Ricky e póveri   Leave a comment

(publicado el 26 de junio de 2009)

¿Por qué demonios Ricky, en las horas previas al draft, tuvo que decir aquello de que sus destinos preferidos eran Oklahoma, Sacramento o Nueva York, pero que de ningún modo quería ir a Memphis o a Minnesota porque no le gustaban ni su estilo de juego ni su clima (respectivamente, supongo)? ¿Por qué demonios llegar ya marcando el territorio cual Yi Jianlian de la vida, aquí sí, aquí no? Vale que a ninguno nos apetecieran los Grizzlies (y a él menos que a nadie), pero ¿era necesario cerrarse esa puerta, aún más teniendo en cuenta su precaria situación contractual? Los Grizzlies se la encontraron cerrada, los Thunder y los Kings tampoco quisieron abrirla (o no se atrevieron, según)… ¿Conclusión? No querías Minnesota, pues toma Minnesota, que a mí en lo deportivo me parece un magnífico destino para Ricky (me lo pareció al menos durante cinco minutos) pero en lo climatológico resulta estremecedor (en sentido literal), acaso lo más opuesto al clima mediterráneo que pueda encontrarse en toda USA, de hecho hasta escuché alguna vez que Minneapolis tiene casi otra ciudad en su subsuelo para que los minneapolitanos puedan hacer vida de noviembre a marzo mientras lo de arriba permanece impracticable. Así que bien hará Ricky en ir proveyéndose de forros polares y hasta de aquellas legendarias camisetas de thermolactil, para así estar sobradamente preparado en cuanto se le presente la ocasión…

Ya, pero, ¿qué ocasión? O casi mejor, hagámonos otra pregunta: ¿para qué demonios eligieron los Wolves a otro magnífico base (el orangeman Jonny Flynn) en el puesto número 6, si acababan de elegir a Ricky Rubio en el 5? Señores, pues es bien sencillo: porque ni ellos mismos confían en poder tener a Ricky la próxima temporada. Esto son lentejas, que ya decía mi abuela que si quieres las comes y si no las dejas. Redondeando mucho, a Ricky le haría falta casi el sueldo íntegro de sus próximos dos años y medio para poder pagar la dichosa cláusula, o sea que la cosa no tiene precisamente muy buena pinta: o bien consigue un préstamo, o bien convence a la Penya de que acepte el pago en cómodos plazos anuales, o bien habremos de verle volviendo a Badalona con las orejas gachas, Don Jordi que si a usted le parece digo yo que casi mejor seguimos siendo amigos, pelillos a la mar y aquí no ha pasado nada… Eso, o que se le cruce por medio algún otro equipo europeo de esos forrados de millones, algún presidente ególatra y megalómano que esté dispuesto a pagar su cláusula toda entera sólo a cambio de tenerle un par de años en sus filas (sí, por ejemplo ese mismo que usted está pensando…)

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Publicado octubre 24, 2012 por zaid en NBA, preHistoria

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