resacón   Leave a comment

(publicado el 22 de febrero de 2010)

 

Cuatro días enteros, de jueves a domingo dándole a la Copa sin parar; tras semejante exceso, claro está, resulta inevitable un buen resacón. Así pues procedamos, en este lunes de resaca, a dar rienda suelta a un buen número, no de conclusiones (que uno no da para tanto) sino de ocurrencias que poco a poco me van surgiendo…

– Hubo un tiempo no demasiado lejano en que la Copa pareció más bien el bazar de las sorpresas, de hecho en esa impredecibilidad solía residir buena parte de su encanto. ¿Tiempos pasados que ya nunca más han de volver? Pues no, supondremos que algún día volverán como las oscuras golondrinas, pero hoy por hoy la otrora impredecible Copa se nos ha tornado en el torneo más previsible que podamos imaginar: ni una sola sorpresa, pero es que ni una, oiga… Aunque no faltará quien diga que acaso sí lo fue la semifinal Madrid-Baskonia, por aquello de que el tercer clasificado en la ACB ganó al segundo: pues tampoco, al menos desde mi punto de vista: sorpresa pudo ser cómo ganó, pero no quién ganó.

– La Copa nunca defrauda, escribía yo hace días al hilo de la decepción (no por habitual menos decepcionante) que una vez más me había dejado el dichoso Olestar Güiquen de la Enebeá. La Copa nunca defrauda, lo suscribo hoy con todas las letras… Pero no es menos cierto que hay Copas y Copas, acaso unas más inolvidables que otras, y no creo yo que ésta recién terminada vaya a ser de las que no dejen una huella más imperecedera, vaya por dios. Mira que nos las prometíamos muy felices tras la espectacular jornada del jueves (especialmente tras aquel inaugural Valencia-Estu), quién podía imaginar entonces que ésa había sido toda la igualdad que íbamos a tener. Baloncesto del bueno todo el que usted quiera, pero emoción, lo que se dice emoción, pues más bien con cuentagotas, mire usted.

– Y escribía yo también, allá a comienzos de temporada, que la crisis pasaba factura a todo dios (a unos más que a otros) excepto a dos, los consabidos Madrid y Barça y sus dineros futboleros, razón por la cual iríamos muy probablemente hacia un bipartidismo a imagen y semejanza del modelo futbolístico imperante, ya saben, dos ligas, una para ellos dos y otra para todos los demás… Hoy, meses más tarde, habré de reconocer que me equivoqué (una vez más): de bipartidismo nada, vamos más bien hacia un modelo de partido único, acaso lo tengamos instaurado ya.

– Dicho de otra manera: esta semana hemos escuchado demasiadas veces aquella frase de que el Barça está un escalón por encima de todos los demás. Pues no. Si fuera un escalón no sería tan difícil saltárselo, digamos más bien que la diferencia hoy por hoy no es tanto un escalón como una escalera entera, todo un pedazo de escalinata con todo un montón de peldaños de esos que no hay dios que se los salte. Ha abrumado en la Copa, tiene toda la pinta de que volverá a abrumar en la Liga (salvo que haga pof, salvo que reviente físicamente algún día, única esperanza que les habrá de quedar a sus rivales), hasta puede darse el lujo de mirar por fin con ojos golositos a esa anhelada Euroliga…

– Buenos jugadores los puede tener cualquiera siempre y cuando tenga dinero, que al fin y al cabo sólo es cuestión de ficharlos. Claro está que además conviene tener buen gusto, que buenos jugadores los hay a patadas, sí, pero buenos jugadores que no lo sean necesariamente por sí mismos sino por su probada capacidad para integrarse en un grupo, de esos como que ya van quedando menos. Frecuentemente nos encontramos enormes constelaciones de estrellas pero que muy raras veces logran convertirse en algo tan simple como un equipo, algo tan sencillo pero tan grande a la vez. Esta es una de esas veces. Mucho mejor que yo lo dijo Manel Comas: si tienes talento y además tienes trabajo, compromiso, ay amigo, entonces eres invencible. Algo así.

– A este Barça no le cabe un Barton que sería un sueño para casi cualquier equipo. Este Barça tiene arrumbado en el último rincón de su banquillo a Trías, emeuvepé de esta misma Copa hace apenas tres años y hoy perfecto conocedor de su papel: bien pudo marcharse este pasado verano, pero prefirió poner su barcelonismo por encima de su carrera profesional. Este Barça se puede permitir hasta el lujo de mantener como actor no ya secundario sino terciario incluso a un Jaka Lakovic de repente reconvertido en mero especialista para dinamitar el chou a base de triples en un momento dado, pero que en materia de compromiso no logra competir con Ricky, Sada, Grimau, el mismísimo Navarro, no digamos ya Basile. Este Barça es una máquina incomparable en defensa, pero aún así consigue que también dé gloria verlo en ataque.

– Y este Barça 2010 tiene su emeuvepé como todo equipo campeón que se precie, un emeuvepé llamado Fran Vázquez a quien reconforta sobremanera ver por fin centrado, triunfador, plenamente conocedor de su papel. Y ahora yo, prodigio de ingenuidad donde los haya, debería escribir aquello de que aunque Pau no vaya al Mundial el relevo no puede estar en mejores manos etc etc. No lo escribiré (aunque ya lo haya escrito), que uno es ingenuo pero no tanto. Fran Vázquez sigue siendo un rostro impenetrable, su cerebro un misterio sin resolver, sus motivos personales un enigma; su relación con la selección es ya un amor imposible y (muy probablemente) irreversible: cuanto antes lo entendamos todos, mucho mejor para todos.

