la ACB que viene   Leave a comment

(publicado entre el 28 de septiembre y el 9 de octubre de 2009)

 

(I)

Si tuviera usted la insana costumbre de desconectar de este deporte entre junio y septiembre, si fuera usted uno de esos que durante el verano sólo se acuerdan del baloncesto a nivel de selección, si estuviera usted en ese caso (aunque no creo, ya que entonces difícilmente habría venido a parar a este blog) y en estos días, aún resacoso tras lo de Katowice, se decidiera por fin a echar de nuevo un vistazo a nuestra competición doméstica, descubriría con profunda sorpresa y hondo pesar que a la ACB este año ya no la va a reconocer ni la madre que la parió.

No, déjelo, no insista, no busque más, por mucho que mire ya no va a encontrar al Tau, ni al Pamesa, ni al iurbentia, ni al Kalise, ni al Ricoh, ni al Bruesa, ni siquiera al MMT. Pero qué ha pasado, pero cómo es posible, se preguntará usted repentinamente sumido en la angustia y la desesperación. Pues qué va a pasar, señor mío, que estamos en crisis (de esto quizá sí se haya enterado) y ya se sabe que en tiempos de crisis las cuerdas suelen romperse por el lado más débil (en realidad siempre suelen romperse por el lado más débil; pero en tiempos de crisis se rompen mucho más a menudo). Y en materia publicitaria el lado más débil debe ser éste del patrocinio deportivo, cuya eficacia supongo (desde la ignorancia) que resultará mucho más difícil de cuantificar. Así pues, no tema (no demasiado, al menos): todos esos equipos que antes mencioné siguen existiendo (o sobreviviendo, al menos), algunos con nuevo nombre, otros con su nombre de toda la vida, ése que de tanto no usarlo ya apenas si lo podemos recordar.

Vayamos por partes, como dicen que dijo Jack el Destripador: nos va a costar dejar de llamar Tau al Baskonia. Nos va a costar incluso a aquellos que escribimos y luego repasamos lo escrito, no digamos ya a aquellos que hablan y comentan sobre la marcha. Que esto es como decía aquel del pueblo, toa la vida p’aprender a decir pinícula, y ahora van y les llaman flimes. Que por increíble que parezca alguno hay que aún sigue llamándole Taugrés (mención especial para cierto ex jugador metido a representante de jugadores y otras hierbas, a la par que presunto comentarista euroliguero telematritense en sus ratos de ocio), como para aprender ahora a llamarle Caja Laboral así de repente, sin anestesia, sin cirugía siquiera. Algunos al menos tendremos la ventaja de que para nosotros el Tau, aún siendo Tau, nunca dejó de ser Baskonia. Pero al periodismo deportivo mayoritario de este país, es decir, a ese noventa por ciento sumido en su monocultivo futbolístico, en sus cristianorronaldos y sus messis de toda la vida, le dices Baskonia y pensará que le estás hablando de política, autonómica por más señas. Algunos (demasiados) ni imaginarán siquiera que pueda haber un equipo de baloncesto con ese nombre.

En cualquier caso el Baskonia fue de los que mejor parados salieron de este lío, merced una vez más al prestidigitador Querejeta y su prodigiosa habilidad para sacarse de la chistera una solución incluso antes de que le haya estallado el problema: aún Tau no había acabado de irse y ya estaba Caja Laboral presentándose, eso es rapidez y lo demás es tontería. No todos pueden decir lo mismo, claro: en Valencia, por ejemplo, de un día para otro los Hermanos Roig se volvieron a sus cuarteles de invierno, a susmercadonas hacendados pamesas de toda la vida de dios, y a su Villarreal del alma que en la cosa del mecenazgo deportivo se ve que les da más satisfacciones, y de un plumazo dejaron al EACCP (Equipo Antes Conocido Como Pamesa) sumido en un estado de estupor que aún les dura a día de hoy. Les llueven las ofertas, dicen, pero tener, lo que se dice tener, sólo parecen tener una cosilla llamada Terra y Mar para ponerla en las camisetas más o menos donde antes iba una marca de ketchup. El presunto patrocinador, a pesar de esa presunta lluvia (nada presunta en términos meteorológicos, por otra parte), a estas alturas aún continúa sin aparecer.

En Bilbao, en cambio, no parece que les haya dolido lo más mínimo la puerta atrás llevada a cabo por los señores de iurbentia, puesto que en un abrir y cerrar de ojos han encontrado otro patrocinador de muy superior raigambre y tronío: la Diputación Foral (supongo), dado que el equipo pasa a llamarse Bizkaia Bilbao Basket (la triple B, como si dijéramos), será por dinero (público). Sí, definitivamente habrá que presumir que en el País Vasco las crisis (estas crisis, al menos) son más cortas: al GBC apenas le duró un telediario la desazón por dejar de ser Bruesa, antes de que se dieran cuenta ya había acudido en su rescate otra marca que acaso le resultará familiar, Lagun Aro, apenas un par de años después de abandonar su patrocinio bilbaíno. Curioso trasvase el suyo, ciertamente.

Claro que no tan curioso como el protagonizado por MMT, siglas que corresponden a la Mutua Madrileña del Taxi y no a Mucho Morro Tienen, como acaso habrán llegado a pensar en el Ramiro de Maeztu. La susodicha entidad aseguradora deja el patrocinio del Estudiantes para irse a patrocinar al vecino, aún a pesar de que éste no parece necesitar patrocinio alguno. O para ser más exactos, la susodicha entidad aseguradora deja un patrocinio nominal para irse a otro patrocinio exclusivamente visual: acaso habrán pensado que dar apellido al Estu, y que todo el mundo hable del MMT Estudiantes, resulta menos rentable en términos publicitarios que aparecer en la camiseta del Real Madrid, aunque ni dios les mencione porque no formen parte del nombre; y acaso estén en lo cierto, vaya usted a saber… El Madrid este año parece estar lleno de emes (sin doble sentido), de hecho más de uno se habrá preguntado si esas siglas no significaránMaceiras Messina Títulos. No así el Estu, aún compuesto y sin espónsor aunque no falta quien asegura que ya tendrían apalabrada a una entidad bancaria, pero que no la conoceremos hasta diciembre (¿una estrategia publicitaria para crear suspense, tal vez? ¿un farol, acaso?). De momento, por cambiar algo, han cambiado por enésima vez de azul, hace un año pasaron del eléctrico al marino, este año tienden al celeste, mañana quién sabe, aún faltan el azul cielo, el azul noche, el azul pavo (¿?), el azul tierra (¿¿??), el azul cobalto, el turquesa, el cian, el añil…

Y de azul también parece que vestirá el Cajasol, si bien esto no habrá de ser considerado una novedad sino la consecuencia lógica del proceso emprendido por la entidad baloncestera sevillana desde su fundación, consistente en agotar durante su aún corta historia la totalidad del espectro cromático. La cosa va bien, de hecho ya apenas les quedan colores sin utilizar… Además, sepa usted que el Gran Canaria ahora se apellida2014 (manía les ha dado ahora de poner años en los nombres), digo yo que en honor al Mundial que en dicho año pasará por dicha Isla, ignoro si tienen algún otro fasto previsto para esa fecha. No así el pobreManresa que ya no es Ricoh (qué ironía) aunque aún puede que se convierta en Suzuki (que paga poco, pero menos da una piedra), evitando así quedarse sin apellido como tantos otros, Murcia, Valladolid, Granada, los ya mencionados Valencia y Estu… Al menos el Lucentum salvó los muebles, en el último segundo se le fue a aparecer otra compañía de seguros (es lo que se lleva), se nos quedará en Meridiano Alicante, algo es algo.

