experiencia integral   Leave a comment

(publicado el 13 de mayo de 2010)

 

El pasado domingo, Pere Ferreres empezó su narracion de la final diciéndonos que le acababa de llegar un mensaje ¡de un sabio, de un amigo, de un incondicional del básquet, Agustí Peris!, que le desea suerte al Barça, dice: “la experiencia integral de la realidad no excluye ni el sufrimiento ni el mal, pero está llena de la amabilidad de la vida en el sentido más literal”. Hombre, como mensaje de ánimo no está mal, algo más elaborado que el a por ellos oé, desde luego, pero que digo yo que menos mal que el tal Peris (no tengo el placer, si bien lo he gugleado ligeremente por aquello de documentarme como es debido, y trátase al parecer de un experto en vinos) se lo mandó a Ferreres en vez de remitírselo directamente a los jugadores del Barça, porque de haberlo hecho así más de uno y más de dos se habrían quedado ligeramente estupefactos (es decir, como nos quedamos la inmensa mayoría de telespectadores), dándole vueltas a la frasecita de marras durante todo el partido con la consiguiente merma de concentración…

 

En cualquier caso, lo bueno que tiene la cita es que te vale para un roto y para un descosido, aunque tenga que ser cogiéndola un poco por los pelos. Podría decirse, por ejemplo, que la experiencia integral de la Final Four en Teledeporte no excluyó ni el sufrimiento ni el mal (entiéndase mal no en el sentido de maldad, claro está, sino de mal hecho), pero estuvo llena de la amabilidad de la vida en el sentido más literal. O dicho de otra manera: que hubo luces y sombras, que las luces no excluyeron las sombras, pero que fueron muchas más las luces que las sombras. Tantas como para que yo pensara (procuro no hacerlo por la cuenta que me tiene, pero a veces no lo puedo evitar), joder, por qué demonios no harán esto siempre. Se tiran temporadas enteras tratando a la Euroliga como si fuera una especie de excrecencia en su programación, como si la dieran sólo por mero compromiso o por rellenar huecos, como si estuvieran firmemente convencidos de que algo así no puede intersarle a absolutamente nadie. Y hombre, vale que la Primera Fase de dicha competición no sea precisamente apasionante, pero una cosa es eso y otra que (así en dicha primera fase como en el Top 16) nos la arrinconen sistemáticamente, dándonos un partido en directo y el resto (en el mejor de los casos, a veces ni eso) en diferido, en horarios tan insospechados como cambiantes para que apenas podamos ni grabarlo siquiera. Y digo yo: ¿por qué no intentar algo así, una especie de programa-contenedor para cada miércoles y/o jueves de temporada regular, en el que cupiera toda la competición, o al menos aquella que nos afecta más de cerca? A ver, entendámonos, no pretendo previas ni post-partidos de una hora, hasta yo soy capaz de entender que esos lujos sólo están para las finales y éstas sólo pasan una vez al año, pero sí esta especie de contáiner coordinado desde el plató (y con algún comentarista invitado, a ser posible), que mantuviera si así lo quieren el partido íntegro del Madrid (ya que acostumbra a ser el único sin cobertura de su televisión autómica) pero que simultaneara también los demás partidos, conectando a modo de carrusel con unos y con otros en función de dónde se diera el mayor interés en cada momento, haciendo en resumidas cuentas un programa vivo, dinámico, que atrajera al telespectador hacia este deporte en lugar de espantarlo semana tras semana. Es más que probable que el año que viene ya no den ustedes la Premier (vamos, que ya no será por falta de hueco), es más que probable que el año que viene tengamos cinco equipos ACB jugando Euroliga (vamos, que ni les va a caber en la programación tanto diferido), así pues qué mejor oportunidad para vender de una vez por todas esta competición, para empezar a tratarla como se merece. Predico en el desierto, ya lo sé, pero por predicar no ha de quedar…

En fin, que los sueños sueños son, casi mejor regresemos a la cruda realidad. A esas pocas sombras que ensombrecieron las muchas luces, y que empiezan y terminan en la discutible elección de los enviados especiales para retransmitir el evento. Vamos a ver: ¿era realmente necesario dejar a Arseni Cañada y Manel Comas allí petrificados en Sant Cugat, tratándose como se trataba del acontecimiento baloncestístico más importante del año a nivel de clubes? ¿Era absolutamente imprescindible que fueran ellos y no otros quienes hicieran la ACB del sábado (total para que luego la nube volcánica les fuera dejando vendidos en algún aeropuerto)? Y dando por supuesto que así fuera, y agradeciendo infinitamente su presencia en el plató, ¿no habría tenido mucho más sentido mandar a París a Lalo Alzueta (narrador) y Sergio García-Ronrás (analista), que se han tirado todo el año haciéndolo de cine y hasta currándoselo en las redes sociales para así promover su cobertura de esta competición? Pues no, los partidos euroligueros del Barça los viene haciendo desde hace un par de años Pere Ferreres, así que mandamos al susodicho y que se lleve de la manita al Galilea para ejercer de voz de la experiencia. Pues que bien.

A Pere Ferreres ya le he ido yo dedicando algún que otro parrafillo en estos últimos años, por ejemplo aquella vez que inventó la narración minimalista, o aquella otra vez que narró los partidos preparatorios de USA para los Juegos de 2008 pronunciando sus apellidos a la española, llamando por ejemplo a Wade tal cual lo escribimos, Guade, en vez de pronunciarlo Güéid como le hemos llamado toda la vida de dios. Pere Ferreres tiene una voz cálida y agradable, un aire ilustrado que le lleva a soltar citas cada dos por tres, una querencia casi patológica por los juegos de palabras, y un ritmo narrativo de perfil bajo… hasta que se enciende, y pobres de nosotros cuando se enciende. Puede encenderse por algún supuesto complot judeomasónico arbitral (véanse los últimos minutos del Olympiacos-Partizan del pasado viernes), pero suele a menudo encenderse por cosas completamente ajenas al partido, ajenas incluso al baloncesto mismo: le recuerdo por ejemplo, aquel lejano día de la narración minimalista, encendiéndose de repente porque Quique Sánchez Flores había sido cesado como entrenador del Valencia (y ahí le tienen hoy ganando finales atléticas, quién se lo iba a decir entonces), como le recuerdo este fin de semana encendiéndose, y no una sino varias veces, por la crisis griega (al hilo de lo que se gasta Olympiacos), por ese ajuste que es más bien desbarajuste… Pere Ferreres suele transmitir la sensación de que aquello que narra le aburre soberanamente, de que no le interesa lo más mínimo, de que él está muy por encima de todas estas cosas; y me parece muy bien, esto no es obligatorio, no tiene por qué gustarle, mismamente a mi señora tampoco le gusta y llevo ya la tira de años con ella… pero claro, ella no se dedica a retransmitir partidos (que yo sepa), Ferreres sí. Y teniendo un trabajo de esta naturaleza digo yo que no estaría de más que le pusiera un poquito de entusiasmo, aunque sólo fuera para variar.

Y tiene Pere Ferreres además la fijación de hablar con suma frecuencia acerca de amigos o conocidos suyos, probablemente personas de gran valía e interés social y humano, no digo yo que no, pero cuya mera mención acostumbra a dejar in albis al noventaynueve coma noventaynueve por ciento de la audiencia. Por ejemplo el susodicho Agustí Peris, por ejemplo tantos otros (en éstos y otros partidos) que ya no recuerdo, o por ejemplo ¡Luis Miguel Santillana, apodado El Gallina, el de los Basquetfilibusteros…! (¿?) A ver, por desgracia tengo edad como para recordar muy remotamente haber visto jugar a Luis Miguel Santillana, y hasta para recordar algún escarceo suyo en TVE como (presunto) analista en una época en la que aún no se habían inventado los analistas. De lo primero debe hacer casi cuarenta años, de lo segundo casi treinta. Jamás supe que le apodaran El Gallina y aún menos sé a qué se refiere lo de los basquetfilibusteros (lo he gugleado ligeremente, por aquello de documentarme como es debido, y así en un primer vistazo sólo me aparecen referencias de un equipo de México, los Filibusteros de Campeche, que aún por muy campechanosque sean no creo yo que tengan nada que ver con el sujeto que nos ocupa); pero vamos, que digo yo que, aún reconociendo su brillante pasado blaugrana, también andaban por allí otras referencias no menos reconocibles llamadas Epi, De la Cruz, Manolo Flores, Dueñas, Ferrán Martínez, tantos otros que ahora no recuerdo, que desde luego no fueron menos importantes … pero que acaso tengan menos amistad con Ferreres.

Y a su vera José Luis Galilea, alias Galis, en el papel de analista. Me cae muy bien, y por eso mismo me apena decir que esto no es su fuerte, me temo: perfecto para las generalidades, las vaguedades, los sentimientos, las emociones y demás sensaciones más o menos etéreas; pero cuando se trata de pasar de lo general a lo concreto, ay amigo, eso ya es otro cantar. ¿Un ejemplo? En alguna que otra ocasión el Barça hizo eso que ahora se lleva tanto, enseñar la zona, amagar con una 2-3 para despistar al rival y luego ya ponerse de de inmediato en hombre a hombre. Y no sé si consiguieron engañar a los defensores de Olympiacos pero a quien sí engañaron como a un chino (¿por qué se dirá esto?) fue a Galilea, que más de una vez nos dijo el Barça se ha puesto en zona cuando a esas horas era ya evidente que sus defensores seguían los cortes.

En fin, que llegados a este punto no puedo evitar tener la sensación de haberme centrado más en las sombras que en las luces, de haber dado mucha más bola a los aspectos negativos que a los positivos, y nada más lejos de mi intención, nada más lejos de la realidad. Fueron trece horas de televisión (seis horas y media el viernes, otras tantas el domingo), de juego en directo pero también de oportunos vídeos, sabrosas tertulias con Comas y Esteller, esclarecedoras entrevistas (sobre todo aquella en directo a Scariolo) y magníficas imágenes tras la final (aún con cierto abuso de Laporta, Puyol, Bojan y Piqué) para traernos toda la celebración blaugrana, aunque nos la trajeran ligeramente enlatada, no sé si porque no tenían enlace en directo o porque no querían arriesgarse a perderlo y así se sentían más seguros. Trece magníficas horas deexperiencia integral televisiva, que tuvieron sus malos momentos (tampoco podía ser de otra manera), pero que estuvieron llenas de amabilidad de vida en su sentido más literal (el enólogo Peris jamás podrá imaginar que su frase haya podido dar tanto juego). Que se repita.

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Publicado octubre 28, 2012 por zaid en Euroliga, medios, preHistoria

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