mirando a Francia   Leave a comment

(publicado el 17 de septiembre de 2009)

 

La última vez (que yo recuerde) que nos enfrentamos en partido oficial, nos metieron de treinta. Fue hace ya cuatro años, el veintitantos de septiembre de 2005, en Belgrado. Francia había perdido su tren hacia la final tras remontada inverosímil de Grecia, España había perdido el suyo tras canasta (casi) sobre la bocina de Nowitzki. Creímos que los franceses estarían más tocados anímicamente, pero fue justo al revés: Parker (que no había hecho un gran Campeonato) se salió, los nuestros no estuvieron, Pesquera dijo adiós y nuestra selección tardó dos años (Mundial mediante) en volver a perder partido alguno; entretanto la francesa hizo un mal Mundial 2006, un aún peor Eurobasket 2007, no encontró plaza para Pekín 2008 y hasta tuvo que disputar una repesca para poder colarse en el último vagón del Eurobasket 2009. Todo lo cual, a efectos prácticos, hoy por hoy ya no sirve absolutamente para nada, claro.

Vayamos al presente, pues: Francia presenta un quinteto titular de campanillas, encabezado por Tony Longorio Parker (sobran las presentaciones) a quien acompañan Nico Batum (incipiente proyecto de megaestrella por el que siento especial debilidad: rebotea, tapona o machaca con la misma cara de crío con la que te cose a triples; en Portland le tienen de especialista defensivo, pero es y será muchísimo más que eso), Boris Diaw (que está haciendo un campeonato excelente… o quizá no tanto, pero que en los pocos minutos que he podido ver a Francia siempre le he visto francamente bien), Ronny Turiaf (corazón abierto, trabajo incansable, entrega absoluta, intensidad total) y Flo Pietrus (que no es precisamente santo de mi devoción, pero que habré de reconocer que en su selección siempre suele estar a un nivel muy superior al que muestra en ACB). Añadamos a un sexto hombre más que interesante, Nando de Colo, escolta del que hablaremos mucho en los próximos meses y cuyo apellido tanto se parece a la marcha de nuestra selección en las primeras jornadas de este Eurobasket. Puede ejercer de base, pero el papel de playmaker suplente suele desempeñarlo Jeanneau, nada del otro mundo en mi muy modesta opinión; a mí particularmente me gusta más Antoine Diot, joven y prometedor clon de Rigaudeau a quien todavía no parece que den muchas confianzas. ¿Qué más? Koffi (otro de quien hablaremos mucho próximamente, y que tiene la extraña capacidad de brincar y brincar como si se hubiera tragado un muelle), Bokolo, Traore… En resumidas cuentas: un quinteto titular impactante, y un banquillo que en mi modesta opinión deja bastante que desear. En fondo de armario les ganamos, creo.

¿En otras cosas? Pues depende; a mí me preocupa sobremanera, por ejemplo, su evidente superioridad física en las posiciones exteriores, el dos y el tres: nosotros pondremos dos puros doses y ellos nos opondrán dos puros treses, Batum y Diaw, si bien éste último puede jugar casi de cualquier cosa, del uno al cinco, donde le plazca. Será cosa de intentar aprovechar las cualidades de Navarro y Rudy (tiro exterior sobre todo, esperemos que hoy tengan el día) e intentar minimizar las suyas, y de esperar a ver si afloran la tradicional inconsistencia de Diaw (si bien en este Torneo no parece estar mostrándola) y la evidente inexperiencia de Batum, cuyo cara a cara con Rudy (si se produce) será digno de verse, seguro que los ojeadores de los Blazers no perderán ripio de lo que suceda sobre la cancha.

Como digno de verse será también el cara a cara (o espalda contra espalda, según) entre Pau y Turiaf, que compartieron durante unos meses el vestuario de los Lakers. Por cierto, que ahí dentro habría de suceder exactamente lo contrario que en la parte de fuera: ellos serán muy físicos, todo lo que usted quiera, pero en lo que se refiere a centímetros los Gasoles les sacan (casi) la cabeza, hasta Garbajosa es más alto, Felipe ya no pero lo suple con otras cualidades… De espaldas al aro deberíamos imponernos (no sólo por altura; también, y sobre todo, por calidad), siempre y cuando asumamos que ellos nos van a buscar mucho las cosquillas, que defenderán por contacto y los árbitros van a permitírselo, no por su cara bonita sino porque así está siendo en todos los partidos durante todo el Torneo. Asumámoslo, sin pucheros, sin aspavientos, sin gestos innecesarios de frustración, no nos encojamos e intentemos situarnos al mismo nivel: tendremos menos músculo, pero no tenemos por qué ser menos físicos.

