cuatro por cuatro   Leave a comment

(publicado el 25 y 26 de marzo de 2010)

 

(I)

Cuatro por cuatro dieciséis, evidentemente. Cuatro Regiones, cuatro supervivientes por Región, cuatro plazas en juego para la (mal llamada) Final a Cuatro… Miremos someramente (que ya demasiada paliza les estoy dando con esto, que otros baloncestos también tienen su corazoncito, tanto más en estos días) qué puede ocurrir ya desde hoy mismo, ya en apenas unas pocas horas…

Región OesteSyracuse (1) y Butler (4) abrirán el fuego, esta misma noche a eso de las doce. Y como da la casualidad de que es justo la Semifinal Regional que más me apetece ver, pues mucho me temo que me darán las dos y pico de la mañana delante del ordenador y que mañana andaré por el trabajo como unzombie, que a estas edades ya no están los cuerpos para semejantes excesos… Me apetece porque son mis Orange, pero también porque promete ser un extraordinario partido de baloncesto; el baloncesto como siempre pensamos que debía ser jugado, algo así decía yo hace unos pocos días refiriéndome a Butler al hilo de aquella parrafada que dediqué a su principal estrella (aunque aquí el concepto estrella se diluye ante el concepto equipo), Gordon Hayward. Tienen calidad de sobra para liársela a cualquiera, y mucho me temo que Syracuse no habrá de ser una excepción; Johnson, Rautins, Jackson, Joseph, Jardine, Triche… (lástima de Onuaku). Sí, un equipazo, mi equipazo, que juega de fábula pero que también a veces tiene lagunas mentales y/o físicas, y que al fin y al cabo son sólo seis, si ya lo pasaban regular cuando eran siete pues ahora ya ni les cuento… Van a sufrir mucho, me temo, y aún está por ver que consigan sobrevivir a tanto sufrimiento.

Dos horas y media más tarde (que digo yo que para entonces ya estaré durmiendo, a ver qué puedo recuperar mañana), llegará el turno de Kansas State (2) y Xavier (6), semifinal quizá menos apetecible para mi gusto, pero no por ello menos interesante para el público en general. De estos Musketeers de Xavier apenas les había hablado aún (porque apenas nada sabía de ellos), al menos hoy ya puedo comentarles que Chris Mack intenta (y parece que consigue) continuar desde el banquillo el buen trabajo realizado en su día por Thad Matta y Sean Miller, y hasta puedo comentarles también que su principal jugador es Jordan Crawford, que es de esos nombres que de entrada los oyes y dices joder, este tío me suena, y no sé de qué… Bueno, pues este Jordan Crawford fue aquel que hace apenas unos meses, en un absurdo boloveraniego, tuvo la feliz ocurrencia de realizar un mate en las mismísimas narices de King James, por dios qué osadía, pero quién se ha creído que es, habrase visto tamaña desvergüenza, a partir de lo cual se originó una serpiente (cuLeBrón, más bien) de verano de considerables proporciones, los unos (los proveedores de vestuario de la casa real, como si dijéramos) escondiendo el vídeo para que tan terrible afrenta no aflorara a la luz pública, los otros (el resto del mundo mundial, poco más o menos) moviendo roma con santiago para lograr verlo, así hasta que finalmente lo vieron (y entonces resultó que tampoco era para tanto, de hecho si lo hubieran dejado estar y no hubieran puesto tanto empeño en ocultarlo, probablemente jamás habría trascendido…). Bueno, pues Jordan Crawford, anécdotas al margen, resulta ser un pedazo de jugador, ahora bien, ¿suficiente como para cargarse a estos chicos de Kansas State, los fantásticos Pullen y Clemente a la cabeza, que casi nunca se han visto en otra semejante? Veremos.

Región Este: Syracuse peleará por su supervivencia en Salt Lake City, y será justo entonces (o acaso quince minutos más tarde) cuando otra lucha empiece a tener lugar allá en su lejano Carrier Dome: de primeras,West Virginia (2) y Washington (11), que el pronóstico debería de ser meridianamente claro para los Mountaineers… pero cuidado, que los Huskies ya se la liaron el otro día a Nuevo México, y aún antes a Marquette, y que si la pareja Isaiah Thomas-Quincy Pondexter funciona (que suele hacerlo) son perfectamente capaces de liársela a cualquiera. Sí, incluso a los de Huggins, que aún hoy andan crecidos después de su extraordinario final de la Big East, después de haber hecho sonar el Take me Home Country Road por la megafonía del Madison Square Garden, después de su solvencia en las dos primeras rondas del Torneo… Cuidado, insisto: parece que se les ha averiado el base Daryl Bryant, parece que de la dirección tendrá que encargarse el hiperactivo (y atropellado, a veces) Mazzulla; deberían ganar, tanto más si logran imponer su mucho mayor rotación, si Da’Sean Butler vuelve a ejercer de Big Shot, si Ebanks logra imponer su dominio bajo los tableros…

