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(publicado el 10 de septiembre de 2009)

 

(I)

Los bases: mira que sabíamos de toda la vida de dios que no tendríamos a Calderón, mira que estábamos hechos a la idea y mira que casi ni le dábamos importancia, total si en algo vamos sobraos es en el puesto deuno, si será por bases; ya, pero sólo te acuerdas de Santa Bárbara cuando truena, y estos días está tronando demasiado como para no acordarnos. Vayamos por partes:

Ricky, a mi modo de ver, está haciendo un campeonato notable; es decir, lejos del sobresaliente pero bastante por encima del aprobado raspadillo. Ricky va de menos a más (como todo el equipo, en realidad), cada día más centrado, cada día más olvidado el culebrón que le trajo por la calle de la amargura todos estos meses. Pero Ricky, obviamente, no es Calde. A Ricky le hemos dado mando en plaza, le hemos otorgado los galones de este equipo acostumbrado a ganarlo (casi) todo y además le hemos pedido que esté a la altura de las circunstancias, y todo ello sin transición de ninguna clase como si aquí no hubiera pasado nada. Y está muy bien, pero a veces, como quiera que lleva ya casi un lustro formando parte de nuestras vidas, se nos olvida que sólo son dieciocho años, con todo lo bueno y lo no tan bueno de esa edad: el atrevimiento para robar un par de balones imposibles y ponernos el partido de proa, y seguidamente la indecisión para regalar un par de saques de banda y ponérnoslo nuevamente de popa. La juventud es una enfermedad que se cura con el tiempo, dicen, y bendita enfermedad la suya, aunque aún nos siga costando algún disgusto.

Y en la dualidad Cabezas/López, ayer dio toda la sensación de que Scariolo ha optado por decantarse (¿definitivamente?) por el marbellí en detrimento del de Vic, intuyo que porque busca más y mejor defensa y Cabezas le resulta más fiable en este aspecto. Tal vez, pero no acabo de estar seguro de que Raül merezca ser represaliado de esta manera: primero porque la defensa contemplativa de los dos primeros días no fue sólo culpa suya, y segundo porque su aportación en ataque siempre va a ser superior a la de un Cabezas temblón, inseguro hasta la náusea y que ayer tuvo que ver con estupor como Dragic se la limpiaba tres veces seguidas, inaugurando así la remontada eslovena del último cuarto. Alguna vez ya escribí (y sé que chirría cada vez que lo escribo) que Cabezas me parece un gran jugador pero no un gran base, en el sentido de lo que yo espero de un base, es decir, un director de juego que lidere y haga mejores a sus compañeros. Y a día de hoy esa duda no hace sino acrecentárseme, aún a pesar de que ayer en la prórroga cumpliera dignamente su papel.

Navarro, Rudy: en su caso apenas puede decirse que de menos a más porque ellos no partieron del poco sino casi de la nada, del cero absoluto: el día de Serbia Rudy no estuvo y Juanqui fue como si no estuviera. Ayer, en cambio, se parecieron bastante a los jugadores fundamentales e imprescindibles que son, y que aún más deberán ser (esperemos, por la cuenta que nos tiene) en los próximos días. Sobre todo en el caso de Navarro: sin esa vía de agua que encontró en la defensa eslovena y que le procuró aquella ristra de tiros libres, vayan ustedes a saber dónde andaríamos ahora.

Los treses: hay cosas que no te das cuenta de lo que valen hasta que te faltan. Si se me permite la terrible metáfora, Carlos Jiménez vendría a ser como esa lavadora de toda la vida que de repente un día se te escacharra para siempre, a ver qué hago ahora, dónde encuentro otra que me salga igual de buena, cómo me las apaño mientras tanto para lavar la ropa… Mira que habrá habido cachondeo todos estos años con el bueno de Carlos, sí, claro, eso de los intangibles está muy bien pero también podría aportar algún tangible de vez en cuando, jejé, jerejé… Pero ahora que ya no está ni va a volver a estar nunca en la selección es cuando echamos en falta ese rebote al que nadie más llega, esa pantalla que nadie más pone, ese esfuerzo defensivo cuando los demás han bajado ya los brazos; ahora que ya no está, todas esas cosas sencillasparecen de repente mucho más difíciles.

