Jayhawks, dos años después   Leave a comment

(publicado el 3 de febrero de 2010)

Cumpliendo con mi amenaza de días pasados, heme aquí dispuesto a darles de nuevo la brasa con la cosa ésa de la NCAA, eso sí, tampoco de continuo sino de forma esporádica no se me vayan a asustar demasiado. Y nada mejor que empezar por aquellos que parecen tener más argumentos que nadie para alzarse con el título a primeros de abril (que luego se alcen o no ya será otra cuestión), y que no son otros que los míticos Jayhawks de la no menos mítica Universidad de Kansas.

Sí, no se me sorprenda, esa misma Kansas que hace apenas dos primaveras, anteayer como si dijéramos, se llevó para sus vitrinas (en el supuesto de que las tengan) el título de 2008 tras dar buena cuenta de Memphis (Universidad de) en la prórroga de aquella final maravillosa. Dos años no es nada en términos de baloncesto universitario, tanto menos si de aquel equipo campeón salieron raudas y veloces sus principales estrellas, Mario Chalmers, Brandon Rush, Darrell Arthur, todos ellos hoy luchando denodadamente por su supervivencia en la dura selva de la NBA. Quedar, lo que se dice quedar, básicamente sólo quedaron dos (de entre los que tenían un cierto cartel, me refiero), el base Sherron Collins y el pívot Cole Aldrich, preparados ambos para empezar la dura travesía del desierto… que no fue tal, porque a los susodichos Collins y Aldrich (que dichos así suenan casi a tripulación espacial) se unió ya la pasada temporada una interesantísima camada de yogurines, a saber, los gemelos Morris, la estrella de la mañana Morningstar o el efervescente Tyshawn Taylor. 2009 habría de ser tan solo un año de transición pero acabó siendo mucho más que eso, acabó con los Jayhawks cayendo en semifinales regionales pero saliendo directamente catapultados hacia el favoritismo absoluto en 2010, tanto más si volvían todos y encima se les añadía una guinda imprevista, ese Xavier Henry que en principio debería haber aterrizado en Memphis pero a quien la marcha de Calipari le obligó a pensárselo dos veces y variar sus planes de viaje, no para seguir al susodicho Calipari camino de Kentucky como tantos otros sino para decidirse finalmente por el campus de Lawrence, es decir Kansas, probablemente con muy buen criterio…

Pero vayamos por partes (Jack el destripador dixit), empecemos por sus dos piedras angulares: Sherron Collins es un reputadísimo base ya en su año sénior, que a mí (habré de confesarlo) como director de juego no me acaba de entusiasmar (serán cosas mías, seguro), aunque sí habré de reconocer que tiene buena mano y sobre todo una extraordinaria capacidad de penetración. Y Cole Aldrich es un cénter puro y duro, especie cada vez más escasa en estos tiempos que corren. Visto de lejos recuerda muy vagamente a aquella otra leyenda Jayhawk, Greg Ostertag, pero repito, muy vagamente, afortunadamente para él ya que su potencial es infinitamente mayor que el de aquel armario ropero cuyo mero tamaño le permitió sobrevivir incomprensiblemente durante varios años a la vera de Stockton y Malone. No, este Aldrich también intimida que es un primor, también posee un instinto reboteador impresionante, pero goza además de una muy buena movilidad y de un juego de pies sumamente apreciable. Por ponerle un defecto yo diría que le falta toque, el darle quizá el impulso adecuado a la pelota para que canastas aparentemente sencillas no se le acaben quedando demasiado largas o demasiado cortas, pero vamos, nada que no pueda mejorar ni que vaya a impedirle vivir holgadamente durante muchos años en (como dicen en USA) el siguiente nivel. En 2008 aún apenas jugaba pero ya nos dejó una aparición estelar durante la Final Four, en 2009 ya se salió hasta el punto de que se marcó todo un triple doble (puntos, rebotes y tapones) en pleno Torneo Final (algo que sólo Magic Johnson, Andre Miller y Dwyane Wade habían conseguido antes), y en 2010 sigue arrasando, más que nada porque en este nivel no hay muchos cénters con quienes se le pueda comparar.

El juego interior lo completa otra bestia parda, el mejor de los gemelos Morris, de nombre Marcus, y a su vez el quinteto titular lo completan ese Brady Morningstar que es el típico chico para todo, exterior-blanquito-tirador-robabalones-de-los-de-toda-la-vida, y ese alero freshman Xavier Henry de quien antes les hablaba, ciertamente de extraordinaria calidad pero que aún la muestra con cuentagotas, como si le costara implicarse o mostrarse más participativo en el juego (aunque al fin y al cabo le llevo vistos dos partidos, así que tampoco me hagan mucho caso); seguro que allá por la primavera será serio candidato para la cosa esa del one-and-done, pero vamos, que yo creo que le vendría francamente bien quedarse al menos un añito más en Lawrence, por lo que pueda pasar.

¿Qué más? Pues que del banquillo emerge el sophomore Tayshawn Taylor, no el mejor pero sí el más espectacular de aquella selección USA que allá por julio tuvo a bien ganar el Mundial Júnior de Nueva Zelanda; emerge también otro tirador, Reed, y emerge finalmente para dar relevos interiores el otro gemelo Morris, éste de nombre Markieff (se ve que los padres sólo esperaban uno y cuando apareció el segundo ya no sabían cómo ponerle; llegó tarde al reparto de nombres y también al de talento baloncestístico, me temo). Esporádicos al margen (Xavier Henry también llegó de la mano de su hermano, de nombre -o similar- C.J. pero que apenas pisa la cancha, al menos yo aún no le he visto jugar), nos queda una muy buena rotación de ocho tíos, que en otros baloncestos podría parecer escasa pero en baloncesto universitario resulta ser un bagaje muy superior al de (casi) cualquiera.

Suficiente para estar todo el año flirteando con el número uno del ranking (el que ocupa a día de hoy) y no cayendo nunca mucho más allá del dos, suficiente para arrasar a los fáciles y para ganar también partidos endiablados como el del pasado sábado en Manhattan (no Manhattan New York sino Manhattan Kansas, que haberlo haylo) ante la local Kansas State, eterno rival tradicionalmente modesto pero últimamente muy venido a más, y que les forzó una prórroga a cara de perro de la que salieron finalmente airosos gracias precisamente a (sobre todo) Sherron Collins (sí, para darme a mí en las narices, mayormente). Luego en marzo y en abril pasará lo que tenga que pasar, que equipazos hay unos cuantos y a un solo partido te la puede liar cualquiera, pero hoy por hoy diría yo que nadie parece tener mejor pinta.

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Publicado octubre 27, 2012 por zaid en NCAA, preHistoria

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