, patrocinadores de los proveedores, gentes de la farándula (qué será eso), famosos, famosillos o famosetes de medio pelo y demás profundas o superficiales amistades del señor Sáez, el cual en 2014 aún continuará al frente de la Federación, de eso no le quepa a usted la menor duda. Y sin embargo yo, y tantos otros como yo, ignorantes de que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra (aunque a mí esa cifra se me queda muy corta), volveremos a intentarlo, volveremos a darnos de bruces contra la aplicación informática y contra la cruda realidad, volveremos pese a todo a soñar con esa entrada que, quién sabe, tal vez nos abra incluso las puertas de la fase final…

A saber dónde estaremos, cómo estaremos en 2014. Saber, lo que se dice saber, hoy sólo sabemos que el gran circo (en el sentido más lúdico y menos peyorativo de la palabra) del baloncesto mundial volverá a montar su carpa aquí al ladito de casa, que vendrá de nuevo a llamar a nuestra puerta. Y que aquellos que aún vivimos de ilusiones (como el tonto de los cojones) volveremos a acogerlo con los brazos abiertos; y que hasta entonces, así que pasen cinco años, tendremos ya otra cosa con la que soñar, somos así, qué le vamos a hacer. Habemus Mundobasket. Bienvenido sea.

Publicado octubre 23, 2012 por zaid en preHistoria, selecciones

cosas alucinantes   Leave a comment

(publicado el 23 de mayo de 2009)

 

Suelen decir los narradores del Plus que en la NBA ocurren cosas alucinantes, en traducción más o menos libre del actual slogan de dicha competición. Y es verdad, y está muy bien que lo digan… pero vamos, que tampoco hace falta ir tan lejos, que nuestro deporte también produce cosas alucinantes en cualquier otra competición que podamos imaginar. Sí, alucinante es que LeBron responda con un triple en el último segundo a un canastón de Turkoglu en el penúltimo segundo, pero no menos alucinante resulta que el equipo de una localidad de apenas 20.000 habitantes se haya metido en la Final Four de la LEB Oro, el último escalón para el tan deseado ascenso a la ACB.

Si hiciéramos una encuesta, estoy completamente seguro de que 99 de cada cien ciudadanos de este país (y me quedaré corto) no sabrían dónde situar una población llamada Los Barrios. Yo mismo, que sigo el baloncesto y sé de la existencia de este equipo desde hace ya unos cuantos años, durante mucho tiempo no tuve ni la más remota idea de dónde estaban. Es decir, sí sabía que eran de la provincia de Cádiz pero en un principio lo ubicaba en algún barrio (como su propio nombre indica) de la capital, o de Jerez, o de alguna otra localidad de mayor tradición baloncestera, qué sé yo, San Fernando, Chiclana, Puerto Real. Quizá por eso, para que supiéramos que no eran un barrio, un día se rebautizaron como Villa de Los Barrios. Y así hoy ya sabemos que Los Barrios está en el pico sur del mapa peninsular, a un porrón de kilómetros de todas esas ciudades que mencioné antes, a un paso de Algeciras, no lejos de La Línea o de Gibraltar. Sus habitantes (entre 20.000 y 23.000, según la fuente que se consulte) llevan con orgullo el gentilicio barreño, por más que a los ignorantes de más al norte esa palabra tan sólo nos suene al recipiente en el que echamos la ropa cuando la sacamos de la lavadora, ustedes me perdonen la idiotez. Y hoy con más orgullo que nunca, por supuesto.

Y mira que llevan en LEB toda la vida de dios, a menudo mirando hacia arriba, casi siempre haciendo un dignísimo papel pero casi nunca tan cerca del cielo, nunca tocándolo casi con las manos como hicieron ayer tras cargarse nada menos que al Breo, a ese pobre Breogán lucense que aún deberá seguir pensando que cualquier tiempo pasado fue mejor. Y ello con un equipo sencillamente bueno, sin alharacas, sin apenas nada rimbombante, con viejos conocidos como Antxón Iturbe, Chagoyen o Vallmajó, o como aquel tinerfeño llamado Ricardo Guillén que un día fue promesa en Málaga, que más tarde fue eterna promesa pero que a mí, por alguna misteriosa razón, siempre me encantó en todos aquellos lugares en los que estuvo, siempre me pareció que todos sus técnicos se quedaron cortos en los pocos minutos que le dieron. Hoy a sus 33 años parece haber encontrado por fin su sitio, y de verdad, no saben cuánto me alegro.