Dicho lo cual, esto es lo que hay; y lo que hay, a la espera de que algún día alguien se atreva a seleccionar alChimpa Suárez, por ahora se llama Mumbrú (que sospecho que está en su último viaje con la selección, si bien éste no necesitará anunciar su retirada sino que caerá por su propio peso) y se llama Claver, que aún está tierno cual lechuga si bien resultó ser de lo más potable ante los hijos de la Gran Bretaña. Para mi gusto es un tres pero a los entrenadores les encanta ponerle de cuatro, tanto más en este caso tras la avería de Garbajosa. Claro que no hay mal que por bien no venga, y fue precisamente esa carencia la que ayer le salvó de la postración absoluta en el banquillo: porque parece claro que Scariolo ya ha renunciado (por ahora) a jugar con un tres alto, dándole el puesto a Rudy y recurriendo a Llull como machaca defensivo para los relevos. En principio no parece mala opción, pero contra algunos equipos (mismamente Turquía, es decir Turkoglu) será difícil que nos sirva.

Los de dentro: aunque todo puede discutirse (y demasiada gente lo discute) para mí es un hecho evidente que Pau sigue siendo el alfa y el omega de esta selección. Y tanto más en este campeonato, en el que le hemos pedido que se vista de corto casi tres meses después de la última vez que lo hizo, y sin apenas entrenamientos previos por esa desgraciada avería en el dedo. Claro, nunca faltarán los que encuentren algo para reprocharle, pongamos el chorro de tiros libres que falló contra Serbia, pongamos el rebote perdido ante Lorbek en la absurda jugada final de ayer, pero antes de crecernos en el reproche deberíamos valorar también lo que nos da; y nos sigue dando más que nadie, si no lo ve a simple vista ahí tiene sus números para comprobarlo: y ello, no estando ni al cincuenta por ciento de su nivel habitual.

Otro que tampoco alcanza el cincuenta por ciento es su hermano, y éste ni siquiera tiene la coartada de una lesión, de hecho en los partidos de preparación (llamémoslos así, seamos buenos) fue de los que más brillaron. Pero se le gripó el motor contra Serbia (entre que no se ofreció y que no le encontraron) y aún le está costando demasiado volver en sí. Aún así, por presencia y capacidad de pase desde ahí dentro, sigue resultando impagable… y más que habrá de resultarlo en jornadas venideras. Claro que, si de impagabilidadhablamos, mención especial habrá de merecer Felipe, que parece haber conseguido incluso algo tan difícil como convencer a un Scariolo que empezó escatimándole los minutos y ha acabado dándoselos a espuertas; a la fuerza ahorcan, claro está, y más allá de la intensidad y elevadas prestaciones de Reyes, acaso también la lesión de Garbajosa haya tenido algo que ver…

Hablemos de Garbajosa, pues: estoy procurando no mirar mucho los foros ultramontanos en estos días (que sé que luego me pongo de los nervios) pero a veces es inevitable, a veces intentas ver algún otro partido en la web de laSexta y mientras esperas a que te dejen poner la pantalla completa te van saltando a la vista los comentarios en la parte derecha… Y no deja de sorprenderme la inmensa cantidad de palos que le dan a Garba. A ver: evidentemente Garbajosa jugó fatal el lunes ante Serbia, es decir, jugó exactamente igual de mal que todos y cada uno de sus compañeros. Pero de los partidos de Gran Bretaña y Eslovenia no creo que se le pueda hacer ningún reproche, más que nada porque no los jugó, porque anda fastidiado, va a ser que la gente todavía no se ha dado cuenta. Pero entonces ¿a qué tantos palos? Se lamentan del hecho mismo de que haya sido seleccionado, pero partiendo de la base de que si llevas a Scariolo llevas también a Garbajosa de serie, y partiendo también de la base de que la gente (me incluyo) habla sin conocimiento de causa porque ni dios ha tenido ocasión de verle jugar por aquí este año, digo yo que lo primero que habríamos de preguntarnos es: ¿qué alternativa hay? ¿Si no llevamos a Garbajosa, a quién llevamos? ¿Tras la deserción de Fran Vázquez, qué nos queda? ¿Guillem (ahora le llamamos el Guille) Rubio, Antonio Bueno, Edu Hernández Sonseca, Jordi Trías, Xavi Rey? Esto no es el base, aquí tenemos poco y bueno. Lo que llevamos es de lujo, pero en cuanto escarbemos un poco descubriremos que más allá no hay más, apenas nada más.

 

(II)

Scariolo: empezaré diciendo que yo siempre le he tenido por un gran entrenador; lo cual nunca me ha impedido encontrarle algún defecto (o lo que a mí me parecen defectos, que acaso no lo sean), como esa tendencia suya a salirse de los banquillos para meterse en los despachos buscándose atribuciones que no le corresponden, o como ese carácter tan propenso a la salida de tono y la pérdida de papeles, o como esa manía de encasillar a veces demasiado a algunos jugadores, especializándolos al máximo y de paso desperdiciando sus restantes cualidades (Walter Herrmann y Erazem Lorbek, en sus respectivas etapas malagueñas, serían buenos ejemplos de ello…) Pero su dirección, su meticulosa preparación de los partidos, su forma de llevar a los equipos siempre me ha parecido modélica.

