¡¡¡Juanito!!!   Leave a comment

(publicado el 18 de enero de 2010)

 

Hace poco más de dos semanas, concretamente el domingo 3 de enero, estuve a punto de cometer un error histórico. Sucedió después de presenciar, vía Andalucía TV, el brillante despliegue de Unicaja, comandado por un imperial C00k, apalizando sin piedad a sus vecinos granadinos. Aquel día estuve a punto de sentarme ante este mismo ordenador (que ya llevaba tiempo sin hacerlo) para ponderar las virtudes del equipo malagueño, para proclamar a los cuatro vientos que ya llovía menos (baloncestísticamente hablando) en la Costa del Sol, que la crisis unicajera al fin se había terminado, que aquel equipo ya sí que empezaba a parecerse a una criatura de Aíto, por fin… Afortunadamente el calendario jugó en mi contra (o sea, a mi favor): fechas entrañables, compras por doquier, de un centro comercial al otro sin apenas tiempo para nada más, qué les voy a contar yo que ustedes no sepan. Cuando quise ponerme aquello ya no tenía ningún sentido, y menos mal, porque de haberlo escrito habría hecho el más espantoso de los ridículos a la vista de todo lo que fue sucediendo después (ya saben, Entente Orleanaise, Baskonia, la definitiva ausencia de la Copa, la de dios). Sí, seguía lloviendo a cántaros en Málaga, así en la calle como en el Carpena, y a estas alturas ya no sabría decir cuál de las dos era mayor novedad.

Y en éstas llegó Juanito. Recapitulemos, viajemos en el tiempo hasta la primavera del año de gracia de 2002. Los míticos Terrapins de la no menos mítica Universidad de Maryland alcanzaban por fin el título universitario, y ello gracias sobre todo a la aportación de un menudo escolta que las enchufaba de todos los colores, acaso empeñado en enterrar definitivamente aquella noche su difícil infancia, su terrible adolescencia, su vida de miseria. Para los americanos (de USA) aquel tipo se llamaba simplemente Juan Dixon; para nosotros, merced a las ocurrencias de Montes (siempre Montes), aquel tipo se nos convirtió en Juanito, ¡¡¡Juanito!!!, como lo gritaba cada vez que incrustaba un triple tras otro en el aro de Indiana. No, Juanito no estaba solo, a su alrededor andaban otros cuantos que también les resultarán familiares, Steve Blake, Chris Wilcox, Lonny Baxter, todos ellos a las implacables órdenes del sargento de hierro Gary Williams. Ganar, lo que se dice ganar, ganaron todos; pero aquella fue, más que ninguna otra cosa, la gran noche de Juanito Dixon.

Juanito fue a parar a la NBA, no podía ser de otra manera, pero ya de entrada tuvo mal pronóstico.Unoymedio de libro, perfecto ejemplo de escolta en cuerpo de base, condenado eternamente a ser evaluado no tanto por su talento como por su estatura. Le fuimos viendo en Washington, en Toronto, en Portland, en tantos otros sitios que ahora ya ni recuerdo, y en todos ellos le fueron pidiendo que ejerciera de director de juego, es decir, le pidieron que fuera lo que no es. Tuvo buenos partidos, es cierto, otros regulares también, pero la inmensa mayoría de sus noches fueron un continuo pelarse el culo en un banquillo tras otro. Su presencia en la Liga se tornó insignificante, poco a poco le fuimos perdiendo la pista, justo hasta ese día no demasiado lejano en el que alguien nos contó que había cruzado el charco, que seguía entregado en cuerpo y alma a la noble tarea de enchufar triples pero ahora al parecer desde el uniforme amarillo del Aris Tesalónica. Pero claro, una cosa es enchufar y otra cosa ya es adaptarse a las necesidades del equipo, no digamos ya integrarse a la vida griega, tanto más para alguien tan de gueto, alguien a quien probablemente ni se le habría pasado jamás por la cabeza de posibilidad de tener que venirse un día hacer las europas. Katsikaris le cortó justo antes de cortarse también a sí mismo, también es casualidad, tú a Málaga y yo a Bilbao, suena casi a título de Disney…

Ya, pero… Vistos los precedentes, cómo no preguntarse qué buscaba Unicaja en Juanito, tanto más si llegaba (supuestamente) para ocupar la vacante de Shammond Williams. Que si hace apenas dos meses escribía yo que el susodicho Shammond no era un base ni por asomo, hoy bien cabría añadir que el susodicho Juanito es aún menos base si cabe. ¿Habrían de tropezar dos veces en la misma piedra, siendo además esta piedra muchísimo más gorda que la anterior? Nada más lejos de la realidad. Ayer ya lo intuimos y hoy tenemos la certeza, Dixon no llega para sustituir a Williams sino a Dean, que bien que se lo ha ganado la criatura. Dixon ejerció de Juanito en estado puro ayer en Fuenlabrada: hizo más en medio partido que Taquan en media temporada (ligera exageración), y eso puede ser sólo el principio. Razón de más para relamernos de gusto imaginando que el puesto de segundo base le sería ya otorgado en propiedad a Rafa Freire (hace dos meses ya le reclamábamos, fue escribirlo y aparecer, sé que no pudo haber relación causa-efecto pero a mí me apetecía mencionarlo)… Pues tampoco, que si la plaza dejada por el segundo base fue ocupada por un escolta, la plaza que ahora deja el escolta (Dean) va a ser ocupada por un segundo base, un sujeto que (según cuenta Solobasket, citemos la fuente) responde al bello nombre de Zabian Dowdell (y no, no teman, de éste no les voy a soltar el rollo biográfico, más que nada porque no tengo ni la menor idea de quién es, de hecho hasta hace apenas unos minutos ni siquiera conocía su existencia; parece que se formó en la modesta Virginia Tech, más que nada porque esa es la camiseta que lleva puesta en la foto). Y el bueno de Freire que habrá de volverse a la Axarquía, me temo, al menos hasta que el sentido común vuelva a imponerse sobre el carnet de identidad.

Volvamos al principio: ayer Unicaja (¿habremos de llamarle Unicajasur a partir de la próxima temporada?) invadió Fuenlabrada, y aquello fue coser y cantar por más que la absurda relajación malagueña y el orgullo fuenlabreño intentaran disimularlo. Y claro, ahora me vuelve otra vez la tentación de escribir aquello de queya llueve menos en Málaga (en todos los sentidos)… No, no teman, no lo haré, no vaya a ser que luego tenga que arrepentirme. No, en su lugar me limitaré a soltar un puñado de obviedades, a saber: la cosa de la Copa ya no tiene remedio, pero la ACB sigue (y la Euroliga no digamos), y ahí están los playoffs para quien los quiera coger. Toca hacer borrón y cuenta nueva, correr un (es)tupido velo, empezar casi de cero y agarrarse a unos cuantos clavos ardiendo: el último (pero no por ello menos importante) se llama Juan Dixon, aunque por estos pagos algunos prefiramos seguir llamándole Juanito: Y háganme caso, ese clavo tiene (por fin) muy buena pinta.

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Publicado octubre 27, 2012 por zaid en ACB, NBA, preHistoria

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