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(publicado el 17 de marzo de 2009)

 

Si no te presionan, si no hay por ahí ningún defensor incordiando, parece tiempo más que suficiente para llegar a media cancha. Incluso yo, aún a pesar de mi avanzada edad y de mi escasa coordinación, creo que sería perfectamente capaz de hacer ese recorrido en ese lapso de tiempo, sin correr, simplemente caminando a buen paso (aunque antes probablemente me la botaría en el pie), no digamos ya un deportista profesional en plenitud de facultades físicas y mentales. Y sin embargo…

Hace algunos años le ocurrió a Kobe Bryant. Fue en un partido televisado (de no ser así, ni habríamos tenido noticia), debió ser allá por sus comienzos, incluso antes del advenimiento de Phil Jackson. Se le fue el santo al cielo, sencillamente. Recibió el balón, comenzó a caminar, a botar con infinita parsimonia y antes de que se diera cuenta se le había pasado el rato sin haber cruzado la línea divisoria. Vaya usted a saber en qué estaría pensando la criatura, en sus contratos publicitarios, en su chica (o en cualquier otra), en lo que iba a hacer a la salida… Vale, un error lo tiene cualquiera y además él se lo podía permitir, es Kobe Bryant. Llegará un día en que nos gane anillos, llegará un día en que meta 81 puntos, llegará a ser emvipí, no nos vamos a poner ahora quisquillosos por un quítame allá esos segundos…

Este pasado sábado le ocurrió al base del CAI Taurean Green. Taurean Green no es Kobe Bryant, me temo, ya les gustaría en Zaragoza que lo fuera, que se le pareciera siquiera un poquito. Taurean Green no se puede permitir estas ausencias, aún menos si viene de perder un balón y de medioperder casi otro, éste con la inestimable ayuda de Loren Woods (otro que tal). Que sí, que un error lo tiene cualquiera pero tampoco conviene abusar porque luego pasa lo que pasa, la desconfianza, la música de viento, el viaje inmediato hacia el banquillo…

Taurean Green es (creo) un buen base, yo al menos le he visto desempeñar perfectamente esa función. Pero Taurean Green no puede vivir eternamente de las rentas de sus dos brillantes títulos universitarios. Que sí, que cubre el expediente, dirige aseadamente, mete sus triplitos y tal, pero como que me da (desde la distancia) la sensación de que en Zaragoza, acaso por ese mismo recuerdo de su pasado gator, esperaban algo más. Y por supuesto que ya sabemos que a cualquier americano (de USA) le cuesta sobremanera adaptarse a su primer destino allende los mares, pero es que son ya siete meses por estos pagos, tiempo más que suficiente como para dar ya ese paso adelante. O al menos, para no dar ya más pasos hacia atrás.

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Publicado octubre 23, 2012 por zaid en ACB, NCAA, preHistoria

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