cuestión de clase   Leave a comment

(publicado el 6 de mayo de 2009)

Algún narrador plusero (¿Iñaki Cano?) lo dejó caer la otra noche, así como sin darle la menor importancia, “es muy posible que ésta de Houston sea la pareja interior con más clase de toda la NBA”, algo así. Y yo, por una vez y sin que sirva de precedente, estoy completamente de acuerdo con él. No tengo tiempo de analizar exhaustivamente las treinta plantillas, qué más quisiera yo, no doy para tanto, pero sí me he hecho un mínimo repaso mental y francamente, por más vueltas que le doy, no encuentro ninguna otra que se les pueda comparar. ¿Gasol-Bynum? ¿Stoudemire-O’Neal? ¿Kenyon-Nené? ¿West-Chandler? ¿Duncan-Bonner? ¿Varejao (o Wallace)-Ilgauskas? ¿Lewis-Howard? ¿Garnett-Perkins? ¿Marion-Bosh? Nada, no encuentro comparación posible. Es decir, tal vez habrá parejas con más presencia, o que sumen mejores números, o que intimiden más, incluso parejas cuya aportación global al juego de su equipo sea mayor. No lo sé, puede ser. Pero de lo que sí estoy seguro es de que no habrá otra pareja que comprenda mejor este juego, ninguna otra que rezume más baloncesto por sus cuatro costados.

Ahí los tienen, quién nos lo habría dicho hace apenas unos años, un argentino y un chino recogiendo la herencia de un nigeriano y esparciendo toda su clase por los más elevados tableros del planeta. Un señor de Shangai frágil como el cristal, que parece que se nos pueda romper a cada rato pero que desde su atalaya domina como nadie los partidos, que dirige y pasa, que juega como quiere así de espaldas como de frente, que tira de cerca y hasta de lejos, que por tirar tira hasta los tiros libres de las técnicas porque no hay otro en su equipo que le supere tampoco en eso, lujo asiático (nunca mejor dicho) tratándose de un pívot. Y un señor de Buenos Aires que tardó demasiado en llegar pero a quien ahora ya no habrá quien lo saque de ahí, uno a quien sin embargo los americanos (de USA) aún no parecen apreciar demasiado, aún no parecen haberse dado cuenta de la joya que tienen, de que su aportación va mucho más allá de lo meramente numérico, allá ellos, eso que les llevamos por delante. Sabiendo siempre ambos qué les pide el juego, qué tienen que hacer, dónde se tienen que poner, si se la tienen que jugar o a quién se la tienen que dar. Decisiones simples, sencillas, baloncesto hecho fácil; no hay nada más difícil.

Así se la liaron a Portland (es decir, no sólo ellos, pero sí sobre todo ellos). Balones a Yao, si no le paran les destroza, si le paran balones a Scola, si paran a los dos (cosa imposible) ahí están el rehabilitado Artest, elesquinero Battier, la ardilla Brooks campando a sus anchas por todos los rincones. Y enfrente sólo Przybilla haciéndoles un apaño, Oden aún aprendiendo lo dura que es la vida (no le queda nada por aprender) y ese estupendo Aldridge sin pisar la pintura no vaya a ser que se manche, que es que él con tirárselas de cuatro o cinco metritos ya va sobrado, mire usted… Al final la eliminatoria casi pareció juego interior versus juego exterior, gano el interior, ganó la Clase, ganaron Scola & Yao. Así destrozaron a los Blazers. ¿A los Lakers? Veremos. De momento ya les han dado el primer aviso. No será el último.

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Publicado octubre 23, 2012 por zaid en NBA, preHistoria

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