euroSexta   Leave a comment

(publicado el 25 de septiembre de 2009)

 

(I)

Antes de ir cerrando el capítulo dedicado al Eurobasket, quizá no estaría de más dedicar unos pocos (demasiados) renglones a la ventana que nos ha permitido mirar hacia ese Eurobasket, es decir, a laSexta. Una ventana que nos ha dejado luces y sombras, diría yo que más luces que sombras, diría incluso que muchas luces y una sola sombra, si bien esta última de un tamaño considerable.

No negaré que ya me lo temía. Cuando laSexta desembarcó en este negocio, allá por el verano de 2006, nos vendió que por vez primera podríamos ver un campeonato en toda su plenitud, en su total integridad, sin tener que limitarnos como tantas otras veces a ver sólo los partidos de España e imaginarnos el resto. Dicho y hecho, y así sucedió en el Mundial de 2006 y en el Europeo de 2007, tiempos aquellos en los que la recién nacida Sexta aún podía arriesgarse con semejante invento, aún no tenía nada que perder, aún estaba (casi) en audiencia cero como si dijéramos. Pero en 2009 las cosas ya no son así. No es que laSexta tenga precisamente por costumbre liderar los índices ni los ratings ni los shares (salvo gozosas excepciones como la del pasado domingo), pero sí tiene lo que llamaríamos (supongo que técnicamente se llamará de otra forma) una audiencia consolidada, fieles seguidores de sé lo que hicisteisqué vida más triste o la tira que no ven con buenos ojos que se los toquen, salvo causa de fuerza mayor. Y un España-Lituania puede ser fuerza mayor, pero un Eslovenia-Polonia o un Croacia-Macedonia pues como que no, mal que me pese (que me pesa).

Vale, todo eso está muy bien, pero si laSexta mantiene su firme compromiso de ofrecer íntegramente el Eurobasket, pues a ver cómo se las apaña. Porque se supone que laSexta no tiene un segundo canal específico, tipo Teledeporte… o tal vez sí: esa cosa que antes llamaban Hogar 10 y que ahora ha mutado aGol tv, flamante canal de pago por el que al parecer sí que dieron (no sé si todos) estos encuentros, pero cuya cobertura debe alcanzar apenas a un porcentaje infinitesimal de la población. ¿Solución? Pues esta misma en la que usted me está leyendo, es decir Internet, más concretamente la página web de laSexta que tuvo a bien poner el Eurobasket entero a disposición de los aficionados, en oferta exclusiva al módico precio de cero euros por partido, cero euros precio total.

Pero luego te pones a (intentar) ver los partidos, y entonces descubres que la televisión por Internet es ya una opción pero aún está lejos de ser una alternativa (no sé si me explico). Es el futuro, qué duda cabe, pero aún no termina de ser el presente. Muchos aún no pueden disponer de ADSL, por haber hay hasta gente que no tiene conexión a Internet, que por no tener ni tiene ordenador siquiera… Pero vale, centrémonos en los que sí lo tenemos: todo va bien hasta que deja de ir, hasta que (probablemente) entran más personas de las que les caben en el servidor (o lo que sea) y entonces de repente se te para la imagen, los jugadores allí clavados en medio de la cancha, toda la pantalla como si fuera una fotografía. Si te pasa al comienzo, o hacia la mitad del partido, pues vale, te escapas, intentas volver a entrar, ves y escuchas por enésima vez el ya cansino anuncio de San Miguel 0,0 (un poco ñoño, pero cansino), así una y otra vez hasta que lo consigues… o hasta que te aburres, lo dejas por imposible y te vas a fregar los cacharros o a hacer la cena, por ejemplo. Pero si te pasa en los últimos minutos, o hasta en los últimos segundos de algún partido como me sucedió más de una vez, pues apaga y vámonos… literalmente, porque cuando intentes volver a entrar ya no tendrás donde entrar, ya ni habrá partido siquiera…

