cajasolazo   Leave a comment

(publicado el 21 de mayo de 2010)

 

Tiene la prensa deportiva (al menos la de Madrid, que suele ser la que me pilla más cerca) la fea costumbre de explicar las derrotas del Madrid (de cualquier Madrid, no necesariamente el de baloncesto) aludiendo exclusivamente a los errores del Madrid, como si éste pudiera perder solo, como si enfrente no hubiera necesariamente un rival, como si éste no ganara por méritos propios tanto o más que por deméritos ajenos, gracias entre otras cosas a haber realizado extraordinariamente bien su trabajo. Yo mismo habré incurrido más de una vez y más de dos en semejante error, la dimensión megaplanetaria del Madrid es lo que tiene, tiende a opacarlo todo a su alrededor. Pero hoy no me gustaría que me pasara, y mire usted que no faltarán motivos, de hecho si usted es madridista baloncestero andará hoy con el globo subido, a la caza, búsqueda y captura de linchamientos mediáticos, entiendo que eso sea lo que le pida el cuerpo pero yo pretendo no centrarme tanto en las cagadas blancas como en las virtudes azules, vaya por dios. Otro día intentaré complacerle (oportunidades no me van a faltar, me da la sensación), pero hoy lo que me apetece es hablar bien del Cajasol.

Y además, que hablando de cagadas digo yo que debería empezar por las mías propias. Ayer al hablar de esta serie comenté que me parecía un emparejamiento desangelado, comenté que atisbaba (desde mi ignorancia) una cierta relajación en el Cajasol de estas últimas semanas y por último, ya puestos, hasta pronostiqué un dos a cero para el Madrid y me quedé tan ancho (mira que me lo solía decir siempre mi madre, que estaba yo mucho más guapo -menos feo- calladito). Esa supuesta relajación, si alguna vez la hubo, desapareció por completo en cuanto se les puso por delante un nuevo objetivo por cumplir: vale, en los playoffs ya nos metimos hace mucho tiempo, ahora vamos a ver si somos capaces de dar un paso más. Y tanto que lo dieron, medio dado lo tienen ya. Suceda lo que suceda mañana (y el lunes, en su caso), comoque les quiten lo bailao

Que le quiten lo bailao a Joan Plaza, para empezar. Hagamos un pequeño esfuerzo mnemotécnico, intentemos recordar cuántas veces, a lo largo de la estancia de Plaza en el Madrid, tuvimos que leer y escuchar frases como este Madrid no se sabe a lo que juega, con Plaza no hay un patrón definido, no se entiende muy bien cómo quiere jugar este Madrid, cosas así. Y yo no me atrevería a asegurar que el Madrid de Plaza supiera muy bien a lo que jugaba (el primer año sí, desde luego; en los siguientes tal vez se fue diluyendo), pero lo que sí tengo claro es que este Cajasol de Plaza no sólo sabe perfectamente a lo que juega sino que lo ejecuta a las mil maravillas. Puede que no sea el baloncesto más estético del mundo (especialmente para todos aquellos que sólo encuentran la estética en las canastas, que no son capaces de apreciarla también en la parte de atrás) pero es su baloncesto, el que les funciona como un perfecto mecanismo de relojería (véase su incomparable ejercicio de precisión en el último cuarto), el que les ha traído hasta aquí, el que sabe dios hasta dónde les puede llevar todavía. Su baloncesto, acaso el único posible con estos jugadores…

Que esa es otra: este pasado verano, cuando a Messina empezaron a darle el oro y el moro, pida usted por esa boquita de piñón que nosotros se lo traemos, faltaría más, será por dinero, no sé si recuerdan unas declaraciones de Joan Plaza, no con resentimiento pero sí con cierta dosis de amargura, viniendo a manifestar que a él no le habría venido mal, en sus años madridistas, que le hubieran dado siquiera la mitad de lo que ahora le estaban dado a Messina, que lo mismo entonces tal vez sus resultados también habrían sido otros. Claro está, muchos se rieron, pero éste de qué va, un tío sin pedigrí, demasiado favor le hemos hecho permitiéndole entrenar al Madrid, permitiéndole ganar algún campeonato con el Madrid, ya ves tú de qué iba a tener palmarés éste si no hubiera estado aquí y sin embargo ahí le tienes, pretendiendo compararse con un ganador compulsivo de títulos como Messina, venga ya, lo que me quedaba por oír… Todos aquellos que entonces se echaron unas risas a costa de Plaza andarán hoy pensando que maldita la gracia que tiene, hay que joderse… (¿Ven como es inevitable? Quiera o no quiera al final siempre tiene uno que acabar hablando del Madrid).

Pues eso, que podríamos caer en la tentación de comparar ambas plantillas pero ni siquiera eso parece necesario, con mirar la rotación del Cajasol tenemos ya más que suficiente: básicamente ayer jugaron ocho tíos, a saber, Calloway, Ellis, Kirksay, Savanovic, Triguero, Miso, Douglas y Radenovic (podríamos meter también en el ajo a Satoransky, Xavi Rey o Cabanas, pero ayer los dos primeros no comparecieron, el tercero sólo lo hizo de manera testimonial). Piénsese, de esos ocho tíos principales, a cuántos habíamos visto jugar antes de que llegaran al Cajasol: conocíamos claro está a Triguero y Miso, conocíamos al ex chupón Ruben Douglas de sus años en Valencia y aún antes en Bolonia, conocíamos tal vez a Radenovic de sus estancias en Arizona y Girona. ¿Los demás? Hoy ya nos van siendo familiares, alguno llevará ya dos o tres años en el club pero antes de llegar apenas teníamos alguna vaga noción de su existencia. Y ahí les tienen, ahí tienen por ejemplo a ese Kirksay que hoy ya tira de liderazgo hasta para convocar a sus compañeros en asamblea cuando vienen mal dadas, o ahí tienen a ese Savanovic por el que siento especial debilidad (alguna vez ya lo comenté), el típico tío que no será extraordinario en nada pero es francamente bueno en casi todo, que no es mediático ni estético pero destila inteligencia a chorros sobre la pista (y no me vengan ahora a recordar aquel pase fallado en el último instante, que un error lo tiene cualquiera). Y los demás pues tres cuartos de lo mismo (cada uno a su manera, eso sí), qué les voy a contar que ustedes no sepan, si aún no lo saben mejor será que lo vayan sabiendo, cuanto antes a ser posible.

Recuerden, pues: Calloway, Ellis, Kirksay, Savanovic, Triguero, Miso, Douglas y Radenovic. Así en un primer vistazo no suena mejor (más bien al contrario) que tantas otras plantillas que pasaron por la entidad sevillana, todas aquellas que conocieron entrenadores de todas clases, que acabaron peleando por quedar décimos (cuando no por no descender), que acabaron pareciéndonos un equipo sin alma. Y sin embargo hoy estos hombres (quizá esa sea la clave, hombres, no meros nombres) otra cosa no tendrán, pero tienen un alma (o lo que sea eso) que no les cabe en el pecho. La suficiente como para empezar los playoffs pegando un golpe de estado en toda regla, un cajasolazo en la mismísima casa blanca, todo un torpedo en la delicada línea de flotación de la ACB.

Anuncios

Publicado octubre 28, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: