¿poloniazo?   Leave a comment

(publicado el 16 de septiembre de 2009)

 

Esta mañana, en el trabajo, un compañero me comentó que iba a presentarse voluntario ante su señora para bajar con sus niñas al parque a la hora del partido ante Polonia, ya que si se quedaba en casa probablemente no podría resistir la tentación de verlo, y en ese caso tal vez no podría soportar tanta tensión… (curioso deporte el nuestro, pensé, capaz de generar tanto estrés que hasta sus mejores aficionados huyen a veces de él, así cómo demonios van a mejorar nuestras audiencias). Supongo que finalmente la lluvia le habrá frustrado tan ingenioso plan, que no habrá podido irse a ningún sitio ni tampoco aguantarse las ganas de echar un ojo (o los dos) al televisor, a ver cómo iban… pero vamos, que sospecho que no le habrá dado un pampurrio ni un infausto ni ataque de ansiedad alguno ni habrá tenido que morderse una uña tan siquiera, digo yo que no se quejará, partido más plácido jamás se vio.

Otros en cambio nos sentamos ante el televisor con la mente puesta en aquel angolazo y aquel chinazo, temiéndonos tal vez un poloniazo en toda regla; bastó apenas un minuto para despejar nuestros temores y limpiar nuestra imaginación. Por haber, hasta hubo alguno que ayer, en un momento de suprema estupidez, escribió que somos buenos y ahora ya por fin hasta empezamos a parecerlo, que somos infinitamente mejores que los polacos, (…) pero es que yo a estas alturas empiezo a tener la sensación de que todo eso ya apenas sirve para nada… En qué hora, me podía haber comido la mano un cerdo, francamente. Sí que sirve, claro que sirve. Si un equipo bueno se enfrenta a otro (digamos) menos bueno, lo normal, más allá de presiones ambientales (casi inexistentes, por cierto) y demás zarandajas, sigue siendo que sea el primero el que se lleve el gato al agua. Esto afortunadamente sigue siendo un juego, en el que afortunadamente suele ganar el que mejor juega.

Ahora bien, ¿equipo bueno, dije? He ahí la clave, que por fin empezamos a serlo, y a parecerlo incluso. Hasta el choque ante Turquía fuimos poco más o menos una banda, una panda de jóvenes talentosos que hacían cada uno la guerra por su cuenta sin que parecieran tener un proyecto común. El lunes nos pusimos a Lituania por montera y a ratos ya sí empezamos a parecer un buen equipo. Hoy lo fuimos. Desde el minuto 1, por fin sacudidas las telarañas, por fin sin regalar un cuarto de ventaja, con el ritmo (alto) adecuado, con Pau imperial y Navarro sublime, y con un jugador que no fue precisamente el mejor pero a quien hoy me apetece elogiar porque digamos que no he sido muy generoso con él en los últimos tiempos: Alex Mumbrú. Dije (y lo mantengo) que ésta probablemente será su última cita con la selección, que ni siquiera necesitará anunciar su retirada porque ésta caerá por su propio peso… lo cual no me impide reconocer que hoy ha sido fundamental en el segundo cuarto: metiendo triples, sí, pero también apareciendo donde menos se le espera, completando contraataques o recuperando balones imposibles. Y todos los demás (hasta Marc se va animando, muy despacito), y esos polacos que se van disolviendo como un azucarillo mientras nosotros por un momento parece como si volviéramos a ser lo que fuimos, parece como si hasta pudiéramos volver a soñar…

Pero yo no sería yo si no le recomendara de nuevo que ponga mucho cuidado en lanzar las campanas al vuelo (como tantos otros ya están haciendo en demasía), no vaya a ser que más dura sea luego la caída. Hemos barrido brillantemente a Lituania, que sólo ha ganado un partido en este Eurobasket, y aún más brillantemente a Polonia, que sólo ha ganado dos. Tan cierto es que hemos mejorado como que aún no hemos hecho nada. Los franceses serán mejores o peores que nosotros (que de eso ya habrá que hablar mañana largo y tendido) pero en cualquier caso se encuentran a años luz de polacos y de (estos) lituanos. Los pies en el suelo pues, la cabeza a ser posible sobre los hombros, y, sobre todo, antes de imaginar a dónde vamos, tengamos bien presente de dónde venimos. Por lo que pueda pasar. Y a mi compañero, mañana le recomendaré encarecidamente que se ofrezca voluntario ante su señora para bañar a las niñas, preparar la cena, recoger la cocina, repasar los deberes escolares de sus hijas, acostarlas, contarles no uno sino varios cuentos a cada una y hasta sacar a pasear al perro (que no tiene, pero que no le vendría mal comprarse uno, más que nada por si hay prórroga): que ganaremos o perderemos (menuda obviedad) pero que el sufrimiento (y el disfrute, todo a la vez: bendito deporte éste, una de las pocas actividades de la vida que nos permiten sufrir disfrutando y disfrutar sufriendo al mismo tiempo), ese no nos lo va a quitar nadie.

(Para acabar me perdonarán ustedes un cuasi off-topic, o como demonios se llame eso: me reconocerán que esta vez los cuartos de final les han quedado primorosos, pleno total de derbys, toda clase de rivalidades territoriales: Rusia-Serbia -el que menos-, Francia-España, Eslovenia-Croacia, Turquía-Grecia. Vamos, que ni hechos a propósito…)

Anuncios

Publicado octubre 26, 2012 por zaid en preHistoria, selecciones

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: