Grancamán   Leave a comment

(publicado el 13 de agosto de 2009)

 

A menudo, en debates diversos acerca de los males que aquejan a nuestro baloncesto, no han faltado voces poniendo el dedo en la yaga de la dificultad cada vez mayor de establecer vínculos, de que se produzca una identificación (llamémoslo así) entre aficionado y jugador. Algunos consideran que esto es debido a la sobreabundancia de jugadores extranjeros en detrimento del producto nacional, que es el único que (supuestamente) podría generar ese vínculo, tanto más cuanto más de la cantera fuera. En cambio otros (entre los que me cuento) preferimos poner el acento no tanto en la procedencia como en la permanencia del jugador. Quizá ese exceso de movilidad, ese constante intercambio de cromos, ese dar vuelta a plantillas enteras como a un calcetín un año tras otro, sea lo que más dificulte a los aficionados el encontrar ídolos en los que reflejarse (vaya rollo que estoy metiendo). Claro, nadie niega que esa identificación no sea más fácil con los de la casa… pero no necesariamente; aún hoy, aún a pesar de la susodicha movilidad, podemos encontrar tipos que con el paso de los años se han ido convirtiendo en el ojito derecho de sus respectivas aficiones, y ello aún a pesar de haber nacido y haberse criado allende los mares: tipos como Splitter (o antes Scola y Nocioni), como Jasen o Bullock, como Savané o como…

El Gran Canaria 2014 (manía les ha dado ahora de poner años en los nombres) ha fichado a Jim Moran, alero estadounidense con pasaporte irlandés, para las dos próximas temporadas…” Al menos en dos medios de comunicación diferentes leí/oí esta misma información, tal cual (acaso viniera redactada así de agencia), como si hablara de un recién llegado, de alguien que aterrizara por primera vez en ACB. Como si se tratara de una adquisición en lugar de una renovación. Como confirmando un hecho evidente, que es que al bueno de Moran, más allá de las Islas y de los que somos viciosos de esto, apenas le conoce ni dios. De hecho no parecen conocerle ni los medios de comunicación peninsulares, ni aún menos los becarios encargados de redactar las noticias en agosto. Y sin embargo, este Moran que nunca fue estrella (ni aún menos fue deestrella), que jamás hizo ruido, que durante todos estos años se limitó a ensartar sus triples y a cumplir lo que le fuera encomendado en ambos lados de la cancha, sin artificios ni alharacas, con sencillez y profesionalidad, ahí donde le ven tiene ya reservado un hueco en los libros de historia del baloncesto grancanario, y otro hueco aún mucho más importante en los corazones de sus aficionados. Nadie como él, venido de tan lejos, para provocar ese vínculo del que hablábamos, esa identificación de una afición que a estas alturas le considerará ya un canario más, como si no viniera del frío Nueva York o la verde Irlanda sino de Telde o Arguineguín. El hombre Granca podríamos llamarlo (de ahí la chorrada del título), ya ocho años más ahora otros dos, total diez, media vida como si dijéramos. Una bella historia, ojalá tuviéramos muchas más así.

Anuncios

Publicado octubre 25, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: