Giménez, Rodríguez, Ajero   Leave a comment

(publicado el 8 de abril de 2009)

Empezaré por aquello que me resulta más sencillo, aquello que habré dicho ya miles de veces: Rodríguez (Antonio) es de alguna manera mi debilidad en lo que a comentaristas baloncesteros televisivos se refiere. Es la fusión perfecta entre el conocimiento, la amenidad y la pasión. Muy pocos saben tanto como él, casi nadie nos lo explica como él, nadie nos transmite tanto como él. Lo disfruta y nos lo hace disfrutar, como nadie, acaso más que nadie. En cualquier baloncesto su presencia es siempre deseable, pero en NCAA su presencia resulta absolutamente imprescindible. Así lo fue en las Final Four de estos últimos años, así ha sido de nuevo en esta ocasión. Que sean muchas más.

Giménez (Guillermo) llegó al baloncesto probablemente desde la superpoblada redacción futbolística de aquella casa, en un tiempo en el que al Plus parecían sobrarle analistas (reales o presuntos, tanto daba) pero faltarle narradores. Le recibimos con escepticismo pero éste se nos pasó a las pocas semanas, quizás en cuanto le juntaron con Rodríguez para esas (añoradas) madrugadas NBA de cada jueves. Descubrimos así a un narrador brillante, sorprendente, capaz de modular, de subir o bajar el tono según lo requiriera cada ocasión (nada que ver con el insufrible Téllez), pero también capaz, desde su aparente hieratismo, de soltar unas impagables ocurrencias con un manejo de la ironía muy pocas veces visto en aquella casa. Y por si todo ello fuera poco resultó además que esto también le gustaba, que hasta había sido de los Kings en sus años dorados, que ahora se nos hacía de los Warriors por momentos; de repente ya no teníamos sólo la joya de Antonio Rodríguez, de repente habíamos encontrado también a su complemento ideal.

Ajero (Jose) es indefinible, quizá sea ésta la única manera posible de definirlo. Es, como Rodríguez, como tantos otros (habré de incluirme) un enfermo de esto, pero con un matiz: a él no le hables de baloncesto organizado, de sistemas, de cinco contra cinco, no; lo suyo es el uno contra uno, el streetball, los jugones tanto más cuanto más difíciles e inconformistas sean: le pierden Iverson (incluso ahora, que ya tiene mérito), Marbury, Artest. Le pierden las zapas, el rap, el Bronx, toda la contracultura (llamémoslo así) procedente de esa New York con la que sueña a cada rato. Y a veces te aparece en chándal sin que ello le suponga ningún problema, y uno hasta sospecha que hasta la capucha de la sudadera se pondría si la llevara (y si le dejaran). Cabría decir (aunque suene poco políticamente correcto) que de algún modo es un negro en un cuerpo de blanco, que hasta cabría casi apodarle Chocolate Blanco como a aquel Jason Williams; es un caso este atípico Ajero, pero es también, y sobre todo, un verdadero soplo de aire fresco. (Y hasta dice ser del Estu y del Rayo, todo lo cual también dice mucho en su favor).

Lleva Canal + ofreciéndonos la Final Four universitaria desde hace ya la friolera de dieciséis años, ininterrumpidamente desde 1993 con la única (y siempre lamentada) interrupción de 1999. Lo cual por sí solo sería ya un buen motivo para estar satisfechos y agradecidos… aún a pesar de que un año tras otro lamentemos que se queden sólo en eso, que se limiten a esta única semana y no sean capaces de darnos todo el Torneo Final en directo (teniendo además los derechos como los tienen), que lo condenen luego a las catacumbas de julio y agosto a modo de vulgar refrito con el que rellenar su mortecina programación veraniega. Y aún a pesar, también, de que a ratos ni siquiera parezcan saber que lo tienen, de que apenas lo valoren en términos de promoción, de que haya que rebuscar hasta en las profundidades abisales (y abismales) de su web para encontrar al menos una mínima referencia…

Vale, todo esto es así pero hoy, apenas un par de días después de acabada la final, no me apetece quedarme con los aspectos negativos, que de esos ya tendremos todo el año para quejarnos. Porque ante un acontecimiento como éste, que para mí es mi producto estrella de todo el año pero para el Plus ni siquiera figura entre sus productos estrella de la semana, un canal puede hacer dos cosas: o bien limitarse a cubrir el expediente, a quitarse el muerto de encima de cualquier manera (y así lo hicieron alguna vez, con mención especial a aquel inolvidable Syracuse-Kansas de 2003 perpetrado por las voces de Jesús Llama y Ramón Fernández); o bien, ya que lo tienen, intentar cuidarlo, intentar al menos ofrecerlo de la mejor manera posible. Así viene siendo ya desde hace unos pocos años, y así ha vuelto a ser (aún más) en esta ocasión: con todo el Elite Eight y medio Sweet Sixteen durante la semana previa, con redifusión de partidos históricos, con una Final Four cuidadísima hasta el mínimo detalle, con magníficos previos, con maravillosos vídeos, con la presencia siempre imprescindible de Rodríguez, con la acertada elección del narrador (así Giménez este año como Carnicero en los anteriores), con la inesperada guinda de Ajero. Y todo suma, y todo mezcla bien, y todo ello da como resultado una Final Four (en términos televisivos) absolutamente extraordinaria. Que, aunque nuestro buen dinero nos cueste, digo yo que tampoco estará de más reconocerlo: de bien nacidos es ser agradecidos, dicen, y si rápidos andamos para las quejas digo yo que no menos rápidos habremos de andar para los agradecimientos.

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Publicado octubre 23, 2012 por zaid en medios, NCAA, preHistoria

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