el mundo al revés   Leave a comment

(publicado el 16 de noviembre de 2009)

 

Si un día me nombraran, qué sé yo, Responsable de Sistemas de Competición de la Euroliga (hipótesis absurda), lo primero que haría sería reducir el número de equipos, de los veinticuatro actuales a dieciséis como mucho. Esa sería mi primera decisión (y la última porque me cesarían al día siguiente, claro), basada en la experiencia de todos estos años y aún más basada en los evidentes desequilibrios que encontramos este año: yo lo siento en el alma, pero equipos como los Ewe Oldenburg, Entente Orleanaise, Asvel, Prokom o Maroussi no deberían formar parte de la máxima competición continental, o al menos de lo que yo entiendo que debería ser la máxima competición continental, es decir, una liga (o similar) en la que se enfrenten única y exclusivamente los mejores equipos de Europa. Que debe estar abierta a todos, por supuesto, faltaría más, pero que jugarla, lo que se dice jugarla, la jueguen sólo los buenos, única y exclusivamente, para todos los demás ya está la ULEB Cup (o similar). Porque claro, luego Bertomeu & company bien que vendrán a quejarse de falta de seguimiento mediático y demás zarandajas, pero algunos (es decir, casi todos) difícilmente podemos evitar esa sensación de que la Euroliga aún no ha empezado, de que asistimos aún a una gigantesca fase previa, de que todos estos meses no son más que un tiempo echado a perder. Teóricamente nos podrán decir lo que quieran, pero a efectos prácticos todos sabemos que la verdaderaEuroliga empieza en realidad con el Top16.

Y en estos mismos pensamientos (pero corregidos y aumentados) abundaba yo anoche mientras veía (grabado) el partido que Andalucía Tv (D+) había ofrecido por la mañana, es decir viendo cómo Obradoiro (perdón, Xacobeo Blu:sens), sin apenas más juego interior que un prejubilado de 42 tacos y un impronunciable brasileño recién rescatado de LEB, apalizaba sin piedad al mismísimo Unicaja, el griego Vasileiadis clavando 21 puntos como 21 estacazos en el corazón de aquella entidad que un día movió cielo y tierra para ficharle para luego no tardar ni un año en deshacerse de él. Pensaba yo (odiosas pero inevitables comparaciones) cómo todos esos equipos que mencionaba en el primer párrafo, más algún otro (esos Zalgiris, Cibona, Partizan, Olimpija, cuyo mero nombre hace que me ponga en pie, pero cuyo presente no siempre se corresponde con su pasado), todos ellos legítimos equipos de Euroliga, tendrían hoy sin embargo serios problemas para sobrevivir en nuestra Liga ACB.

A las pruebas me remito, a ese mismo Unicaja que en Europa lidera su grupo sin despeinarse, pero que tras siete cornadas, digo jornadas, en la Liga doméstica resulta ser el colista más inverosímil que se recuerda. O miremos al Madrid, sumamente sobrado en ambas competiciones, pero que en Europa ha arrollado hasta al mismísimo Panathinaikos mientras en ACB ha visto cómo le ponían en serios apuros no ya el Granca (que eso es de lo más normal) sino equipos como Lagun Aro GBC, Murcia o Meridiano Alicante en su propio feudo de Vistalegre. Y no vale (o no debería valer) recurrir a aquello de que los equipos vuelven cansados de la Euroliga y por eso luego flaquean en ACB, porque ese mismo cansancio también podría producirse en sentido inverso (y bien que hemos recurrido a él otros años para explicar sucesivos fracasos euroligueros), lo cual esta temporada no parece estar sucediendo en absoluto.

Y mira que habremos repetido veces y veces (convirtiéndola en lugar común) aquella manida frase de que la ACB es la mejor liga del mundo después de la NBA… Y curiosamente este año, justo cuando la crisis parecía haber afectado a más equipos, justo cuando unas cuantas emblemáticas instituciones aún continúan sin patrocinador, justo cuando parecía que tendríamos dos ligas a la manera del fútbol, una de dos equipos y la otra de dieciséis… Curiosamente este año, contra todo pronóstico, esa frase (al menos en lo que al nivel meramente deportivo se refiere) acabará pareciéndonos más cierta que nunca. Especialmente en comparación con esa extraña Euroliga de nuestros pecados, porque no me negarán que no deja de ser una soberana paradoja que el nivel medio de una liga nacional de dieciocho equipos sea superior al de una ligacontinental de veinticuatro. Si a la ACB le diera por abrir fronteras, quién sabe, quizá llegaría el día en el que los equipos buscaran una buena clasificación en la Euroliga para así poder acceder a la ACB… Definitivamente, el mundo al revés.

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Publicado octubre 26, 2012 por zaid en Euroliga, preHistoria

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