cincuenTAU   Leave a comment

(publicado el 23 de febrero de 2009)

 

Hace ya casi seis meses, en aquella lamentable previa de todos los equipos ACB, tuve la ocurrencia de escribir que no veía al Tau como otros años. Que si el regreso de Ivanovic tras que se cargaran de un plumazo (crónica de una muerte anunciada) al técnico campeón, que si segundas partes nunca fueron buenas, que si a ver cómo mezclará Don Dusko con tantos tipos que nunca le conocieron antes, que si a ver cómo encajará Rako con su manera estajanovista de trabajar… Parezco nuevo: olvidé lo que nunca debería haber olvidado, olvidé que la filosofía del Tau no encajará jamás con la palabra fracaso (entiéndase dicha palabra, fracaso, en un sentido estrictamente querejetianofracaso es la negación del éxito, y éxito sólo es ser el mejor, el más grande; ser segundo ya es fracasar). Todo habrá de funcionar bien, por definición; y si algo va mal ya acudirá Querejeta a solucionarlo.

Éste no es un año cualquiera para el Tau. O mejor dicho: acaso éste sí sería un año cualquiera si sólo habláramos del Tau, término que para sus aficionados apenas significa nada, que no deja de ser un mero apellido comercial. Pero delante de ese apellido, como de cualquier otro, evidentemente hay un nombre,Baskonia. Y éste definitivamente no es un año cualquiera para el Baskonia. Éste es el año número cincuenta desde que en aquel 1959 un puñado de locos decidieron inscribirlo en el Registro con ese mismo nombre (acaso entonces con uve ce, que aquellos tristes tiempos no estaban como para alardes lingüísticos). Decía el tango que veinte años no es nada, pero cincuenta ya no es que sean mucho, es que son casi una eternidad para un club sólo de baloncesto, nacido de la nada, creado en su día con dos pesetas como si dijéramos y no radicado precisamente en una gran ciudad. Un club que, en condiciones normales, habría estado condenado a sobrevivir en el filo de la navaja, como tantos otros que conocemos por toda nuestra geografía: hoy subo, mañana bajo, pasado vuelvo a bajar, y ahora el patrocinador que se me va, y ahora el que me llega que no me da ni la mitad, y ahora que acabo por tener que pedir socorro a las instituciones… Una historia cienmil veces repetida, una historia que vendría a ser la antítesis absoluta de este Baskonia: otros partiendo igualmente de cero lograron ser instituciones sólidas, deportiva y financieramente. Pero eso, siendo ya un éxito, al Baskonia nunca le pareció suficiente. En su caso ser sólidos fue sólo un primer paso para acabar siendo lo que hoy son: verdaderamente grandes.

La pasada temporada el Tau ganó Liga y Supercopa, fue finalista copero y euroliguero (entiéndase, en este último caso, la palabra finalista en un sentido amplio: el de haber disputado la Final Four). Un currículum dificilísimo de superar… pero no imposible: en ello están. Ganaron la Supercopa (como cada año; acabaremos pensando que la llevan de serie); ganaron ayer la mejor Final de Copa jamás disputada; líderes destacados en la Liga, en ACB nadie parece capaz de hacerles sombra (aunque ayer un extraordinario Unicaja bien que se la hizo durante 44 minutos y 45 segundos), en Europa tampoco parece que haya muchos (¿habrá alguno?) que se la puedan hacer. Este Baskonia cincuentón parece decidido a honrar más que nunca, más que nadie, esa tan manida expresión de las bodas de oro. Dos oros llevan ya, y esto puede ser sólo el principio. Lo que se llama un cumpleaños feliz.

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Publicado octubre 23, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

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