por la gracia de FIBA   Leave a comment

(publicado el 16 de diciembre de 2009)

 

Ayer, les supongo ya al cabo de la calle, tuvo lugar el sorteo del próximo Mundial de baloncesto, que se celebrará (esperemos que sea motivo de celebración) en Turquía a finales del próximo verano. Pero no teman, no les doy a dar la brasa con los rivales que le han correspondido a nuestra selección, otros ya lo han hecho sobradamente y además, digo yo que hasta agosto ya habrá tiempo para insistir en ello. No, yo les voy a dar la brasa con algo que sucedió en los días previos, es decir, la adjudicación por parte de la FIBA de las cuatro plazas que se reserva por invitación. Que ya sabemos cómo son los rectores de tan magna institución, no acostumbran a dar puntada sin hilo, a ver si van a ser ellos como sus colegas de la FIFA, sufriendo los pobres durante unos cuantos meses, mira que si no se nos clasifica Argentina, mira que si no se meten Francia o Portugal, ahí sumidos en la angustia y la desazón… Nosotros en cambio no, a ver qué clase de vulgaridad es esa de tener que ganarte la clasificación sobre la cancha, nosotros nos reservamos cuatro invitaciones y se las damos a quien nos parezca, faltaría más, sin disgustos innecesarios, sin mangoneos de ninguna clase…

Dicho y hecho, y los dos primeros (por ponerles un orden, que en realidad no hay orden ninguno) agraciados resultan ser Rusia y Lituania. Nada que objetar, por supuesto, si de mí hubiera dependido yo también les habría adjudicado gustoso la invitación. El tercero resulta ser Alemania, y ahí ya como que me entran más dudas, mire usted. Más allá del pasado Eurobasket Alemania ya nos dejó fríos en los Juegos Olímpicos, ya se metió por los pelos (y por las repescas) en dichos Juegos Olímpicos tras habernos dejado igualmente fríos en el Eurobasket de 2007, tanto más en el Mundial de 2006… Alemania tradicionalmente viene siendo Nowitzki y once más (por más que alguno de esos once se llame Kaman de vez en cuando), pero hoy por hoy aún no está nada claro que el susodicho Dirk vaya a volver a su selección el próximo verano, más bien todo lo contrario. Y una Alemania sin Nowitzki viene a ser como un jardín sin flores, como una tortilla sin huevos, como una Oktoberfest sin cerveza, un sinsentido, una sinrazón. No, no me entusiasma la invitación a Alemania, aunque pueda entenderla; pero esperemos que les salga bien.

Y llegados a este punto ya sólo nos queda una última invitación, adjudicada a… tachán, tatachááánnnn (suenan clarines y timbales)… ¡¡¡Líbano!!!

¿¿¿Líbano??? No tengo nada en contra del Líbano, líbreme dios, país bellísimo según cuentan todos aquellos que han tenido la oportunidad de conocerlo, país atormentado por toda clase de conflictos internos, externos y mediopensionistas, así como por algún que otro vecino que… (vale, sí, ya lo dejo, no es mi tema). Ahora bien, reto a los lectores (si los hubiere) a que me citen (sin mirar la chuleta, claro) algún baloncestista de dicha nacionalidad, presente o pasado, más allá de aquel jugador con pinta de gigoló (o viceversa) llamado Rony Seikaly, de tan grato recuerdo en Miami como ingrato en Barcelona, y que al menos en alguna etapa de su vida ejerció de libanés en base a sus orígenes. Líbano es país asiático, y así echando un vistazo al cuadro vemos que de Asia ya van China (obvio), Irán y Jordania, nueva en esta plaza por cierto. Y me pregunto yo si el nivel del baloncesto en dicho continente será ya tan alto (acaso sí lo sea, y yo no me haya enterado) como para merecer la friolera de cuatro equipos (de un total de veinticuatro) en esta competición. Claro que si lo comparamos con Oceanía, que una vez más coloca a Australia y Nueva Zelanda en el certamen (cualquier año de éstos meterá también a Fiji o las Samoas, al tiempo) pues lo mismo hasta son pocos, vaya usted a saber…

Y me pregunto yo si acaso en América, que en esto del baloncesto solía andar un poco mejor que Asia por término medio, no habría ningún otro participante que lo mereciera, más allá de USA (campeón olímpico, mal que nos pese) y de los cuatro que se han ganado legítimamente su clasificación sobre el parquet. Yo por ejemplo le habría dado gustosamente una invitación (de haberla tenido) a la República Dominicana, claramente hacia arriba en los últimos tiempos y que podría haber presentado un magnífico equipo en Turquía, Villanueva, Horford y Francisco García a la cabeza. O en su defecto a esa Uruguay (la Uruguay de Batista, tal vez también la Uruguay de Jayson Granger o Panchi Barrera) que tampoco anduvo lejos de clasificarse, o a Venezuela, qué sé yo… Echando cuentas, en este próximo Mundial va a haber 10 equipos europeos, 3 africanos, 2 oceánicos, 5 americanos y 4 asiáticos (que casi hasta podríamos decir 5, que lo de contar a Turquía como país sólo europeo no deja de ser un atrevimiento desde el punto de vista geográfico): desde la ignorancia que me caracteriza, no acabo yo de estar muy seguro de que dicho reparto se corresponda con la realidad deportiva de cada continente, qué le vamos a hacer.

Si me paro a pensarlo, sólo se me ocurre una razón medianamente lógica que haya podido hacer a la FIBA decantarse por el Líbano, y es la proximidad. No sé, acaso en su ingenuidad lleguen a imaginar hordas ingentes de libaneses enfervorizados empuñando la bandera del cedro, acudiendo en masa a Esmirna para apoyar a su selección contra la nuestra… Pues bienvenidos sean, faltaría más, pero vamos, que si ésa es la única razón (y así al pronto no se me ocurre otra) también podrían haber tenido su oportunidad Bulgaria, Siria, Chipre incluso, no digamos ya las variopintas repúblicas ex soviéticas, Georgia, Armenia, Azerbaiyán, Kazajstán, Uzbekistán, cualquier otro país acabado en án que se nos pueda pasar por la cabeza. Y de cara al 2014 ya ni hablemos, que se vayan relamiendo Portugal, Marruecos, hasta Andorra: a poco bien que hagan las cosas (y sin hacerlas, incluso) podrán también tener su oportunidad.

Eso sí, lo único que parece quedar claro es que la FIBA no se casa con nadie: hace algunas semanas, el ilustre Miguel Ángel Paniagua en una de sus columnas (no recuerdo si en Gigantes, en Solobasket o en ambos sitios) nos hablaba de cómo los planes de expansión hacia Europa de la NBA (como los de cualquier empresa norteamericana que se precie) pasan indefectiblemente por el Reino Unido de la Gran Bretaña. La principal sede europea de dicha Liga está en Londres, cada año disputan un partido de pretemporada en Londres, muy pronto habrá algún partido de temporada regular en Londres, se están planteando muy seriamente montar un All Star Weekend en Londres, si algún día llegara a existir una división europea de la NBA no les quepa la menor duda de que uno de sus equipos (el primero, quizás) estaría también en Londres. Y basándose en todo esto y en los Juegos Olímpicos que se avecinan, Paniagua nos aseguraba que una de las invitaciones de la FIBA iría a parar a Gran Bretaña, vamos, que no nos cupiera la menor duda… Pues tampoco. No, definitivamente la FIBA no necesita aguantar presiones ajenas, ni aún viniendo de la mismísima NBA, va a ser que bastante tiene ya con las propias. No se casa con nadie, se quiere demasiado como para eso, con estar casada consigo misma tiene ya más que suficiente.

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Publicado octubre 27, 2012 por zaid en preHistoria, selecciones

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