Y acaso usted, amigo lector al que empezaba dirigiéndome, ande también buscando en esa lista al Obradoiro. Bueno, pues no se moleste en seguir buscándole porque tampoco está, ni con apellido ni sin él. Eso sí, en su lugar encontrará a un equipo llamado Xacobeo 2010 (manía les ha dado de…) Blu:sens, nada menos. Alguien que vive por esas tierras me comentaba que la ACB sólo permite un patrocinador por nombre, antes o después (o en vez) del nombre original. Pero ya se sabe que quien hace la ley hace la trampa: no, mire usted, que patrocinador es sólo Xacobeo 2010, Blu:sens no, Blu:sens sólo es el nuevo nombre, mire que bonito suena, si es que lo de Obradoiro no quedaba bien, resultaba un poco largo…Algunos, desde la distancia, pensamos que es una pena tener que renunciar a llevar por nombre el de una de las plazas más hermosas del mundo (o al menos una de las más hermosas de mi mundo, del mundo que yo conozco), pero también entendemos que no están los tiempos para romanticismos. Eso sí, el (primer) patrocinador (institucional, of course) parece tener fecha inmediata de caducidad… o no. Echando cuentas me sale que ya no habrá otro año xacobeo hasta 2021 (siguiente vez que el 25 de julio caerá en domingo, salvo error u omisión por mi parte o salvo que haya cambiado la reglamentación a este respecto, que en estos temas no estoy muy ducho), así que nada grave, si hay que cambiar la fecha pues se cambia, y si no pues ya veremos lo que hacemos.

A estas alturas andará ya usted con la cabeza como un bombo (de bonoloto, más concretamente) así que no tema, que ya le dejo respirar. Pero tampoco se me relaje: si piensa que con los patrocinios acaban los cambios, espérese a ver las plantillas… Mire que ya se lo advertí al principio: este año a la ACB no la va a reconocer ni la madre que la parió.

 

(II)

Pequeña digresión para empezar: la liga de fútbol, la autodenominada liga de las estrellas y liga de los ases y liga de la biblia en verso y liga de qué sé yo cuántas cosas más, en realidad es mentira. Es mentira porque no es una liga, que son dos: una de ellas disputada por tan sólo dos equipos (no hará falta que le diga cuáles), la otra por los dieciocho restantes; en la primera, al que queda en cabeza se le proclama campeón, al que queda segundo (a la par que último, claro) se le desciende, no a Segunda que eso sería impensable sino a los infiernos. En cambio en la otra liga, la de dieciocho, tres o cuatro equipos pelean por un título al que llaman tercer puesto (para disimular) mientras que los restantes bastante tienen con luchar por evitar el descenso (éste no virtual, sino real) a Segunda División.

En baloncesto, afortunadamente, hace ya años que las cosas no son así: hubo un tiempo en que así fueron, y no faltarán quienes atribuyan a ese tiempo buena parte de la popularidad que este deporte (en su modalidad de clubes) llegó a tener en nuestro país. Pero hace ya unos cuantos años que el título de campeón de la ACB no es cosa de dos sino de tres o cuatro equipos, a veces más incluso. Nuestro deporte eludió a tiempo el modelo bipartidista y, no sin esfuerzo, finalmente logró una competición en la que cualquiera puede ganar a cualquiera. Algo que aún resulta un terrible quebradero de cabeza para el futbolerismo dominante, para todos aquellos incapaces de entender el deporte de este país si no es en base a la eterna bipolaridad Madrid-Barça. Pero al resto, a aquellos que aún amamos este juego por encima de cualquier otro, nos produce una íntima satisfacción el comprobar que aún hay otros mundos, otras posibilidades más allá de la dualidad oficial. Y sin embargo…

Y sin embargo, este año no puedo evitar tener la sensación de que vamos para atrás, de que volvemos ligeramente hacia el pasado, de que de algún modo todo nos conduce (también a nosotros) hacia esa misma bipolaridad. Y no es cuestión de buscar culpables pero la culpable, de haberla, habría de ser una vez más esa crisis que ya tantas veces he mencionado (y tantas que aún la habré de mencionar). Crisis que provoca que aquellas entidades con presupuestos finitos se los encuentren este año aún más finitos (en todos los sentidos) que nunca, mientras aquellas otras (dos) con presupuestos infinitos comprueban una y otra vez que para ellas no hay crisis que valgan, que este año sus fondos tampoco parecen tener fondo. Ventajas de no tener que cuadrar los ingresos con los gastos al término del ejercicio, ni con artificios contables siquiera; ventajas de poder disponer más o menos libremente de los dineros del fútbol cuando los del baloncesto ya no dan más de sí. Fin de la digresión (creo).

Y si éramos pocos parió la abuela, en estas estábamos cuando de repente resucitó Don Florentino, se produjo el deseado segundo advenimiento del Ser Superior a la par que Supremo, el verbo se hizo carne y habitó de nuevo entre nosotros para que otra vez asistiéramos a la multiplicación de los panes y los peces y los ronaldos, prodigiosos milagros que para él son pan comido (nunca mejor dicho), le basta con mover un solo dedo para poner a todo el mundo a sus pies. En fútbol ya nada ni nadie se le resiste, en cambio en baloncesto por increíble que ello parezca aún no ha podido con la NBA, será que Stern y sus secuaces aún no han acabado de comprender la insigne grandeza de esta Entidad, aún menos la incontestable supremacía de su divino Presidente. Así que LeBron y Kobe aún no vienen, por el momento, todo se andará, pero que tiemble Europa que el Florenteam (versión básquet) ataca de nuevo…

No, esta vez Florentino aún no ha fichado a Kambala (aunque tal vez él piense que sí), de hecho debe ser casi al único que no ha fichado, de hecho cualquier parecido con la plantilla madridista de hace cuatro meses es mera coincidencia. Tres meras coincidencias para ser más exactos llamadas Felipe Reyes, Bullock y Llull, algún otro superviviente hay por ahí pero no por gusto sino porque aún no han encontrado qué hacer con él ni dónde colocarlo. La revolución, qué les voy a contar yo que ustedes no sepan, empezó por la doble eme, es decir, Maceiras, otrora sumo hacedor de tantas plantillas blaugranas, aterrizado finalmente en Madrid para sentarse a la derecha del Padre, para convertirse en el representante de Florentino en la Tierra; y Messina, don Ettore, el soñado, el deseado, aquél por quien durante estos últimos años han suspirado todos los grandes de Europa y hasta algún otro de allende los mares si hemos de creer todo aquello que nos cuentan. Lo decíamos el otro día, Maceiras + Messina = Títulos, de ahí tal vez esas siglas que llevan en la camiseta… ¿o acaso habían pensado que significaban otra cosa?

Claro que en el Madrid no todo el mundo las tiene todas consigo: el madridismo baloncestero (que haberlo haylo) anda con la mosca detrás de la oreja por la cosa aquella de largar a Raül López y por la cosa ésta de intentar echar a Hervelle, si bien éste, de talante peleón así en la cancha como en los despachos, dice que él no se irá por las buenas, que en todo caso tendrá que ser por las malas, agarrándole de los pelos si ello es preciso (dado el rasurado capilar que se gasta el susodicho, la tarea se me antoja harto complicada). Mientras que el madridismo mayoritario, el futbolero de natural y baloncestero sólo con carácter eventual, tampoco acaba de verlo claro: han leído y/u oído por ahí que Messina es un entrenador defensivo, concepto éste que con sólo escucharlo les produce urticaria, se les aparece Clemente, les tiemblan las piernas, te dicen presos del pánico (más de uno me lo ha dicho) a ver si éste va a ser otro Obradovic, no jodas… Y uno no es que joda o deje de joder, uno simplemente piensa que tiene delito que buena parte del madridismo aún tenga como bestia negra al último entrenador que les dio una Liga Europea, mandahuevos… Te aburres en un partido de fútbol y no pasa nada, ganas 1-0 y todos tan contentos, el fútbol es así, son cosas del fútbol, lo único importante es el resultado, lo de menos es jugar bien; ahora bien, aburrirte en un partido de baloncesto, eso no por dios, ganas metiendo menos de setenta y es el acabose, se cuestiona al entrenador, al equipo, a la sección, a la supervivencia entera de este deporte en su plena integridad…

Para intentar ganar esos títulos (que lo de hacer un juego más o menos atractivo aún está por ver) llega una ristra de jugadores cada uno de su padre y de su madre, que cabe suponer que aún tardarán un buen rato en conjuntarse aún por mucho que Messina se empeñe: Kaukenas (mucho mejor penetrador que tirador, aunque algún madridista aún no se haya dado por enterado), Lavrinovic (Darius, para mi gusto bastante peor que su hermano Krystof, pero ellos sabrán), Travis Hansen (la misma muñeca que estuvo en Vitoria, pero ya no las mismas piernas, me temo), Velickovic (una joya, a poco que le cuiden), Dasic (apenas tengo el gusto, pero tiene buena pinta), Garbajosa (entre los que le rechazan por acabado y los que le desprecian porcolchonero, resulta casi repulsivo leer ciertos foros en estos días…) Y como no, desde Vitoria llegan aquellos que habrán de ser alma, corazón y vida en este equipo, Don Pablo Prigioni, tras largo culebrón de casi dos meses (que obligo a Oleson a hacer el camino inverso, de repente convertido en el madridista más breve de la historia), y Don Sergi Vidal, tras pequeña culebrilla de apenas dos días. Añádase finalmente al mayor de los hermanos Samb, que anda a cala y a prueba en Madrid (por las lesiones de Lavrinovic y del superviviente VDS) tras haber perdido un buen par de años dando tumbos por media NBA, y el resultado final de todo ello resulta ser que mimbres tiene Messina todos los que quiera: ahora ya sólo queda ver cuánto tarda en armar el cesto.

Eso sí, mimbres con fecha de caducidad. Quitando la pareja balcánica, el resto de los recién llegados anda ya rondando o sobrepasando la treintena, hete aquí otro motivo de preocupación para un madridismo que A) desearía tener un equipo de futuro, pero B) quiere ganar títulos desde ya. Dado lo difícil que es hallar la cuadratura del círculo, Maceiras parece haber optado por B en detrimento de A, mal que les pese. Los experimentos con gaseosa, ya saben, aquí vamos a lo seguro, quien quiera jóvenes que se haga de la Penya, nosotros a lo nuestro, a Mirotic le mandamos pa Palencia, al Jódar éste ya veremos dónde lo colocamos… M&M parecen tener claro que el futuro no existe, por definición. Veamos qué tal se les da el presente.

Y ahora tocaría hablar largo y tendido del Barça, era lo previsto… pero mucho me temo que habrá de quedarse ya para la siguiente entrega, hoy esto se me ha ido de las manos, qué le vamos a hacer, tenga usted paciencia, aguante un poco más…

 

(III)

A comienzos del verano sonaron las alarmas en Can Barça: Ersan Ilyasova y David Andersen, piezas esenciales de los éxitos en la 08/09, a saber, título de Liga y Final Four de la Euroliga, decidían de un plumazo tomar las de Villadiego, o las de Milwaukee y Houston para ser más exactos, dejándoles ahí en medio dos pedazos de agujeros sumamente difíciles de rellenar… para otros, tal vez; no así para un Joan Creus que en su segundo año al frente del baloncesto blaugrana parece haber conseguido no ya igualar sino corregir y aumentar su trabajo de hace doce meses, y ello gracias a la utilización de dos armas básicas que el gran Chichi parece manejar a las mil maravillas, a saber, un buen puñado de euros para gastar, y un incomparable sentido común para saber en qué gastarlos. Muy pocos pueden disponer a su antojo de la primera, pero son aún menos los que pueden disponer libremente de la segunda.

Así pues, cuatro huecos había para tapar, los ya mencionados de Ilyasova y Andersen más los de aquellos otros Santiago y Barrett que acabaron cayendo por su propio peso. ¿Qué hacer? Otros tendrán que apañárselas con lo que puedan, no así el Barça, grande entre los grandes, si el de enfrente (en plan denuevo rico merced al segundo advenimiento del Ser Superior, véase la entrega anterior) ficha a tutiplén (que no es jugador sino expresión) nosotros no habremos de ser menos, que hay cuatro huecos pues nosotros fichamos a cinco, a cuál mejor, y luego ya decidiremos qué hacer con el que nos sobra…

Cinco fichajes que son más bien cinco lujos: pongamos por ejemplo (el primero que se me viene a la cabeza) Erazem Lorbek, probablemente el segundo mejor jugador del pasado Eurobasket de Polonia, tan sólo por detrás de Pau; de no haber caído prematuramente por cinco faltas ante los serbios, quién sabe si no habríamos tenido un rival muy distinto en aquella Final. Aquel recluta patoso que se presentó al mundo mundial en todo campeonato europeo sub habido y por haber, aquel que gastó un año a las órdenes de Izzo en Michigan State, aquel que cada junio flirteó inútilmente con el draft, aquel que en Málaga fue a estrellarse contra la intransigencia de Scariolo, tú olvídate de tus fundamentos al poste, tú limítate a tirar de tres que yo lo que había pedido era un clon de Garbajosa, aquel muchacho que un día pareció que se nos quedaría en nada, hoy, previo paso por Moscú (es decir, por Messina, casualmente), se nos ha convertido en uno de los mejores jugadores interiores de Europa. Un lujo a su alcance (es decir, al alcance de Creus).