No, ya lo sé, no hace falta que me lo digan, no será fácil lo que les espera: difícil será el ascenso deportivo(que por el medio andarán Melilla, Tenerife, probablemente Alicante, tal vez Burgos), pero aunque éste se produjera, aún más difícil resultaría el ascenso económico: con una cancha para 2.000 espectadores (a 3.000 del mínimo exigido por la ACB), aparentemente sin patrocinador, con sus arcas vacías (y quién no), sin que se intuya de dónde podrían sacar para pagarse el canon… ¿Y qué? Que les quiten lo bailao: el próximo fin de semana un buen puñado de barreños viajarán orgullosos hasta Fuenlabrada, y a partir de ahí todo lo que venga, si algo viene, vendrá ya por añadidura. Que la presión ya la traerán otros, que a ellos les bastará con ver si aún quedan cosas alucinantes por pasar.

Publicado octubre 23, 2012 por zaid en preHistoria, varios

Pacasa Valencia   Leave a comment

(publicado el 21 de mayo de 2009)

No puedo evitar tener la sensación, desde la distancia (desde trescientos y pico kilómetros de distancia) de que debe resultar muy frustrante ser aficionado al baloncesto en Valencia. O para ser más exactos, ser aficionado del Pamesa Valencia. Un año tras otro les garantizan un equipo de campanillas, les llenan la cabeza de fichajes, les prometen la luna y las estrellas, les aseguran que aquest any sí (espero que en valenciano sea igual que en catalán, ya que de no ser así estaré metiendo la pata), que esta vez sí hay equipo para llegar a la final, para llegar al menos a semifinales, para rozar por fin esa plaza en la Euroliga… y un año tras otro siempre se repite esta misma historia (que cantaba su casi paisano Camilo Sesto, cuando aún cantaba algo), esa misma pequeña vía de agua a la que de inmediato intentarán poner un parche (cargándose al entrenador, generalmente) para acabar provocando un agujero muchísimo mayor, un año tras otro el barco a pique, el mismo techo, otra vez para casa en cuartos de final. Sí, más que Pamesa deberían ser Pacasa (que como marca de azulejos tampoco suena mal, lo mismo les estoy dando una idea).

Que una cosa es perder y otra perder como perdieron, que una cosa es caer y otra no intentar ni siquiera levantarte, que una cosa es ser consciente de tu inferioridad y otra no intentar ni siquiera cuestionarla, total, si ya sabemos que el otro es mejor, a ver para qué se va a tener que molestar en demostrarlo. Y que lo malo no es perder sino la cara que se te queda, dicen (no digamos ya si pierdes así); y si es por caras, las que las cámaras nos mostraron en la Fonteta el pasado martes no podrían resultar más significativas: caras que han pasado ya por demasiadas fases, que las han visto de todos los colores, que ya ni fuerzas les quedan para animar, para seguir a la banda (la de música, me refiero), para culpar al árbitro o al empedrao como tantas otras veces; caras que ya ni ganas tienen de protestar, que ya han perdido la ilusión y hasta la energía para montar una pañolada en condiciones; caras que ya no parecen saber cómo expresar tanto estupor, abatimiento, hastío.

Señores Roig y demás familia: tienen ustedes Mercadona, y Pamesa, y el oro y el moro y la biblia en verso y qué sé yo cuántas cosas más; y yo bien que me alegro, faltaría más, de que les sigan yendo bien las cosas en estos tiempos difíciles. Pero en lo tocante a baloncesto, permítanme que les informe de que tienen ustedes además un patrimonio del que tal vez no sean conscientes: su afición, esas buenas gentes que llenan casi cada semana la Fonteta, esas que siguen acudiendo fielmente aún a pesar de que sus altas expectativas de cada septiembre se les conviertan sistemáticamente en frustración al llegar mayo. Un patrimonio que es todo un lujo, que muy pocos lo tienen, que deberían ustedes cuidarlo, mimarlo, procurar por todos los medios no dilapidarlo. Que aquí ya llevan aguantando demasiado, que todas las paciencias tienen un límite, que no haya de llegar ese día en el que miren ustedes a sus gradas y se las encuentren vacías, que no tengan que esperar hasta entonces para preguntarse si habrán hecho algo mal, a ver si al final va a resultar que los equivocados no son siempre todos los demás.

Publicado octubre 23, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

a tomar por bombo   Leave a comment

(publicado el 19 de mayo de 2009)

 

Triple de Raül López, empate a 74, partido nuevo como si dijéramos, dos minutos y 45 segundos quedan por jugar. Sito Alonso pide de inmediato un tiempo muerto, nosotros aún escuchamos los habituales comentarios de Arsenio, Manel o Fernando mientras las cámaras rápidamente se encaminan hacia los banquillos, en los que… Y entonces, como por arte de magia, de repente en nuestro televisor aparece ¡¡¡EL BOMBO!!! No un bombo cualquiera, no, sino un pedazo de bombo que ocupa casi toda la pantalla, condenando a nuestro partido a una ínfima ventanita en la esquina inferior izquierda; ventanita que ni siquiera se ve completa, que la grande (o sea, la del bombo) resulta que además está por encima, tapando así su pico un buen trozo de la nuestra, nuestra ventanita del baloncesto reducida así a un minúsculo recuadro al que además le falta su esquina superior derecha, escondida precisamente debajo del bombo.

Así que ahí lo tenemos, todo orondo él, dando vueltas sobre sí mismo, tantas como son necesarias para extraer los seis números que formarán la combinación ganadora de ese sorteo de la bonoloto que dicen ofrecernos hoy en diferido (¡¡¡!!!), y que muy a nuestro pesar nos vemos obligados a presenciar. Huelga decir que para entonces también han desaparecido nuestras voces, Cañada, Romay, Comas, De Miquel, todos sustituidos por una mortecina voz en off que tiene la crucial misión de ir cantando los números que aparecen en las bolas, tal vez dando por supuesto que el público al que va potencialmente destinado este sorteo pueda tener ya perjudicadas sus facultades sensoriales, por lo que resulta imprescindible que si sale el 39 alguien le diga que es el treintaynueve, que si aparece el 47 alguien le informe de que se trata del cuarentaysiete, no la vayamos a liar. Ni que decir tiene que a estas alturas el juego (el nuestro) ya se ha reanudado, que ahí me tienen a mí postrado de hinojos ante el televisor (que no es pequeño precisamente), mis ojos guiñados a medio metro de la pantalla, tal vez menos incluso, intentando distinguir cómo va el partido, quién ataca, si ese tiro entra o no entra, qué demonios podrá estar pasando allí debajo, al otro lado del bombo…

Y sale la sexta bola, y ya tenemos la combinación ganadora y nos las prometemos muy felices, craso error porque no deberíamos ignorar que aún queda por extraer el complementario, bola crucial en el supuesto sumamente infrecuente de que tengas cinco aciertos, faltaría más. Y ahí sigo yo con mis ojos clavados en la pantalla y mis rodillas clavadas en el suelo, y sale por fin el complementario y nos las volvemos a prometer muy felices, error aún más craso porque todavía falta… ¡¡¡EL REINTEGRO!!!, es decir, la bola que habrá de servir de consuelo a la décima parte de los no agraciados, de desesperación al cien por cien de los aficionados al baloncesto que allí aguardamos pacientemente a que se acabe el puto sorteo. Cambio de bombo, éste se ve igual de orondo pero tiene menos bolas, tan sólo diez por las cuarentaynueve del anterior, y al menos ahora ya todo parece más fácil, y el bombo que gira y… y allí que se quedan las diez bolas, apiñadas las unas junto a las otras sin que ninguna tenga el cuajo de aparecer por el agujerito, vaya por dios. Pasan los segundos, cunde la alarma, aquello que no se mueve, la voz en off (pasado el inicial momento de estupefacción) que finalmente nos informa de que parece que ha habido algún problema y las bolas se han quedado obstaculizadas pero estén ustedes seguros de que en breve conoceremos el número correspondiente al reintegro, y ese bombo que por fin vuelve a girar, y ahí todos con el corazón en un puño temiéndonos que se atranque de nuevo, pero no, esta vez por fin pasa una bola, ahí la vemos cayendo por el canutillo, parece el nueve pero mira tú por donde resulta que tiene un puntito debajo del redondelito, es el 6, el seis, ¡¡¡¡¡EL SEIS!!!!!, jamás en mi vida habré sentido yo tanta emoción al ver un seis, ni en las notas de los exámenes siquiera, y parece que esta vez ya sí, que por fin hemos conseguido acabar con el sorteo, pero aún nos falta que la voz en off salga de su letargo para ordenarnos la combinación ganadora de menor a mayor (no vaya a ser que nosotros no sepamos hacerlo) e informarnos que mañana habrá un nuevo sorteo, y el miércoles otro, y el jueves la Primitiva y el viernes la madre que los parió, y que cuanto más juegue más posibilidades tengo que ganar, y que la suerte me acompañe, y al fin el puto bombo que desaparece y el baloncesto que reaparece por fin en pantalla, me froto los ojos sin dar crédito a lo que veo (y también por lo escocidos que los tengo tras tanto rato mirando el televisor tan de cerca)… justo a tiempo de ver la repetición de una canasta de Moïso, 78-74 para la Penya, y ahora es Plaza quien pide tiempo muerto, vaya por dios, mientras Cañada nos informa de que faltan un minuto y seis segundos para el final: total, un minuto y cuarenta segundos de partido, no de un momento cualquiera sino de uno culminante, no de un partido cualquiera sino de uno muy grande, convenientemente arruinado por un simple sorteo (en diferido) de bonoloto.

Que a ver, no me malinterpreten, sé muy bien que para mucha gente la dosis diaria de bonoloto es fundamental en sus vidas, y sé también que para buena parte de esa gente no sirven los medios alternativos, que no existe Internet ni el teletexto, que no les vale esperar hasta la mañana siguiente para ver la combinación ganadora en el periódico ni en su administración de loterías, ni hablar, es aquí y ahora, no vayamos a dárselo un cuarto de hora más tarde no vaya a ser que les dé un colapso, así que ahí están ellos puntuales cada noche ante su televisor con el boleto en la mano, con sus esperanzas de costumbre que pronto acabarán convertidas en su disgusto de costumbre, si acaso atemperado una vez de cada equis por haber acertado tres, o al menos por ese reintegro… Que vale, que yo entiendo todo esto, pero ustedes entiéndanme también a mí, háganme el favor: díganme, ya que afirman que va en diferido, si no podría haberse diferido siquiera otros diez minutos más, si tanto se habría incrementado el número de colapsos sin en vez de darlo a las a las 22:00 lo hubiesen dado a las 22:10; o díganme al menos si no sería acaso posible colocar una banda publicitaria, en la parte inferior de la pantalla (más o menos como esa otra que aparece cada dos por tres para recordarnos que mandemos mensajes de móvil, que nos pueden tocar seismil euros), en la que se sobreimpresionara la combinación ganadora, el complementario, el reintegro y hasta el logo de la ONLAE (o como demonios se llame ahora). ¿Cómo, que así no tendría emoción? Pues entonces hagámoslo de otra forma, no pongamos todos los números de un tirón sino que vayamos sobreimpresionándolos uno a uno, según vayan apareciendo, de tal manera que aunque no veamos el bombo al menos consigamos el efecto bombo… cualquier cosa, con tal de que los aficionados a la bonoloto puedan tener cubiertas sus necesidades sin que los aficionados al baloncesto nos tengamos que joder por ello.

Pero volvamos a la cruda realidad: estábamos en que ya habíamos vuelto al partido, quedaba 1:06, otra vez tiempo muerto, vaya por dios, y esas cámaras y esos micrófonos que otra vez se nos van al banquillo blanco, vemos y escuchamos la instrucciones de Plaza y es precisamente entonces, cuando ya está acabando, cuando ya se va a reanudar el juego, cuando alguien, vayan ustedes a saber quién, tal vez cómodamente repantingado en algún mullido sillón de algún profundo despacho del Ente Público, de repente cae en la cuenta de que ahí va, con tanta bonoloto se nos ha olvidado meter la publicidad, madre mía, a ver que hacemos ahora… ¿Pues qué va usted a hacer, hombre de dios? Pues meter una buena ristra de anuncios, que debieron juntar los de dos tiempos muertos no fuese a resultar que luego ya no hubiera otra oportunidad, y así de paso jodernos otro buen trozo de partido, que al fin y al cabo a estas alturas con lo del sorteo ya deberíamos estar acostumbrados… Acaba la publicidad, parece que volvemos al partido, están en tiempo muerto, dios santo, me pregunto, ¿habrán tenido al menos la precaución de dar al pause, seguiremos viéndolo por donde lo dejamos?, pero no, Plaza antes los tenía sentados, ahora los tiene de pie, será una última instrucción, será… será que es otro tiempo muerto completamente distinto: faltan 48,5 segundos para el final, otros veinte segundos, y aún más decisivos que los cien anteriores, que se nos fueron a tomar por bombo, al menos esta vez tuvieron el detalle de ponernos una repetición para que viéramos lo que nos habíamos perdido, el ataque del Madrid, el triple fallido de Hervelle, la pelea por el rebote, Raül cayendo con el balón sobre la línea…

Luego vendría el lío aquél de la mesa, el poner tarde el cronómetro estropeándole a Plaza la estrategia y el factor sorpresa, el justificado cabreo interpuesto de Comas, yo como entrenador te digo que esto fastidia mucho, o sea, es que no me vale, estamos en el momento más caliente del partido, la misma tensión que tienen los jugadores y los árbitros la tendrían que tener los oficiales de mesa… No es ya que Manel tuviera toda la razón (que la tenía), es que me pareció que esa frase resultaba perfectamente aplicable a Televisión Española: a ver, yo no sé quién está al mando (de hecho ni siquiera sé quién ejerce ahora de Jefe de Deportes, tras la famosa cagada del himno), aún menos sé de quién depende todo esto, el que un sorteo en diferido interrumpa el momento cumbre de un partido en directo, el que la publicidad no vaya en los tiempos muertos sino que se coma los tiempos vivos: quizá no sea un jefe, quizá sea un metoca, el que esté de turno, cualquier pringao al que por puro azar (cuestión de bombos, de nuevo) le haya caído en desgracia estar de guardia esa noche, al que le haya tocado ejecutar a rajatabla las infumables órdenes que por escrito le hayan dejado sus amados y nunca bien ponderados superiores. No lo sé. Pero sí sé que ahí, en la cancha, en Badalona, hay un buen puñado de profesionales, delante del micrófono, detrás de las cámaras, todos ellos en permanente tensión, trabajando a plena intensidad, intentando (y generalmente consiguiendo) hacer su labor lo mejor posible, como para que luego tengan que acabar dependiendo de cualquier indocumentado que sestea tocándose los bombos en algún despacho, y que tal vez ni sepa cómo ni cuándo apretar según qué botón. Al final todo se reduce a un concepto en desuso, esa cosa extraña que llamamos Respeto: vale que los telespectadores no les merezcamos ningún respeto, al fin y al cabo somos simples aficionados al baloncesto, ya deberíamos estar acostumbrados, a ver de qué nos vamos a sorprender a estas alturas; pero sus compañeros, los que están ahí al pie del cañón, sacando el trabajo, dando la cara, digo yo que al menos ellos sí que deberían merecérselo.

Publicado octubre 23, 2012 por zaid en ACB, medios, preHistoria

el cuaderno   Leave a comment

(publicado el 19 de mayo de 2009)

 

Aquellos ojeadores NBA que no se fiaran de las apariencias, que no dieran por hecha la previsible baja de Ricky, que no acabaran del creerse ese consabido lo más probable es que no juegue (es decir, aquellos que no hicieran lo que yo hice ayer metiendo la pata hasta el cuezo, nunca está de más reconocerlo), todos aquellos que aún viajaran a Badalona para así apurar las posibilidades de verle en el segundo partido debieron acabar con su cuaderno, quedarse ya sin hojas para describir tantas penetraciones, reversos, arabescos, pases posibles e imposibles, para anotar tanta actividad defensiva, tanto arrastrar a sus compañeros y hasta a sus aficionados hacia esa misma actividad, para resumir tanta clase, presencia, intensidad, liderazgo, pura magia puesta de manifiesto justo cuando más difícil era, cuando en peores condiciones estaba, cuando era ya ahora o nunca, cuando más falta les hacía.

Pero quiero pensar también que a todos aquellos ojeadores, aunque sólo tuvieran ojos para Ricky, aún les quedaría algo de atención y algo de cuaderno para mirar y apuntar también otras maravillas que sucedían a su alrededor. Para fijarse, por ejemplo, en ese otro chico tan parecido a Ricky, si acaso algo más espigado y con el pelo más corto, base con pinta de escolta o escolta con pinta de base, vaya usted a saber, sí, tal vez menos clase que Ricky (pero aún mucha al fin y al cabo), menos rompedor pero con más tiro y con ese mismo desparpajo, ese mismo carácter, esa misma intensidad, tanta que a veces se le rebosa, que hasta se le va de las manos sin saber cómo poderla controlar. O para fijarse en ese pívot, sí, el de la diéresis sobre la ï (que si no diríamos Muasó), te acuerdas de él, sí, hombre, si estuvo en UCLA, intentó quedarse por allí pero no hubo manera, nadie le quiso y sin embargo mírale ahora, cuántas rotaciones interiores NBA no podría completar todavía. O para mirar enfrente y encontrar aquella otra diéresis, ésta sobre la ü, fíjate, es aquel base que tuvieron los Jazz, aquél que se les lesionaba tan a menudo, que al final lo despacharon, que ahora parece estar siempre a punto de romperse pero casi nunca se rompe y que encima resulta que cada vez juega mejor, que cada vez tiene más carácter, que a ver cuántos bases de aquella Liga tienen siquiera la mitad de calidad que atesora este tío. Y mira aquel otro a su lado, si es aquél que se salía en los Wolverines de Michigan, que luego en aquella Universidad tuvieron la desfachatez de repudiarlo, que en la NBA no lo quisimos como base y aquí en cambio se sale como escolta, qué pocos arman el tiro tras bloqueo como él, qué pocos juegan los instantes decisivos como los juega él…

E incluso me gustaría pensar que, llegados a este punto (a cualquier punto), todos esos ojeadores NBA apartarían por fin su cuaderno ya rebosante de anotaciones, que hasta tirarían por ahí su bolígrafo ya gastado y que por fin se limitarían ya tan sólo a mirar, a contemplar el espectáculo, a vibrar con él, en él, a imbuirse en su atmósfera, a disfrutar sencillamente de un partido eléctrico, maravilloso. Uno de esos partidos que hacen grandes (y a la vez pequeños, por tan cortos) los playoffs, uno de esos partidos que engrandecen aún más este juego. Un partido perfecto aún con sus imperfecciones (y también gracias a ellas), un partido que no nos lo estropearon ni los despistes de la mesa, que no lograron estropeárnoslo ni tan siquiera los rectores de TVE (y a fe que lo intentaron con denuedo)… pero eso ya requerirá capítulo aparte, será ya tema para el próximo post. Hoy no; hoy sólo tocaba hablar de baloncesto.