Aunque en honor a la verdad también habré de reconocer que este problema fue de más a menos, la calidad de menos a más, los parones fueron mucho más frecuentes en los primeros días que en los últimos (al menos en mi caso). Como en el caso de la selección, también aquí el punto de inflexión debió ser aquel España-Lituania del lunes 14 a las 15:45 de la tarde, el único que tuve que ver desde el curro (y sin tele a mano, claro), si es que no son horas… el primer cuarto fatal, la imagen se paraba constantemente, me temí lo peor, pero entre el primer y el segundo cuarto algo debió pasar, así en el banquillo de España como en el servidor de laSexta: ya no hubo más interrupciones (ni en el juego de la selección ni en la señal) durante todo el resto del partido, ya no tuve más molestia que aguantar la cara de vinagre que puso mi jefe cuando volvió de comer (hacia el comienzo del último cuarto) y me encontró entregado a tan ociosas circunstancias…

Eso sí, puedo asegurarles que tras este Campeonato me han quedado bastante claros dos conceptos básicos, a saber, que las experiencias te dan mundo y que tu cuerpo pertenece a quien lo hace funcionar. Cada tiempo muerto, cada descanso entre cuartos comenzaba invariablemente con estos dos anuncios, a los que luego sucedía la interminable ristra de autopromociones de la cadena, la de Gasol, la de Buenafuente parodiando a Gasol, la del publicista Lluís Bassat vendiendo su reality para producir crías de empresario, la del fútbol, la de… Cuando se reanudaba el juego generalmente tenían la delicadeza de volver a ponernos el juego, si bien a veces se les iba el santo al cielo, tras siete u ocho anuncios se golpeaban la cabeza, ¡andá, el partido!, y antes de que nos diéramos cuenta nos habíamos perdido un par de minutos, o apenas unos segundos pero del último minuto (igualado, claro), que es aún peor…

Al menos la calidad de imagen resultó ser francamente buena (para lo que se estila en Internet), aunque sin llegar (por ejemplo) al nivel que suele ofrecernos la NCAA en marzo. Lo del sonido ya sería otro cantar: los partidos se ofrecían sin narración, sin comentarios de ninguna clase, tan sólo con un sonido ambiente apenas perceptible (a veces ni eso siquiera), excepción hecha de los de España (el que tuve que ver por aquí, al menos) que esos sí venían completos, con todo su Montes y demás familia. Claro, la duda es: si se supone que todos esos partidos se daban también por Gol tv, ¿iban también sin comentarios en su versión televisiva? Lo dudo, ya que eso sí que habría supuesto un verdadero hito sin precedentes en la televisión nacional (que no mundial: creo recordar que la BBC ya hizo algún experimento en ese sentido); y entonces, ¿por qué no se ofrecían también con esos mismos (presuntos) comentarios en su versión por Internet? No me quejo de ello, que dependiendo de quién comente su ausencia puede hasta ser una bendición, simplemente me sorprendo.

Es la modernidad, qué duda cabe… pero aún con demasiados cabos sueltos: no puedo grabar los partidos (acaso se pueda, pero no sé cómo), no puedo recuperarlos luego para verlos cuando me apetezca, no puedo tirarme las tardes enteras una tras otra pasmado frente al ordenador porque da la casualidad de que además tengo una vida a la que atender, cuando puedo verlos lo mismo no hay nada en juego, cuando hay algo en juego lo mismo no puedo verlo… Una jodienda, en suma. Vuelvo a la comparación con esa March Madness que la NCAA tiene a bien darnos cada marzo y que sí te permite recuperar partidos íntegros si así lo quieres; laSexta no (salvo error u omisión por mi parte), exceptuando si acaso los partidos de España, no sé si algún otro; sí sé que hacia el comienzo del torneo intenté echar una ojeada a algún encuentro especialmente interesante que me había perdido, y que todo lo que encontré fue un par de minutos de highlights (o como se diga).

No sé, puede que Internet no sea el problema, puede que ni siquiera laSexta sea el problema, puede que sea yo el único problema. Es la modernidad (insisto) pero a mí como que me cuesta acabar de entrar en esa modernidad. Y a estas alturas de mi vida, me temo que ya me va a resultar cada vez más difícil…

(y II)

Dejemos ya de lado la cosa de Internet, ocupémonos ya más sucintamente (espero) de cómo cubrió laSexta los partidos de España, únicos que se dignó ofrecer por el procedimiento tradicional, es decir, por la tele de toda la vida de dios. (Me pregunto si habrían dado siquiera la Final en el supuesto de que no hubiésemos llegado a disputarla; lo dudo mucho, aunque esa cosa que sacan todos los años de la relación de acontecimientos deportivos de interés general que habrán de ser ofrecidos necesariamente en abierto suele llevar siempre la coletilla de …y la final, en todo caso; afortunadamente no se dio el caso, así que nos quedamos con la duda).

