factor sorpresa   Leave a comment

(publicado el 12 de septiembre de 2009)

 

Suele decirse que los experimentos conviene hacerlos en casa, y a ser posible con gaseosa. Sergio Scariolo tuvo un mes a su selección en casa, tuvo todo el tiempo del mundo para hacer experimentos durante aquellos (presuntos) partidos de preparación y sin embargo no recuerdo haber visto ni una sola vez a Sergio Llull ejerciendo de base puro, no recuerdo haber visto jamás a Ricky, Raül y Cabezas sentaditos en el banquillo los tres a la vez (no digo que no lo hiciera, sólo digo que no lo recuerdo). Pero hoy Scariolo debió tener una iluminación repentina durante ese último minuto (que acaso con tanta tensión la sangre no llegue al cerebro con la suficiente regularidad), debió ver que era el momento de Llull, su defensa, su explosividad, claro, cómo no lo pensé antes, verás qué cara se les pone a los turcos, a éste no se le esperan, no sabrán ni por dónde les ha venido, ya verás tú qué risa… Como genialidad no estaba mal, muchos otros se habrían dado por satisfechos pero claro, para Scariolo todavía no era suficiente, quedaba la traca final: ¿qué vamos a hacer, metérsela (la pelota) a Pau, dársela a Rudy para que penetre, dársela a Navarro para que saque la falta y asegure los tiros libres? No hombre no, eso son vulgaridades, míralos, con los ojos a cuadros, todavía no se han repuesto de la aparición de Llull pues toma Llull, que se vaya hacia el aro como un poseso, que les clave un mate en sus mismas narices, que se enteren todos esos tallos, todos los Asik y los Savas y los Erden de este mundo…

Scariolo quería sorprender, y a fe que lo consiguió: sorprendió a los turcos, a sus propios jugadores, a los aficionados y a la humanidad entera. Objetivo cumplido, pues. Ya otra cosa sería si además de querer sorprender hubiese querido también anotar una canasta, acaso en ese supuesto estaríamos hablando, qué sé yo, de suicidio. Pero no, se trataba de sorprender, como siempre, como les habíamos estado sorprendiendo todo el partido, atacando colectivamente como el culo y regalándoles balones a chorros que casi siempre les pillaban por sorpresa, pues eso es, sigamos con el factor sorpresa, si llevamos haciéndolo treintaynueve minutos no lo vayamos a estropear ahora, sorprendámosles hasta el final. Dicho y hecho. A estas horas los turcos todavía no se habrán repuesto de la impresión…

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Publicado octubre 26, 2012 por zaid en preHistoria, selecciones

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