Publicado octubre 23, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

el ¿adiós? de Ricky   Leave a comment

(publicado el 18 de mayo de 2009)

 

Cuentan que este sábado hubo algo así como Asamblea General de ojeadores NBA en Madrid. Cuentan quela creme de la creme de dicho gremio se dio cita en Vistalegre, cuentan incluso (si bien esto no me consta que haya sido confirmado) que hasta el mismísimo Geoff Petrie, mandamás de la parcela deportiva en losReyes de Sacramento, también llamados Kings, se desplazó en carne mortal hasta el coso taurino de los Carabancheles, y todo ello con la sana y loable intención de apreciar in situ las bondades de esa criatura verdinegra por quien media América (del Norte) suspira en estos días, ése a quien ya llaman (en perfecto castellano) El Prodigio, ése que a día de hoy aún juega en la Penya… o para ser más exactos, ése que a día de hoy aún forma parte de la plantilla de la Penya, que jugar, lo que se dice jugar, mucho me temo que eso ya va a ser otra historia.

Porque lo que ya no nos cuentan, si bien tampoco resulta muy difícil imaginarlo, es que todos ellos tardaron muy poco en quedarse con un palmo de narices y con un buen susto en el resto del cuerpo; es decir, más o menos como nos quedamos todos en aquel preciso instante en el que Ricky Rubio se despatarró sobre la cancha, su riquirrubina de repente toda desparramada por el parquet. No sé qué pasaría por la cabeza de esos ojeadores en aquel preciso momento; sí creo saber, más o menos, qué sensaciones fueron pasando por la mía: verle retorciéndose de dolor y temer algo muy serio, ver la primera repetición y de inmediato temer por su rodilla, verle echarse la mano a la ingle y pensar que menos mal, que la rodilla no es pero lo mismo se ha destrozado el abductor, verle abandonar la cancha y pensar que aquello, fuese lo que fuese, podía ser nuestro final, que sus últimos partidos de ACB podían habérsenos convertido en sus últimos segundos… Y pensar también, ya puestos, cómo afectaría a su futuro, si (en caso de eliminación verdinegra) aún llegaría a tiempo al famoso Eurocamp de Treviso, si aún se mantendrían intactas sus expectativas de cara al draft, si los ojeadores allí reunidos no empezarían a tirar de móvil, a llamar de inmediato a sus franquicias… Sí, claro, ahora usted me dirá que no exagere, que no fue para tanto ni mucho menos; evidentemente, pero es que yo no le estoy contando las sensaciones que tengo ahora sino las que tuve entonces: demasiadas sensaciones, quizás, para un instante tan corto.

En apenas unas horas se disputarán dos partidos cruciales para el futuro de Ricky: uno tendrá lugar en el Palau Olimpic de Badalona, y enfrentará al Madrid y a la Penya; el otro tendrá lugar a miles de kilómetros hacia el Oeste, y enfrentará a catorce franquicias en busca de un buen puesto en el draft; el primero lo ganará quien mejor juegue, el segundo quien más suerte tenga; el primero Ricky lo vivirá intensamente, aunque difícilmente podrá disputarlo; el segundo ni lo vivirá ni lo disputará, ni pinchará ni cortará, sólo tendrá que esperar y se lo darán todo hecho. Dos partidos cruciales que nos permitirán saber A) si Ricky volverá a jugar con la Penya, en función de que ésta siga viva al menos hasta el domingo, en función también de cómo continúe su recuperación (la de Ricky, no la de la Penya); y B) si Ricky podrá ser tres, dos o uno, en función de qué equipos resulten agraciados en la rifa: acaso esos Kings tan necesitados de base, acaso esos Knicks que apenas llevan papeletas pero que también se permiten el lujo de soñar, acaso cualesquiera otros que no necesiten un base ni por asomo, que acaso aún le obliguen a replantearse su futuro… En apenas unas horas sabremos, o creeremos saber, si aún le veremos de verde y negro o si habremos ya de empezar a decirnos adiós; permanezcan atentos a sus pantallas.

Publicado octubre 23, 2012 por zaid en ACB, NBA, preHistoria

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