ellos se lo pierden   Leave a comment

(publicado el 21 de enero de 2010)

 

Cuentan las crónicas que Moncho Monsalve ya no es seleccionador de Brasil. Cuentan esas mismas crónicas (si bien no con estas mismas palabras) que allá en la ribera del Amazonas (y aledaños), de repente imbuidos de fervor patriótico tras la designación de Río como sede de los Juegos de 2016, de repente han decidido que ganar ya no es una opción sino una especie de necesidad histórica, razón por la cual han adoptado raudos las medidas oportunas que habrán de garantizarles el éxito en toda empresa deportiva que se precie. Y cuentan también que una vez puestos a la tarea, unidos todos bajo el mismo lema, menos samba e mais trabalhar, como primera providencia han acordado que todo seleccionador, venga de donde venga, sea del deporte que sea, habrá de residir necesariamente durante todo el año en aquel bello a la par que inmenso país. Que hombre, que si esto te pilla con treinta años pues a lo mejor te da más o menos lo mismo, pero si te pilla con sesenta y cinco tacos, problemas físicos diversos y tratamientos por doquier, pues como que tener que renunciar a todo ello a estas alturas de tu vida digamos que te toca un poco las narices (entre otros sitios). Y que si eres seleccionador de hockey sobre hierba pues a lo mejor tiene su lógica, no digo yo que no, no imagino que haya muchos brasileños practicando el noble deporte del stick en otros países (ni en el suyo siquiera). Pero que si eres seleccionador de baloncesto masculino, pues a poco que te fijes descubrirás que la mayoría de seleccionables ejerce su profesión en España, Italia o USA, lugares todos ellos suficientemente alejados de Copacabana o Ipanema como para tenerse que ir a vivir allí, tanto más si los tienes aquí a la vuelta de la esquina. Y cuentan finalmente que Monsalve ya es historia, que la nueva historia habrá de escribírsela Rubén Magnano, de momento hasta 2012, quién sabe si hasta 2016, ello claro está siempre y cuando viva allí, siempre y cuando no salga de allí ni para ver a la parienta (en su caso), si hay que ver a Splitter o a Huertas casi mejor que vaya el Baskonia a jugar a su casa, no vaya a ser que se le ocurra salir y se encuentre el cese a la vuelta…

O dicho de otra manera: ellos sabrán, ellos se lo pierden. Mira que íbamos a ir con Brasil (como segunda opción) en el próximo Mundial, ahora ya no iremos, ahora Brasil será ya para nosotros una selección más, una selección como otra cualquiera, como si nos dicen Angola, Eslovenia, Nueva Zelanda, qué sé yo. Y que conste que no tengo nada en contra de Rubén Magnano, líbreme dios, más bien todo lo contrario: campeón olímpico (real) en 2004, campeón mundial (moral) en 2002, buen entrenador donde los haya como ha tenido ocasión de demostrar en casi todos los sitios por los que ha ido pasando (en Sevilla no, pero que tampoco le dieron mucho tiempo para poder demostrar nada). Nada que objetar, pues, salvo ese pequeño detalle que suelen decir siempre los americanos (los de USA, en este caso), si algo funciona, por favor, no lo toques, ni se te ocurra tocarlo no lo vayas a joder. Y Brasil (selección de) funcionaba como un reloj, funcionaba por fin tras demasiados años sin hacerlo, en 2008 ya rozaron la clasificación olímpica con un equipo plagado de bajas, en 2009 se llevaron para casa el Torneo de las Américas, todos por fin unidos en pos de un objetivo común. Todos por fin unidos alrededor de Moncho Monsalve, un Monsalve que de un grupo de buenos jugadores había creado un equipo y más tarde una piña, un Monsalve que les hizo defender como jamás se había defendido en aquel país, un Monsalve que hasta logró poner de acuerdo a sus jugadores, todos a una pidiendo a gritos su continuidad (que yo no los escuché, pero eso fue lo que nos contaron). Un Monsalve ahora inmerso en una curiosa paradoja, en una de las situaciones laborales más atípicas que se recuerdan: en apenas dos años habrá pasado de la prejubilación a la baja por enfermedad, de ahí al servicio activo y ahora finalmente al paro, el mundo al revés. Sí, al paro, porque ese mismo Moncho Monsalve que hace apenas dos años afirmaba haber puesto fin a su carrera, hoy bien sabe que esa carrera, contra todo pronóstico, vuelve a estar más viva que nunca. A la espera de ofertas, que no habrán de faltarle, que acaso ya le estén llegando, que tal vez le veamos entrenando mucho antes de lo que ahora somos capaces de imaginar. Que hasta en Brasil le verán, que aún habrán de arrepentirse cuando ya nada tenga remedio, que aún habrán de preguntarse en qué hora, quién demonios les mandaría prescindir de un entrenador así. Allá ellos.

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Publicado octubre 27, 2012 por zaid en preHistoria, selecciones

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