Y por esta misma vía llegamos a mi principal motivo de preocupación para esta noche: el rebote. Está siendo uno de nuestros puntos débiles durante todo el Torneo (ay, Jiménez…), así en los días buenos como en los malos… y hoy llega Francia; es decir, llega su imponente cuadrilla de brincadores (¿brinqueurs, se dirá en francés?) dispuesta a amargarnos la cena cada vez que un tiro no entre en cualquiera de los dos aros. Trabajo extra para Felipe (aún más) y los Gasoles, pero también para el resto porque en ellos rebotea hasta el tato, del dos al cinco todos saltan como canguros, todos acuden como fieras. Si nos comen los rebotes tendremos menos posesiones (obvio), no sacaremos contraataques, apenas podremos correr, nuestra vida se hará esta noche mucho más difícil.

Y Parker, claro. Parker que de entrada se va a encontrar frente a Ricky, para ambos será su primera vez, media NBA estará pendiente exclusivamente de este duelo, a ver qué es capaz de hacer el chico de El Masnou frente a un rival de primerísimo nivel en aquella Liga. Ahora bien, ¿qué hacer contra Parker? Claro, si yo lo supiera sería entrenador, no estaría aquí dándole a la tecla. Así que simplemente me limitaré a constatar un hecho que resulta evidente para todos aquellos que llevamos ya la tira de años viéndole: Parker, cómo no, te la puede clavar de fuera, pero ésa no suele ser precisamente su especialidad; Parker te mata penetrándote (suena mal), dividiendo la zona cual cuchillo en mantequilla, entrando hasta dentro con facilidad suprema, acaso sea hoy por hoy el mejor base del mundo en esta suerte. Habremos de tener en cuenta esto a la hora de valorar la distancia que le damos en defensa, y habremos de asumir que cada vez que se vaya del Ricky, Llull o Cabezas de turno (cosa que hará docenas de veces, nos pongamos como nos pongamos) algún pívot habrá de surgir para intentar cerrarle el camino… aún a riesgo de que doble al que esté solo y nos la clave otro. Sí, ciertamente es una ecuación de difícil solución, no nos va a resultar nada fácil despejar la incógnita…

Dicho todo lo cual, acaso habré sumido al sufrido lector en un estado de pre-depresión, hay que ver, cuántas cosas buenas tienen ellos, se nos van a comer con patatas, etc, etc. Nada más lejos de la realidad (espero): ellos también tienen defectos: ayer mismo nos contaban, por ejemplo, que son el peor equipo en tiros libres de todo el Torneo (es decir, que en eso están incluso peor que nosotros) con apenas un 58 por ciento; en triples tampoco me parecen especialmente fiables: es decir, te la puede clavar cualquiera (mención especial para Batum, y quizá también para De Colo, de cuyo acierto del otro día aún andarán lamentándose) pero no son tiradores puros, no te la clavan con regularidad. De su falta de centímetros y de banquillo ya hablé antes, y añadiría además un factor psicológico nada desdeñable: ellos se sienten ahora en un estado de frustración muy parecido al que sentimos nosotros en Atenas 2004, en las horas previas a nuestro enfrentamiento de cuartos de final contra USA; es decir, han hecho un campeonato impecable, han ganado a todo dios, han quedado primeros de todos los grupos habidos y por haber, y el premio que han obtenido a cambio es cruzarse contra España, precisamente contra España, que empezó mal pero ahora (parece que) está bien, y cuya final olímpica de hace un año aún repiquetea en las memorias de todos aquellos franceses que tuvieron el placer de verla. Vamos, que nos tienen más miedo que a un nublao (que decía mi abuela), desde luego más miedo del que nosotros podamos tenerles a ellos. Deberíamos aprovecharlo.

En resumidas cuentas: creo sinceramente (aún a pesar de mi natural pesimismo) que, calidad por calidad, tenemos más calidad que ellos. Creo (incluso) que ganaremos si somos capaces de minimizar nuestros defectos y optimizar nuestras virtudes, y si somos capaces (sobre todo) de recuperar nuestra mejor versión, la de ayer ante Polonia o la de hace tres días (a partir del segundo cuarto) ante Lituania. Ganaremos si somos nosotros mismos, pero sin olvidar nunca que nosotros seguimos siendo también nuestro peor enemigo. Ganémonos pues, como primer paso para ganar luego a Francia.

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Publicado octubre 26, 2012 por zaid en preHistoria, selecciones

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