las chicas de bronce   Leave a comment

(publicado el 22 de junio de 2009)

Dicho así podría hasta sonar peyorativo, como cuando se lo aplicaban a aquella Merlene Ottey, la dama de bronce, que en los mítines ganaba todo lo habido y por haber pero que durante un tiempo pareció que en las grandes citas sólo sabría quedar tercera; o a aquel LeBronce de 2004 (que me temo que ya dejó de serlo en 2008). Pero nada más lejos de la realidad. Ellas son de bronce porque llevan años y más años siendo de bronce (excepto en aquella ocasión, hace un par de años, en que hasta se atrevieron a ser de plata). Son de bronce porque nadie sabe mejor que ellas lo que cuesta subirse una y otra vez a ese cajón. Y esto en realidad sólo pretende servir de pequeño y sincero homenaje hacia un equipo al que habré estado viendo durante semana y media, compartiendo en mi atención con enebeásacebés y demás finales varias, pero al que con tanta competencia aún no había sido yo capaz de dedicarle ni tan siquiera un mísero renglón.

Son de bronce porque siempre se cruza por medio Rusia, eterna bestia negra por clase y centímetros; son de bronce porque el calendario no quiso que se cruzara por medio Francia (lo que no quiere decir que hubieran ganado a Francia… ni aún menos que hubieran perdido; lo habrían peleado, sencillamente, pero ante un rival al que aún se atreven a mirar de igual a igual). Son de bronce y está muy bien que lo sean, entre otras cosas porque no se conforman, porque ya lo han sido demasiadas veces, porque ya no les vale, ya no les es suficiente con subirse al cajón, ya sueñan con subirse a lo más alto del cajón. Que sí, que ya tuvieron un oro europeo (cosa que los chicos aún no pueden decir; ojalá que en tres meses puedan remediarlo) pero a ellas no les sirve, ellas eran aún niñas por aquel entonces, ellas no viven de la historia, lo quieren ya, dejar de ser de bronce, ser no ya de plata sino de oro, aquí y ahora.

A algunas, quién sabe, tal vez ya no les dará tiempo: el reloj sigue corriendo demasiado deprisa para Amaya, para Elisa, quizá también para Laia… Podríamos asustarnos de lo que se irá si no disfrutáramos ya gozosos de lo que viene, de lo que ya vino: esa Anna Montañana tan sobria como efectiva, una vez más lo más sólido de este equipo; esa Cindy, a sus 27 aún a medio construir, y a la que los aficionados nunca le agradeceremos lo bastante que renunciara a su carrera de modelo por su carrera de jugadora de baloncesto; esa Anna Cruz, gozoso descubrimiento, puro cuajo que se come el aro en cada penetración; esa Silvia que siempre parece merecer más minutos de los que tiene (¿era necesario utilizar tanto a Laia como segunda base?…)

Y esa quinta del 89, esas tres gracias, llamémosles así aún a sabiendas de que no queda muy propio el apodo: esa Tamara tan a medio hacer aún, tan esporádica en sus apariciones (pero que cada vez que aparece, por alguna misteriosa razón, acapara más primeros planos que cualquier otra jugadora que haya sobre la cancha); esa Laura siempre intensa, hiperactiva, abrumadora, capaz de arrasar con todo lo que se le ponga por delante (hasta con sus compañeras, Cindy, no digamos ya Luci, a poco que se descuiden); y esa Alba, esa Alba Torrens que aún no tiene veinte años pero ya casi hace que se nos caigan las lágrimas cada vez que la vemos con el balón en sus manos, ésa que aún es puro impulso pero también, y sobre todo, puro talento, tal vez la mayor explosión de talento que jamás haya conocido nuestro baloncesto femenino; dijo bien Diego Martínez (sí, entre histeria e histeria a veces hasta consigue que se le escape alguna palabra mínimamente decente), hasta hoy Amaya Valdemoro es la mejor jugadora de la historia de nuestro baloncesto. Exactamente, hasta hoy: porque el mañana es todo de Alba Torrens.

Pero no sólo de ella; aún viene mucho más por detrás (echen una mirada a las categorías inferiores para comprobarlo), ni aún habremos de olvidarnos de las que están al otro lado, esa Nuria de repente reconvertida en analista (aún la preferimos sobre la cancha), esa Marta que tal vez algún año consiga conciliar su difícil carrera WNBA con su no menos difícil carrera internacional, y hasta con esa Federación siempre tan predispuesta a hacerle pagar por todo ello… Equipo tendremos para dar y tomar, aún nos faltarán centímetros tanto como nos sobrará futuro: no será en Chequia 2010, que aquello será un Mundial y eso en el Femenino ya son palabras mayores; pero háganme el favor, vayan haciendo muescas en los años impares, procuren de ahora en adelante no perderse las citas de 2011, 2013 y sucesivas, que ellas ya se han acostumbrado al cajón y de ahí no se van a bajar, que ya no piensan parar hasta llegar a lo más alto, las demás vayan apartándose, hagan el favor. Al tiempo.

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Publicado octubre 24, 2012 por zaid en preHistoria, selecciones

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