– Al otro lado del cuento encontraremos a un Madrid retornado a la Villa y Corte con las orejas muy gachas, que es bien sabido que para esta clase de instituciones todo lo que no sea ser primero ya es fracasar: de inmediato surgirá el llanto y crujir de dientes, no faltarán quienes digan que Messina pende de un hilo, los habrá incluso que hasta se planteen la propia supervivencia de la sección… Todo es siempre hiperbólico alrededor del Madrid, pero en este caso no parece que haya lugar: el equipo blanco (circunstancialmente vestido de negro para la ocasión) desplegó el sábado un baloncesto extraordinario, le metió al Baskonia de casi treinta y le dejó clavado en los cincuenta en el que tal vez fuera uno de los mejores partidos que haya jugado el Madrid en estos últimos años, acaso el mejor de este año (junto con el de Atenas y muy pocos más). Vale, sí, luego el domingo las cosas fueron un poco diferentes (absolutamente opuestas, más bien), rásguense las vestiduras si así lo desean pero sean también capaces de mirar un poco más allá, y descubrirán que aún les quedan motivos para la ilusión.

– Dicho lo cual, tampoco deberíamos dejar de lado algunas zonas de sombra: por contraposición con la orquesta perfectamente acoplada que es el Barça, diríamos que en el Madrid algunos instrumentos comienzan a desafinar y otros directamente hacen mutis por el foro. El Madrid tuvo casi siempre a Llull, Jaric y Lavrinovic (aún a pesar de esos despistes suyos en cada ayuda de cada penetración rival), muy de vez en cuando a Prigioni, en contados momentos también a Garbajosa y no diré que pare usted de contar, pero casi: Felipe anda un tanto desubicado, Hansen más bien perdido, Velijkovic desaparecido en combate, Vidal ya no está ni se le espera, Tomic aún está como si no estuviera y Bullock ya nunca sabes si es que está lesionado o si es que a Messina no le convence, o si son las dos cosas juntas o ninguna de la dos, no sé; suficiente para apalizar a una Penya que se desvanece como un azucarillo y hasta a un Baskonia en crisis de identidad; manifiestamente insuficiente para poder siquiera mirar de frente a todo un Barça revestido de excelencia.

– ¿Crisis de identidad, dije? ¿o crisis económica, más bien? Reconozco que hay algo en este Baskonia que me preocupa, y que no viene de esta Copa sino de varias semanas atrás. En otro tiempo, y fieles a su eterna filosofía (eso que hemos dado en llamar querejetización), no habrían dejado pasar ni una hora tras la lesión de Splitter sin sacarse de la manga a algún americano recién descartado por los Clippers (por ejemplo) o encontrado en sabe dios qué liga de desarrollo para traérselo con contrato de un mes o de dos, lo que fuera menester. En este tiempo, en cambio, han llegado a tener lesionados al mismo tiempo a Splitter y a Barac y ahí se las tuvieron que apañar con Eliyahu y/o Teletovic, tipos que no son cincos ni lo parecen siquiera. Cuántas veces no se habrán presentado en la Copa con algún fichaje de campanillas, incluso aunque no les hiciera ninguna falta; este año no, este año tan solo con lo puesto y eso sí, con una afición que ha debido dejar horadada la autovía de tanto recorrerla durante tres días en ambas direcciones. Calor y color en las gradas pero muy poco en la cancha, al menos para lo que nos venían teniendo acostumbrados. Seguiremos observando…

– No puedo evitar pensar todos los años algo que no deja de ser una tontería, pero que aún así no quiero dejar de mencionar: creo que este sistema de competición penaliza claramente al cuartofinalista de viernes, y por la misma razón beneficia al cuartofinalista de jueves. Un equipo que ha jugado tres partidos en tres días nunca puede llegar en el mismo estado a una Final que otro que ha tenido un día de descanso entre el primero y el segundo, y que además tiene tres horas más para descansar entre el segundo y el tercero. No es algo que tenga solución, no pretendo que se cambie, sólo lo hago constar, si bien creo sinceramente que este año tampoco habrían podido ser las cosas muy diferentes: aunque hubiesen llegado en el orden inverso habrían acabado igual, el Barça habría ganado igual, el Madrid habría perdido igual… aunque quizá no de la misma manera.

– En otro tiempo, Televisión Española tal vez se habría planteado llevarse la Final de ayer a su Primera Cadena por aquello de engordar sus audiencias; en este tiempo ya no, que TVE1 va ya sin publicidad y a ver cómo colocas en los tiempos muertos lo de la 0,0 y no digamos ya lo de la Bezoya, con lo que rima eso… Así que en La2, como siempre, y date con un canto en los dientes por lo que pueda pasar, que ya tiene delito que tus dos partidos estrella, el del sábado y el del domingo, los tengas ya completamente resueltos antes de acabar el segundo cuarto, si es que así no hay manera, te sale una Final Madrid-Barça y se te echa a perder casi antes de empezar, íbamos a romper audímetros y al final acabamos cuatro gatos, ni los familiares de los jugadores debieron quedar siquiera… Lo dicho, una Copa nunca defrauda pero hay Copas y Copas; y a ésta, aún habiendo estado bien servida de baloncesto, un puntito más de emoción no le habría venido nada mal.

Anuncios

Publicado octubre 27, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: