gripe E   Leave a comment

(publicado el 14 de octubre de 2009)

Hay que aprovechar las oportunidades cuando se presentan. En Pucela, por ejemplo, lo tuvieron clarísimo, vieron pasar la oportunidad, fueron a por ella y hoy tienen el buen gusto de llamarse Blancos de Rueda Valladolid, ahí es nada, el único club ACB con denominación de origen. Claro está, las oportunidades no son las mismas para todos, ni todos las ven pasar de la misma manera: en el Ramiro (de Maeztu), sin ir más lejos, se lo han puesto a huevo, les han plantado la cruda realidad delante de sus ojos y aún así no han sabido verla, qué le vamos a hacer; no han sabido ver que el futuro del patrocinio ya no pasa por los bancos, ni por las compañías de seguros, ni aún menos por las inmobiliarias, pobrecitas ellas, ni siquiera por las denominaciones de origen, no: el futuro del patrocinio (o esponsorización, según prefieran) pasa inexorablemente por la industria farmacéutica, negocio floreciente donde los haya en estos tiempos que corren. Y claro, la ocasión se la pintaban calva (¿por qué se dirá esto?), un par de llamaditas al señor Roche y asunto resuelto, a llamarse durante unas cuantas semanas (por ejemplo) Tamiflú Estudiantes, y ello a cambio de un buen puñado de euros en el zurrón.

El impacto publicitario habría sido bestial, qué duda cabe, pero sucede que ellos ahora mismo no están por la labor, están en otra cosa, acaso preocupados por su rendimiento deportivo, preocupados incluso por esa nimiedad que llaman salud pública, habrase visto tamaña vulgaridad: oiga, que mire usted, señor Portela, que estamos mu perjudicaos, que casi mejor no vamos a Valencia no vaya a ser que se lo peguemos a los niños del EACCP y hasta a todas esas buenas gentes que acuden religiosamente a La Fonteta, nada más lejos de nuestra intención, si no es por nosotros, si lo hacemos por ellos, créame, de verdad se lo digo señor Portela, y si cuela cuela; no coló, y allá que se fueron hacia tierras levantinas sin el Chimpa y sin el Chocolate Belga, arropados eso sí por una Demencia puntualmente equipada con mascarillas (ellos sí, plenamente conscientes de la gravedad del problema), total para traerse el correspondiente rosco, faltaría más. Pero hete aquí que han pasado tres días y aquellos cuatro malitos hoy ya son siete, ¡¡¡siete!!!, y llega el Granca, señor Portela, por caridad, si somos ya un foco infeccioso vestido de azul (con su camiseta y su canesú), una Nevera llena de virus, el perfecto caldo de cultivo para la pandemia, por favor, señor Portela, por lo que más quiera… Como quien oye llover.

No deja de ser paradójico todo esto: se supone que las autoridades sanitarias nos recomiendan que no nos besemos ni nos demos la mano, que nos digamos simplemente hola (y ello flojito y a cierta distancia, no nos vayamos a salpicar); y hasta algunas autoridades baloncestísticas, verbigracia la NBA, rizan el rizo y piden a sus trabajadores (también llamados jugadores) que a la hora de saludarse no choquen las palmas sino los puños, que será que ahí los virus se pegan menos, vaya usted a saber. Y con todo y con eso, ¿es admisible que unos pívots que sabemos que van rebosantes de virus H1N1 hasta las trancas se restrieguen en medio de la zona con los del equipo contrario, con el consiguiente intercambio de fluidos corporales (sudor, me refiero) que ello conlleva? ¿con qué cara les dirá Pedro Martínez a sus chicos que aprieten, que estén encima, que se peguen como una lapa a sus defendidos si es preciso (y qué cara pondrán éstos al escucharlo)? ¿autorizará la ACB que unos y otros jueguen excepcionalmente con mascarillas, aunque ello vaya en detrimento de su actividad respiratoria? ¿o acaso recomendará la defensa contemplativa, dadas las circunstancias? ¿y qué pasará si dentro de unos días los jugadores del Granca (o del Valencia Básquet, o del…) empiezan a tener síntomas, habrán de exigir responsabilidades, o habrán de escuchar que en el fondo les está bien empleado? ¿o les dirán tal vez que a ver cómo saben que ha sido el Estu, quién les dice que no se hayan podido contagiar en cualquier otro sitio, uno de tantos aeropuertos llenos de virus en tránsito, pongamos por caso? Mira que lo decían nuestras abuelas, que tengamos salud que es lo principal, lo importante es tener salud. Puro tópico, por supuesto, pero que en circunstancias como éstas quizá no esté de más recordarlo.

Así pues, llamémosla de momento Gripe E, E de Estudiantes claro está. De momento. A este paso, dentro de unos días podremos ya volver a hablar de Gripe A: Gripe A(CB), más concretamente. Que se vayan vacunando en Badalona, que a ellos les toca el domingo… Entre tanto, el Estu habrá empezado la temporada con un más que probable 0-3 en su casillero de victorias-derrotas, y eso sí, con el consuelo (de tontos) de haber redistribuido virus para unos cuantos rivales (mal de muchos…). Si al menos hubieran caído en la cuenta de lo del patrocinio, quién sabe, lo mismo habrían podido compensar ese previsible desastre deportivo con algún que otro eurillo en su cuenta bancaria… Nada, otra oportunidad perdida.

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Publicado octubre 26, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

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