Casi nada que objetar: quizá pudimos echar de menos algún previo en los primeros partidos, que (como sí hicieron en los últimos) hubiesen dedicado quince o treinta minutos para ir creando ambiente, vendiendo la moto y preparando el terreno. Tema menor, en cualquier caso. En los decisivos ya sí tuvimos previo, y en la Final tuvimos hasta un postpartido que fue mucho más allá de lo mínimamente exigible, es decir, de la entrega de medallas y el levantamiento de la copa. LaSexta podría haber devuelto ahí mismo la conexión, nadie se lo habría reprochado, pero decidió con muy buen criterio que, una vez huidos los del Doctor Mateo y demás fauna, los que allí quedábamos sólo queríamos seguir disfrutando del momento. Y a fe que lo disfrutamos: los jugadores regando con agua o con cava a todo el que pasara por allí (aunque incomprensiblemente se cortaron con la Infanta, ya ves tú qué tontería, será que Sáez les habría leído previamente la cartilla), Mel Otero entrevistando a casi todo aquel que se dejó, fisios incluso… Una gozada, un estupendo broche final.

Casi nada que objetar a la realización tampoco (a la de laSexta, me refiero): tuvieron sus cámaras allí en Polonia para personalizar buena parte de la señal, pero ello no interfirió en absoluto en el juego (exceptuando el día aquel que se quedaron con un plano fijo de Scariolo durante diez o quince segundos, lo que nos costó perdernos un ataque entero, canasta incluida) y nos permitió disfrutar de unas cuantas imágenes (banquillo, cuerpo técnico, aficionados) que de otra manera jamás habríamos visto. Algún otro ataque nos perdimos por alguna repetición inoportuna (quizás a cambio de otras repeticiones mucho más esperadas y que nunca llegaron) pero eso ya no sería imputable a laSexta sino a la televisión (polaca, supongo) que producía la señal internacional. Todo perfecto, pues… incluso ese formato panorámico que cada vez se generaliza más, y que a aquellos que aún no tenemos un dieciséis novenos nos reduce considerablemente el espacio visual de nuestro televisor. Será cuestión de irse acostumbrando (y de acercarse un poco más a la pantalla, y de guiñar un poco más los ojos…)

Y pasemos a los comentarios, tema controvertido donde los haya: empezaré con Epi que a mí, qué quieren que les diga, es el que más frío me deja; y no es de ahora, ya me dejaba frío en sus tiempos del Plus, incluso en alguna incursión que alguna vez hizo a modo de espejismo en TVE. Supongo que le tendrán para ejercer de contrapunto, digamos, serio, para compensar de alguna manera la jocosa locuacidad de Itu. Pues vale, pero ya puestos también cabría esperar que aportara algo más que una mera lectura de las estadísticas y alguna otra vaguedad de vez en cuando. Qué sé yo, algún detalle técnico por ejemplo, que acaso lo haga, acaso dejara más de los que yo soy capaz de recordar, pero que con tanta competencia para pillar micro pues como que acabaron pasando desapercibidos.

Quien más detalles técnicos nos dejó fue Calderón, y muchos más nos habría dejado si hubiese podido meter más baza, si cuatro comentaristas (cinco, si incluimos también las incursiones de Mel Otero) no fuesen a todas luces demasiados, si Montes e Itu no copasen ya por sí solos más del noventa por ciento de la posesión de micrófono. Recién llegado, a la par que prudente por naturaleza, Calde nos dejó mucho menos de lo que nos habría podido dejar… pero sus comentarios, aún siendo pocos, fueron con diferencia los de más calado técnico, sin que ello supusiera perder ni un ápice de amenidad. Lástima que no pudiera prodigarse más, esperemos al menos que en próximos campeonatos… no, esperemos que en próximos campeonatos no pueda prodigarse ni más ni menos sino nada en absoluto, porque esa será muy buena señal: señal de que estará ocupando su sitio sobre la cancha.

Y toca hablar de Itu, el comentarista con el que soñaría cualquier cadena para cualquier deporte, más que nada por la cantidad de espacio (temporal) que ocupa. Es como el libro gordo de Petete (pido disculpas a las generaciones más jóvenes, que no sabrán de qué leches estoy hablando), te enseña, te entretiene… Su talante dicharachero nos amenizó aquel Japón 2006, pero algunos tuvimos la sensación de que en Madrid 2007 se le fue la mano, como si el baloncesto pasara a ocupar un papel secundario o incluso terciario ante el objetivo primordial, entretener a cualquier precio, hacer reír al espectador y al señor de al lado, el partido (el que fuera) de repente convertido en una molestia, un mero pretexto, un mal necesario. Pero han pasado un par de años de todo aquello, y algo hemos recuperado del tono original: sigo pensando que podría aportar mucho más de lo que aporta, pero al menos ahora transmite de nuevo la sensación de que el baloncesto le vuelve a importar, de que aquello que sucede sobre la cancha le interesa, que a veces hasta lo vive, que le merece opiniones incluso. Si a ello le añadimos que tiene una virtud televisivamente impagable, que es un hombre absolutamente reñido con el aburrimiento, casado para siempre con la amenidad, pues miel sobre hojuelas. Te podrá gustar más o menos, pero con él tienes siempre la seguridad de que no te vas a aburrir.

Queda Montes, y qué les voy a decir yo de Montes que ustedes no sepan. Montes levanta pasiones, o se le ama o se le odia, o a veces se le ama y a veces se le odia, que ése hasta podría ser mi caso. En los once años que estuvo narrando NBA para el Plus creo haber pasado yo por todas esas fases, del odio al amor y otra vez del amor al odio (entiéndanme todo ello en términos meramente televisivos, no personales, por supuesto) pasando también por alguna que otra fase de indiferencia. Quien me haya leído estos últimos años (alguien habrá) sabe que ya desde hace algún tiempo no es santo de mi devoción. Pero no por sus chorradas, ni por sus motes, ni por sus claims (eso que antes llamábamos eslóganes), ni por lo repetitivo que a veces pueda llegar a resultar, no, en absoluto. Al fin y al cabo él se define a sí mismo no como narrador ni como comentarista sino como showman, al fin y al cabo esto (como él suele decir a menudo, y en ello estoy totalmente de acuerdo) es sólo un divertimento, nada más (y nada menos) que eso. Algo que no debe servirnos para sufrir (a ser posible) sino para disfrutar, para intentar olvidar durante un rato nuestras respectivas miserias cotidianas. Por este lado, nada que reprochar…

Mis reproches (llamémoslo así) fueron más bien por otro lado, por cierta tendencia que se le fue acentuando durante sus últimos años en el Plus (según se le iba agriando el carácter), y que le llevó no a opinar sino a pontificar, a sentar cátedra como si hablara desde un pedestal, a soltar sus opiniones como si no fueran simples opiniones sino verdades absolutas, a ridiculizar vergonzantemente a todo aquel que alguna vez tuviera la osadía de insinuar siquiera una idea ligeramente distinta. Así fue noche tras noche durante sus últimos años de NBA (ejemplos hay a millares), y así fue también durante su primera cita baloncestística en laSexta, aquel Mundial de Japón durante el que no parecía tener otro objetivo que alabar las excelencias de la Liga americana y denostar sin piedad todo aquello que tuviera que ver con el baloncesto europeo. Así estuvo durante todo el Torneo, un día tras otro, erre que erre, que hasta dio igual que Grecia, la misma Grecia a la que tantas veces había puesto verde sin piedad por la racanería de su juego, le metiera más de cien a USA en su semifinal, todo daba lo mismo, allí siguió él pontificando con lo mismo, pobre de aquel que se atreviera a pensar diferente. Así era aún en 2006 y así debió seguir siendo en 2007, si bien en este caso mi opinión está bastante más sesgada porque buena parte del Torneo (la segunda fase, concretamente) no la vi por la tele sino in situ, sin comentarios de ninguna clase.

Bueno, pues llegados a este punto me complace sobremanera comunicarles que en este 2009 me he congraciado bastante con él, o al menos con su estilo. No creo que sea tanto mérito mío como suyo, no creo haber cambiado yo tanto como él, francamente. Cierto que siguió equivocándose de vez en cuando (lo de llamar Juan Carlos Calderón a Navarro resultó sencillamente inolvidable), cierto que me pone de los nervios cuando Itu dice algo tan simple como que el equipo tal se ha puesto en zona y él, con su mejor tono de evidente desprecio, exclama ¡¡para los puristas!! (¿Qué es ser purista? Cuando me siento a ver un partido de baloncesto, lo hago sencillamente para disfrutar; si el narrador o el comentarista de turno dicen alguna chorrada que me haga reír, pues perfecto, si de eso se trata, de pasarlo bien, nada hay peor -en términos televisivos- que el aburrimiento; pero si además me aportan detalles técnicos, me enseñan algo que no sé, me cuentan alguna cosa en la que no me había fijado, me explican por qué este sistema es así y no de aquella otra manera, y todo ello con pasión y amenidad, pues como que me lo voy a pasar mucho mejor todavía; ¿acaso eso me convierte en un purista, es decir, en un ser que por el mero hecho de serlo merece ser estigmatizado? Dios santo, jamás se me habría ocurrido imaginarlo). Pero aún con estas puestas de nervios puntuales, creo haberle visto durante todo este Torneo con una actitud mucho menos dogmática, mucho más lúdica, más como aquel Montes que un día ya demasiado lejano (y siempre dentro de un orden, por supuesto) casi amé.

Incluso creo haber tenido la sensación de que hasta disfrutaba con su trabajo, de que esta vez lo que ocurría sobre la cancha no sólo no le aburría sino que le interesaba profundamente. Puede que la asombrosa trayectoria de la selección contribuyera también a ello, o puede que sea algo tan simple como que se encuentra mucho más a gusto narrando baloncesto que narrando fútbol, y ello quieras que no se acaba notando en antena. Parecía hasta liberado, sin tener que andar vendiéndonos alguna serie a cada instante, sin tener que contarnos a cada momento las excelencias de laSexta, sin tener que mentar a Pinocho cada cinco segundos. Sólo hizo falta que acabara el Eurobasket, que llegara la hora de las despedidas, para que entendiéramos definitivamente el porqué…

Mira que algo ya nos fue anticipando durante la Final, que si se acababa un ciclo, que si así quedaba cerrado el círculo que empezamos en Japón 2006, que yo pensaba pero de qué va este tío, pero no se suponía que laSexta tenía también los derechos del Mundial 2010 (como bien se ocupó luego de recordar Mel Otero, salvando oportunamente los muebles) y del Eurobasket 2011, pues entonces ¿de qué cierre de círculohabla? Evidentemente el círculo que se cerraba no era el de laSexta, sino el suyo propio. Pensamos que dejaba laSexta pero luego supimos que era más bien laSexta la que le dejaba a él. Verdaderamente la televisión tiene razones que la razón no entiende; hablan de un cambio de estrategia, de una nueva orientación para sus transmisiones deportivas (es decir, futbolísticas)… aunque yo, desde la absoluta ignorancia, puedo imaginarme que quizá la crisis haya podido tener también algo que ver, que la renovación de contrato les habría supuesto un pastón y no están los tiempos para semejantes excesos. Eso sí, al parecer se reservan la carta de intentar contar de nuevo con Montes en un futuro, para otras retransmisiones de baloncesto (es decir, para el Mundial, que otra cosa antes no tienen, que yo sepa). Qué cosas…

¿Qué hará Montes? Esa es la pregunta del millon, la que media España lleva haciéndose toda esta semana, basta guglear un poco para comprobarlo. A más de uno se le hacen los dedos huéspedes pensando que volverá al Plus a hacer de nuevo NBA de la mano de Daimiel, pero yo sencillamente no me lo creo. Supongo que a estas alturas lo único cierto será que todavía no hay nada cierto, que será tal como lo contaba el otro día su agente (sí, tiene agente, ha alcanzado tal nivel de megaestrellato que hasta tiene representante y todo), un tipo llamado Chechu Biriukov, quizá les suene de algo ese nombre, que comentaba que hay algunas ofertas sobre la mesa y que ahí andan sopesándolas. Él sabrá: puede acabar en el medio menos pensado narrando cualquier cosa insospechada, o puede tomarse un año sabático entero y volver con laSexta desde Turquía el verano que viene… Vaya donde vaya, quedémonos al menos con aquella frase que tanto repitió durante Japón 2006 (tanto la repitió que al final nos la acabamos creyendo) y que también le sirvió de despedida en este 20 de septiembre de 2009: definitivamente, la vida puede ser maravillosa.

Anuncios

Publicado octubre 26, 2012 por zaid en medios, preHistoria

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: