otro tema menor   Leave a comment

(publicado el 12 de noviembre de 2009)

 

El que avisa no es traidor (es avisador) así que yo les aviso ya de antemano: en este post no encontrarán más que un montón de chorradas (es decir, como siempre, pero esta vez aún más si cabe), por lo que si tienen cualquier otra cosa más importante que hacer (qué sé yo, rascarse, irse a ver el Cuéntame o elMiénteme, tocarse cualquier parte de su cuerpo que les dé gusto, ordenar recibos atrasados, pensar en las musarañas o simplemente mirar al vacío) yo les aconsejo muy sinceramente que no se les ocurra dejarla por leer toda esta sarta de tonterías. Avisados quedan.

Porque la única razón de ser de este post es expresar mi total acuerdo y absoluta solidaridad con una breve nota que el Director de Gigantes, Paco Torres, escribió hace ya unas cuantas semanas en su revista, y en la que aludía al cachondeo (no recuerdo que él empleara esa palabra) en el que se han convertido los dorsales en nuestra Liga ACB. Y cuando digo dorsales no me refiero al número, que ahí me parece perfecto que cada uno (dentro de un orden) lleve el que le dé la gana, faltaría más, sino a lo que figura (o debería figurar) por encima del número, es decir, a lo que es (o debería ser) el (presunto) apellido de cada jugador.

En aquel breve texto Paco Torres mencionaba ya dos casos puntuales, a cual más fascinante: póngase usted a ver un partido del Ayuda en Acción Fuenlabrada, Fuenla para los amigos, y encontrará un jugador que luce sobre su dorsal las siglas C.T. Y punto (o más bien dos puntos, uno por cada letra). ¿C.T.? Mira que se me ocurren casi infinitas posibilidades, Cayo Torres, Chandler Thompson, Cristina Tárrega, Cuentin Tarantino (ya sé que es con cu, o sea con Q, pero permítanme la licencia), cualquiera que se nos pueda ocurrir pero no, los iniciados (llamémonos así) sabemos que dichas siglas pertenecen en realidad a Chris Thomas, base que fue de la Universidad de Notre Dame y del Club Baloncesto Murcia, y que hoy defiende con (más o menos) brillantez y acierto la camiseta naranja calabaza del susodicho Fuenla. Y mira que si se pusiera simplemente Thomas todos le reconoceríamos, todos sabríamos perfectamente a qué atenernos pero él no, él se hace llamar C.T., con dos… iniciales.

O póngase usted a ver un partido del Xacobeo 2010 Blu:sens, Obradoiro o simplemente Obra para los amigos, y encontrará un jugador que en su dorsal dice llamarse REY. Claro, usted de inmediato se dará una palmada en la frente y exclamará, anda, mira, Xavi Rey, cómo no había caído, fíjate, yo que le hacía en Sevilla, yo que le hacía más alto, yo que le hacía más claro de piel, qué raro, no parece el mismo… Evidentemente no es el mismo, evidentemente no se trata de ése ni de ningún otro rey, ni Borbón ni Baltasar siquiera, Rey no es título ni apellido sino trozo de nombre, las tres primeras letras de Reyshawn Terry, nada menos. Que digo yo que la criatura habrá pensado que como nadie iba a saber pronunciarlo pues lo dejo así, que esas tres letras sí que se las sabe todo el mundo… Bienintencionado el chaval, pero quizá no debería infravalorarnos de ese modo, que el nombre nos podrá costar pero el apellido se nos da como hongos, que los más viejos del lugar llevamos toda la vida asociándolo con una chica rubia medio desnuda montada en un caballo blanco, aquella botella gorda envuelta en una redecilla, Terry me va

Dos casos paradigmáticos, pero es que hay más. Miremos por ejemplo al Club Baloncesto Murcia, en cuyas espaldas encontraremos un VLADO y un TOMAS, sin ir más lejos. Vlados tampoco es que haya muchos por estos pagos (y Divac lleva ya mucho tiempo retirado como para que nos vayamos a confundir a estas alturas), pero ¿Tomas? A ver, Pere Tomás sigue en la Penya, Marko Tomas ya no anda por la ACB, Chris Thomas (o sea, C.T.) se fue de allí echando pestes y ahora ya sabemos que está en el Fuenla (y además es con hache)… Nada más lejos de la realidad, puesto que VLADO y TOMAS resultan ser los afamados Scepanovic y Delininkaitis, montenegrino y lituano respectivamente, que uno hasta llega a pensar si no habrá sido todo una simple cuestión de espacio, como los apellidos no les cabían decidieron poner los nombres, que en fútbol no pasa nada si las letras les rebosan por las mangas pero aquí con las camisetas de tirantes pues menudo problema, a ver cómo lo apañamos, o reducimos la tipografía o les llamamos de otra forma, ustedes verán…

Y así podríamos seguir hasta el infinito (y más allá): tíos (legión) que se ponen el nombre o el apodo en lugar del apellido, tíos que añaden las iniciales de sus hijos, tíos que escogen el segundo apellido en vez del primero para así rendir tributo a su madre… (mira que admiro a Lucio Angulo como jugador y -aún más si cabe- como bloguero, pero aquello de que en su camiseta pusiera ESPINOSA -no sé si hoy sigue poniéndolo- siempre me revolvió las tripas). Todo se andará, y el día menos pensado aparecerán Eliyahu o Burstein (por ejemplo) pidiendo figurar en caracteres hebreos, o Lischuk o cualquier otro exigiendo legítimamente que les pongan en cirílico, y no faltará quien pida que en su camiseta ponga CANELO en homenaje a su mejor amigo del hombre, y de ahí a que alguien de acendrada religiosidad se coloque un DIOS TE AMA ya sólo habrá un paso…

Ya que nuestra ACB tiene por costumbre mirarse en el espejo de la NBA para las cosas más nimias y más chorras, no estaría de más que lo hiciera también para esto: son ya más de veinte años de seguir regularmente aquella Liga y en todo este tiempo, miles y miles de jugadores después, tan sólo recuerdo un único caso de alguien que haya llevado en su espalda otra cosa diferente a su apellido (si acaso añadiendo la mera inicial de su nombre, en caso de coincidencia en el mismo equipo): hoy todos podemos hablar coloquialmente, aquí y allí, de Kobe, LeBron o Shaq, pero ellos bien que lucen sobre sus hombros el BRYANT, JAMES u O’NEAL correspondiente. Y acaso no haya habido en toda la historia de este deporte apodo más universal que el de Magic, pero ello no impidió que éste luciera el apellido JOHNSON sobre su 32 durante toda su carrera profesional. La única excepción (que confirma la regla) es actual, y tiene que ver con el pívot carioca Maybyner Rodney Hilario, que movió cielo y tierra y no paró hasta conseguir (apelando a la acendrada tradición brasileña de utilizar apodos en vez de nombres, así desde el Presidente de la Nación al último de la fila) que en su camiseta pusiera NENÉ, simplemente Nené, nada más que eso. Y por increíble que parezca semejante nimedad hizo correr en USA ríos de tinta, sesudos articulistas pusieron el grito en el cielo, a ver con qué derecho, a ver quién se ha creído éste que es, a ver qué méritos ha contraído para que tengamos que llamarle sólo por el apodo, hasta ahí podíamos llegar…

Pero Raül (que aquí siempre se puso RAÜL) fue LOPEZ en Utah, Rudy (que aquí siempre se puso RUDY) es FERNANDEZ en Portland, Ricky (que aquí siempre se ha puesto simplemente eso, RICKY) tendrá un día que aguantarse con que le pongan RUBIO en Minnesota o en dondequiera que juegue… Allí, así en NBA como en NCAA (y sospecho que igualmente en NFL, NHL, MLB o cualquier otra sopa de letras que se precie), estas cosas las llevan absolutamente a rajatabla, en cambio aquí más bien parecen el coño de la bernarda, con perdón. No soy partidario de reglamentar casi nada, pero si se te viene una corriente de agua quizá te convenga canalizarla siquiera mínimamente, no vaya a ser que se te desborde más todavía… Puestos a pensar en apodos, en nuestro baloncesto sólo recuerdo un caso (también aludió a él Paco Torres) de apodo que se convirtiera legítimamente en nombre oficial, opacando (vaya verbo) a cualquier otra denominación, y ése fue EPI, que se retiró hace ya muchos años por cierto. A partir de ahí los demás (su hijo inclusive), por favor, tengan la bondad de colocar sobre sus hombros exclusivamente su apellido, y no duden que la ACB, el baloncesto y el sentido común les estarán eternamente agradecidos.

Lo que no significará que luego todos nosotros no podamos llamarles como queramos, faltaría más, pero siempre partiendo de que ellos se hagan llamar exclusivamente como se llamen, aunque sólo sea por una simple cuestión de formalidad… Pero insisto, si a usted todo esto al fin y al cabo no deja de resultarle una solemne tontería, permítame que le diga que en el pecado lleva usted la penitencia; no me venga quejándose ahora, recuerde que yo al principio ya se lo advertí…

Anuncios

Publicado octubre 26, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: