Marco   Leave a comment

(publicado el 13 de mayo de 2009)

 

En un puerto italiano, al pie de las montañas, vive nuestro amigo… No, no se me asusten, que nadie eche a correr que no es a ese Marco al que me refiero. El Marco al que yo me refiero nació como diez años después de que viéramos aquella terrible serie, y no precisamente en un puerto italiano sino en la huerta murciana. El Marco al que yo me refiero no lleva un mono al hombro ni me consta que haya viajado de los Apeninos a los Andes para buscar a su buena mamá. El Marco al que yo me refiero, que no es Marco de nombre sino de apellido, ya no es un niño, aunque de lejos aún lo parezca, sino un extraordinario jugador de baloncesto.

Algunos, en la lejanía (y en la ignorancia), pensamos que se trataba de un suicidio. La frágil cuerda (hilo, más bien) que unía a Chris Thomas y a Manolo Hussein, y por extensión a todo el Club Baloncesto Murcia, fue a romperse precisamente en el momento menos indicado, en la semana más decisiva. Y ya sé que el tema venía ya de lejos y que todas las paciencias tienen un límite y que estaba cantado y que todo lo que ustedes quieran, pero la sensación que nos quedó fue exactamente esa, como si el CB Murcia acabara de pegarse un tiro en el pie (por ejemplo): prescindir de su base titular precisamente la semana en la que habrían de jugarse la vida, poner los destinos del club, incluso la supervivencia de la entidad en manos de un suplente sin apenas minutos, de un chaval sin apenas experiencia, de un crío como si dijéramos, están locos estos murcianos

A veces las apariencias engañan: viendo el partido (es decir, los trozos de partido) no pude evitar acordarme de aquello que escribió un columnista de Salt Lake City el día que Raül López debutó con los Jazz: “en la cancha, visto de lejos, parece un niño de doce años…”. Las apariencias engañan, me engañaron a mí este pasado sábado, madre mía, si parece un niño entre hombres, pobrecillo, la que le espera, engañaron hasta a los de TVE, uno de los cuales (supongo que sería Lalo Alzueta, enviado especial a Zaragoza) en un momento dado afirmó que “ahí lo tienen, los destinos del CB Murcia puestos en manos de un chaval de apenas 17 años…” José Antonio Marco, ciertamente, aparenta menos edad de la que tiene. Pero José Antonio Marco ya no tiene 17 años, difícilmente podría tenerlos, de hecho ni siquiera los tenía cuando le descubrimos dando magníficos relevos a Ricky Rubio en aquel Europeo Sub18 de Madrid; no, no tiene 17 ni 18, ni siquiera tiene ya los 19, nació en marzo de 1989 por lo que cabría suponer que acaba de cumplir los 20… lo cual, dicho sea de paso, tampoco tiene la menor importancia: sí, físicamente tal vez aparente menos edad de la que tiene, pero en madurez aparenta infinitamente más.

Cuando a un chaval joven le cae un marrón (llamémoslo así) como éste, cuando de repente recae sobre sus hombros una responsabilidad a la que no está en absoluto acostumbrado, puede reaccionar de dos maneras diferentes: bien abrumándose, encogiéndose bajo ese peso, agarrotándose sin remedio; o bien echándose p’alante, desinhibiéndose, de perdidos al río, se van a enterar éstos de lo que soy capaz. Evidentementeescogió esta segunda opción, toda su clase y su creatividad puestas de manifiesto con toda su iniciativa, incluso su descaro, ése que muchos ya sospechábamos, que ya le vimos en el Europeo, que ya habíamos intuido alguna que otra vez (pocas, que al Murcia fuera de Murcia lo vemos con cuentagotas) pero que aún no estábamos seguros de que fuera capaz de sacarlo también en situaciones así. Cómo me recordó, en aptitud y actitud (y en el físico también, claro), a Gonzalo Martínez, a aquel primer Gonzalo Martínez recién salido de las aulas del Ramiro. No parece un mal recuerdo…

El resto ya lo saben: el Murcia se salvó, contra todo pronóstico, cuando peor lo tenía, y del envite salió reforzadísimo Hussein, uno de los técnicos más infravalorados de nuestro baloncesto (en mi opinión), uno al que ya nadie podrá quitar el mérito de haber conseguido acabar el cesto aún siendo el que menos mimbres tenía de toda la ACB (otra opinión); uno a quien aguantaron hasta el final, uno a quien no cesaron cuando vinieron mal dadas (no como otros), uno que tuvo el atrevimiento de romper la baraja el día menos pensado, en el momento menos indicado: de poner todo su presente y su futuro en manos de una joven promesa que hoy, apenas cuarenta minutos después, es ya toda una ilusionante realidad.

¿Y ahora qué? Cabe suponer que Marco se convertirá en un nada oscuro (más bien rubio) objeto de deseo, que media ACB irá a por él (al menos yo iría, si tuviera un equipo), que el Murcia, ese Murcia que fue casi el más damnificado por la crisis inmobiliaria (el casi es por Girona), que casi ni pensamos que pudiera jugar este año, difícilmente podrá retenerlo ahora… Que quien le fiche no tendrá esta vez que preocuparse por la NBA (que en éste ni se fijará, que ellos son siempre de mirar el físico antes que el talento… y casi mejor, así no tendremos que leer dentro de unos años aquello de que en la cancha parece un niño de siete años). Que quien le fiche, más tarde o más temprano, hará una extraordinaria inversión; que se llevará, para hoy y para mañana, un pedazo de base, una auténtica joya, un Marco incomparable.

Anuncios

Publicado octubre 23, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: