año Xacobeo   Leave a comment

(publicado el 14 de diciembre de 2009)

 

Hay muchos lugares comunes en nuestro periodismo deportivo, y uno de ellos, uno de los que a mí particularmente más me molestan, es el tratamiento que se le suele dar a las sorpresas. Cae aparatosamente un grande contra un pequeño e inmediatamente se tiende a despellejar unilateralmente al grande como si el único factor de su derrota fuesen sus propios errores, como si perdiera solo, como si no hubiera un contrario enfrente, como si el rival pequeño no tuviese nada que ver, no pusiera nada de su parte, simplemente pasara por allí. Cualquiera que escuche la radio cada fin de semana sabe o debería saber perfectamente a lo que me refiero, y como yo también lo sé no me gustaría caer en ese mismo error: vale que el Madrid ha perdido fuelle en estos últimos días, vale que ya no parece la máquina perfectamente engrasada que nos epató en las primeras semanas de competición (y que previsiblemente volverá a epatarnos en las próximas), vale que en Polonia ya intuimos que se le estaba empezando a gripar el motor, nada grave en cualquier caso, sólo unas gotas de aceite de Messina y en unos días volverá a estar otra vez como nuevo, no les quepa la menor duda… Pero, aún valiendo todo ello, nada de lo ocurrido ayer por la mañana en Santiago de Compostela se explicaría si no hubiese habido enfrente otro equipo, no uno cualquiera sino un pedazo de equipo, ese extraño ente salido de la nada que aún sigue llamándose Obradoiro aunque sus compromisos comerciales nos obliguen a llamarlo Xacobeo 2010 Blu:sens.

Aún hoy, algún afamado columnista se refiere a él como el equipo que no existe. Y existe, vaya que si existe, pregúntenselo al Madrid si les queda alguna duda. Pero sí es bien cierto que hace apenas cuatro meses apenas existía, que allá a primeros de agosto quien más quien menos tenía ya su plantilla cerrada y ellos ni tan siquiera la habían abierto, que los chistes y las chanzas se sucedían por aquel entonces en los forosultramontanos de Internet, a ver cómo van a jugar si no tienen jugadores, si ni siquiera tienen entrenador, a ver si van a salir con el equipo que tenían en Regional (Autonómica), a ver si al final no tendrán que alinear al Apóstol, qué sé yo. Nadie dábamos (me incluyo) un euro por ellos, pero estas pobres criaturas qué van a fichar, pero si a estas alturas ya no debe quedar nada decente en el mercado, pero si es que no se van a comer ni media rosca en ACB…

Más vale tarde que nunca. Fieles a aquella vieja máxima, las cosas difíciles las hacemos al momento, las imposibles tardamos un poco más, se pusieron a la tarea y ya puestos fueron a empezar precisamente por su jugador franquicia, aunque cuando le ficharon ni siquiera imaginaran que lo fuera. Si nos paramos a pensarlo, hoy nos parece un milagro (ya lo pareció entonces) que todo un ex PAOK, Olympiacos, Unicaja y otros grandes de Europa aceptara fichar por un equipo sin apenas pasado, sin ningún presente y con muy poco futuro, pero así sucedió. No dudo que Kostas Vasileiadis debió firmar un suculento contrato en términos económicos, pero en términos deportivos firmó un cheque en blanco. Y hoy, convertido por fin en cabeza de ratón tras tanto ejercer de cola de león, está haciendo un temporadón (todo acaba en on) que a poco que se lo miren desde Grecia le podría abrir las puertas de Turquía 2010. Y en Grecia no sé, pero en Málaga a más de uno se le seguirán llevando los demonios, sólo de pensar en lo que pudo haber sido y no fue.

Pero un solo jugador no hace un equipo, tanto menos si es exactamente eso, sólo uno, en sentido literal. Había que buscar debajo de las piedras, o lo que viene siendo lo mismo, rebuscar en el fondo de armario de los grandes, a ver qué les podían prestar: y hete aquí que un día se hicieron con ese genuino representante del Club Cristal de Bohemia (siempre Montes) llamado Alfonso Sánchez, y que otro día les cayó la joya de la corona blaugrana, ese Djedovic de quien un día se jactarán los aficionados compostelanos, se lo contarán a sus hijos y puede que hasta a sus nietos, créeme rapaz, durante un año entero vimos jugar aquí a este tío. Y siguieron buscando en otras piedras hasta que se les apareció un base argentino muchísimo mejor de lo que a primera vista parece, y un ruidoso alero yanqui de alcohólico apellido y monárquico apodo, y hasta un sub43 con el que de nuevo volvieron las chanzas, dónde van con el abuelo, a ver si le dejarán jugar con garrota, qué se creerán estos que es la ACB. Y Aguilar, y el achacoso Pasalic, y Manzano, y el Tuki, y…

Y tenían otro jugador franquicia, pedazo de referente en el juego interior curtido en mil batallas americanas y europeas, pero se les fue a caer del cartel sin apenas haber empezado a disfrutarlo, éramos pocos y parió la abuela, teníamos pocos agujeros y ahora nos crece otro enorme en el centro de la zona, qué hacer… Pues cambiemos un reconocido y consagrado pívot de primer nivel por un prometedor pívot cuyo verdadero nivel es una incógnita, quitemos Jackson y pongamos otro apellido, sólo pronunciarlo ya es un reto, no les digo ya escribirlo, Hettsheimeir, creo que no me he dejado ninguna consonante. Y otra vez las risas, no vale para LEB y le fichan para ACB, ya ves tú, de qué van… ¿de qué van? De qué va el CAI, cabría preguntar, que ahí sigue peleando en pos de la categoría perdida mientras una de sus sobras, caritativamente prestada a los del piso de arriba, logra enajenar el juego interior madridista y captar de un plumazo el interés de media Europa.

Mézclese con otro damnificado de Zaragoza como es Curro Segura, añádasele para acabar de trabar la salsa a un asistente como Chus Lázaro, que ya era más entrenador que jugador cuando jugaba, y el resultado de todo ello es que con ingredientes aparentemente (sólo aparentemente) normalitos, condimentados con amplias dosis de trabajo y ese toque del chef de lucidez táctica (ese persistir en la zona, ese saber que al final acabará desquiciándoles, sólo es cuestión de esperar), acabaremos obteniendo un guiso sencillamente espectacular. Para chuparse los dedos.

Pero allí nadie se chupa el dedo. Han ganado al Madrid, apalizaron en su día al Unicaja, hasta pusieron en leves aprietos al todopoderoso Barça en aquella primera jornada; a otros con menos méritos ya les habrían colgado el cartel de matagigantes, pero ellos bien que harán en seguir teniendo los pies sobre la tierra: si hace cinco meses no eran nadie, sabradiós qué demonios serán dentro de otros cinco; hoy es legítimo soñar con la Copa (quién lo hubiera siquiera imaginado), saber que la gloria la tienen a un paso, pero sin perder de vista que ese mismo paso es el que les separa del abismo. Luego pasará lo que tenga que pasar, pero lo que no tiene vuelta de hoja es que hoy son ya algo más, muchísimo más que un simple equipo revelación. Que les quiten lo bailao.

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Publicado octubre 26, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

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