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(publicado el 19 de abril de 2010)

 

Hubo un tiempo no demasiado lejano en el que coexistían en común armonía tres competiciones europeas, en aquel entonces llamadas Copa de EuropaRecopa Copa Korac. La primera la disputaban los campeones de liga, la segunda los campeones de copa y la tercera aquellos equipos que, no siendo ni lo uno ni lo otro, al menos sí habían logrado tener un papel preponderante en su liga doméstica respectiva. Pero hete aquí que un día todo cambió, un día la Copa de Europa, tras múltiples dimes y diretes, tiras y aflojas y duelos y quebrantos varios, acabó por reconvertirse en Euroliga, competición en la que ya no sólo cabrían los campeones respectivos sino también (dependiendo de cada país) los segundos y terceros, a veces hasta los cuartos, quién sabe si más incluso. Y de la Recopa y la Korac apenas nada más se supo, inicialmente mutaron, a continuación se extinguieron y finalmente reaparecieron reconvertidas en otra extraña competición que acostumbra a cambiar de nombre de vez en cuando, ULEB Cup, Europa Cup, Eurocup, Comocoñosellame Cup, para que así a la emoción del quién va a ganar se añada la emoción del qué va a ganar quien la gane.

Cualquier tiempo pasado fue anterior, no necesariamente mejor, simplemente distinto. La Copa de Europa era siempre el torneo preponderante pero no por ello opacaba a los otros dos, más bien al contrario, ambos aún tenían una considerable repercusión social y mediática, y si uno de los nuestros se plantaba en la final no diré que se paralizaba el país (que nunca hemos sido muy de paralizar nada) pero sí que aquél se convertía sin demasiado esfuerzo en el acontecimiento deportivo del día. Así al pronto se me vienen a la memoria unas cuantas finales de Recopa, la que ganó la Penya (tras dos impresionantes prórrogas) a comienzos de los ochenta, la que perdió el CAI ante el PAOK en Suiza tras vandálico comportamiento de los aficionados griegos, la primera que ganó el Baskonia (Taugrés por aquel entonces) en su propio feudo vitoriano (en las tres mencionadas debió estar Manel Comas, por cierto) o la del Madrid de 1989, aquella de los sesenta y tantos puntos de Petrovic y el mosqueo generalizado del resto de la plantilla. Y si me parara a pensarlo aún recordaría unas cuantas más, seguro. La Copa de Europa podía ser el centro de atención pero Recopa y Korac allí permanecían en un discreto segundo plano. Hoy en cambio la Euroliga se lleva todos los focos (es decir, los ya de por sí escasos focos que apuntan a nuestro deporte, a cualquier deporte que no se juegue con los pies) mientras la segunda competición continental no entiende ya de segundos ni terceros planos sino que se sitúa directamente fuera de plano, sin luz ni taquígrafos, lejos de cualquier atención popular y mediática más allá de las ciudades que la disputan.

Sirva todo lo anterior para reconocer que estoy en deuda con esta EuiroLoqueseaCup, que estoy en deuda con una competición casi clandestina, que por no saber no sé ni por dónde se televisa (intuyo que las autonómicas darán sus partidos respectivos, en otro tiempo recuerdo haber visto los del Granca en el Satélite pero este año ni eso, y hasta recuerdo además haber oído algo de esa extraña cosa llamada Eurosport 2, que existir existirá, no digo yo que no, pero que a mí no me consta, desde luego), que para encontrarla habría tal vez que rebuscar en las profundidades de Internet, que reconozco no haber tenido tiempo ni ganas de ponerme a ello durante todos estos meses, la competencia es mucha, las fuerzas pocas, qué le vamos a hacer. Estoy en deuda con una competición de la que no he podido ver ni su Final Four, ni su Final siquiera, y estoy especialmente en deuda con ese Power Electronics Valencia que, docenas de partidos en sus piernas, docenas de extenuantes viajes a sus espaldas, es hoy por fin flamante campeón continental.

Que hace unos años lo fue el Madrid y le dieron alguna bola porque era el Madrid, que hace otros años lo fue la Penya y se enteraron cuatro gatos, que ayer lo fue el Valencia Básquet y no se enteró ni dios. Ni dios fuera de Valencia, y hasta puede que muchos tampoco se enteraran en la propia ciudad del Turia, que nosotros para cagarla con la cosa esa del calendario nos pintamos solos, de hecho viene siendo nuestra especialidad de la casa, mañana (o cuando se pueda) habrá que abundar aún más en este tema porque últimamente estamos que nos salimos, mire usted: juegan (y ganan) su primera final continental en mucho tiempo, su partido más importante de los últimos lustros, y tienen que ir a concidir precisamente con el Valencia Club de Fútbol, justo el mismo día, exactamente a la misma hora, jugándosela no en un campo cualquiera sino en el mismísimo Bernabéu, miren por donde. En cualquier otro momento media Valencia habría visto campeonar al Power, en cambio ayer esa media Valencia (excepción hecha de los sufridos baloncesteros, bichos raros donde los haya) andaría mucho más pendiente de Silva y Villa, a mí déjeme usted de Power que con Albelda tengo ya más que suficiente. Éramos pocos y parió la abuela, con lo que cuesta ganar un título, cualquier título, total para que luego no lo sepan ni en su casa.

Sirva pues este post como reconocimiento de deuda, como pequeño homenaje hacia un equipo que se hizo grande en cuanto se deshizo de las prisas por ser grande; en cuanto se sacó de un plumazo años y años de proyectos fallidos, de urgencias históricas (e histéricas), de medidas traumáticas, este año no, nada de metas, fuera exigencias, dejémonos de zarandajas que hoy los tiempos no están para excesos y por aquí aún menos, este año limitémonos a jugar, ya está, y a ver qué pasa. ¿A ver qué pasa? Pasó que les fue tan bien la Liga que hasta se les hizo sueño la Euroliga, esa misma Euroliga que hoy ya no es sueño sino realidad, y esta vez por la otra puerta, tal vez la más difícil, la mismísima puerta de Europa. Ahí les tienen, son aquellos mismos de los que les hablábamos en septiembre, De Colo, Martínez, Claver, Nielsen, Perovic, tantos otros y Spahija, sobre todo Spahija, menos ruido que nunca, menos euros que nunca, menos angustias que nunca, más lejos que nunca. Campeones de Europa, campeones de la segunda competición de Europa, aunque no pudiéramos verlos, aunque ni dios lo sepa, aunque no fueran profetas ni en su tierra, aunque ni ellos mismos acaben aún de creérselo. Enhorabuena.

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Publicado octubre 28, 2012 por zaid en Euroliga, preHistoria

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