Como aquel otro llamado Terence Morris; algunos (pocos) aún le recordamos en sus tiempos universitarios, allá por finales del siglo pasado o comienzos de éste, defendiendo brillantemente la camiseta de los Terrapinsde Maryland. Allá por su año júnior le daban entre los tres primeros del draft, pero hete aquí que en su año sénior cayó en desgracia, vayan ustedes a saber por qué, así que la NBA acabó por pasar olímpicamente de él. Favor que le hizo de paso al baloncesto europeo, que se ha dado el gustazo de contar durante unos cuantos años con un jugador finísimo (en todos los sentidos), puro cuatro con una pinta de tres que tira de espaldas, eficacísimo así en las distancias cortas como en las largas; una joya que ha iluminado en estos últimos tiempos al Maccabi y que ahora habrá de iluminar al Barça para gozo y disfrute de la afición blaugrana, de la afición al baloncesto en general y de Manel Comas (y todos aquellos que le escuchamos) en particular.

Ahora bien, no contento con quitarle una pieza esencial al Cheska y otra al Maccabi, Creus optó también por darse un garbeo por el baloncesto nacional, yendo a llevarse (casi) lo mejor de cada casa. De la casa malagueña se llevó a Boni Ndong, portento (en todos los sentidos) senegalés cuyo papel en la vida parece ser ir haciendo olvidar a Santiago allá por donde pasa; en Málaga le echarán de menos, aunque tampoco dejarán de echarle en cara aquel repentino encogimiento de brazos en el momento más decisivo de los playoffs (contra el Barça, precisamente). Y de la casa vitoriana o gasteiztarra (baskonista, en suma) se llevó a Pete Mickeal, ese tres de libro que debe tener todo equipo grande que se precie (y que venía siendo el punto débil del Barça, tanto más con los constantes achaques de Barton). Y ya está, rivales convenientemente diezmados, plantilla cerrada, cuatro que se fueron, cuatro que llegan, asunto terminado, hale, a descansar… ¿o no?

Pues no. Aún faltaba diezmar también la casa del vecino de al lado, aún quedaba la guinda del pastel. Y vaya guinda, por cierto. A nadie le amarga un dulce, dicen, tanto más si es el propio dulce el que viene a buscarte cuando tú ya ni te planteabas podértelo comer. No, no tema, no le voy a calentar otra vez la cabeza con el nudo y el desenlace del culebrón Ricky, si a usted el verano le pilló hibernando (por contradictorio que ello resulte) siempre puede rebuscar un poco por este mismo blog, sin demasiado esfuerzo encontrará no menos de ocho o diez entradas al respecto. La conclusión final es que el Barça, por el módico precio de tres millones y medio de eurillos de nada, va a darse el lujo de contar durante (al menos) un par de años con un jugador que ya está a nivel NBA a día de hoy, pero que eso con ser bueno ni siquiera es lo mejor: lo mejor es que ese nivel aún habrá de seguir creciendo durante el tiempo que permanezca en Can Barça. Sabemos qué Ricky llega, pero aún resulta mucho más tentador imaginar qué Ricky se irá.

Todo pinta de color de rosa en este Barça (fiel reflejo de su equipo de fútbol, por cierto), tanto más si miramos hacia su segunda equipación, no se preocupen si aún no la han visto, créanme que el día que se la encuentren no les pasará desapercibida. Porque además, a todos los nombres antedichos habrá que añadir por supuesto el núcleo duro, Lakovic, Sada, Navarro, Basile, Grimau, Fran Vázquez, ya saben lo que dicen, si algo te funciona (como es el caso) casi mejor es no tocarlo, simplemente cuidarlo, darles mimitos a estas criaturillas para que no les entre la tentación de marcharse, al fin y al cabo dónde van a estar mejor que aquí. Añádase a Barton, de momento el decimotercer jugador, de momento sin ficha, cuando se recupere tendrán que pensar que pensar qué hacer, a quién quitan para ponerle… Quién sabe, quizás al duodécimo, quizás al único jugador que aún nos falta por mencionar, quizás a Jordi Trías.

Trías por sí solo merece párrafo aparte. Trías a día de hoy es un desperdicio de jugador, y no se me entienda esta definición en términos peyorativos para el susodicho porque nada más lejos de la realidad. Trías, a día de hoy, tendría plaza de titular en no menos de doce o trece equipos de la ACB, hasta catorce o quince si me apuran. Pero Trías, barcelonista hasta la médula, sigue en Can Barça entiendo que por propia voluntad, peleando por su cuota de minutos contra monstruos como Lorbek, Morris, Vázquez o Ndong, sin que le haya servido de escarmiento su negativa experiencia del pasado año. Y está muy bien, y si consigue hacerse un sitio me quitaré una vez más el sombrero (que no uso, pero como si lo usara), pero yo a día de hoy no puedo evitar tener la sensación de que esta opción de quedarse, perfectamente legítima en términos contractuales y sentimentales, le acabará resultando contraproducente en términos profesionales. No sé si me explico…

Fin de la tercera entrega de esta ACB que viene, y ahora habrían de venir unas cuantas más, a razón de una por equipo… Pero la ACB ya no es que venga, es que ya está aquí, a cuatro días vista como quien dice. Ya saben, esto no es cuando quiero sino cuando puedo, mi tiempo es un bien cada vez más escaso y me temo que esta vez me ha pillado el toro. En estos cuatro días tendré que apañármelas (o intentarlo, al menos) para contarles algo del resto de equipos, de tal manera mi blog me va a quedar aún más descompensado que la propia competición ACB, en lo que se refiere al equilibrio entre los dos grandes y el resto. Mea culpa (mea, y de mis circunstancias). En cualquier caso, continuará… (espero)

 

(IV)

Querejetizando que es gerundio. Cualquier parecido entre el Tau que dejamos en junio y el Caja Laboral que nos encontramos en octubre es mera coincidencia. Y cualquiera que sólo mire a los que se fueron, Prigioni, Rakocevic, Vidal, Mickeal, se echará probablemente las manos a la cabeza… justo antes de reparar en los que llegaron: que no serán los mismos, que apenas si se les parecen en nada pero que de talento no andan escasos precisamente, aunque las lesiones (y algún que otro problema burocrático, también) aún no les hayan dejado demostrarlo: miren por ejemplo a ese Marcelino Huertas que ya en nada recuerda a aquellacabra loca que hace años llegó a la Penya; le tocará hacer olvidar a Prigioni, tarea ímproba, pero que acaso sea él uno de los pocos que pueda conseguirla. Miren a Oleson, absurdo damnificado del culebrón Prigioni, diez meses tiene por delante para sacar a pasear su clase y darle con ella al Madrid en sus mismísimas narices. Miren a Pau Ribas, antes (casi) Ricky bis, ahora (más o menos) Vidal bis. Miren al canadiense (y ex canario) English, enchufador compulsivo, o miren por ejemplo a Walter Herrmann, otro con muchísimas cosas que demostrar tras la especialización obsesiva a la que se vio sometido en Unicaja y tras (sobre todo) sus fallidas experiencias en NBA. Y añádase a Elías, Lior Eliyahu, lo más grande que ha producido el baloncesto israelí en estos últimos tiempos, aunque a algunos aún nos cueste imaginárnoslo a las órdenes de Ivanovic… y aunque esa misma duda vale también para el resto de los nuevos, cómo mezclará cada uno de ellos con don Dusko, que uno mientras lo escribe no puede evitar preguntarse por qué con Ivanovic siempre nos hacemos esta misma pregunta, por qué no nos la hacemos también con los demás, como si Dusko estuviera a un lado y el resto del mundo al otro, cría fama y échate a dormir… Añádase a los temporeros Rodríguez (puertorriqueño) y Micov (ruso), y añádase cómo no a los que ya estaban, Saneme, Barac, Teletovic, Splitter, sobre todo Splitter, por encima de todos Splitter. Sí, querejetización a medio-largo plazo, pero que aspira a producir éxitos desde ya mismo.

