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(publicado el 13 de julio de 2009)

Estos pasados días de asueto me dio por pensar, que hay que ver las cosas tan raras que piensa uno cuando le da por pensar (será la falta de costumbre), qué pasaría si, durante la preparación para el Eurobasket o durante el Eurobasket mismo, Ricky (Zeus no lo quiera) se lesiona. Pero no una lesioncilla cualquiera sin importancia, no, una avería de consideración (toco madera mientras escribo, no vaya a ser que), pongamos como aquella que padeció Raül López en aquel verano de 2002. No sé si lo recuerdan, pero Raül se redestrozó la rodilla preparando con la selección el Mundial de Indianápolis, y ello fue a sucederle en un momento particularmente crítico: ya había finalizado su relación contractual con el Madrid y aún no había firmado su nuevo contrato con Utah, por lo que se encontraba literalmente sin equipo. Los Jazz a la vista de su historial podrían haber hecho cruz y raya y si te he visto no me acuerdo (y de hecho muchos temimos que así lo hicieran), pero afortunadamente se apiadaron de él, y el resto es historia: un año entero de rehabilitación en Salt Lake City que dio paso a un montón de noches de (mayor o menor) gloria en aquella Liga, hasta que otra lesión…

Pero no nos vayamos por las ramas, que era de Ricky de quien íbamos a hablar; claro, me dirán, con razón, que las circunstancias no son las mismas: Ricky en ningún caso se quedaría en la estacada, Ricky tiene contrato en vigor. Pero Ricky se ha puesto a malas con la Penya (que le guste o no sigue siendo su equipo) e igualmente se ha puesto a malas con los Wolves (que le guste o no siguen teniendo sus derechos, y así seguirá siendo mientras ellos quieran). Me reconocerán que no parece el caldo de cultivo ideal para afrontar la recuperación de una supuesta (más madera) lesión grave. O no, o quizá sea yo el que lo ve demasiado negro, qué le vamos a hacer.

Todo lo cual, por supuesto, carecería de importancia si antes de que acabara este mes su compleja situación contractual se resolviera de la manera que fuese. Pero no tiene pinta, la verdad. Vale que los medios de comunicación nos sorprenden, día sí día también, con el interés de Florentino en incorporarle a su proyecto, con Aíto intentando arrastrarle para el suyo o con ese Barça que también estaría como loco por tenerle en sus filas, cosas todas ellas perfectamente lógicas y plausibles, pero también sumamente socorridas para luego poder añadir lo adelantó Marca si cualquiera de ellas se confirma. Y vale que también Ricky movió ficha (sus abogados, más bien) con una oferta puntual a la Penya de rebaja de su cláusula, a ver si colaba (no coló). Todo lo que ustedes quieran, pero ya pasan dos semanas y media desde el draft y la situación parece seguir tan enquistada como el primer día.

Y ahí entran de nuevo mis miedos a relucir: a mí me da pánico un tío como Fegan, especialista en tensar cuerdas hasta límites insospechados, firme creyente en la filosofía del siéntate, espera y verás pasar el cadáver de tu enemigo. No sé si recuerdan la historia aquella de Varejao y los Cavs: Fegan pidió una cifra desproporcionada por la renovación de su chico, en Cleveland no tragaron, Fegan optó por esperar: la temporada empezó, Varejao siguió tostándose al sol de Ipanema y/o Copacabana, pasaron dos meses, los Cavs poco a poco fueron descubriendo que tenían un agujero de consideración en los alrededores de la pintura, LeBron que se nos enfada, a ver a estas alturas qué podemos hacer. Conclusión, Varejao (y Fegan) llevándose el oro y el moro, la misma cifra que a tantos había parecido una barbaridad apenas unos meses antes.

No sé por qué me da la sensación de que la estategia de Fegan en este caso es exactamente la misma: esperar, sencillamente, sabedor de que las cuerdas suelen acabar rompiéndose por el lado más débil, que en este caso no sería Ricky sino esa Penya que necesita urgentemente dinero fresco con el que tapar sus múltiples agujeros, por lo que parece que les convendría ceder antes de correr el riesgo de que algún juez acabe echándoles la cláusula por tierra. Todo muy bonito y muy edificante, claro, pero a este paso llegará octubre y estaremos en las mismas, las partes encastilladas en sus respectivos planteamientos y Ricky mientras sin equipo (es decir, sin más equipo que la Penya, que nada querrá saber de él mientras no retire esa demanda). Y eso no, por favor; soluciones al estilo Varejao, las competiciones empezando y mientras Ricky en su casa viendo la vida pasar, no gracias. Tanto me da que juegue en la Penya, en los Wolves, en el Madrid, en los Knicks, en Unicaja, en los Rockets, en el Barça, en Panathinaikos, en Olympiacos, en el Efes o en el Argamasilla si éste existiera, que juegue donde sea pero que juegue, por favor. No vaya a ser que de tanto tensar la cuerda al final acaben desollándose las manos, no vaya a ser que el precio a pagar acabe siendo mayor que el beneficio por obtener.

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Publicado octubre 24, 2012 por zaid en NBA, preHistoria, selecciones

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