Muñequita Linda   Leave a comment

(publicado el 9 de marzo de 2009)

 

Así le llamaba Montes, y creo que muy pocos motes suyos resultarían tan acertados como aquél. Muñequita Linda era Dell Curry, puro especialista, magnífico actor secundario que nos maravilló durante unos cuantos años en unos cuantos equipos NBA (donde más en los Hornets, aún en Charlotte por aquel entonces) con una de las mecánicas de tiro más plásticas y efectivas que hayamos visto jamás. Ese papel que hoy representan (por citar los dos primeros ejemplos que se me vienen a la cabeza) Korver o Kapono es el mismo que Curry representó de manera incomparable durante sus más de quince años en aquella Liga. Muy raras veces fue titular, ni falta que le hizo. Lo suyo era otra cosa. Era aparecer unos minutos en el segundo cuarto, otro rato en el cuarto, a veces tan solo para clavar unos cuantos triples de su cosecha y sentarse de nuevo con la satisfacción del trabajo bien hecho. O tal vez no, tal vez quedarse si el guión exigía otra cosa, si el marcador le reclamaba, si se precisaba su amenaza exterior hasta el final.

Pero no es de Dell Curry de quien quería yo hablarles (aunque lo parezca) sino de su hijo Stephen. El cual, a estas alturas, ya tampoco necesita ninguna clase de presentación, entre otras cosas porque yo mismo les debí poner la cabeza mala de tanto como les di la brasa acerca de él, hará más o menos un año por estas fechas. Así que no les soltaré otra vez el rollo (o tal vez sí, pero muy resumido) de cómo me maravilló hace un par de temporadas en aquel par de partidos que le vi, con su Universidad en el Torneo NCAA y con su selección júnior en el Mundial de la categoría. Ni falta hará que les recuerde que todo aquello no fue nada si lo comparamos con lo que ocurrió hace doce meses, su majestuoso despliegue, su manera de llevar a la modestísima Davidson hasta las mismísimas puertas de la Final Four, tan solo doblando la rodilla (y ello en el último instante) ante esos imponentes Jayhawks de Kansas que apenas una semana más tarde se alzarían con el título… Cuatro partidos que dejaron huella, la de una de las más impresionantes actuaciones individuales de estos últimos tiempos, quizás una de las más impresionantes de toda la historia del Torneo. Así fue en 2008, y desde entonces hemos estado contando los meses y hasta los días que faltaban para volver a encontrárnoslo, esta vez en el Torneo de 2009…

Bueno, pues ya podemos dejar de contar. Stephen Curry ha hecho una extraordinaria temporada (sí, aún mejor que las anteriores), ha sido jugador de la semana unas cuantas veces, es sin discusión el máximo anotador de todo el baloncesto universitario, ha provocado que su modesto College arrollara una vez más en su (ciertamente débil) Conferencia… hasta el sábado. El sábado, en las semifinales de la Southern Conference, Curry se estrelló contra una magnífica defensa que le dejó en tan solo 20 puntos (de los 52 de su equipo, ojo al dato), y sus muy queridos Wildcats fueron a caer con todo el equipo ante el no menos modesto College of Charleston. Así las cosas, el representante de la Conferencia Sureña en el Torneo Final estará entre Charleston o Chattanooga (nada menos), dependiendo de lo que suceda en la final de hoy. Y Curry, al igual que sus compañeros, parece que habrá de conformarse con verlo por televisión…

O no, que tal vez aún quede una última (y muy remota, no nos engañemos) posibilidad. Sabido es que, además de los campeones de las distintas conferencias, el Comité de Selección otorga una serie de plazas por invitación. Pero estas plazas normalmente suelen repartírselas los mejores equipos de las principales conferencias, si acaso algún equipo fuerte de alguna conferencia de nivel medio… Pero no existe, en toda la historia, ni un solo precedente de que le haya sido otorgada una invitación a un equipo de la Southern. Davidson queda pues en manos de la caridad del Comité, de que esos sesudos señores decidan apiadarse de ellos, de que pese no tanto su buena temporada como el extraordinario Torneo que hicieron en la pasada, de que pese aún más incluso el halo mediático de Curry…

Quién sabe. Pero por ahora no cuenten con ello. Cuenten con que este sábado ha podido terminar, de forma tan abrupta como inesperada, la etapa universitaria de uno de los jugadores más fascinantes que se nos han aparecido en los últimos tiempos. Un chaval que es tan muñequita linda como su padre (si no más), pero que es también mucho más que eso: si Dell fue especialista, Stephen por clase y carácter debería ser estrella… si le dejan: típico dos-en-un-cuerpo-de-uno, de su adaptación al puesto de base dependerá que sea un crack o que se quede en uno de tantos, en otro Dixon o Redick de la vida. Yo apuesto (quiero apostar) por lo primero. Pero ésa, su carrera profesional, será ya otra historia. No nos precipitemos, no cerremos ésta todavía, por lo que pueda pasar. Esperemos acontecimientos.

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Publicado octubre 23, 2012 por zaid en NCAA, preHistoria

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