Dicho lo cual, está claro que algo no es como esperábamos ni como nos lo habían contado. La defensa hizo aguas por todos lados el primer día, pareció que se arreglaría (pero no fue así) en el segundo, se arregló (aunque por momentos volvió a estropearse) en el tercero; variación táctica, quizá no tanta como esperábamos, pero que de nada sirve si lo que haces no lo haces bien: y por momentos hemos visto una zona 2-3 tan blandita y candorosa que parecía estar pensada para invitar a los rivales a acribillarnos. Mucho que trabajar en este aspecto… y muchísimo más en la otra mitad del campo: hacía años (desde 2005, al menos) que nuestra selección no presentaba un ataque tan estropajoso, una incapacidad tan manifiesta para ejecutar cualquier sistema, para que la bola fluya de un jugador a otro con un mínimo de velocidad y de lucidez. Jugamos al barullo, parecemos un equipo del montón, somos una máquina perdiendo balones y no perdemos más porque al menos tenemos la sana costumbre de tiramos por el suelo para rescatarlos cada vez que se nos escapan. Una verdadera calamidad (que también parece ir a mejor, no dramaticemos en exceso), y un equipo (opinión que ya he leído varias veces en estos días, y que comparto) que transmite la sensación de estar muy poco trabajado. Sí, tratándose de Scariolo esto resulta sencillamente impensable, pero… así es, o así lo parece.

La preparación: Scariolo dirá lo que quiera, y hará bien, y probablemente tendrá razón, que para eso él es el profesional y está metido en el ajo mientras que yo sólo soy un simple aficionado a miles de kilómetros de distancia; pero a mí la preparación psicológica de esta selección (llevo días hablando de ello) me parece sencillamente lamentable. Claro está, no toda la culpa será de Scariolo, que por desgracia tiene unos jefesencantadores (uno, sobre todo) que le imponen la famosa gira, hoy jugamos aquí, mañana allá, pasado acullá, clin clin caja, loor de multitudes, recepciones varias, agasajos por doquier, luego cinco días sin jugar, luego vuelta la burra al trigo… Ya he dado demasiado la murga con ello, asi que no reincidiré ni insistiré tampoco en aquello otro de cierta prensa vendiendo el oro desde el primer día como si no hubiera rivales a los que ganar, idea que por cierto compraron y hasta hicieron suya no pocos de los protagonistas. Así que llega el primer día, las manos temblonas, los músculos agarrotados, los gestos de sufrimiento en todas las caras (¿qué quedó de aquello de salir a disfrutar?), el equipo en pleno hecho un flan y te dicen claro, es normal, son los nervios del debut… Coño, y yo que pensaba que, siendo como era la primera jornada, los otros quince equipos (Serbia incluida) también debutarían y resulta que no, que nos pasa solamente a nosotros, a ver por qué demonios no parecen debutar también los demás… Pues porque los demás (generalizo) llegaron a Polonia metidos ya en la dinámica de lo significa jugar un Eurobasket, y en cambio nosotros estamos entrando en esa dinámica justo ahora. Esperemos que no sea demasiado tarde.

Y si tenía pocas dudas con la preparación psicológica, no quiero ya ni contarles con la preparación física. ¿Es normal aguantar sólo tres cuartos? ¿Es normal diluirse como un azucarillo en cuanto empiezan los minutos de la verdad, es normal desperdiciar sistemáticamente ventajas de hasta quince puntos en apenas un instante, así el martes contra Gran Bretaña como el miércoles ante Eslovenia? ¿Es normal que nos entre la temblequera y tengamos que sacar fuerzas de donde ya no las hay, para así acabar de arreglar lo inarreglable? ¿Es normal que (Scariolo dixit) a día de hoy tengamos nueve jugadores tocados, es decir, todos menos tres (de matemáticas voy sobrado)? ¿Y hablamos en todos los casos de tocamientos por contacto (qué raro suena esto), o hablamos en algún caso de averías musculares que tal vez podrían haberse evitado con una preparación adecuada (no doy nada por supuesto, simplemente no me consta)? Que sí, que ya lo sé, que han sido tres partidos en tres días (pero digo yo que se habrían mirado el calendario, que esto ya lo sabrían antes de llegar), una tremenda paliza, todo lo que usted quiera, pero la misma que se habrán dado las restantes selecciones sin que me conste que ninguna de ellas presente un parte de bajas tan sustancioso. O nos pasamos o no llegamos, y francamente no sé si en este caso nos hemos quedado cortos o largos, si los jugadores están escasos de preparación o manifiestamente agotados tras un exceso de preparación. Sólo sé que aparentan estar completamente fuera de punto.

El ambiente: ¿cómo es eso que suele decirnos Juan Carlos Navarro? …pero lo más importante que descubrí es que es imposible que te vaya bien si no estás rodeado de gente con la que te lo pasas muy bien, algo así. Pues vale; como ficción queda bonito (un poco ñoño, pero bonito) pero como realidad empieza a quedar obsoleto, me temo. No lo digo yo (a ver quién soy yo para decirlo), lo dicen quienes están allí viéndolo in situ. Pongamos por ejemplo Antonio Rodríguez, periodista del Plus a quien ya he puesto por las nubes demasiadas veces, y que en estos días nos está dejando en su blog (tenéis el enlace ahí mismo, a mano derecha, el quinto empezando por arriba) unas magníficas crónicas desde el mismo escenario de los hechos. Y que el pasado martes, tras el morrocotudo susto británico, contaba (entre otras muchas cosas) lo siguiente:“¿Dónde queda, no ya el juego que al día de hoy eso es secundario, sino aquella mentalidad y convivencia tan maravillosa, el grupo de amigos que se divertían y nos hacían disfrutar? Enfados entre los hermanos Gasol, discusión entre Pau y Navarro… y no señalo con el dedo, por Dios, puesto que eso son simplemente muestras de un ambiente enrarecido y encrespado dentro del seno del equipo. Y lo digo con la plena seguridad de ser así, porque siendo testigos directos de tales gestos, esto supera y con mucho, las típicas discusiones del fragor de la batalla.” No fue el único, también (por ejemplo) Iturriaga nos ha referido alguna bronca más o menos apocalíptica, bien por la tele bien en su blog (del palomero, por ahí anda también el enlace). ¿Qué nos está pasando? ¿Cómo hemos llegado a esta situación? Amores queridos son los más reñidos, dicen, pero dicen también que donde hay confianza da asco, y no sé yo si de tanto querernos no estaremos traspasando la delgada línea que a veces separa al amor del odio, o del desamor al menos. No sé yo si de tanto verse verano tras verano no habrán acabado al final por estar hasta el moño unos de otros, tanto más si vienen mal dadas porque con las victorias todo se olvida. Sea como fuere, todo parece indicar que ya nada volverá a ser como antes. Que ya sólo nos quedará preguntarnos, a la manera almodovariana, si existirá todavía alguna posibilidad por pequeña que sea de salvar lo nuestro…

El futuro: Pues sí, debería existir esa posibilidad. De salvar el buen rollo, no sé yo, pero de salvar los muebles y aún hacer un buen papel (no hablo ya de oro) todavía deberíamos estar a tiempo. Al fin y al cabo llevamos cuatro días haciéndonos cruces por nuestro calamitoso aspecto, pero si lo pensamos fríamente descubriremos que hasta ahora no hemos roto nada. Según nuestra nueva clasificación sólo hay un equipo un peldaño por encima (Turquía) y otro un peldaño por debajo (Lituania), los otros cuatro ahí seguimos, justo en medio, con todo abierto y todo por resolver. Ganemos dos o tres partidos (y en un momento dado, hasta con uno podría bastarnos), metámonos en cuartos aunque sea como cuartos (valga la repugnancia) y asumamos con entereza lo que nos depare el destino: si durante todo el verano se nos estuvo vendiendo que esto iba a ser coser y cantar y que ningún rival por fuerte que fuese podría jamás llegarnos a la suela del zapato, ¿nos vamos a asustar ahora porque nos pueda caer Grecia, Francia, Croacia? Continuemos pues con nuestra preparación tardía, metámonos en cuartos aunque sea a duras penas, juguémonoslos como siempre a cara o cruz y que no nos pase nada, y si sale con barbas será San Antón y si no pues será la Purísima Concepción (frase esta última que no sé muy bien lo que quiere decir, pero que resulta muy socorrida en estos casos). Además, ¿no estamos escuchando hasta la saciedad en estos días que nuestro peor enemigo somos nosotros mismos? Pues nada, pongámonos a ello, a por nosotros oé, a por nosotros eoé, a ver si aún fuéramos capaces de derrotarnos.

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Publicado octubre 26, 2012 por zaid en preHistoria, selecciones

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