apuntes entre Francia y Grecia   Leave a comment

(publicado el 18 de septiembre de 2009)

 

– Me llamarán (con toda la razón) pesado, pero insistiré una vez más en que nuestra selección llegó fuera de punto a Polonia. Los restantes equipos llegaron ya curtidos, con la preparación hecha mientras España llegó tras mes y pico de convivencias fraternales en sus mundos de Yupi, haciendo como que jugaba esas pachanguitas amistosas que no la prepararon absolutamente para nada. El resto de selecciones dedicaron la primera semana del Torneo a competir, España lo dedicó a hacer como que competía, a montarse unapretemporada exprés a ritmo de aquí te pillo aquí te mato, a coger en siete días el ritmo que debieron coger en cuarenta. Conseguido. Ahora ya, por fin, competimos casi en igualdad de condiciones. Y en igualdad de condiciones solemos ser mejores, por contradictorio que ello pueda parecer.

– Una semana mala, otra (por el momento; curémonos en salud) buena, y en mitad de todo ello un punto de inflexión: la breve pausa entre el primer y el segundo cuarto del partido ante Lituania. Se sentaron con 15-24 en contra y apenas siete minutos más tarde ya estaban 38-24 a favor. ¿Qué demonios sucedió en esos breves instantes, en esos dos minutillos entre uno y otro cuarto? Mel Otero comentó que Scariolo se había puesto serio, que les dijo muy claramente que encajando veinticuatro puntos por cuarto era imposible ganar. Ya, pero… ¿fue sólo eso, o hubo algo más que eso? ¿Y fue gracias a eso, o fue a pesar de eso? ¿Qué chispazo, qué clase de corriente eléctrica cruzó las mentes de nuestros jugadores durante esos pocos segundos? ¿Qué nos habremos perdido?

– Todos aquellos que durante todos estos años han puesto como hoja de perejil a Pau Gasol, todos los que le han llamado blando y Gasoft y Winnie the Pau y demás memeces varias, todos los que le señalan y seguirán señalándole toda la vida por haber fallado aquel tiro imposible de Madrid 2007 como si aquello hubiera sido una bandeja y no lo que fue, un lanzamiento mal posicionado sin apenas tiempo, desde cinco o seis metros y con el defensor encima; todos aquellos que hace mes y pico dieron rienda suelta a su bilis por los foros, acusándole incluso de haberse inventado lo del dedo para quitarse de en medio y no acudir al Eurobasket (como si no hubiera tenido razones suficientes para irse antes a descansar sin necesidad de inventarse nada), todos esos listos deberían, como penitencia, verse a diario el partido de ayer, al menos hasta que se aprendan de una puñetera vez quién es Pau Gasol, cómo juega Pau Gasol, qué significa, para nuestro baloncesto en general y para esta selección en particular, Pau Gasol.

– Tras tantos palos y tanto culebrón y tanta biblia en verso como habremos escrito todos durante estas últimas semanas (meses, más bien), ¿no creen que ha llegado por fin el momento de darle bola a Ricky Rubio? Ricky ha cambiado como lo ha hecho toda la selección, pero en su caso, por ser quien es, por su estilo de juego, por la posición que ocupa, ese cambio resulta todavía mucho más evidente. El Ricky de la semana pasada jugaba encorsetado, el Ricky de esta semana ya no lleva corsé, nunca sabremos si se lo ha quitado Scariolo (a la fuerza ahorcan) o se lo ha quitado él solo. Ricky ahora juega desinhibido, como es él, con todas sus virtudes y todos sus defectos. Podrá perder balones, qué le vamos a hacer, tiene dieciocho años, aceptémoslo como un pecado de juventud (bendita juventud); aceptémoslo, entre otras cosas, porque es mucho más lo que nos da que lo que nos quita: ya se atreve en ataque, ya intenta (y le salen) pases que hace unos días ni intentaba, ya tira de nuevo (y a veces hasta mete), ya vuelve a presionar y a robar balones, ya se come al que le toque en suerte… ¿Quién decía el otro día que Ricky era mentira, que mucho intentar robos pero no defendía bien en posicional? Que alguien le pregunte a Tony Parker si Ricky defiende bien o no, a ver qué les contesta (y ello sin olvidarnos de que la defensa sobre Parker, y por extensión sobre toda Francia, fue sobre todo un extraordinario trabajo de equipo; y ello sin dejar de hacer un reconocimiento muy especial hacia un Raül López que ayer también bajó el culo ante el susodicho crack de manera extraordinaria). Decíamos ayer que media NBA andaría pendiente de ver cómo se las apañaba el de El Masnou ante el de los Spurs. Dará gusto leer sus conclusiones, ciertamente.