No menos irreconocible habrá de resultarnos Unicaja, aunque éste aún se siga llamando igual. Cabezas ya es historia (como lo son Haislip, Ndong, Kelati… pero la historia de Manolito es mucho más larga) y se ve que Aíto pensó que para sustituirle ya le bastaba con lo que tenía, que para dar descanso a Cook el mismo Gomis le podría hacer un apaño (aunque el francés tenga de base puro lo que yo de monje cisterciense, pero en fin, va en gustos); pero hete aquí que el apaño se les averió para medio año (el pareado no estaba preparado), así que a modo de emergencia hubieron de recurrir al cohete Pooh (de pequeño le llamaban Winnie the idem, por goloso) Jeter. Perímetro americanizado en grado sumo, tanto más si acoge al impenitente triplista Taquan Dean. A su lado, como siempre Berni, como casi siempre Welsch y ahora también Saúl Blanco, por fin en un grande, ansioso estoy de ver de qué es capaz. Un poco más hacia dentro les cabe el honor de recibir con los brazos abiertos al grandísimo (no en términos de tamaño, sino de calidad) griego Giorgios Printezis, así como a dos proyectos de futuro que hoy ya son magnífico presente, el Guille Rubio y el inglés Freeland, unidos todos ellos a los clásicos Jiménez y Archibald. En algún foro me pareció percibir cierto llanto y crujir de dientes por parte de algún aficionado malagueño, pero a mí me da la sensación de que el proyecto no pinta tan mal, es más, de que pinta francamente bien. El tiempo (ese juez insobornable, ya saben…) dará o quitará razones.

Y pasemos al EACCP, Equipo Antes Conocido Como Pamesa, ahora conocido como Valencia Básquet Club aunque aún no sepamos muy bien cómo llamarlo, aunque Valencia a secas nos cueste (parece que estemos hablando de Villa, Silva, Albelda), aunque Valencia Básquet se nos haga un poco largo, a ver si llega pronto un patrocinador y nos saca de este sinvivir. Llegar, lo que se dice llegar, llegó Nando de Colo, ése cuyo apellido tanto se parece (cambiando solamente una vocal) a la trayectoria del equipo valenciano en estos últimos tiempos, ése a quien en su país aún le reprochan haber anotado la canasta más absurda en toda la historia del baloncesto francés, así lo llaman. Llegó pues De Colo (magnífico fichaje, en mi opinión), y llegó… muy poquito más, que no están los tiempos para excesos, y allí todavía menos: si acaso ese americano (de USA), Rawle Marshall, a quien no tengo el placer de conocer, o aquel base chuponcete, Marko Marinovic, a quien conocimos en Girona y luego reencontramos en Menorca, o ese otro ucraniano plagado de consonantes, Lishchuk… Y poco más que rascar; bueno, sí, los que allí siguen, Nielsen, Flo Pietrus, Rafa Martínez, Kosta Perovic y ese Víctor Claver que este año habrá de dar por fin (y siempre y cuando las lesiones le respeten) ese paso adelante, sí o sí… En cualquier caso, malos tiempos para la lírica en Valencia. Spahija tendrá equipo para (intentar) meterse en playoffs, pero no diría yo que para mucho más.

En Badalona también han tenido que reinventarse, si bien no tanto por capricho como por necesidad. Que a la fuerza ahorcan, vamos, aunque las penas con pan son menos, y si dispones de tres milloncejos y medio para ir tapando huecos, como que lo llevas mejor. Lo malo es que son muchos los agujeros por tapar, así que poco reflejo quedará en la plantilla; lo bueno, que sin ese montante los agujeros aún habrían seguido estando ahí, y éstos a la larga habrían tenido que repercutir en la plantilla… Rollos filosóficos al margen, que no son horas, recordemos simplemente que para la cosa de la dirección llegan Valters (desde Fuenlabrada) y Mario (Bruno) Fernández (desde Canarias); que para la cosa de la anotación llegan Tríplovic, o sea Tripkovic (desde Belgrado) y Clay Tucker (desde sabediós dónde); y que para la cosa de la intimidación (es un decir) llegan el vallecano Bueno (desde Fuenlabrada, desde todas partes en realidad) y el brincador francés Koffi, que ya en el pasado Eurobasket nos mostró que es también algo más, mucho más que facultades físicas. Añádase la continuidad de Edu H-S y Bogdanovic, y añádase sobre todo la eclosión de la nueva camada deyogurines verdinegros, alguno de los cuales ya llega al primer equipo para quedarse: Norel (que ya estaba), Pere Tomás (que casi), Eyenga (a quien se darán el lujo de otorgarle la segunda plaza de extracomunitario, y cuya exhibición del sábado ha pasado mucho más desapercibida de lo que merecería: si esos mates los hubiera hecho en el concurso de la NBA -todo se andará-, no habría telediario en el mundo que no nos los mostrara)… Ah, y la penúltima joya de la corona, por supuesto, Josep Franch. Este año aún le veremos poco, es decir, que iremos viéndole poco a poco, tampoco tengamos prisa, todo se andará.

En Gran Canaria en cambio no hay reinvención que valga, ni falta que les hace. Continuidad cien por cien, bendita sea en estos tiempos de mudanza: Marcus Norris, el incombustible Jim Moran, Savané, Augustine, Fisher, Sanders… Vale, sí, se les fue English pero éste aún no había aterrizado en el aeropuerto de Foronda y allá en Las Palmas ya me le tenían buscado un sustituto, otro igual pero corregido y aumentado, un Jaycee Carroll que tiene una pinta extraordinaria, que las mete como el que lava y que aparenta tener esa tan apreciada facilidad para la integración que suelen traer todos los mormones, tanto más si habla ya perfectamente el castellano por haber ejercido de misionero en Chile (como su coleguilla Travis Hansen, por cierto). Es decir, que todo apunta a otro gran acierto grancanario, ya ven ustedes qué sorpresa, qué casualidad. Como acaso lo sea también Tomás Bellas, su habitual pesca en LEB (como antes lo fue aquél a quien viene a sustituir, Mario Fernández), esta vez desde Cáceres (donde al parecer no le olvidan, de hecho sólo les falta poner carteles de Wanted con su foto por todas las esquinas). El pastel debería completarlo Will McDonald, el retonno, aunque este tío no sé cómo se las apaña que allá por donde pasa forma el lío, con él llego el escándalo se titularía su película; se ve que el hombre se fue de Vitoria sin despedirse, a la francesacomo si dijéramos, y Querejeta (que está a la que salta) se ha enfadado y hasta ha encontrado de paso el resquicio para denunciarle ante la FIBA, faltaría más. Y ya casi me olvidaba, Salva Maldonado ya es historia en Gran Canaria, llega (vuelve, más bien) Pedro Martínez a reescribir su historia.

 

(V)

Mumbrú se fue a Bilbao, sin dejar dolor ni pena en las huestes madridistas, ya de por sí bastante escépticas con su rendimiento en estos últimos tiempos. Pero su rendimiento mejoró en playoffs y mejoró aún más durante el Eurobasket, sorprendiendo a propios y extraños, sorprendiendo incluso a aquellos que ya le dábamos por perdido para la causa. Mumbrú llega a Bilbao para convertirse legítimamente en piedra angular(qué bonito suena esto) de este nuevo BBB, este Bizkaia Bilbao Basket al que todavía no sabemos muy bien cómo debemos llamar. Llega Mumbrú y llega un Jerome Moïso que sigue siendo toda una garantía para cualquier juego interior (aunque no en todos los sitios hayan sabido apreciarlo), y llega uno de los más infravalorados (por ahora) bases de este país como es Javi Rodríguez, y hasta llega un enchufador de primera línea como es Chris Warren… Súmese a todo lo que ya había, Blums, Salgado, Paco Vázquez, Markota, Banic, Seibutis, y descubriremos que estamos una vez más ante un pedazo de proyecto, un proyecto que aspira a seguir creciendo y a meterse en su Copa por méritos propios y no por el mero hecho de ser el anfitrión. Por ponerles un único pero, aún no se atreven con el emergente griego Pappas, aún le siguen cediendo una y otra vez al mejor postor, ahora toca el Kolossos Rodas, qué nombre tan apropiado por cierto. Todo se andará.

Y de Bilbao bajémonos a Sevilla, al otrora conocido como equipo sin alma, ahora de nuevo en busca del alma perdida. Quién sabe, tal vez este año la encuentren, para intentarlo han fichado a Joan Plaza (y a Tabak, que va en el lote), que se ve que todavía anda el hombre con cierto resentimiento por cómo acabó sus días en lacasa blanca, y ello sin que le hubieran dado jamás una plantilla ni parecida siquiera a la que ahora tiene Messina. Razón de más para tener muchas cosas que demostrar, para intentar sacar petróleo de una plantilla que creo yo (o quiero creer) que pinta mejor que las de años pasados: siguen Miso (a quien yo no acabo de ver de base, pero en fin), el francotirador Tyrone Ellis, el esperanzador Xavi Rey, el estancado (en mi opinión) Juanjo Triguero y ese Dusko Savanovic que acaso sea (otra opinión) el jugador más feo de toda la ACB. Y llega la joya de la corona, tal vez el jugador más infravalorado de la Liga, un Josh Asselin que ahora dispondrá por fin de un escaparate mucho mayor donde mostrar sus cualidades; y con él los interesantísimos Calloway y Kirksay, un esperanzador chico checo llamado Satoranski, los no menos esperanzadores Cabanas y Sastre… Y por llegar, llegaba también como fichaje estrella el ex spartan (de Michigan State) Maurice Ager, pero hete aquí que aún no había acabado de llegar y ya se está yendo, que la plaza de extracomunitario que le tenían reservada será al final para Asselin por esas cosas de los pasaportes, que para tapar el hueco han tenido que fichar deprisa y corriendo a Domen Lorbek (a ver si las cosas le salen mejor que en el Estu), qué bonito, toda la familia unida en la ACB. Insisto, me gusta más este Cajasol que otros Cajasoles anteriores (pero sin pasarse, tampoco vayamos a exagerar), y si consiguen que por fin la gente acuda en buen número al pabellón de San Pablo ya ni les cuento… (eso sí, que no se despisten que de momento lo tienen ocupado, al Madrid le recibirán en Dos Hermanas, vaya por dios).

La última mudanza del Fuenla se ha producido en estos días, de Alta Gestión ha pasado a Ayuda en Acción(suena casi a jugada defensiva), no porque la oenegé en cuestión vaya a gastarse los dineros que no tiene en tan absurdo empeño sino porque el verdadero dueño del patrocinio, es decir Adecco (no sé si les suena) ha decidido regalárselo a la susodicha organización, toma ya mecenazgo, dos patrocinios por el precio de uno como si dijéramos. Una de dos, o tienen poca fe en llevar su nombre unido a un club deportivo, o tal vez crean que haciendo esto pueden sacarle más rentabilidad publicitaria al invento. Ellos sabrán, mientras paguen… En cualquier caso esta última mudanza del Fuenla no deja de ser una nimiedad al lado de la producida este verano, ningún equipo ha tenido que reinventarse por completo como el fuenlabreño, toda la plantilla dada la vuelta como un calcetín. Siguen los argentinos Mainoldi y Sandes, se estrenan todos los demás. Y de entre ellos, mención especial habrá de merecer un jugador que me ha encantado siempre que le he visto jugar, el uruguayo Esteban Batista, se me antoja incomprensible que este pívot de fantásticos movimientos al poste bajo no haya desembarcado antes en ACB; por razones que francamente se me escapan, durante su carrera ha jugado en sitios tan dispares como Atlanta Hawks, Maccabi de Tel Aviv, Pozuelo y Aguas de Calpe (no precisamente en ese orden). Ahora llega desde Sunchales, Argentina, y espero que esta vez sea para quedarse por mucho tiempo. Y junto a él, más nombres que también son toda una garantía: el damnificado de Murcia Chris Thomas, el incombustible Laviña, el prometedor Quim Colom, el socorrido Cortaberría, el jugón (para lo bueno y para lo malo) Gerald Fitch, el puro tirador Voskuil, el descomunal letón Berzins, el misterioso (llamémoslo así) Antelo, .. Sí, cada uno de su padre y de su madre, pero que la mano de Guil (y compañía) ha logrado que a día de hoy ya parezcan (e incluso sean) un buen equipo. Tampoco podía ser de otra manera.

Un poco más al norte, allá por el Instituto Ramiro de Maeztu, parece que por fin empiezan a mirar hacia el futuro con algo de optimismo (o acaso con algo menos de pesimismo). Se supone que la situación económica sigue siendo inquietante pero no alarmante (o al revés) pero al menos en el plano deportivo parecen empezar a ver algo de luz (tenue, todavía) al final del túnel. Ya que hay poco para gastar, sepamos al menos en qué nos lo gastamos, debieron decirse, y sabiéndolo fueron de cabeza a por Albert Oliver: no fue fácil, que el Equipo Antes Conocido Como Pamesa primero le dejó ir y luego le sujetó cuando ya salía por la puerta, pero al final la operación pudo llevarse a buen término, gracias a lo cual hoy Estudiantes puede presumir de tener por fin un base, un buen base, un verdadero base, un pedazo de base, acaso el base más parecido a Azofra que encontrarse pueda en el mercado. Confianza ciega (y merecida), ha firmado por cinco años teniendo ya treinta, como si Estu y Oliver desde siempre hubiesen estado condenados a entenderse. Sólo puede salir bien, como habrán de salir bien el sobrio Nik Caner-Medley y ese Blake Ahearn (los de Telemadrid no se complican con el apellido, le llaman Bléik, a secas) que puede ser otra de las sensaciones de la temporada, una especie de Oleson en versión estudiantil, extraordinario tirador que en caso de emergencia te puede hacer también de base, hace unos días me le encontré desempeñando precisamente ese papel (bastante bien, por cierto) en un partido de la Liga de Verano de Las Vegas que dio el Plus. Lo demás, ya saben: sigue Jasen convertido en santo y seña, sigue Popovic, sigue incluso Suárez (por los pelos, que a punto estuvieron de llevárselo, a ver cuánto dura), llega en plan de temporero Germán Gabriel (más delgado, pero fuera de punto) para tapar el hueco dejado por los extraños achaques de Iturbe, y el resto es cantera, cantera, cantera: Granger deberá dar un paso adelante, esperemos que también lo dé Clark, esperemos que a Beirán le dejen darlo y a todo ello añadamos al belga Driesen que parece haber vuelto mejoradísimo tras su cesión al UB La Palma (lo que no es de extrañar, si a mí en mi trabajo me enviaran unos meses a la Isla de La Palma también mi vida mejoraría sobremanera). Lo dicho, razones todas ellas para el optimismo… aunque mesurado, de momento: con no pasar los apuros de estos dos últimos años será ya más que suficiente.

Claro que de apuros (económicos, sobre todo) saben en Manresa más que en ningún otro sitio. La mejor noticia es que siguen vivos (y coleando) en ACB, la segunda mejor noticia es que al menos apareció Suzuki para salvarles los muebles. Y en el plano deportivo pues como siempre, orfebrería fina: Jaume Ponsarnau se fue a la Liga de Verano de Las Vegas, nos contó en un blog (o similar) sus andanzas y de paso aprovechó el viaje para traerse a dos tipos con buena pinta, el rocoso y trabajador Brian Cusworth (ya conocido por estos pagos, por los lucenses, más concretamente) y el espumoso Ahmad Nivins, que dicen que puede causar sensación. Además se han sacado de la manga a un portentoso triplista ucraniano, Gladyr, han recuperado para la causa a Román Montáñez, han pescado alguna prometedora cosilla en LEB y similar (no le quitemos ojo a Vinicius), han dado el mando en plaza a Rodrigo San Miguel y han conservado como oro en paño a Jordi Grimau y Alfons Alzamora, quien con el búlgaro Kaloyan Ivanov y el antes mentado Cusworth conformará un juego interior que no será precisamente el mejor del mundo, pero que a duro y pétreo muy pocos le van a ganar. Lo dicho, orfebrería fina: insuficiente para hacer olvidar al grandísimo Asselin, insuficiente tal vez para evitar pasar apuros, pero más que suficiente para que una vez más les reconozcamos en su justa medida el enorme mérito de seguir vivos (y coleando) en nuestro baloncesto.

 

(y VI)

Año I después de Borchardt en Granada. Año I después del mejor y más lesionable pívot que conoció la ACB en estos últimos tiempos. Nada ya será igual… lo que no tiene por qué significar necesariamente que vaya a ser peor: Gianella, Juanpi Gutiérrez y Juani Jasen son ya casi clásicos de la entidad, como lo acabarán siendo Hunter y ese Pablo Aguilar en quien tantas esperanzas (cada vez más) tenemos todos puestas. Vuelve Jesús Fernández y llegan de lejanas tierras el ex Crimson Tide (es decir, de la Universidad de Alabama) Richard Hendrix (frustradas por ahora sus legítimas esperanzas de meter la cabeza en la NBA), el australiano con pasaporte inglés (como su propio apellido indica) Joe Ingles, el base finlandés (o finés, como ustedes prefieran) Rannikko y el islandés ex del exPamesa Stefansson… si bien éste como si no hubiera llegado, que fue llegar y averiarse las vértebras en aparatosa lesión: finalmente no será tan grave como pareció que sería, pero unos cuantos meses en el dique seco (ustedes disculpen la cursilería, propia de otros tiempos) no se los va a quitar nadie. Todos ellos, por supuesto, a las órdenes de uno de los más grandes y menos valorados técnicos de nuestro baloncesto, sólo su nombre ya impone, ya imprime carácter allá por donde pasa, Don Trifón Poch. Vale, la plantilla no será para tirar cohetes (tampoco para esconderlos) pero de lo que sí estoy seguro es de que no podría estar en mejores manos. 

Nuevo rumbo (parece) en Murcia. Hace meses cambiaron de dueño, y el nuevo (señor Carabantes) de entrada pareció no ir a dejar títere con cabeza, algún comentario al respecto ya se dejó caer por este blog. A Hussein le agradecieron los servicios prestados trayéndose en su lugar a Moncho Fernández, nuevo en esta plaza, el responsable técnico de aquel sueño, tan bello como efímero, llamado Los Barrios. Y entonces dio la sensación de que no tendría ni medio equipo que llevarse a la boca, pero hoy, apenas un par de meses después, bien podemos decir que les ha quedado una plantilla de lo más apañadita: llega Milos Vujanic, aquel a quien un día nos vendieron como futuro base de los Knicks, justo hasta que aquella terrible lesión le partió su carrera y su futuro; luego intentó rehabilitarse en Barcelona, salió cruz y anduvo de acá de allá, penúltima parada Estambul (Efes), última estación Murcia, nada menos. Todo un lujo para un modesto: el físico ya no será el mismo, pero el talento permanece, ése no se lesiona. Llega también Scepanovic (ya en Granada mostró estar en la cuesta abajo, pero algo de baloncesto le quedará todavía), un americano de campanillas como Roger Powell, el delineante lituano Delininkaitis y el aún prometedor (pero a ver si le dejan asentarse en algún sitio) Moncasi; y añádase además el espectacular proceso de brasileñización emprendido por la entidad (¿será la cercana influencia de Monsalve?) merced a la llegada desde tierras malagueñas del dúo formado por Paulo Prestes y Vitor Faverani, jóvenes pero sobradamente preparados (Prestes desde luego, a Faverani le tengo menos visto). Todos ellos se sumarán a la joya Marco, al eterno triplista Robles y a Chris Moss para componer un proyecto sumamente atractivo, de los más apetecibles de ver de entre los modestos de esta Liga, nada que ver con otros Murcias que conocimos estos últimos años. Hay que ver, quién nos lo hubiera dicho hace apenas dos meses.

La ACB tiene a bien dar de nuevo la bienvenida al Lucentum, ahora convenientemente rebautizado como Meridiano Alicante: un equipo que apuesta por el continuismo respecto a la que fue su plantilla de LEB… aunque, nombre por nombre, esta plantilla nos suena más a ACB que algunas otras que llevan media vida en ACB: Avdalovic, Stojic, Cazorla, Llompart, Txemi Urtasun, Rejón, Jorge García, tipos todos ellos que parece ya como si fueran de la familia; y sigue Kyle Hill (medio ascenso le deben, visto lo visto en la Final Four), y sigue Martynas Andriuskevicius (que quién sabe, acaso el día menos pensado deje de ser eterna promesa y se nos convierta en un pívot medianamente decente), y llega un americano curtido ya en mil batallas europeas, ese Mario Austin a quien un lejano día rebautizaron en NCAA como SuperMario (sí, ya lo sé, no es muy original) por los innumerables tapones que ponía… Todos ellos, por supuesto, a las órdenes de un pedazo de entrenador como sigue siendo Óscar Quintana, por más que su histrionismo arbitral (llamémoslo así) le juegue malas pasadas demasiado a menudo. Parecen tener equipo más que de sobra para salir airosos, aunque no sé por qué me da que acaso puedan tener el enemigo en casa: en esas oficinas no suelen caracterizarse precisamente por su paciencia, y el propio Quintana ya se ha quejado amargamente en estos días, como si ya hubiese escuchado ruido de sables a su alrededor… Tranquilidad, señores, relájense y disfruten, háganme el favor, que equipo tienen para ello.

Continuismo también en Guipúzcoa, que si el pasado año fueron razonablemente bien las cosas, hoy parece conveniente no moverlas demasiado, no la vayamos a liar. Sergio Sánchez, Uriz, Panko, Doblas (tras suexcursión a Las Vegas), y el incombustible Bernard Hopkins continúan, como continúa (aunque parece como si fuera nuevo) ese Edgar San Epifanio a quien tantas ganas tenemos de ver (y qué difícil resulta resistirse a la tentación de apodarle MiniEpi). Y con refuerzos de calidad: desde Valencia Miralles, desde Sevilla Ignerski, desde La Laguna (LEB) Detrick, y desde Turquía Antwain Barbour, aquél que un día no demasiado lejano entusiasmara a la afición tinerfeña. Ah, y se me olvidaba, desde tierras malagueñas, cambiando la playa de El Palo por la de la Concha, llega a tierras donostiarras don Raimundo López de Vinuesa, que dicho así parece como si habláramos de algún banquero que fuera a hacerse cargo de la entidad (qué más quisiera él, y no digamos la entidad) pero que en realidad nos estamos refiriendo a alguien más conocido simplemente como Rai López, consumada joya de la cantera de Unicaja y de las categorías inferiores de nuestro baloncesto, por fin ante su primera oportunidad de verdad en ACB. Que sea para bien (que lo será).

Tras sólo un año de ausencia Valladolid vuelve a ocupar su legítimo lugar en ACB, ese mismo sitio que ocupó toda la vida como quien dice. Bienvenido sea… y ahora, cumplido el feliz trámite de recibirles como se merecen, torzamos el gesto: evidentemente las cosas no son fáciles por Pucela desde que se les fastidió el tema filatélico, acaso ya desde antes no lo fueran. Y sé que si algún vallisoletano tuviera a bien pasarse por aquí (cosa improbable, dado el escaso número de gente que suele pasarse por aquí) no le gustaría lo que voy a escribir, pero aún así no me queda más remedio que escribirlo: hombre por hombre, esta plantilla del CB Valladolid me parece, con diferencia, la más floja de toda esta ACB (tampoco se preocupe demasiado ese hipotético -y utópico- lector vallisoletano: dado mi habitual tino para estas cosas, lo más probable será que acaben en playoffs): Puyada, Dumas, Grunfeld (me suena de algo este apellido), Isaac López, Baldo, Eulis Báez, Ortega, el batallador Battle… y todo un clásico (a la par que gran escribidor) como es Van Lacke, y el ex Murcia Lamont Barnes, pero que resulta que en Pucela les crecen los enanos, y los problemas, y los pasaportes que éstos esperaban no les acaban de llegar, que lo de hacer un equipo en base a lo que puede ser no parece buena cosa, que ya decía un jefe que tuve hace muchos años que lo que es, es, y lo que no es, no es (sí, todo un filósofo era el tío). En resumidas cuentas, que todo ello así sumado se me antoja muy poca cosa, trabajo ímprobo le espera al bueno de Porfi Fisac, milagros va a tener que hacer la criatura… Ojalá me equivoque.

Y si es por bienvenidas, cerremos con la más feliz de todas, el retorno de Galicia a la ACB aunque haya tenido que ser por sentencia judicial. Los más jóvenes ya no recordarán que hubo un tiempo aún no demasiado lejano en el que OAR Ferrol, Coren Ourense, Breogán y este mismo Obradoiro solían frecuentar la máxima categoría de nuestro baloncesto. Pero desde el último descenso lucense el vacío se había instalado en la esquina noroeste, así que benvido sea el retorno de este Xacobeo 2010 Blu:sens (nada menos). Un Obra (empecinémonos en llamarle así, que es más corto) que durante buena parte del verano no tuvo buen pronóstico (ni buen pronóstico, ni cuerpo técnico, ni jugadores, ni…), justo hasta que un bello día se pusieron a la tarea y luego ya no pudieron parar; créanme que el resultado les ha quedado hecho un primor, en mi muy modesta opinión: pónganle de quinteto titular (por ejemplo) al argentino (aunque no lo parezca) Stanic, a su paisano el Tuki Bulfoni, a aquel griego Vassileiadis que ya pasó y dejó buen recuerdo por Málaga, al cotizado Reyshawn Terry y al aún más cotizado Marc Jackson (el último recuerdo que tenemos de él fue aquella impresionante rabieta que se pilló en Vistalegre vistiendo la camiseta de Olympiacos, tras durísimo enfrentamiento con los pívots madridistas; pero que no nos hará olvidar tantas otras buenas actuaciones anteriores, en Cantabria o en la mismísima NBA); añádanse a este guiso piezas clásicas en ACB como Manzano y Pasalic, un toque de veteranía (Higgins) y una buena dosis de juventud, personalizada en los cedidos Aguilar, Alfonso Sánchez y Nenad Dedovic (o Djedovic), joya de la cantera blaugrana que como dispare todo lo que apunta puede ser la sensación de la Liga. Evidentemente no lo van a tener fácil, por supuesto que les va a tocar sufrir… pero no tanto como les va a tocar gozar. Que les quiten lo bailao.

Y ese baile lo empezarán en apenas unas horas, recibiendo en su Multiusos Fontes do Sar al vigente campeón, al todopoderoso Barça, precisamente. Sí, claro, así en principio parece que no pudiera encontrarse otro enfrentamiento más descompensado, ningún pronóstico más evidente. Pero recuerden lo que dijimos hace ya unas cuantas entregas, una de las grandes ventajas de esta Liga es que cualquiera puede ganar a cualquiera (que luego lo gane o no ya será otra historia; pero poder puede), y ello aún en estos tiempos de crisis. No demos nada por supuesto, ni en éste ni en ningún otro partido; pongámonos cómodos, simplemente, y dispongámonos a disfrutar.

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Publicado octubre 26, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

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