examen final   Leave a comment

(publicado el 25 de mayo de 2010)

Anda Felipe Reyes de exámenes finales. Nada menos que seis años lleva ya la criatura todo vestidito de blanco, seis años (pensaba yo) de evaluación continua, seis años de magnífico desempeño en todas aquellas tareas que le fueron encomendadas, seis años que a día de hoy al parecer ya no sirven para nada. Hemos tenido que leer y escuchar en estos días que su continuidad en el Madrid dependerá en última instancia de cuál sea su rendimiento en estos playoffs, y ya puestos hasta hemos escuchado y leído que Bilbao podría ser su más que probable destino, cual si de un Mumbrú o de un Hervelle cualquiera se tratara o tratase. Y mientras él erre que erre empeñado en aprobar con nota, dejándose la piel en el pellejo, peleando cada bola como si fuera la última, cogiendo casi los mismos rebotes de siempre pese a jugar más por fuera que nunca, metiendo triples como si llevara haciéndolo toda la vida, completando esa eterna evolución del cinco al cuatro que a este paso acabará incluso en el tres. Tanto da. Tantos esfuerzos por hacer todo aquello que le pedían aunque no estuviera en su naturaleza, por adaptar su juego no tanto a las necesidades del equipo como a los gustos particulares de cada entrenador… ¿y total para qué? Anda Felipe de examen final y lo peor no es eso, no es ya lo peor que sólo cuente lo que haces en mayo, que ya no importe lo que hiciste en abril, que ni siquiera tenga la menor importancia lo que hiciste en tantos otros mayos tan parecidos a éste. No, lo peor es la sensación (¿errónea?) de que en algún lugar de su expediente ya le tienen puesta la cruz, de que da igual lo que haga, ni el aprobado raspado ni el notable alto podrán ya salvarle, quizá sólo el sobresaliente (pero no parecen estar los tiempos como para sobresalientes) les haga recapacitar. Ellos sabrán lo que hacen (o deberían saberlo), pero a mí desde la distancia como que me da la impresión de que a la afición madridista, de natural susceptible como toda afición que se precie (o aún más si cabe), le va a costar bastante asimilarlo. Y no digo yo que a esa misma afición madridista, de natural volátil como toda afición que se precie, no se le pueda acabar pasando el globo si aparece Florentino tirando de chequera y trayéndoles lo más florido y granado que encontrarse pueda en el mercado, pero que así lleguen kobes o lebrones (un poner), si luego no llegaran las victorias el fantasma de Felipe se les iba a estar apareciendo hasta bien entrado el 2011, al tiempo. Anda Felipe de examen final. No debería, que la treintena ya no es edad como para tener que andar con estas cosas.

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Publicado octubre 28, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

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