– Y hablando de Ricky, me voy a permitir la libertad de copiar aquí una historia que hace días contaba Iturriaga en su blog. Una historia que tiene por protagonista a Corbalán y que data de hace mucho tiempo, pero que tal vez explique perfectamente la diferencia entre el Ricky constreñido de la semana pasada y el Ricky liberado de ésta: “Pedro Ferrándiz era entrenador del Real Madrid. Corbi tenía 16 años y pelo, o sea, que estamos hablando del Pleistoceno, 100.000 años arriba o abajo. Ferrándiz le llamó para que entrenase con el primer equipo. Era su primera vez, por lo que se presentó con la idea sobre todo de no cometer errores. Completó un entrenamiento digamos funcionarial. Sin riesgos, sin grandes aciertos pero sobre todo cumpliendo su objetivo principal. No llamar la atención por los fallos. Al acabar el entrenamiento Ferrandiz le dijo más o menos que para jugar así, ya tenía a otros que lo hacían mejor. Que si era capaz de jugar como el Corbalán que conocía, le daría otra oportunidad”. Qué quieren que les diga, no se puede explicar mejor: llevar a Ricky para que luego no sea Ricky es completamente absurdo, para ejercer de base sobrio ysocorrido ya tenemos otros diez o doce tipos en la ACB que pueden representar perfectamente ese papel. Vaya donde vaya, juegue con quien juegue Ricky tiene que ser Ricky, ser siempre fiel a sí mismo, cualquier otra cosa no tendrá jamás ningún sentido.

– Ese mismo compañero de trabajo del que les hablé anteayer, ese que no se atrevía a ver el partido de Polonia ni se atrevió a ver el de Francia por aquello de no poder soportar tanta tensión, me decía hoy que ahora ya sí que va a ver los dos que quedan, la semifinal y (en su caso) la final. ¿Por qué? Pues porque ahora ya no me pongo nervioso, ya me da igual, ya han pasado el cruce, ya han hecho lo que tenían que hacer, ahora podrán quedar primeros o ser cuartos pero por lo menos ya están donde tenían que estar…Interesante (aunque un poco conformista) filosofía, ciertamente: se ha cruzado la frontera entre los buenos y los demás, se ha logrado el mínimo exigible, lo menos que se les podía pedir; a partir de ahora todo lo que llegue, si es que llega, llegará por añadidura.

– Al hilo de esto, conviene recordar que hemos pasado el cruce de cuartos de final por sexto Eurobasket consecutivo, y por quinto año consecutivo en cualquier competición. No caemos en un cruce desde Atenas 2004, cuando tras ser primeros de grupo y habiéndolo ganado todo nos fuimos a cruzar con el cuarto del otro lado, casualmente Estados Unidos (hecho éste que debería llenar de esperanza a la afición francesa: quién nos iba a decir entonces, con el disgusto que teníamos, que en un par de años seríamos campeones del mundo, que en otro par de años seríamos subcampeones olímpicos). Disputar seis semifinales europeas consecutivas es un hecho que apenas debe tener precedentes en la historia, ninguno desde luego en los últimos tiempos, acaso habría que remontarse a las hegemonías soviéticas y yugoslavas de los sesenta, setenta y primeros ochenta para encontrar suceso semejante, les invito a que lo consulten si así lo quieren… Recordémoslo, tengámoslo bien presente porque no siempre fue así, porque hubo un tiempo en el que nunca era así, porque llegará un día (esperemos que aún lejano) en el que deje de ser así.

– Toca Grecia. Toca Grecia tras un final trepidante, un partido de menos a más, que empezó lento y acabó de cine. Grecia que va ganando durante tres cuartos y medio, justo hasta que Turkoglu entra en trance. Vuelta a la tortilla, los turcos seis arriba a poco más de un minuto para el final y es justo entonces cuando deciden empezar a hacer tonterías y dilapidar de un plumazo todo lo conseguido. A pocos segundos para el final Grecia ya gana otra vez, de dos, pero Arslan lo arregla con una bandeja sobre la bocina. Y en la prórroga (patrocinada por la FEB, tal vez) tres cuartos de lo mismo, Grecia domina pero se las apaña para llegar sólo dos arriba a diez segundos para el final; posesión turca, parece que se repetirá la historia pero ahora los otomanos ya no quieren otra prolongación, no se la juegan a la penetración sino al triple. Sale cruz. Toca Grecia.

– ¿Qué tiene Grecia que deba preocuparnos? El nombre, tal vez; la historia, el carácter ganador, su facilidad para los triples imposibles y las remontadas inverosímiles, lo difícil que resulta ganarles fácil por más que los hechos de estos últimos años parezcan demostrarnos lo contrario. Ya, y ¿qué más? Empecemos con lo que no tiene: no tiene a Papaloukas ni a Diamantidis (ni a Tsartsaris, ni a Dikoudis, ni a Kakiouzis, ni a Papadopoulos, ni a…), lo que deja la dirección en manos de Spanoulis, que es de esos de los que yo suelo decir que me parece un extraordinario jugador… pero no un gran base, como aún menos lo es (por bueno que sea) su escolta Zisis. Tienen por dentro a Bourousis, armario ropero de tres cuerpos que ha ido mejorando con los años, y que resulta importantísimo en el juego de ataque de su equipo (entre otras cosas) por esos bloqueos escalofriantes que pone, haciendo falta casi siempre aunque no se la pitan casi nunca. El relevo se lo da el ex gordo Schortsanitis, que no parece que termine de entusiasmar a su entrenador: hoy Kazlaukas le ha tenido sentado buena parte de la prórroga, jugándosela por dentro (¿?) con bajitos como Fotsis y Printezis, quizá para compensar que en esos instantes el juego interior (¿?) turco lo componían Ilyasova y Turkoglu. Ojo a los triples del viejo conocido Fotsis en su habitual papel de falso cuatro, mucho ojo a ese Printezis que muy pronto disfrutarán en Málaga, algo de atención también en eltres al tal Perperoglou, no me descuiden tampoco al Gator Calathes (que la presencia del otro americano, Koufos, hoy por hoy aún resulta meramente testimonial)… Y esto es todo amigos, que diría Porky (¿era Porky?). Grecia es Grecia, siempre es Grecia, prodigiosa obviedad para cerrar el párrafo. Tal vez ya no sea aquella otra Grecia a la que estábamos acostumbrados, pero que nadie tenga la menor tentación de infravalorarla no vaya a ser que acabemos pagándolo.

– Ahora bien, de entre los equipos que aún quedan en competición a mí el que más miedo me da, con mucha diferencia, es Serbia. Sí, Serbia. Tienen de su parte la historia, la leyenda, el atrevimiento que sólo ellos tienen, el descaro juvenil, el gen competitivo, el no tener nada que perder, el llevar a esta generación que ya viene maravillándonos y más que lo hará en los próximos tiempos… y a Ivkovic, viejo zorro curtido en mil batallas y que no tiene por costumbre perder finales. Hoy por hoy Eslovenia tiene más calidad y muchísima más madurez, pero me da igual: de cara a una hipotética final, a mí que me den a los de Zdovc por mucho Lorbek (vaya partidazo que acaba de hacer, por cierto) y Lakovic y Nachbar que tengan, y a los serbios casi mejor que me los dejen lejos; a los serbios, por muy tiernos que aún estén, no quiero verlos ni en pintura. Y a Ivkovic ni en fotografía, a ser posible.

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Publicado octubre 26, 2012 por zaid en preHistoria, selecciones

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