Deberían ganar pero la cosa va a estar muy igualada, mucho más de lo que estará luego el duelo (esperemos que lo sea) entre Kentucky (1) y Cornell (12), la bestia y la bella como si dijéramos. Sí, estos chicos de la Ivy League se cargaron a Temple, a Wisconsin y a quien ustedes quieran, pero como broma ya está bien, me temo. Sí, sería muy bonito, la inteligencia imponiéndose sobre la fuerza, David sobre Goliat, la tortuga venciendo al león… pero casi mejor pongamos los pies en el suelo y asumamos que fue bello mientras duró: los Wildcats (una vez caído Kansas) son favoritos unánimes para ganar el título, y eso no quiere decir que lo ganen, pero sí que resulta sumamente improbable que hoy lo pierdan. En condiciones normales los Wall, Cousins y compañía se zamparán con patatas a estos voluntariosos muchachos de Cornell (que bastante han hecho ya, que bien harán en irse con la cabeza muy alta), en condiciones normales su primera prueba de fuego habrá de llegar el sábado, supuestamente contra West Virginia. Ahí sí será el momento de evaluar ese presunto favoritismo, quién sabe si hasta de empezar a sacar conclusiones…

(II)

Pues nada, que aquí me tienen, con los ojos pegados y las neuronas (si las hubiere) al bies tras haberme acostado a las dos y pico de la madrugada (que ya dije ayer que uno ya no está para estos trotes), total para asistir impertérrito al hundimiento absoluto de mis Orange a manos de una eficacísima Butler… (véanse comentarios del anterior post). No es que me sienta yo hoy muy capacitado para articular un discurso siquiera mínimamente coherente, pero en fin, vamos allá, intentemos decir algo acerca de las cuatro Semifinales Regionales que aún nos quedan:



Región Medio Oeste: para empezar, al filo de la medianoche saltarán a la cancha Ohio State (2) yTennessee (6). Aún asumiendo que la caída de Kansas ha dejado esta parte del cuadro tremendamente abierta, sería absurdo no reconocer que ahora el favoritismo ha pasado a manos de Ohio State; y además, qué demonios, que me gustaría que así fuera, que me encantaría ver a estos Buckeyes en la Final Four más que nada por tener en la Final Four a mi jugador del año, mi número uno del draft si de mí dependiera, ese Evan Turner, pedazo de base multiusos metido en un cuerpo de alero de quien ya les hablé largo y tendido (demasiado largo, y demasiado tendido) en días atrás, pinche si lo desea en este enlace para obtener más información al respecto. Andan fuertes los Buckeyes, acabaron muy bien su Conferencia y el Torneo de su Conferencia, pasaron con solvencia sus dos primeras rondas pero no acabo yo de estar muy seguro de que este repentino favoritismo no acabe pesándoles como una losa; tanto más cuando enfrente estarán los Volunteers de Tennessee, mucho más que meros muchachos voluntariosos aunque por su apodo parezca lo contrario: han tenido un año ligeramente irregular, pero que no les ha impedido marcarse unas cuantas muescas a costa de lo más florido y granado de la competición: pongamos Kentucky, pongamos Kansas, es decir que a lo mejor fallan contra los flojos pero los fuertes se les dan como hongos, al parecer. Entrenados por el intenso (hasta histriónico, incluso) pero grandísimo técnico Bruce Pearl, y de la mano del pívot de mentira Wayne Chism y de unos pocos exteriores sumamente potables (Maze, Hopson, J.P. Prince), no les quepa la menor duda de que en un buen día son perfectamente capaces de cargarse a cualquiera, repito, a cualquiera. Mal que me pese, estando mi Evan Turner de por medio.

Más tarde llegará el turno de Michigan State (5) y Northern Iowa (9). Decir Michigan State viene siendo casi lo mismo que decir Final Four, de hecho así ha sucedido cinco veces en los últimos once años, y casi todas ellas sin que partiera como favorita en los pronósticos. ¿Esta vez? Llegan crecidos, qué duda cabe, tras su espectacular victoria en el que hasta la fecha ha sido el mejor partido del Torneo, ese duelo al sol frente a Maryland en Segunda Ronda que ya sospechábamos que iba a ser muy bueno pero que a la larga resultó extraordinario: los Spartans lo tenían ganado (nueve arriba, menos de dos minutos por jugar) hasta que Greivis Vásquez entró (aún más) en trance, iluminado como estaba empezó a convertir en oro todo lo que tocaba, de 80-71 a 82-83, su última canasta a falta de tan sólo seis segundos, épica remontada de los Terrapins que habría de quedar para la historia… de no haber sido por aquella última bola verde que fue a caer en manos de Korie Lucious, por aquel triple milagroso sobre la mismísima bocina. Llegan pues crecidos los Spartans, pero llegan también menguados: aquel día ganaron a Maryland pero perdieron a Kalin Lucas, cuyo tendón de aquiles parece que le va a tener descansando un tiempo, vaya por dios. Aún sin Lucas deberían imponerse a Eglseder, Faroukhmanesh (o como se diga) y demás desinhibidos mozalbetes de Northern Iowa (claro que Kansas también debería haberse impuesto a Northern Iowa, y miren); otra cosa será ya la Final Regional. Ahora bien: si me permiten un consejo yo no apostaría en contra de ellos, yo no apostaría jamás en contra de Tom Izzo ni aún habiéndose dejado por el camino a Kalin Lucas, no vaya a ser que un año más tengamos que asistir a esos inevitables planos de Lupe Izzo (señora de), toda emocionada, toda esponjada de orgullo sobre la grada… 

Región Sur: de entrada dos atípicos, dos que muy rara vez (acaso nunca) se han visto en otra semejante,Baylor (3) y St. Mary’s (10). Qué les voy a contar yo de todos ellos que ustedes no sepan, con la murga que llevo dándoles desde hace días: pues que no se dejen llevar por la modestia de sus nombres porque puede ser un partido precioso, es más, creo sinceramente que va a serlo así que yo que usted no me lo perdería (eso sí, zapeando convenientemente con el Ohio State-Tennessee que habrá empezado un cuarto de hora antes). Y que ponga directamente un ojo sobre el escolta de Baylor Lacedarius Dunn, pero sin que ello le haga perder de vista tampoco a los interiores Udoh y Acy; y que ponga directamente el otro ojo (y sin quitarlo ni un sólo instante) sobre el pívot de St. Mary’s Omar Samhan, pero sin que ello le impida echar también un vistazo de vez en cuando a sus exteriores McConnell y Dellavedova. Y que procure no quedarse estrábico con tanto ojo y reojo como le estoy recomendando, y que si no limítese simplemente a disfrutar, y que gane el mejor; el mejor debería ser Baylor, al ránking me remito, pero fíjese que después de haber visto a unos y a otros ya no estaría yo tan seguro…

Y para las tantas de la madrugada (no creo que aguante, tendré que apañármelas para verlo mañana) quedará ya la traca final, es decir, Duke (1) y Purdue (4). Los Blue Devils, empeñados en dejarme mal, están viajando por el Torneo con muchísima solvencia, a ver en qué hora tuve yo la ocurrencia de decir que me parecían el más flojo de los cuatro números uno, si a estas horas ya han caído dos y ellos en cambio ahí siguen como si tal cosa. Apuntan de cabeza hacia la Final Four más que nada porque el domingo les tocará un rival de poco pedigrí (pero no poco baloncesto, cuidado), bien Baylor o bien St. Mary’s… pero antes de eso los Singler, Scheyer y demás familia tendrán que haber dado buena cuenta de los Boilermakers, que muy probablemente lo hagan, no digo yo que no, pero que me da tampoco lo van a tener tan fácil como mucha gente cree. Purdue lleva un año raro, muy bueno hasta que se les rompio Robbie Hummel y de capa caída desde entonces: entraron al Torneo en una pésima racha y casi todo dios les dio como carne de cañón pero a día de hoy ahí siguen, tras ventilarse a los siempre peligrosos Saints de Siena y a los durísimos Aggies de Texas A&M. A los habituales e imprescindibles E’tawn Moore y JaJuan Johnson parece haberse sumado el base Kramer, cuya aportación (canasta casi sobre la bocina incluida) resultó fundamental en esos últimos instantes contra los A&M. Así que sí, depresivos pero por ahora van salvando los muebles, saltarán a la cancha como víctimas propiciatorias pero estén bien seguros de que ese magnífico técnico llamado Matt Painter no se va a conformar con ese papel, en absoluto, más bien hará todo lo que esté en su mano por agriarle (aún más) el semblante al amigo Krzwzrwzewski. Lástima que nos lo pongan tan tarde…

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Publicado octubre 28, 2012 por zaid en NCAA, preHistoria

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