reivindicación/explicación   Leave a comment

(publicado el 15 de febrero de 2010)

 

Allá por el pasado verano, M&M, o sea, Maceiras & Messina, parecían tenerlo meridianamente claro: para su nuevo proyecto madridista no se conformarían con cualquier cosa. Jugadores que jueguen bien al baloncesto los hay a espuertas (bueno, tampoco exageremos) pero ellos querían algo más, ellos buscaban jugadores que no sólo supieran jugar sino que además entendieran el juego, nada más y nada menos que eso. No les valdría cualquiera, no ya a la hora de fichar sino incluso a la hora de contar con los que ya estaban. Y de entre aquellos que no les valdrían de inmediato emergió un nombre aún con contrato en vigor, un tal Axel Hervelle convertido en ídolo absoluto de la afición por su entrega desmedida y su querencia a dejarse la piel (a veces literalmente) en cada partido, pero que, vaya por dios, al parecer no daba el nivel exigido en lo que a entendimiento del juego se refiere. El resto es historia: Hervelle se defendió con uñas y dientes, aplicó en los despachos el mismo empeño que acostumbraba a aplicar en la cancha y decidió que de allí no le sacaban ni con agua caliente. Casi seis meses después, litros y más litros de agua caliente mediante, Hervelle acabó por claudicar (a la fuerza ahorcan) y puso rumbo a Bilbao.

Ayer volvió, no a quedarse sino de visita, qué les voy a contar que ustedes no sepan, y muchos hoy dirán que aprovechó dicha visita para reivindicarse, lo cual, siendo verdad, acaso no sea toda la verdad. Porque a mí aquello me pareció no tanto una reivindicación como una explicación, una exhibición a título meramente informativo, mira Ettore, que sepas que también sé hacer esto, y esto, y esto otro, y hasta esto incluso, es sólo que a veces voy de duro por la vida y me cuesta mostrar mi otra cara, mi lado amable, pero tenerlo vaya que si lo tengo, ya te digo… Ayer Hervelle metió dieciséis puntos, lo que no tiene casi nada de particular, y atrapó once rebotes, lo que tiene aún menos de particular en un tipo capaz de pelearlos con su santa madre si ello fuera menester. Pero es que ayer Axel Hervelle dio también ocho asistencias, ocho asistencias como ocho soles que ya serían casi una bestialidad si habláramos de un base así que no digamos ya en un pívot, tanto más con el estricto criterio que suele regir en la ACB, nada que ver (afortunadamente) con la pródiga generosidad que suele mostrar la NBA para estas cosas. Ocho pedazo de asistencias, alguna de ellas de esas que dejan huella, de esas que se te quedan grabadas durante un tiempo en la memoria, que aquello por momentos no pareció tanto un partido como un clínic de pase desde el poste alto impartido curiosamente por quien menos podíamos imaginarlo, un presunto especialista en partir cejas, mayormente propias, acaso alguna vez también ajenas, pero de quien algunos ya sospechábamos que además sabía jugar muy bien al baloncesto. Hoy ya no lo sospechamos, hoy ya lo sabemos, hoy sabemos incluso (hasta Messina lo sabe) que en determinadas circunstancias es capaz también de dar ese paso más, no ya jugar bien sino entender perfectamente el juego. Lástima que haya tenido que irse tan lejos para demostrarlo.

Y acabado el encuentro, un Messina circunspecto y cariacontecido (vaya dos palabros) hubo de metamorfosearse (pues anda que éste), quitarse la bilis que inundaba su cara y rebuscar en lo más profundo de su ser hasta encontrar la mejor de sus sonrisas, saludar efusivamente a Hervelle, dejarle un muy bien jugado que al belga debió saberle a gloria y que al italiano le permitió quedar como un señor aún en la derrota, obviamente tampoco esperábamos otra cosa. Quizá no cambie nada, muy probablemente Hervelle ya sólo vuelva a las oficinas del Madrid a firmar el finiquito, a asumir que su destino habrá de estar aquí o allá pero en todo caso lejos de la casa blanca. Da igual. Ayer él salió de Vistalegre más ancho que pancho y todos los demás aprendimos algo, acaso hasta él mismo también lo aprendiera: que no es bueno dejarse llevar por las apariencias, que a veces las apariencias engañan, así sea uno entrenador, simple aficionado o ser humano en general, tanto da. No servirá de nada, ya lo sé, pero tampoco está de más el saberlo.

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Publicado octubre 27, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

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