el espectáculo debe continuar   Leave a comment

(publicado el 3 de agosto de 2009)

 

Capítulo I: Ricky Rubio, tras dimes y diretes y duelos y quebrantos varios, proclama finalmente su firme determinación de marcharse a la NBA.
Capítulo II: en la noche del draft Ricky es escogido en el puesto número cinco, lo que fastidia sobremanera sus expectativas económicas, geográficas, climatológicas y mercadotécnicas.
Capítulo III: Ricky entiende que no podrá pagar la cláusula, afirma que Minnesota no es precisamente su destino soñado y asume que su futuro tal vez pasará por quedarse otro par de años en Europa, a ser posible en ese mismo DKV Joventut que tanto me quiere y al que tanto debo, esa misma Badalona que me vio crecer…
Capítulo IV: Villacampa proclama que no hay tu tía, que Ricky ya nunca más será verdinegro salvo que retire su famosa demanda, y es justo entonces cuando comienzan a emerger las más afamadas potencias europeas, todas ellas ansiosas por incorporarle de inmediato a sus filas.
Capítulo V: los Wolves atacan de nuevo y cruzan el charco con un montón de sabrosas propuestas que habrían de servir para pagar su cláusula, y de repente Ricky vuelve a engolosinarse con la NBA, tanto que ahora ya no parecen importunarle en absoluto Minnesota ni el frío ni el mercado ni la madre que los parió.
Capítulo VI: cuando ya todos damos por hecho que Ricky será de los Wolves, resulta que la propuesta minneapolitana no es en dinero sino en especies, algunas de rentabilidad cero a corto plazo y muy dudosa rentabilización a medio/largo plazo; la Penya necesita pasta fresca, así que no traga.
Capítulo VII: vuelta a asumir que Ricky se quedará en Europa, vuelta a dispararse los rumores, que si Madrid, que si Unicaja, que si Barça, que si Olympiacos, que si tal o que si cual.
Capítulo VIII: la prensa (la de Madrid, mayormente) proclama a los cuatro vientos que Ricky Rubio está a punto de convertirse en Ricky blanco, que Florentino ha convencido a Villacampa con tres millones de poderosas razones (y a tocateja, sin pagarés de dudoso cobro) y que el acuerdo es total entre todas las partes, tan sólo a falta de la firma del jugador.
Capítulo IX: la firma de Ricky se retrasa, lo que anima a otras partes a presentar también sus propuestas: Olympiacos como de costumbre tira la casa por la ventana, Unicaja al parecer apela a sus vínculos aitianos, el Barça se asoma con una oferta a todas luces irrisoria…
Capítulo X: finalmente Ricky da calabazas a don Florentino, rechaza igualmente la milmillonaria oferta de los de El Pireo y decide que ya que no puede irse a vivir a Minnesota prefiere quedarse a vivir en El Masnou; o lo que es lo mismo, que su acuerdo es total con el Barça, que ya no va a jugar en ningún otro lugar, ahí ustedes se las entiendan…
Capítulo XI: Villacampa, acaso con los bajos ligeramente inflamados por el hecho de que Ricky haya ido a aceptar precisamente la oferta que menos liquidez aportaría a las menguadas arcas verdinegras, le dice que hasta aquí hemos llegado, mira rico olvídanos, que negocie tu abuela, ya conoces tu cláusula, tú sabrás qué haces con ella.
Capítulo XII: … … … (continuará) … … …

Reconozco que me aburren sobremanera los culebrones. Reconozco que por no ver no habré visto jamás ni tan siquiera un minuto de ni un solo capítulo de esa tal Betty la Fea en ninguna de sus cuarenta y ocho versiones. Reconozco que no sé de qué va Amar en tiempos revueltos, que no tengo la menor idea de quién es ese Duque de quien tanto hablan, que no sé quiénes fueron Cristal ni la dama de rosa, que mis únicos recuerdos de este género se remontan a algún cálido verano de mis años mozos (hace media vida), a aquella insoportable Lucecita que mi madre y mi abuela se empeñaban en escuchar cada tarde, justo a la hora de la siesta…

No, no es lo mío, y por eso suelo huir como de la peste de todas estas serpientes de verano, siempre tan generosamente engordadas por los medios de comunicación, rama deportes: el Racing, interesado en Pestosinho; Pestosinho se acerca al Racing; Pestosinho, a un paso de firmar por el Racing; el Sporting también se interesa por Pestosinho; Pestosinho se aleja del Racing; el fichaje de Pestosinho por el Sporting, sólo a falta de unos flecos; Pestosinho, atado; se complica el fichaje de Pestosinho; se enfría el interés por Pestosinho; Pestosinho, casi descartado; el Racing retoma las conversaciones por Pestosinho… Y así sucesivamente, así un día tras otro, una edición tras otra, un equipo tras otro, un jugador tras otro. Huyo como de la peste… aunque a veces, en alguna circunstancia muy concreta, sí que me deje llevar, sí que le preste toda la atención a alguna historia, acaso porque se trate de un equipo que me interese, acaso (mucho más frecuentemente) porque se trate de un jugador que me interese: alguien como Ricky, por ejemplo.

Hasta hoy. Hoy reconozco que ya no puedo más, que el tema Ricky ya me rebasa, me rebosa y me sobrepasa. Que ya es demasiada sobredosis, que tengo ya las neuronas al bies (como podrá certificar cualquiera que esté leyendo esto), que a este paso acabaré poniendo en peligro incluso mi equilibrio psicológico (si es que aún algo me queda). Reconozco que ya no entiendo nada, que no entiendo a Ricky ni a los que le rodean, ni a los que le rodearon, ni a los que le quisieron, ni a los que le ofertaron. Reconozco que me pierdo, que ya no doy más de sí (ni de mí).

Y puestos a no entender, ni siquiera entiendo por qué Ricky estaba finalmente dispuesto a vivir a treinta bajo cero en Minneapolis, y ahora en cambio está tan indispuesto a separarse de su abuela, de sus colegas y de su nueva casa de El Masnou. Que sí, que aquí no hay playa, vaya vaya, pero que a cincuenta minutos de puente aéreo, o a más/menos tres horas de AVE, tampoco parece que la cosa resultara tan traumática como habría resultado (por ejemplo) en Minnesota; eso aquí, no digamos ya en Málaga o El Pireo, climas benignos, mares sin igual. Que vale, que yo hasta puedo entender que el chico no quiera dejar su hogar ni su pueblo ni su gente (salvo que fuera para irse a USA), faltaría más… pero es que la criatura, contrato vigente, cláusula mediante, no está en condiciones de escoger. O al menos, no parece que sea el único que esté en condiciones de escoger.

Pero él ya ha escogido, y ha elegido Barça. Lo cual, por otra parte, me parece muy bien: primero, porque se trata de un proyecto inmejorable, un equipo ganador, vigente campeón de liga, vigente finalista (a cuatro) de la Euroliga, qué mejor lugar para incrementar su progresión; y segundo, porque yo lo que quiero es que Ricky juegue, tanto que me da que lo haga en Barcelona, en Madrid, en Tegucigalpa o en Sebastopol. Así que me parece muy bien su elección… y aún me parecería mejor si con ella no estuviera poniendo en un brete al que aún hoy sigue siendo su equipo.

Porque llegados a este punto la Penya y el Barça habrán de estar condenados a entenderse… pero otra cosa será ya que se entiendan. Ricky, desde luego, no se lo ha puesto fácil: porque ahora el Barça sabe que ya no tiene que superar otras opciones, sabe que es la única opción, que puede permitirse mantener su oferta a la baja, ahí lo tienes, o lo tomas o lo dejas, o se viene conmigo o te lo comes, así que tú verás. Y ahí es donde Villacampa se sube por las paredes, claro, el hombre andaba ya relamiéndose con los tres millonesflorentinos (con los que ya perdonaba un buen pedazo de cláusula), como para conformarse ahora con esos escasos dos millones azules y granas. Éramos pocos y parió la abuela como suele decirse (y en este caso, nunca mejor dicho), pocos problemas teníamos, pues ahora ya tenemos uno más.

Qué duda cabe, el espectáculo debe continuar. Que Ricky no venderá tantos periódicos como Cristiano Ronaldo, Kaká o Ibrahimovic pero también tiene su público (y en lo tocante a jugadores de baloncesto, acaso ninguno tenga tanto público). El espectáculo debe continuar… pero no conmigo, yo me apeo, conmigo que no cuenten. Aún lo seguiré de lejos, qué remedio, mucho me temo que no podré evitarlo, que el personaje aún me interesa lo suficiente como para necesitar saber cuál será el desenlace. Pero eso: el desenlace. Porque toda esta parafernalia previa de idas y venidas, quiebros y requiebros, tomas y dacas, tiras y aflojas, me supera ya en tal medida que arrojo la toalla. Me rindo, sencillamente. Háganme el favor, avísenme, despiértenme cuando echen el capítulo final.

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Publicado octubre 24, 2012 por zaid en ACB, NBA, preHistoria

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