sin conocimiento de causa   Leave a comment

(publicado el 9 de diciembre de 2009)

 

He estado de puente largo durante cinco días, cinco hermosos días con sus correspondientes noches alejado del mundanal ruido, sin más contacto con el exterior que el estrictamente imprescindible, sin más contacto con el baloncesto que el mero seguimiento de sus resultados, sin haber podido tener acceso ni tan siquiera a una sola imagen de nuestro deporte durante todo este tiempo, por ahí andarán grabadas para lo que sea menester. Escribo pues sin conocimiento de causa, sin haber tenido ocasión de presenciar la aparatosa derrota del Fuenla ante la Penya, pero todavía alucinado ante las consecuencias que dicha derrota (más todas las anteriores) ha desatado en la populosa población del Sur de Madrid.

Y qué quieren que les diga, yo desde ese mismo desconocimiento no puedo evitar tener la sensación de que el Fuenlabrada la cagó ganando aquellos cuatro primeros partidos, de hecho fue tal vez lo peor que les pudo pasar. Si hoy estuvieran con cuatro victorias y siete derrotas (es decir, exactamente como están) pero unas y otras hubieran llegado salteadas, alternas, hoy a nadie se le ocurriría rasgarse las vestiduras por ahí abajo. Pero no, las cuatro victorias llegaron de un tirón y de repente se vieron casi líderes, recibiendo elogios de aquí y de allá, acaparando reportajes hasta en los más sesudos medios de información general, y ante tanta dicha se creyeron los reyes del mambo, se les hicieron los dedos huéspedes, Copa, playoffs, títulos, Euroliga, lo nunca visto, esto va a ser la de dios. Más dura será la caída, suele decirse, y cuando aterrizó la cruda realidad a poner las cosas en su sitio ya no había más recuerdo que esas cuatro victorias, ya nadie parecía acordarse de todo lo anterior.

Y lo anterior fue que a Guil este pasado verano le volvieron el equipo del revés, nueve caras nuevas, el equipo en pleno como si dijéramos, ahí lo llevas, olvídate de todo tu trabajo con los anteriores y apáñatelas como puedas con éstos, búscate la vida, tú sabrás. Y bien que se la buscó, y otra vez trabajó como un ———— (añádase el término políticamente incorrecto que cada uno prefiera) hasta conseguir engrasar un equipo decente, y llegaron los resultados, el éxito sorprendió a la propia empresa, el acabose que era más bienempezose y que vendría con un continuose plagado de rivales difíciles, de infinidad de lesiones, de bajones por doquier, sabido es que no se puede ser sublime sin interrupción, si hoy es tiempo de vacas flacas algún día volverán las gordas, sólo es cuestión de tener paciencia…

¿Paciencia, dije? ¿y qué demonios es eso? La paciencia es un bien cada vez más escaso en el deporte profesional, tanto da que se trate de un tipo como Guil que se ha dejado los huevos en el empeño durante año y pico, total para conseguir que un equipo que viene siendo el paradigma de la modestia y que acostumbra a manejar un presupuesto de miseria (en términos ACB, me refiero) logre codearse con la flor y nata del baloncesto nacional. Y fíjense, gracias al trabajo de tipos como Guil habíamos llegado a creernos que el Fuenlabrada era una rara avis en nuestro baloncesto, una institución que tenía la extraña costumbre de hacer extraordinariamente bien las cosas. Pues no, tonto estoy, se ve que estábamos equivocados, hoy ya sé (o creo saber, desde mi desconocimiento) que el Fuenlabrada en el fondo es un club como todos los demás, uno de tantos, un equipo como otro cualquiera.

Publicado octubre 26, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

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